-¡Uh! Ese árbol- exclamo Sirius frotándose las manos con ferocidad
-¿Por qué sale el nombre de ese árbol
en el libro Harry?-inquirió Lily preocupada
-Digamos que…-Harry volteo a ver a
Ron y este se encogió en su lugar al voltear a ver a su madre- ya veras mama-
dijo el chico encogiéndose en su lugar esperando la reacción de la misma
-Espero no sea nada malo- lo reto su
madre con mirada furiosa
-¿Para ti que es malo?- inquirió
Harry con un pequeño susurro escondido detrás de Ginny
-No se, depende lo que se lea te lo
diré- repuso Lily prestando atención a la lectura
-Bueno-susurro Harry encogido detrás
de Ginny
-No Potter, conmigo no te ocultes,
que esa vez me tenia muy preocupada-lo riño Ginny moviéndose en su lugar
-Pero Ginn…-comenzó Harry con voz
suplicante
-Nada de Ginny, Potter-negó la
pelirroja con furia
-Auxilio-movió Harry los labios
pidiendo ayuda a su padre y padrino
-¡Corre!-exclamaron ambos chicos
apoyando a Harry
-Sirius, en vez de que solapes a tu
ahijado comienza a leer-rugió Lily lanzándole miradas envenenadas a su amigo
-De acuerdo- exclamo el chico
tragando audiblemente
El final del verano llegó más rápido de lo que Harry
habría querido.
-No, se termino el verano- lloro
James sabiendo que no vendría nada bueno
Estaba deseando volver a Hogwarts, pero por otro lado, el
mes que había pasado en La Madriguera había sido el más feliz de su vida. Le
resultaba difícil no sentir envidia de Ron cuando pensaba en los Dursley y en
la bienvenida que le darían cuando volviera a Privet Drive.
-No puedo creer que tengas envidia de
mi, hermano-exclamo escéptico Ron, volteando a ver a Harry con los ojos como
platos
-Lo mismo digo hermano- sonrio Harry
haciendo sonrojar a Ron y negar divertidas a las chicas
La última noche, la señora Weasley hizo aparecer, por
medio de un conjuro, una cena suntuosa que incluía todos los manjares favoritos
de Harry y que terminó con un suculento pudín de melaza.
-Mi favorito- tercieron los gemelos,
Harry y Ron relamiéndose los bigotes
-Tú mamá hace el mejor pastel de
melaza que he comido en mi vida- asintió Harry con confianza y satisfacción y
antojo en los ojos
-No hablen de comida que tengo
hambre-tercio molesto Sirius, sobándose el estomago
-Terminando el libro podrás comer,
son apenas las diez de la mañana Padfoot- negó divertido Remus, sabia que su
amigo era un glotón
Fred y George redondearon la noche con una exhibición de
las bengalas del doctor Filibuster, y llenaron la cocina con chispas azules y
rojas que rebotaban del techo a las paredes durante al menos media hora.
-Padfoot, Monny y Yo hacíamos lo
mismo cada año- exclamo James con ojos soñadores--¿Hacían?-inquirió Harry
sorprendido
-Si puesto que el año entrante ya no
vamos a Hogwarts-sonrio Sirius divertido
Después de esto, llegó el momento de tomar una última
taza de chocolate caliente e ir a la cama.
-Y adivino, todo dejan para ultimo
momento- dijo divertido Remus- no serias digno hijo de tu padre si no lo
hicieras Harry- volteo a ver a su sobrino con complicidad
-Pues…-contesto este encogiéndose de
hombros
-Sirius- exclamo Lily entre dientes
A la mañana siguiente, les llevó mucho rato ponerse en
marcha. Se levantaron con el canto del gallo, pero parecía que quedaban muchas
cosas por preparar. La señora Weasley, de mal humor, iba de aquí para allá
como una exhalación, buscando tan pronto unos calcetines como una pluma.
-Igual que tu madre Prongs- exclamo
Remus dándole un manotazo en la nuca a James
-No me lo recuerdes-exclamo el chico
sobándose la cabeza
Algunos chocaban en las escaleras, medio vestidos,
sosteniendo en la mano un trozo de tostada, y el señor Weasley, al llevar el
baúl de Ginny al coche a través del patio, casi se rompe el cuello cuando
tropezó con una gallina despistada.
-Igual que el tío Charlus-dijo Sirius
con añoranza
-¿Tienes gallinas?- pregunto Harry a
James
-No, un gato y siempre papa tropieza
con él el día que regresamos al colegio-respondió James con una sonrisa de lado
a lado
Harry negó divertido, pensando que el
no quería que le pasara eso cuando llevara a sus hijos al colegio
A Harry no le entraba en la cabeza que ocho personas,
seis baúles grandes, dos lechuzas y una rata pudieran caber en un pequeño Ford
Anglia.
-Yo me pregunto lo mismo- se rasco la
barbilla Remus, obviamente pensativamente
Claro que no había contado con las prestaciones
especiales que le había añadido el señor Weasley.
—No le digas a Molly ni media palabra —susurró a Harry al
abrir el maletero y enseñarle cómo lo había ensanchado mágicamente para que
pudieran caber los baúles con toda facilidad.
-Ahora comprendo como lo hiciste
Arthur- exclamo enfada Molly viendo detenidamente a su marido
-Molly querida, no tenia otra opción,
no podíamos dar dos viajes hasta la estación- se excuso el hombros alzando las
manos en señal de derrota
Cuando por fin estuvieron todos en el coche, la señora Weasley
echó un vistazo al asiento trasero, en el que Harry, Ron, Fred, George y Percy
estaban confortablemente sentados, unos al lado de otros, y dijo:
—Los muggles saben
más de lo que parece, ¿verdad?
-No, mi marido se puso a jugar de
nuevo con sus cachivaches muggles- espeto molesta Molly haciendo que Harry, Ron
y Arthur se encogieran en su sitio
—Ella y Ginny iban en el asiento delantero, que había
sido alargado hasta tal punto que parecía un banco del parque—. Quiero decir
que desde fuera uno nunca diría que el coche es tan espacioso, ¿verdad?
-No, si tu marido es Arthur Weasley
puede que él haga cosas que para otros están prohibidos, pero como él redacta
las leyes, él puede hacer lagunas en todas y cada unas para no terminar con
problemas, ¿verdad señor Weasley?-inquirió molesta Molly, logrando que todos
los chicos, tanto del pasado como del futuro se encogieran en su lugar
-Molly, cariño ¿Cómo puedes decir
esas cosas?-exclamo ofendido el señor Weasley
-Pues veras, un coche volador, dos
niños, una barrera, ¿te suena cariño?- exclamo con sarcasmo Molly, fulminando a
Harry y Ron con la mirada, a lo cual, estos se encogieron, si se podía, aun mas
en su lugar
-Sirius…-dijo Arthur tratando de
salvar el barco hundido
-Ya voy-tercio este volviendo la
vista al libro y comenzando a leer
El señor Weasley arrancó el coche y salieron del patio.
Harry se volvió para echar una última mirada a la casa. Apenas le había dado
tiempo a preguntarse cuándo volvería a verla, cuando tuvieron que dar la
vuelta, porque a George se le había olvidado su caja de bengalas del doctor
Filibuster.
-Eso también nos pasaba-observo James
volteando a ver a sus amigos, los cuales asintieron
-Y mas a ti t Padfoot- rio
divertido Remus, asiendo enfurecer a sus amigos
Cinco minutos después, el coche tuvo que detenerse en el
corral para que Fred pudiera entrar a coger su escoba.
-Eso le pasa a Prongs año tras año-
señalo Remus a su amigo cornudo, el cual bufaba molesto
Y cuando ya estaban en la autopista, Ginny gritó que se
había olvidado su diario y tuvieron que retroceder otra vez.
-Y ese era Monny con sus libros-
rieron Sirius y James de su lobuno amigo el cual agacho la mirada
Cuando Ginny subió al coche, después de recoger el
diario, llevaban muchísimo retraso y los ánimos estaban alterados.
-Si, pero aun así siempre llegábamos
a tiempo-suspiraron los tres amigos con añoranza
El señor Weasley miró primero su reloj y luego a su
mujer.
—Molly, querida...
—No, Arthur.
—Nadie nos vería. Este botón de aquí es un accionador de
invisibilidad que he instalado. Ascenderíamos en el aire, luego volaríamos por
encima de las nubes y llegaríamos en diez minutos. Nadie se daría cuenta...
-Claro, nadie se daría cuenta-ironizo
Harry volteando a ver a Ron el cual rio divertido
—He dicho que no, Arthur, no a plena luz del día.
-Eso no nos importo-susurro Harry a
Ron por lo bajo
-Cuando nos ha importado
hermano- exclamo Ron con altivez
Llegaron a Kings Cross a las once menos cuarto.
-Siempre a tiempo- sonrio James
satisfecho
El señor Weasley cruzó la calle a toda pastilla para
hacerse con unos carritos para cargar los baúles, y entraron todos corriendo en
la estación.
-Lógico- negó Hermione con
frustración
Harry ya había cogido el expreso de Hogwarts el año
anterior. La dificultad estaba en llegar al andén nueve y tres cuartos, que no
era visible para los ojos de los muggles.
-No es difícil-negó Sirius
sorprendido-lo difícil es coquetear a cuanta chica se te cruza sin que se den
cuenta que desapareces-sonrio este con confianza
-Solo tú haces eso- negó Remus
frustrado
-No, también Prongs- negó Sirius en
su defensa
-hacia, Lily ya no lo deja-repuso
Remus sonriendo a su amiga
-Buen punto- señalo Sirius derrotado-eso
me recuerda… ¡Pelirroja, me has cambiado a mi amigo!-chillo este con dramatismo
a Lily
-Perro… lee ¿quieres?-dijo Lily entre
molesta y divertida
Lo que había que hacer era atravesar caminando la gruesa
barrera que separaba el andén nueve del diez. No era doloroso, pero había que
hacerlo con cuidado para que ningún mugglenotara
la desaparición.
—Percy primero —dijo la señora Weasley, mirando con
inquietud el reloj que había en lo alto, que indicaba que sólo tenían cinco
minutos para desaparecer disimuladamente a través de la barrera.
-Percy, el prefecto perfecto- exclamo
con sorna Fred con muecas burlescas de George a escondidas de su madre
Percy avanzó deprisa y desapareció. A continuación fue el
señor Weasley. Lo siguieron Fred y George.
-¿Sin broma?- inquirieron los
merodeadores sorprendidos
-No había tiempo y mama estaba
enojadísima- se disculpo Fred con un encogimiento de hombros
—Yo pasaré con Ginny, y vosotros dos nos seguís —dijo la
señora Weasley a Harry y Ron, cogiendo a Ginny de la mano y empezando a
caminar. En un abrir y cerrar de ojos ya no estaban.
-Conste, tratamos de hacerlo- se
excuso Ron elevando las manos a la altura de los hombros
—Vamos juntos, sólo nos queda un minuto —dijo Ron a
Harry.
-Si, presenten atención, nuestra
intención era hacer las cosas como se deben-rio Harry seguro de si mismo
-Que no se halla podido es otra
cosa-sonrieron ambos en complicidad
Harry se aseguró de que la jaula de Hedwig estuviera bien
sujeta encima del baúl, y empujó el carrito contra la barrera. No le daba
miedo; era mucho más seguro que usar los polvos flu.
-Eso seguro-afirmo Lily sabiendo lo
que su hijo causaba con esos polvos
Se inclinaron sobre la barra de sus carritos y se
encaminaron con determinación hacia la barrera, cogiendo velocidad. A un metro
de la barrera, empezaron a correr y...
¡PATAPUM!
-Sirius lee bien- tercio Lily molesta
-Así esta escrito pelirroja-se
defendió este pasándole el libro
-NO es verdad, no puede serlo-negó
esta releyendo el ultimo párrafo
-Si me dejas continuar-pidió el chico
arrebatándole el libro sin que ella hiciera nada
-Adiós amigo, fuiste como un hermano
para mi- se despidió Harry abrazando a Ron divertido
-Tú igual compañero, nos veremos en
el mas allá- se despido Ron siguiéndole el juego
-¿Qué se traen ustedes?- exclamo
confundido James
-Ya veras- señalaron los dos
regresando a sus lugares
-Nunca has hecho algo como esto-
sonrio Harry con malicia
-Es mas, hasta los gemelos se
enojaron con nosotros por no incluirlos- informo Ron volteando a ver a sus
hermanos- pero no fue intencional, ya verán- se excuso el chico abriendo los
ojos como platos
Los dos carritos chocaron contra la barrera y rebotaron.
-Eso es imposible- exclamo Snape con
asombro viendo a ambos amigos los cuales sonreían satisfechos
-S e lo dijimos- dijeron en tono de
burla Harry y Ron con idénticas miradas divertidas
-Pero de todos modos lo que
hicieron…-comenzó a decir Snape pero Harry lo corto divertido
-No debe adelantarse a las cosas
profesor-corto Harry sonriendo de lado, provocando en Ginny un sonrojo que le
llego hasta las orejas-continua Padfoot- pidió Harry con amabilidad a su
padrino.
El baúl de Ron saltó y se estrelló contra el suelo con
gran estruendo, Harry se cayó y la jaula de Hedwig, al dar en el suelo, rebotó y salió
rodando, con la lechuza dentro dando unos terribles chillidos.
-Eso no se le debe hacer a una
lechuza Harry- exclamo James furioso haciendo que Harry se escondiera detrás de
Ron al ver a su padre echar fuego por los ojos.
-No fue a propósito papá-contesto el
chico asomando la cabeza por detrás del hombro de su pelirrojo amigo
-Si señor Potter, eso fue un
accidente, nosotros no…- comenzó a decir Ron de forma tranquilizadora, alzando
los brazos a forma de defensa
-Nada de que nosotros no jovencito…
esas cosas no pasan por que sí, alguien las provoco, ¿Quién fue?-grito James
furioso observando los pocos cabellos de su hijo que se veían por detrás del
hombro izquierdo de Ron.
-Prongs, la historia lo revelara, no
te preocupes, al final sabremos a quien le lanzaremos las bromas cuando
regresemos a nuestro tiempo-exclamo Remus comenzando a anotar en el pergamino
que le quito a Sirius de las manos.
-¡Oye! El que haces eso soy yo,
regrésame ese pergamino Monny- dijo Sirius peleando con Remus por el pergamino
cada uno en su asiento.
-Si serán niños, ya compórtense y
terminemos con esto-mascullo Lily molesta, poniéndose de pie y arrebatándole de
las manos el pergamino a Remus y regresando a su lugar
-Si Lily, lo sentimos- exclamaron
ambos chicos con la mirada baja
-¿En verdad ese es el Remus que
conocimos en nuestro tercer año?- inquirió Hermione sorprendida
-No lo creo Hermione, no lo creo-
negó Harry observando la escena confundido
Todo el mundo los miraba, y un guardia que había allí
cerca les gritó:
—¿Qué demonios estáis haciendo?
-¿Qué no ve? ¡La barrera se cerró! Es
obvio que no pueden pasar, no están haciendo un escándalo solo porque se lo
propusieron- dijo Sirius con sorna, ese tipo de la estación estaba comenzando a
enfadarlo.
-Sirius… no creo que Harry valla a
decirle, mire señor guarda, la barrera que nos lleva al mundo mágico se cerró y
no podemos pasar, es ilógico…-Lily comenzó a regañar a Sirius con verdadera
furia, casi se le podía ver como los ojos se le salían de las cuencas.
-Eso sería una gran idea- sonrió
Sirius alzando un dedo con un brillo especial en los ojos grises
-No Sirius, no podemos decirle
semejante cosa, no nos creería, además ¿Crees que nos creería?- inquirió Harry
con los ojos abierto de par en par.
-Pues cuando estabas en primero…-iba
diciendo Sirius con cara confundida
-Cuando estaba en primero Sirius, no
sabía nada del mundo mágico, esto era diferente-negó Harry comenzando a
exasperarse.-Mejor continua leyendo quieres- pidió el chico regresando a su
lugar junto a Ginny
—He perdido el control del carrito —dijo Harry entre
jadeos, sujetándose las costillas mientras se levantaba. Ron salió corriendo
detrás de la jaula de Hedwig, que
estaba provocando tal escena que la multitud hacía comentarios sobre la crueldad
con los animales.
-Si eso es crueldad- exclamo James
viendo a su hijo con cara de pocos amigos
-Papá- rugió Harry más que enojado,
acentuando el parecido con su madre a cada segundo que pasaba.
—¿Por qué no hemos podido pasar? —preguntó Harry a Ron.
—Ni idea.
-Pues yo tengo una hipótesis- exclamo
Lily sacando ella su propio pergamino y haciendo una anotaciones con rapidez-
pero esperare para apostar contigo James- sonrió a su novio el cual asintió
satisfecho.
Ron miró furioso a su alrededor. Una docena de curiosos
todavía los estaban mirando.
—Vamos a perder el tren —se quejó—. No comprendo por qué
se nos ha cerrado el paso.
-Pues algo tuviste que haber hecho
Potter, no por nada ese año tú y el señor Weasley…-iba diciendo Snape con
malévolo placer viendo como Lily comenzaba a preocuparse
-Ya se enterara profesor Snape y no
creo que usted salga muy bien librado de eso- sonrió Harry con malicia.
-Ya veremos Potter, a ver quién sale
mejor parado de esta situación- sentencio Snape viendo a Harry
directo a los ojos.
-Pues veremos- dijo Harry sin
despegarle la vista de encima.
Harry miró el reloj gigante de la estación y sintió náuseas
en el estómago. Diez segundos..., nueve segundos... Avanzó con el carrito, con
cuidado, hasta que llegó a la barrera, y empujó a continuación con todas sus
fuerzas. La barrera permaneció allí, infranqueable.
-Alguien debe de haberla cerrado con
magia, la barrera no se cierra nunca, siempre está abierta, no nomas sale el
expreso de Hogwarts de esa estación-señalo James confundido.
-¿Cómo es eso?-quiso saber Harry
intrigado, volteando a ver a su padre con intriga
-Pues como lo oyes, si no quieres
usar un traslador o el viaje es muy largo, siempre puedes tomar un tren- señalo
James encogiéndose de hombros
-Yo creí que solo el expreso salía de
ahí-exclamo Harry viendo a su padre con impaciencia.
-No, para nada-tercio James haciendo
un ademan de manos negativo- por ejemplo, el año pasado con mis padre, ahí
tomamos un tren que nos llevó a Suiza para la boda de la tía no sé qué-explico
el chico confundido-la verdad no me acuerdo de su nombre, pero como lleve s
Sirius y Remus pues no me aburrí demasiado, en verdad no nos aburrimos
nada.-señalo el chico viendo a sus amigos con ojos brillosos.
-Sí, esa fiesta fue lo máximo-recordó
Sirius divertido.
-Ni que lo digas- concordó Remus con
la vista perdida.
-Sirius-llamo Harry trayendo a su
padrino de regreso a la sala de requerimientos
-Si, si, ya voy-exclamo este
reiniciando la lectura.
Tres segundos..., dos segundos..., un segundo...
—Ha partido —dijo Ron, atónito—. El tren ya ha partido.
¿Qué pasará si mis padres no pueden volver a recogernos? ¿Tienes algo de
dinero muggle?
-Sí, Harry con dinero muggle- ironizo
James rodando los ojos
Harry soltó una risa irónica.
—Hace seis años que los Dursley no me dan la paga semanal.
-¿Qué es la paga semanal?-pregunto
Sirius confundido, mientras Severus, los Weasley, Malfoy y Hagrid veían
confundido a Harry.
-Los padres muggles te dan dinero
cada fin de semana para que lo gaste para o que quieras, en unos lugares se les
llama mesada, en otros paga semanal y otros domingo, pero es dinero que te dan
para gastar, nada más-explico Hermione con una sonrisa de lado
-Hasta que me explican- repuso Ron
recargándose en su lugar con los brazos detrás de la cabeza.
Ron pegó la cabeza a la fría barrera.
No oigo nada —dijo preocupado—. ¿Qué vamos a hacer? No sé
cuánto tardarán mis padres en volver por nosotros.
-Pues deberían esperar a que lleguen
los padres de Ron- exclamo McGonagall cruzándose de brazos.
-Lo sabemos-exclamaron ambos chicos
decaídos
Echaron un vistazo a la estación. La gente todavía los
miraba, principalmente a causa de los alaridos incesantes de Hedwig.
—A lo mejor tendríamos que ir al coche y esperar allí
—dijo Harry—. Estamos llamando demasiado la aten...
—¡Harry! —dijo Ron, con los ojos refulgentes—. ¡El coche!
—¿Qué pasa con él?
—¡Podemos llegar a Hogwarts volando!
-Ni se les ocurra- los riño Lily mirando
a ambos chicos con enfado
-¿Lo hicieron verdad?- inquirió James
con ojos soñadores
-Debieron de haberlo hecho, no puede
dejar pasar esta oportunidad- exclamo Remus saltando en su lugar.
-¿Remus?-mascullo Lily sorprendida
-¿Que pasa Lily?- pregunto Remus
confundido
-Tu no…
-Él no es ningún santo ni nada por el
estilo-señalo Sirius divertido
-Padfoot, continua, quiero ver si lo
hicieron o no-apremio James zarandeando a su mejor amigo
-Y voy, ya voy hermano- sonrió Sirius
retomando la lectura
—Pero yo creía...
—Estamos en un apuro, ¿verdad? Y tenemos que llegar al
colegio, ¿verdad? E incluso a los magos menores de edad se les permite hacer
uso de la magia si se trata de una verdadera emergencia, sección decimonovena
o algo así de la Restricción sobre Chismes...
-¡Ronald Weasley!-grito furiosa Molly
haciendo brincar a sus tres hijos varones
-Mamá-exclamo este encogiéndose ahora
él detrás de Harry
-Oye, que yo también estoy en
aprietos-exclamo Harry peleando con Ron por ver quien se escondía primero
-Sí, pero por ahora lo estoy yo-dijo
Ron escondiéndose detrás de Hermione
-A no Ronald, tú te lo buscaste, no
yo-mascullo Hermione regañando a su amigo
-Pero Hermione- pidió el pelirrojo
con carita de perrito faldero
-Nada Weasley, yo no voy a zafarte de
este lio-tercio Hermione cruzándose de brazos y piernas, con la cabeza alzada y
mirada ruda.
-Estamos solos en esto Harry- dijo
Ron acercándose a su hermano
-Lo sé, lo sé-asintió Harry
derrotado-Sirius…
-Ya lo sé, ya voy-exclamo este
retomando la lectura.
El pánico que sentía Harry se convirtió de repente en
emoción.
-Ese es mi hijo-exclamo alzando un
puño al aire en son de triunfo
-Y mi ahijado-tercio Sirius sonriendo
de lado a lado
-Y mi sobrino-concordó Remus
orgulloso de Harry viéndolo con ojos brillosos
-No, no, no, no…-negaba Harry
sabiendo que no le esperaba nada bueno con su madre y madre postiza.
—¿Sabes hacerlo volar?
—Por supuesto —dijo Ron, dirigiendo su carrito hacia la
salida—. Venga, vamos, si nos damos prisa podremos seguir al expreso de Hogwarts.
-Eso es chicos-celebraron los
merodeadores con los ojos brillos, James se limpiaba una lagrima imaginaria de
emoción.
-Sigo molesto por que no nos
llamaron-exclamo Fred señalándose a si mismo y luego a George
-Si, pudieron habernos hablado, no
les costaba nada- negó George con los ojos como paltos
-¿Se dan cuenta que no podíamos
entrar a través de la barrera y por eso no tomamos el expreso?-inquirió Harry
con sarcasmo
-Si, eso no lo pensé- señalo Fred
volteando a ver a su hermano con un leve asentimiento.
Y abriéndose paso a través de la multitud de muggles curiosos,
salieron de la estación y regresaron a la calle lateral donde habían aparcado
el viejo Ford Anglia. Ron abrió el gran maletero con unos golpes de varita
mágica. Metieron dentro los baúles, dejaron a Hedwig en el asiento de atrás y se
acomodaron delante.
—Comprueba que no nos ve nadie —le pidió Ron, arrancando
el coche con otro golpe de varita. Harry sacó la cabeza por la ventanilla; el
tráfico retumbaba por la avenida que tenían delante, pero su calle estaba
despejada.
—Vía libre —dijo Harry.
-Qué suerte-ironizo Draco molesto
-Siempre-sonrió Harry con malicia
-Pues esta vez no tanta ¿o si?-
señalo Draco a su madre la cual estaba que no la calentaba ni el sol de lo
molesta que estaba.
-Yo que tu mejor me callaba
Harry-susurro Ginny al oído de su novio
Harry asintió en conformidad con
Ginny, mejor estar seguro.
Ron pulsó un diminuto botón plateado que había en el
salpicadero y el coche desapareció con ellos. Harry notaba el asiento vibrar
debajo de él, oía el motor, sentía sus propias manos en las rodillas y las
gafas en la nariz, pero, a juzgar por lo que veía, se había convertido en un
par de ojos que flotaban a un metro del suelo en una lúgubre calle llena de
coches aparcados.
—¡En marcha! —dijo a su lado la voz de Ron.
-Si, a volar-exclamo James con
orgullo.
Fue como si el pavimento y los sucios edificios que había
a cada lado empezaran a caer y se perdieran de vista al ascender el coche; al
cabo de unos segundos, tenían todo Londres bajo sus pies, impresionante y
neblinoso.
Entonces se oyó un ligero estallido y reaparecieron el
coche, Ron y Harry.
-Hable muy rápido, ustedes no tiene
suerte-se mofo Draco en medio de carcajadas sonoras.
-Cállate Malfoy- espeto Harry molesto
fulminando al chico con la mirada
-Vaya, vaya, el pequeño Potter no
tiene nada de suerte- rio con malicia Snape mofándose de sus viejos compañeros
Ellos
solo lo fulminaron con la mirada, ya se lo cobrarían cuando regresaran a su
tiempo.
—¡Vaya! —dijo Ron, pulsando el botón del accionador de
invisibilidad—. Se ha estropeado.
Los dos se pusieron a darle golpes. El coche desapareció,
pero luego empezó a aparecer y desaparecer de forma intermitente.
-Nunca les sale nada bien- exclamo
Hermione negando con la cabeza a la vez que rodaba los ojos cansada
—¡Agárrate! —gritó Ron, y apretó el acelerador. Como una
bala, penetraron en las nubes algodonosas y todo se volvió neblinoso y gris.
—¿Y ahora qué? —preguntó Harry, pestañeando ante la masa
compacta de nubes que los rodeaba por todos lados.
—Tendríamos que ver el tren para saber qué dirección
seguir —dijo Ron.
-Esa es buena idea chicos- aprobó
James sonriendo a los amigos
-No tanta-negó Harry por lo bajo a
Ron el cual asintio.
—Vuelve a descender, rápido.
Descendieron por debajo de las nubes, y se asomaron
mirando hacia abajo con los ojos entornados.
—¡Ya lo veo! —gritó Harry—. ¡Todo recto, por allí!
El expreso de Hogwarts corría debajo de ellos, parecido a
una serpiente roja.
—Derecho hacia el norte —dijo Ron, comprobando el indicador
del salpicadero—. Bueno, tendremos que comprobarlo cada media hora más o
menos. Agárrate. —Y volvieron a internarse en las nubes. Un minuto después,
salían al resplandor de la luz solar.
-Debió haber sido increíble ir a
Hogwarts volando- exclamo con voz soñadora Sirius
-Lo se, deberíamos haberlo intentado-
exclamo James con la mirada perdida
-No, no lo fue y menos el como
terminamos- dijo Ron por lo bajo a Harry, el cual asintio.
Aquél era un mundo diferente. Las ruedas del coche rozaban
el océano de esponjosas nubes y el cielo era una extensión inacabable de color
azul intenso bajo un cegador sol blanco.
—Ahora sólo tenemos que preocuparnos de los aviones —dijo
Ron.
-Esos artefactos de metal que no
tengo la menor idea de cómo es que vuelan- observo el señor Weasley entre
divertido y preocupado de cómo reaccionaría su mujer
-Si, pero no nos topamos con nada de
eso- explico Harry aliviando tanto a su madre como a la señora Weasley
-Eso no quiere decir que aun estén a
salvo de que los vean- observo Lily aun preocupada
Se miraron el uno al otro y rieron. Tardaron mucho en
poder parar de reír.
Lo mismo pasaba en la sala, los
bromistas reían a mandíbula abierta, Harry y Ron se miraron entre ellos y
sonriendo de lado negaron divertidos, esperando que nada peor a lo que ya había
pasado la vez pasada volviera a ocurrir.
Era como si hubieran entrado en un sueño maravilloso.
Aquélla, pensó Harry, era seguramente la manera ideal de viajar: pasando copos
de nubes que parecían de nieve, en un coche inundado de luz solar cálida y
luminosa, con una gran bolsa de caramelos en la guantera e imaginando las caras
de envidia que pondrían Fred y George cuando aterrizaran con suavidad en la amplia
explanada de césped delante del castillo de Hogwarts.
-Caras que si pusimos cuando los
vimos entrar a la sala común- dijo Fred molesto
-Eso y el hecho de que no nos hallan
llamado nos molestó mucho- concordó George fulminando a ambos amigos con la mirada
-Ya les dijimos que no fue nuestra
idea, la barrera se cerro y no podíamos pasar- exclamaron Ron y Harry
exasperados y bufando molestos
Comprobaban regularmente el rumbo del tren a medida que
avanzaban hacia el norte, y cada vez que bajaban por debajo de las nubes veían
un paisaje diferente. Londres quedó atrás enseguida y fue reemplazado por
campos verdes que dieron paso a brezales de color púrpura, a aldeas con diminutas
iglesias en miniatura y a una gran ciudad animada por coches que parecían hormigas
de variados colores.
-Eso si es un verdadero viaje a
Hogwarts- exclamo James con envidia en la voz
-Si, esa es la mejor forma de llegar
a Hogwarts- afirmo Sirius con un seco asentimiento
-NI que lo digas- dijo Remus con voz
monocorde, en casi un susurro de admiración.
Sin embargo, después de varias horas sin sobresaltos,
Harry tenía que admitir que parte de la diversión se había esfumado.
-¿Qué? Eso es imposible- dijo James
consternado
-Tienen que estar bromeando-apunto
Remus con los ojos como platos
-Hay muchas cosas que hacer con un
carro volador mientras vas de camino al colegio- observo Sirius viendo a ambos
amigos confundido
-No si tienes doce años y como
nosotros no rompes las reglas porque tú quieras, sino porque es algo que tienes
que hacer para salvar a tus compañeros o seres querido-Harry exclamo, poniendo
especial énfasis en la última frase, la cual le dolía mucho.
-No puede ser eso posible, tú por ser
hijo de quien eres deberías de romper las reglas cada dos por tres-dijo Sirius
molesto
-Pues creo que no salí tanto a él
como tú y Remus dicen- observo el chico de ojos verdes divertido.
Sirius,
contrariado, negó cerrando los ojos y continuo con la lectura
Los caramelos les habían dado una sed tremenda y no
tenían nada que beber. Harry y Ron se habían despojado de sus jerséis, pero al
primero se le pegaba la camiseta al respaldo del asiento y a cada momento las
gafas le resbalaban hasta la punta de la nariz empapada de sudor.
-Después de un rato se pierde el
encanto de la situación-señalo Harry recordando la sensación de cansancio y sed
pasada en ese coche
-Pero eso no quita el hecho de que
fue la mejor forma de llegar a Hogwarts- observo James con orgullo a su hijo
-No, la verdad nos ganaron solo dos
años después-rio Harry divertido
-¿Com…
-Ya veras papá, ya veras-exclamo el
chico de ojos verdes de manera enigmatica
Había dejado de maravillarse con las sorprendentes formas
de las nubes y se acordaba todo el tiempo del tren que circulaba miles de
metros más abajo, donde se podía comprar zumo de calabaza muy frío del carrito
que llevaba una bruja gordita.
-Eso les pasa por no tomar el
tren-exclamo una molesta Hermione fulminando a ambos chicos con la mirada
-No fue nuestra culpa
Hermione-mascullo Ron ofendido con su amiga
-Como sea, pero debieron de haber
esperado a tus padres o mandado a Hedwic a pedir ayuda, o que se yo- tercio la
chica sin apartar la vista el pelirrojo
-Mujeres, no entienden y son
difíciles de entender-susurro por lo bajo Ro a Harry el cual asintió en
complicidad
¿Por qué motivo no habrían podido entrar en el andén
nueve y tres cuartos?
-Cosa que también me intriga-se
encogió de hombro Lily volteando a ver a su hijo
-Ya veras, pero no es culpa nuestra-
se señalo a si mismo y a Ron con los ojos como platos
-Por algún extraño motivo, no te creo
jovencito-tercio Lily amenazándolo con un dedo retadoramente
-Pero mamá… eso no es justo-exclamo
molesto el chico de ojos verdes ofendido
Sirius
reía divertido por como Lily regañaba a alguien mas que no fueran James y él,
eso era épico y único en muchos sentidos y lo hacia sentir de maravilla
—No puede quedar muy lejos ya, ¿verdad? —dijo Ron, con la
voz ronca, horas más tarde, cuando el sol se hundía en el lecho de nubes,
tiñéndolas de un rosa intenso—. ¿Listo para otra comprobación del tren?
-Después de un rato se torno
aburrido-le informo Harry a Ginny por lo bajo, haciéndole cosquillas a la
pelirroja con su aliento
Éste continuaba debajo de ellos, abriéndose camino por
una montaña coronada de nieve. Se veía mucho más oscuro bajo el dosel de nubes.
Ron apretó el acelerador y volvieron a ascender, pero al
hacerlo, el motor empezó a chirriar.
-Problemas, lógico en ustedes dos-
exclamo Hermione rodando los ojos
-Hermione que parte de que-comenzó
Ron volteando a ver a Harry con frustración
-Los problemas no los buscamos
nosotros-continuo Harry siguiendo con lo que decía su hermano
-Por lo regular ellos nos encuentran
a nosotros-exclamo Ron con voz enérgica. Fulminando a Hermione con la mirada
-No entiendes-exclamaron ambos amigos
con frustración
-Llevas seis años conociéndonos y
metiéndote en los mismos problemas que nosotros y aun así no lo captas-termino
Harry alzando las manos al techo dándole mas énfasis a sus palabras
-Es imposible hablar con ustedes
dos-rodo la castaña los ojos derrotada
-Lo sabemos-exclamaron ambos chicos
recargándose en su lugar con los brazos detrás de la cabeza
-Hermione… son hombres- susurro por
lo bajo Ginny a la castaña rodando los ojos
-Lo se y eso me frustra-contesto la
chica con los dientes apretados
Harry y Ron se intercambiaron miradas nerviosas.
—Seguramente es porque está cansado —dijo Ron—, nunca
había hecho un viaje tan largo...
-Los coches no se cansan- dijo Sirius
divertido parando abruptamente la lectura
-Ese es especial-contesto Ron
recordando su segundo año con un poco de miedo
Y ambos hicieron como que no se daban cuenta de que el
chirrido se hacía más intenso al tiempo que el cielo se oscurecía.
-Típico…
-Hermione-la callo Ron con una mirada
adusta
Sirius
y compañía reían divertidos, algo les decía que esos dos terminarían juntos
Las estrellas iban apareciendo en el firmamento. Se hacía
de noche. Harry volvió a ponerse el jersey, tratando de no dar importancia al
hecho de que los limpiaparabrisas se movían despacio, como en protesta.
-Los coches no pro…
-Papa, mejor no hables antes de que
sepas como es este coche
—Ya queda poco —dijo Ron, dirigiéndose más al coche que a
Harry—, ya queda muy poco —repitió, dando unas palmadas en el salpicadero con
aire preocupado. Cuando, un poco más adelante, volvieron a descender por debajo
de las nubes, tuvieron que aguzar la vista en busca de algo que pudieran
reconocer.
-Lo mas probable es que halla sido lo
mas fácil del mundo- exclamo Hermione con sarcasmo marcado en la voz
-Pues no, pero valía la pena
intentarlo-se encogió de hombros Harry sonriendo de lado
—¡Allí! —gritó Harry de forma que Ron y Hedwig dieron un
bote—. ¡Allí delante mismo!
-Vez, logre ver el tren con
dificultad, pero lo encontré-sonrio Harry abrazando a su novia por los hombros
-Con eso no me contentas Potter, me
tenias muy preocupada-exclamo Ginny sacándose la mano de Harry de sus hombros
-Uh, te ha llamado por tu apellido-se
mofo Sirius señalando a James con la cabeza-eso nunca trae nada bueno
-Nunca me habías dicho por mi apellido
Ginny-exclamo Harry con voz dolida
-Nunca había hecho falta Potter-
exclamo recalcando la ultima palabra
-Pero…
-Mejor cállate si no quieres que te
retire la palabra- exclamo la pelirroja cruzándose de brazos sin mirara al
chico de ojos verdes
Sirius y James reían divertidos, eso
era nuevo, pero Harry ya se acostumbraría, al menos con el tiempo
En lo alto del acantilado que se elevaba sobre el lago,
las numerosas torres y atalayas del castillo de Hogwarts se recortaban contra
el oscuro horizonte.
-Al menos ya están llegando- mascullo
Lily tomando la misma actitud molesta de Ginny hacia su hijo
-Pero es que…
-Te callas-ordeno Lily con un dedo
acusador a Harry, el cual, con las manos frente a su cara en actitud
conciliadora, trataba de excusarse.
Pero el coche había empezado a dar sacudidas y a perder
velocidad.
-Ven, nunca sale nada bueno si van
ustedes dos solos- tercio Hermione dándole un golpe en la coronilla a ambos
chicos
-Hermione-exclamaron Ron y Harry a la
vez sobándose la cabeza
-Nada de Hermione, nos tenían
demasiado preocupadas y ustedes muy a gusto en un coche volador-bufo la castaña
rodando los ojos
-Sirius… no podrías terminar ya-urgió
Harry sabiendo que este capitulo seria el más largo de todos
-Ya voy- exclamo el chico
encogiéndose de hombros
—¡Vamos! —dijo Ron para animar al coche, dando una ligera
sacudida al volante—. ¡Venga, que ya llegamos!
-Que no es un perro Ron- exclamo
James riéndose de la forma en que el pelirrojo hablaba
-Tu que sabes- dijo Ron molesto por
la poca credibilidad que les tenían
-Uy el niño ya se enojo-se mofo Draco
riendo entre dientes
-Cállate Malfoy, o te meto la varita
por…
-HARRY JAMES POTTER, QUE MANERA ES
ESA DE HABLAR- bufo Lily encarando a su hijo un tanto molesta
-Perdón mamá- exclamo Harry
encogiéndose en su lugar- pero es que él…
-Ya basta jovencito, no es momento ni
lugar para este tipo de cosas- tercio Lily sin despegar la vista de Harry,
mientras el rubio reía socarronamente sin hacer ruido alguno- y tú Black, ya
termina- amenazo Lily con la varita a Sirius, el cual tragando audiblemente
siguió leyendo
El motor chirriaba. Del capó empezaron a salir delgados
chorros de vapor. Harry se agarró muy fuerte al asiento cuando se orientaron
hacia el lago.
-La caída no fue mas suave por eso
amigo-susurro Ron por lo bajo a Harry haciendo que este se estremeciera
El coche osciló de manera preocupante. Mirando por la
ventanilla, Harry vio la superficie calma, negra y cristalina del agua, un par
de kilómetros por debajo de ellos. Ron aferraba con tanta fuerza el volante,
que se le ponían blancos los nudillos de las manos. El coche volvió a
tambalearse.
-¿Qué no sabían que hay protecciones
en torno a todo el castillo?-inquirió Hermione de forma escéptica a sus amigos
-Hermione, solo tu lees historia de
Hogwarts-Ron hizo un movimiento convulsivo con la cabeza a la vez que rodaba
los ojos con cansancio
-Ronald, deberías de leerla, así
estas cosas no te pasarían- dijo Hermione iruiendose cuan alta era en su lugar,
viendo hacia abajo a Ron, sintiéndose por un momento mas alta que él
-No pienso perder mi tiempo con un
libro como ese-mascullo el chico irguiéndose también, para quedar mas alto que
la castaña
Hermione
iba a replicar, pero Harry, arto de que esos dos siempre anduvieran peleándose,
se puso entre ambos, pasando con cuidado junto a Ginny.
-Ya basta los dos, eso de que se
estén peleando todo el tiempo es… tonto… idiota de verdad, somos
amigos y no podemos pelearnos todo el tiempo y menos con lo que se nos viene
encima-bufo Harry parando a Hermione antes de que esta comenzara a
replicar-llevan todo el año igual, ¿por un día podrían dejar de pelearse?-Harry
abrió los ojos como platos esperando respuesta
Ambos
chicos se voltearon a ver con enfado luego voltearon a ver a Harry y asintieron
a la vez
-Gracias-contesto el ojiverde
regresando a su lugar
-Algo me dice que esos dos vana
terminar juntos-susurro por lo bajo Sirius a sus amigos- ¿apuestan?
-Hecho-tercieron ambos con idénticas
sonrisas traviesas
-Yo digo que no
vana quedar juntos- exclamo James divertido
-Yo estoy con Sirius por una vez en
mi vida, tú y Lily estaban igual- sonrio Remus complacido por la cara de
confusión de James
-No es verdad- se defendió James
cruzándose de brazos y recargándose en su lugar
-Si lo es- sonrio Remus divertido
-No, ella y yo no peleábamos- exclamo
James rodando los ojos
-Claro y yo pasare mis EXTASIS con
excelencia- se mofo Sirius palmeando el hombro de su amigo
-Pues…
-Sabes que no es verdad Prongs- le
recrimino Remus divertidos
-AHORA USTEDES TRES-grito Harry
fastidiado-YA BASTA Y SIGAN LEYENDO-ordeno el chico echando chispas verdes por
los ojos
-Asusta igual que tu novia Prongs-
susurro Sirius retomando el libro
-Lo se- contesto este escondiéndose
detrás del ojigris
—¡Vamos! —dijo Ron.
Sobrevolaban el lago. El castillo estaba justo delante de
ellos. Ron apretó el pedal a fondo.
Oyeron un estruendo metálico, seguido de un chisporroteo,
y el motor se paró completamente.
-Ya sabía yo que algo como esto
podría pasar- exclamaron al unisonó Lily y Molly con idénticas miradas
aterradas
-Pero sabes que no paso nada-
contestaron Harry y Ron viendo a sus respectivas madres con suspicacia
-Pero aun así rompieron las normas
del colegio y la restricción de magia en menores de edad, ESTAS
CASTIGADO-rugieron ambas madres a la vez, haciendo retroceder tanto a sus hijos
como a sus parejas
—¡Oh! —exclamó Ron, en medio del silencio.
-SOLO ESO SE TE OCURRE DECIR EN UNA
SITUACION ASÍ-bufo molesta Molly encaramada en su asiento con mirada furiosa
Harry
y Ron no sabían donde esconderse, estaban metidos en un aprieto de tamaño
mayor, ambas madres, ambas pelirrojas, molestas y sus padres mas asustados que
ellos dos juntos.
El morro del coche se inclinó irremediablemente hacia
abajo. Caían, cada vez más rápido, directos contra el sólido muro del castillo.
-Imposible, ¿Cómo diantres fue que
salieron con vida?-mascullo Lily aferrada al brazo de James el cual comenzaba a
adormecérsele al chico de ojos avellanas
-Si me dejas seguir leyendo
pelirroja, lo sabrás-exclamo Sirius comenzando a molestarse por tanta
interrupción
—¡Noooooo! —gritó Ron, girando el volante; esquivaron el
muro por unos centímetros cuando el coche viró describiendo un pronunciado
arco y planeó sobre los invernaderos y luego sobre la huerta y el oscuro
césped, perdiendo altura sin cesar.
Las
mujeres en la sala aguantaban la respiración, a la espera de que nada malo les
pasara, Ginny, aunque molesta; se aferraba al brazo de su novio y Hermione
hacia lo mismo con Ron, Lily y Molly estaban con las manos clavadas en los
antebrazos de sus parejas y McGonagall solo negaba molesta por todo lo que no había
visto que habían pasado esos chicos
Ron soltó el volante y se sacó del bolsillo de atrás la
varita mágica.
—¡ALTO! ¡ALTO! —gritó, dando unos golpes en el salpicadero
y el parabrisas, pero todavía estaban cayendo en picado, y el suelo se
precipitaba contra ellos...
-No creo que funcione- negó James
comenzando a asustarse por la suerte de los chicos
—¡CUIDADO CON EL ÁRBOL! —gritó Harry, cogiendo el
volante, pero era demasiado tarde.
-No me digas que es…-Remus no
concebía que algo así estuviera pasando, por su culpa ese árbol fue plantado en
el castillo
-Creo que si, pero ni se te ocurra
culparte Monny, ¿entendiste?- lo previno Sirius con un dedo amenazador
Remus
rodo los ojos, sabía que algo así pasaría, sus amigos lo valoraban demasiado,
pero el sentía que no valía nada.
¡¡PAF!!
-BLACK-saltaron ambas madres
preocupadas
-Tranquilas pelirrojas, que este nene
tiene que regresar sano y salvo a su tiempo-exclamo Sirius retrocediendo en su
lugar
-No estés jugando entonces-lo riño
Lily controlando su respiración
-No es juego, eso dice- se excuso el
chico mostrándole el libro- ¿ves? No es cosa mía
-Entonces continua- exclamo Lily
luego de cerciorarse de que era verdad
-Mujeres, por eso no tengo novia-
exclamo el chico dándole vuelta a la pagina
Con gran estruendo, chocaron contra el grueso tronco del
árbol y se dieron un gran batacazo en el suelo. Del abollado capó salió más
humo; Hedwig daba
chillidos de terror; a Harry le había salido un doloroso chichón del tamaño de
una bola de golf en la cabeza, al golpearse contra el parabrisas; y, a su
lado, Ron emitía un gemido ahogado de desesperación.
-Ron ¿Qué te paso?-exigió Molly
mirando con preocupación a su hijo varón menor
-Nada malo mamá, solo me castigaron-
contesto el chico conteniendo la risa
—¿Estás bien? —le preguntó Harry inmediatamente.
-Bueno, al menos te preocupas por tus
amigos- exclamo James para romper la tención
-Siempre papá, siempre- contesto el
chico de ojos verdes, intercambiando una larga mirada con su mejor amigo
—¡Mi varita mágica! —dijo Ron con voz temblorosa—. ¡Mira
mi varita!
-Así que fue así como se rompió-
observo el señor Weasley de forma pensativa
-Si, así se rompió- contesto el chico
pelirrojo con un encogimiento de hombros
Se había partido prácticamente en dos pedazos, y la punta
oscilaba, sujeta sólo por unas pocas astillas.
-Uh, eso no es bueno- se mofo Sirius
ganándose una mirada fiera por parte de Hermione
-Vuelve a hablar Sirius y te pasara
lo mismo que tu adorado sobrino Malfoy-exclamo Hermione de la manera mas fría
que logro, haciendo retroceder a sobrino y tío con leves espasmos
Harry abrió la boca para decir que estaba seguro de que
podrían recomponerla en el colegio, pero no llegó a decir nada.
-Cuando una varita se rom…
-Hermione, por si no te has dado
cuenta, eso ya lo pasamos hace cuatro años-exclamo con sarcasmo Harry, que
hacia rato había perdido los estribos
-Harry, no es mi culpa que estés
enojado, así que no me hables así-mascullo la castaña rodando los ojos
-Yo…
-Descuida, a mi también me sacan de
quicio a veces-sonrio Hermione animando al ojiverde
En aquel mismo momento, algo golpeó contra su lado del
coche con la fuerza de un toro que les embistiera y arrojó a Harry sobre Ron,
al mismo tiempo que el techo del coche recibía otro golpe igualmente fuerte.
—¿Qué ha pasado?
-Si ¿Qué fue eso?- inquirió Lily
confundida
-De seguro- comenzó James volteando a
ver a sus amigos con complicidad
-El Sauce Boxeador-siguió Sirius con
una sonrisa divertida
-Que esta en los terrenos- finalizo
Remus con nostalgia en la mirada
-Rayos- exclamo Lily sabiendo que
nada bueno saldría de eso
Ron ahogó un grito al mirar por el parabrisas, y Harry
sacó la cabeza por la ventanilla en el preciso momento en que una rama, gruesa
como una serpiente pitón, golpeaba en el coche destrozándolo. El árbol contra
el que habían chocado les atacaba. El tronco se había inclinado casi el doble
de lo que estaba antes, y azotaba con sus nudosas ramas pesadas como el plomo
cada centímetro del coche que tenía a su alcance.
-Eso no es bueno, eso no es bueno-
chillaba Lily aferrada al torso de James, el cual la sobaba en la espalda para
clamarla
—¡Aaaaag! —gritó Ron, cuando una rama retorcida golpeó
en su puerta produciendo otra gran abolladura; el parabrisas tembló entonces
bajo una lluvia de golpes de ramitas, y una rama gruesa como un ariete aporreó
con tal furia el techo, que pareció que éste se hundía.
-Se van a morir- exclamo Molly
asustada, desde los brazos de su esposo
Harry
y Ron sabiendo de ante mano que nada peor a un par de golpes y rasguños les
habían pasado, estaban mas preocupados por como reaccionarían sus madres cuando
el peligro pasara.
—¡Escapemos! —gritó Ron, empujando la puerta con toda su
fuerza, pero inmediatamente el salvaje latigazo de otra rama lo arrojó hacia
atrás, contra el regazo de Harry.
-Ya se que se quieren pero no es para
tanto- rio Sirius divertido, deseando el estar en una situación igual
-No seas idiota Padfoot, casi nos
mata ese árbol-exclamo Harry molesto
—¡Estamos perdidos! —gimió, viendo combarse el techo.
-No, están en el sauce boxeador-
exclamo James riendo a mandíbula abierta por los problemas en los que se metía
su hijo.
Harry
y Ron rodaron los ojos con fastidio, esos dos eran tal cual les habían
platicado, otros Fred y George renovados o mejor dicho, recargados.
De repente el suelo del coche comenzó a vibrar: el motor
se ponía de nuevo en funcionamiento.
—¡Marcha atrás! —gritó Harry, y el coche salió disparado.
El árbol aún trataba de golpearles, y pudieron oír crujir sus raíces cuando, en
un intento de arremeter contra el coche que escapaba, casi se arranca del
suelo.
-Por poco y logran lo que hemos
tratado por tres años-chillo Sirius como si hubieran cometido el mayor crimen
de su vida- eso no es justo
-Lo se hermano, lo se- exclamo James
quitándose una lagrima imaginaria recargado en el hombro de Lily
-¿De que hablan?- pregunto Harry a
Remus confundido
-Una larga historia, ya habrá tiempo-
respondió este restándole importancia con un ademan de manos
—Por poco —dijo Ron jadeando—. ¡Así se hace, coche!
-Y sigue hablándole como si fuera un
perro- dijo James rodando los ojos
Harry
ni siquiera se molesto en decirle anda, ya lo comprendería conforme pasara el
libro.
El coche, sin embargo, había agotado sus fuerzas. Con dos
golpes secos, las puertas se abrieron y Harry sintió que su asiento se
inclinaba hacia un lado y de pronto se encontró sentado en el húmedo césped.
Unos ruidos sordos le indicaron que el coche estaba expulsando el equipaje del
maletero; la jaula de Hedwig salió
volando por los aires y se abrió de golpe, y la lechuza salió emitiendo un
fuerte chillido de enojo y voló apresuradamente y sin parar en dirección al
castillo. A continuación, el coche, abollado y echando humo, se perdió en la
oscuridad, emitiendo un ruido sordo y con las luces de atrás encendidas como en
un gesto de enfado.
-¡En verdad parece un perro!- se
asombro James volteando a ver a los chicos los cuales asintieron
-Los hecho fuera como yo con las…
-Cállate- gritaron Remus y James
tapándole la boca a Sirius con sus manos de un fuerte golpe
-Eso debió doler- dijo Ron con una
mueca de dolor
-Lo se hermano, son extraños- exclamo
Harry alzando las cejas confundido
-Tengo que seguir-dijo Sirius con la
oz amortiguada por las manos de sus amigos, arrancándoselas de la boca- Auch,
eso dolió chicos- exclamo este haciendo muecas con los labios para amortiguar
el dolor
-No era un cariño perro-mascullo
entre dientes James entrecerrando los ojos
-Mejor continuo-dijo Sirius antes de
que volvieran a golpearlo
—¡Vuelve! —le gritó Ron, blandiendo la varita rota—. ¡Mi
padre me matará!
-Casi lo hizo- sonrieron los gemelos
de forma altanera, que por primera vez ellos no tuvieron la culpa de algo
-Muy graciosos chicos- los riño Ron
con sarcasmo
-Siempre hermanito- dijeron los
gemelos con un encogimiento de hombros
Pero el coche desapareció de la vista con un último bufido
del tubo de escape.
—¿Es posible que tengamos esta suerte? —preguntó Ron
embargado por la tristeza mientras se inclinaba para recoger a Scabbers, la rata—. De
todos los árboles con los que podíamos haber chocado, tuvimos que dar contra el
único que devuelve los golpes.
-Ron, ¿aun lo preguntas después de
todos estos años?- preguntó Harry con una nota de sarcasmo en la voz y sus ojos
verdes
-No, la verdad es que con el paso de
los años me di cuenta de que ni tú ni yo tenemos suerte compañero-contesto Ron
con un leve asentimiento
-Lo sabía, con el tiempo las dudas se
disipan- exclamo Harry todavía con ese matiz de sarcasmo en su voz
Se volvió para mirar el viejo árbol, que todavía agitaba
sus ramas pavorosamente.
—Vamos —dijo Harry, cansado—. Lo mejor que podemos hacer
es ir al colegio.
-Si, por que aparte de los golpes y
castigos, pescaran un resfriado- exclamo James riendo de nuevo, ese era su
hijo, ni duda de eso
No era la llegada triunfal que habían imaginado. Con el
cuerpo agarrotado, frío y magullado, cada uno cogió su baúl por la anilla del
extremo, y los arrastraron por la ladera cubierta de césped, hacia arriba,
donde les esperaban las inmensas puertas de roble de la entrada principal.
-¿En verdad se imaginaron una llegada
triunfal?- inquirió Sirius escéptico
-Mejor que esa si-sonrieron ambos
amigos sabiendo de ante mano que de esa no se salvan
—Me parece que ya ha comenzado el banquete —dijo Ron,
dejando su baúl al principio de los escalones y acercándose sigilosamente para
echar un vistazo a través de una ventana iluminada—. ¡Eh, Harry, ven a ver
esto... es la Selección!
-Si, ahora entren y hagan como si
nada hubiera pasado-dijo Sirius de manera altanera, sacando a relucir su lado
Black que tanto lo caracterizaba
-Imposible-negó Harry con los ojos
como platos
-Simplemente no es lo nuestro-dijo
Ron encogiéndose de hombros
-Lo nuestro es que todos nos vean
cuando hacemos algo- contesto Harry riendo a ocultas
-Lo creería de tu padre pero no de ti
Harry-razono Lily acariciando el cabello de su novio
-¿Por que no mamá?-cuestiono Harry
mirando a su madre con suspicacia
-Por que no te pareces mas que en lo
físico a él Harry, no eres bueno para salir de los problemas en los que te
metes, te atrapan con facilidad como a mi-explico Lily encogiéndose de hombros
-Lastima, no nos creerá-negó Ron
divertido
Harry
se encogió de hombros, su madre, solo una hora con él y ya sabía como era.
Harry se acercó a toda prisa, y juntos contemplaron el
Gran Comedor.
Sobre cuatro mesas abarrotadas de gente, se mantenían en
el aire innumerables velas, haciendo brillar los platos y las copas. Encima de
las cabezas, el techo encantado que siempre reflejaba el cielo exterior estaba
cuajado de estrellas.
A través de la confusión de los sombreros negros y puntiagudos
de Hogwarts, Harry vio una larga hilera de alumnos de primer curso que, con
caras asustadas, iban entrando en el comedor. Ginny estaba entre ellos; era
fácil de distinguir por el color intenso de su pelo, que revelaba su
pertenencia a la familia Weasley.
-Ahora comprendo por que la
localizabas rápido Harry- exclamo Ron de manera celosa
-No me había dado cuenta de eso- se
excuso Harry acercándose a Ginny
-Yo tampoco, pero siempre la veías
sin darte cuenta- observo Ron de manera pensativa
-Si, tienes razón- acepto Harry con
un leve asentimiento y besando a su novia-siempre la veía y yo ni en cuenta,
siempre me preocupaba por ella y ni me daba cuenta- la estrecho entre sus
brazos con cariño
-Creo que ya me daré por vencido, es
más que lógico que terminaras con mi hermana-dijo Ron recargándose en su lugar
derrotado
-Gracias… creo- contesto Harry
confundido
Mientras tanto, la profesora McGonagall, una bruja con
gafas y con el pelo recogido en un apretado moño, ponía el famoso Sombrero
Seleccionador de Hogwarts sobre un taburete, delante de los recién llegados.
Cada año, este sombrero viejo, remendado, raído y sucio,
distribuía a los nuevos estudiantes en cada una de las cuatro casas de
Hogwarts: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Harry se acordaba bien
de cuando se lo había puesto, un año antes, y había esperado muy quieto la
decisión que el sombrero pronunció en voz alta en su oído. Durante unos escasos
y horribles segundos, había temido que lo fuera a destinar a Slytherin, la
casa que había dado más magos y brujas tenebrosos que ninguna otra, pero había
acabado en Gryffindor, con Ron, Hermione y el resto de los Weasley. En el
último trimestre, Harry y Ron habían contribuido a que Gryffindor ganara el
campeonato de las casas, venciendo a Slytherin por primera vez en siete años.
-Eso es deprimente, ganarle a
Slytherin por primera vez en siete años- dijo abatido James
-Lo se compañero, pero ya lo
arreglaremos- sentencio Sirius con los ojos brillándole por una nueva idea
Habían llamado a un chaval muy pequeño, de pelo castaño,
para que se pusiera el sombrero. Harry desvió la mirada hacia el profesor
Dumbledore, el director, que se hallaba contemplando la Selección desde la mesa
de los profesores, con su larga barba plateada y sus gafas de media luna brillando
a la luz de las velas. Varios asientos más allá, Harry vio a Gilderoy Lockhart,
vestido con una túnica color aguamarina. Y al final estaba Hagrid, grande y
peludo, apurando su copa.
—Espera... —dijo Harry a Ron en voz baja—. Hay una silla
vacía en la mesa de los profesores. ¿Dónde está Snape?
-Tal vez muerto- se esperanzo James
pero volteo a ver al profesor de pociones con una risa socarrona- no ¿verdad?
Este
lo veía claramente molesto, pero creía que no era bueno perder el tiempo
hablando con Potter
Severus Snape era el profesor que menos le gustaba a
Harry. Y Harry resultó ser el alumno que menos le gustaba a Snape, que daba
clase de Pociones y era cruel, sarcástico y sentía aversión por todos los
alumnos que no fueran de Slytherin, la casa a la que pertenecía.
-Bueno, eso es de familia- sentencio
Sirius divertido
-Exacto, debes detestarlo hijo-aprobó
James viendo a su hijo con orgullo
-No es verdad, no están malo-dijo
Lily por lo bajo, a lo que Snape hizo un intento de sonrisa
-Lily, no… olvídalo- dijo James
restándole la importancia con la mano
—¡A lo mejor está enfermo! —dijo Ron, esperanzado.
-No lo creo- razono Remus negando
—¡Quizá se haya ido —dijo Harry—, porque tampoco esta vez
ha conseguido el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras!
-Eso es aun menos probable- observo
James viendo como Snape veía a los chicos con fiereza
—O quizá lo han echado —dijo Ron con entusiasmo—. Como
todo el mundo lo odia...
-Eso sería estupendo, pero lo dudo
mucho- dijo Sirius primero con los ojos brillosos, pero luego bajando la mirada
abatido
—O tal vez —dijo una voz glacial detrás de ellos— quiera
averiguar por qué no habéis llegado ustedes dos en el tren escolar.
-Eso es verdad, era tan intrigante el
por que no llegaron, pero ahora… veo que solo tuvieron mala suerte, como todo
el tiempo- exclamo con su voz aterciopelada y fría Snape, disfrutando de cómo
los merodeadores aferraban sus varitas sin poder hacer nada mas
Harry se dio media vuelta. Allí estaba Severus Snape, con
su túnica negra ondeando a la fría brisa. Era un hombre delgado de piel
cetrina, nariz ganchuda y pelo negro y grasiento que le llegaba hasta los
hombros, y en aquel momento sonreía de tal modo que Ron y Harry comprendieron
inmediatamente que se habían metido en un buen lío.
-Al menos salía mas listo tu hijo que
tú, Potter-tercio Severus con sorna
-Que… Severus-escupió entre dientes
James, controlando su rabia con dificultad
—Seguidme —dijo Snape.
-Como lo odio- susurro Sirius a James
por lo bajo
-Igual yo, igual yo- contesto este
tronando los nudillos de su mano izquierda
Sin atreverse a mirarse el uno al otro, Harry y Ron siguieron
a Snape escaleras arriba hasta el gran vestíbulo iluminado con antorchas, donde
las palabras producían eco. Un delicioso olor de comida flotaba en el Gran
Comedor, pero Snape los alejó de la calidez y la luz y los condujo abajo por
la estrecha escalera de piedra que llevaba a las mazmorras.
—¡Adentro! —dijo, abriendo una puerta que se encontraba
a mitad del frío corredor, y señalando su interior.
-Me las pagara cuando regresemos-
mascullo entre dientes James fulminando con la mirada al profesor de pociones
-Cuenta conmigo amigo- susurro Sirius
pasándole el pergamino James al cual se unió Remus con placer
Entraron temblando en el despacho de Snape. Los sombríos
muros estaban cubiertos por estantes con grandes tarros de cristal, dentro de
los cuales flotaban cosas verdaderamente asquerosas, cuyo nombre en aquel
momento a Harry no le interesaba en absoluto. La chimenea estaba apagada y
vacía. Snape cerró la puerta y se volvió hacia ellos.
—Así que —dijo con voz melosa— el tren no es un medio de
transporte digno para el famoso Harry Potter y su fiel compañero Weasley.
Queríais hacer una llegada a lo grande, ¿eh, muchachos?
-No les hables así Snape-acuso James
con la mirada
-Les hablo como yo quiera, son mis
estudiantes-espeto Snape con odio en la mirada y la voz
-Es mi hijo, no yo, él no es como yo-
confronto James poniéndose de pie
-Si lo es, igual de arrogante,
pavoneándose por los pasillos del castillo, rompiendo reglas cada dos por
tres…- decía con la voz fría, cargada del rencor acumulado por todos estos años
-No es posible que sigas guardando
ese rencor por todos estos años Sev- mascullo Lily sin creer lo que estaba
diciendo el profesor
Severus
no vio a la cara a Lily, no podía, haría cualquier cosa por esa chica, por
verla reír de nuevo, pero estaba muerta, muerta en este tiempo y nada de lo que
hiciera cambiaria las cosas
—No, señor, fue la barrera en la estación de Kings Cross
lo que...
-No les creerá- sentencio James con
fastidio en la voz
—¡Silencio! —dijo Snape con frialdad—. ¿Qué habéis hecho
con el coche?
-Fácil, se escondió en el bosque como
todo un perro-contesto Sirius divertido
Ron tragó saliva. No era la primera vez que a Harry le
daba la impresión de que Snape era capaz de leer el pensamiento. Pero
enseguida comprendió, cuando Snape desplegó un ejemplar de El Profeta Vespertino de
aquel mismo día.
—Los han visto —les dijo enfadado, enseñándoles el titular:
«MUGGLES» DESCONCERTADOS
POR UN FORD ANGLIA VOLADOR
-Por eso el castigo de mamá- exclamo
Ron con un leve temblor
-Si, no fue nada agradable- hablo
Harry con miedo en los ojos
Y comenzó a leer en voz alta:
—«En Londres, dos muggles están
convencidos de haber visto un coche viejo sobrevolando la torre del edificio
de Correos (...) al mediodía en Norfolk, la señora Hetty Bayliss, al tender la
ropa (...) y el señor Angus Fleet, de Peebles, informaron a la policía,
etcétera.» En total, seis o siete muggles.
Tengo entendido que tu padre trabaja en el Departamento Contra el Uso
Incorrecto de los Objetos Muggles —dijo,
mirando a Ron y sonriendo de manera aún más desagradable—. Vaya, vaya..., su
propio hijo...
-Maldita serpiente- susurro James
apretando los dientes con fuerza
Harry sintió como si una de las ramas más grandes del
árbol furioso le acabara de golpear en el estómago. Si alguien averiguara que
el señor Weasley había encantado el coche... No se le había ocurrido pensar en
eso...
-Hasta a que hora se te ocurre Harry-
ironizo Hermione con sorna
—He percibido, en mi examen del parque, que un ejemplar
muy valioso de sauce boxeador parece haber sufrido daños considerables
—prosiguió Snape.
-Creo que el árbol se divirtió mucho
con eso- exclamo Remus recordando los golpes que ese árbol le daba a sus amigos
cuando trataba de pasar para llegar con él
—Ese árbol nos ha hecho más daño a nosotros que nosotros
a... —se le escapó a Ron.
-Mal movimiento- sentencio Sirius
negando como si supiera mas de lo que aparentaba
—¡Silencio! —interrumpió de nuevo Snape—. Por desgracia,
vosotros no pertenecéis a mi casa, y la decisión de expulsaros no me
corresponde a mí. Voy a buscar a las personas a quienes compete esa grata
decisión. Esperen aquí.
-Claro, quieres expulsarlos como todo
el tiempo- sentencio James con fastidio
-Comprende, ellos no somos nosotros-
apunto Sirius a sus amigos y a si mismo mientras fulminaba a Snape con la
mirada
Ron y Harry se miraron, palideciendo. Harry ya no sentía
hambre, sino un tremendo mareo. Trató de no mirar hacia el estante que había
detrás del escritorio de Snape, donde en un gran tarro con líquido verde
flotaba una cosa muy larga y delgada. Si Snape había ido en busca de la profesora
McGonagall, jefa de la casa Gryffindor, su situación no iba a mejorar mucho.
Ella podía ser mejor que Snape, pero era muy estricta.
-Tienes razón, pero prefiero a
McGonagall que a Snape mil veces-exclamo James frunciendo el ceño
Diez minutos después, Snape volvió, y se confirmó que era
la profesora McGonagall quien lo acompañaba. Harry había visto en varias
ocasiones a la profesora McGonagall enfadada, pero, o bien había olvidado lo
tensos que podía poner los labios, o es que nunca la había visto tan enfadada.
-Bueno, puede que esto sea peor de lo
que nosotros acostumbramos a hacer- se encogió de hombros Remus y alzando las
cejas
-Si, esto es peor de lo que nosotros
hacemos- concordó James con una sonrisa de lado
Ella levantó su varita al entrar. Harry y Ron se
estremecieron, pero ella simplemente apuntaba hacia la chimenea, donde las
llamas empezaron a brotar al instante.
-Ella no aprueba los castigos con
varita Harry- explico Lily tratando de calmar al chico un poco, ya que este se
veía muy tenso desde que comenzó el capitulo
—Sentaos —dijo ella, y los dos se retiraron a dos sillas
que había al lado del fuego—. Explicase —añadió. Sus gafas brillaban
inquietantemente.
-Odio cuando pone esa cara- soltó el
aire James sabiendo que nada malo les pasaría
Ron comenzó a narrar toda la historia, empezando por la
barrera de la estación, que no les había dejado pasar.
—... así que no teníamos otra opción, profesora, no pudimos
coger el tren.
—¿Y por qué no enviasteis una carta por medio de una
lechuza? Imagino que tenéis alguna lechuza —dijo fríamente la profesora
McGonagall a Harry.
-Adivino, no se les ocurrió eso- bufo
Molly viendo a ambos chicos molesta
-No- negaron ambos con la mirada baja
Harry se quedó mirándola con la boca abierta. Ahora que
la profesora lo mencionaba, parecía obvio que aquello era lo que tenían que
haber hecho.
—No-no lo pensé...
-Lógico, igual a tu padre, hijo-negó
Lily dándose por vencida- él cuando se metía en problemas perdía la cabeza
—Eso —observó la profesora McGonagall— es evidente.
-Esa frase, ¿Qué no sabe otra
profesora?- inquirió James confundido
-Solo hace que nos asustemos mas de
la cuenta- asintió Sirius confirmando lo dicho por su mejor amigo
-Además de que con el tiempo aprendes
a descifrarla-observo Remus con las cejas alzadas
McGonagall
rio al darse cuenta que esos tres, incluso con lo que sabían que les
iba a pasar seguían siendo igual que siempre
Llamaron a la puerta del despacho y Snape la abrió, más
contento que unas pascuas. Era el director, el profesor Dumbledore.
-Vallan haciendo las maletas- rio
divertido Sirius, sabiendo que los hicos si lo pensaron
Harry tenía todo el cuerpo agarrotado. La expresión de
Dumbledore era de una severidad inusitada. Miró de tal forma a los dos alumnos
que tenía debajo de su gran nariz aguileña, que en aquel momento Harry habría
preferido estar con Ron recibiendo los golpes del sauce boxeador.
-Así o mas dramático tu hijo Prongs-
exclamo Sirius divertido
-Salió a su madre- susurro James por
lo bajo, para que Lily no lo escuchara
Hubo un prolongado silencio, tras el cual Dumbledore
dijo:
—Por favor, explicadme por qué lo habéis hecho.
Habría sido preferible que hubiera gritado. A Harry le
pareció horrible el tono decepcionado que había en su voz. No sabía por qué,
pero no podía mirar a Dumbledore a los ojos, y habló con la mirada clavada en
sus rodillas. Se lo contó todo a Dumbledore, salvo lo de que el señor Weasley
era el propietario del coche encantado, simulando que Ron y él se habían
encontrado un coche volador a la salida de la estación. Supuso que Dumbledore
les interrogaría inmediatamente al respecto, pero Dumbledore no preguntó nada
sobre el coche. Cuando Harry acabó, el director simplemente siguió mirándolos
a través de sus gafas.
—Iremos a recoger nuestras cosas —dijo Ron en un tono de
voz desesperado.
-Lo sabía- golpeo el aire Sirius con
el puño cerrado por que había acertado en lo que dijo
—¿Qué quieres decir, Weasley? —bramó la profesora
McGonagall.
—Bueno, nos van a expulsar, ¿no? —dijo Ron.
Harry
miró a Dumbledore.
—Hoy no, señor Weasley —dijo Dumbledore—. Pero quiero
dejar claro que lo que habéis hecho es muy grave. Esta noche escribiré a
vuestras familias. He de advertiros también que si volvéis a hacer algo
parecido, no tendré más remedio que expulsaros.
-Bueno, eso quiere decir que hasta yo
tengo que comerme mis palabras de vez en cuando- sonrio Dumbledore a través de
sus gafas de media luna
-No entiendo- se encogió de hombros
James viendo a los chicos del presente
-Ya veras, ya te lo dirá el libro, al
menos eso creo- se rasco la cabeza Harry un tanto confundido
Por la expresión de Snape, parecía como si sólo se hubieran
suprimido las Navidades. Se aclaró la garganta y dijo:
—Profesor Dumbledore, estos muchachos han transgredido
el decreto para la restricción de la magia en menores de edad, han causado
daños graves a un árbol muy antiguo y valioso... Creo que actos de esta
naturaleza...
-Na, na, na, na- James le resto
importancia con un ademan de mano- mejor cállate, no te harán caso- sentencio
el chico divertido
—Corresponderá a la profesora McGonagall imponer el
castigo a estos muchachos, Severus —dijo Dumbledore con tranquilidad—.
Pertenecen a su casa y están por tanto bajo su responsabilidad. —Se volvió
hacia la profesora McGonagall—. Tengo que regresar al banquete, Minerva, he de
comunicarles unas cuantas cosas. Vamos, Severus, hay una tarta de crema que
tiene muy buena pinta y quiero probarla.
-Te lo dije-sonrio James divertido
-Cállate Potter-mascullo Snape con
fiereza en los ojos
Al salir del despacho, Snape dirigió a Ron y Harry una
mirada envenenada. Se quedaron con la profesora McGonagall, que todavía los
miraba como un águila enfurecida.
—Lo mejor será que vayas a la enfermería, Weasley, estás
sangrando.
—No es nada —dijo Ron, frotándose enseguida con la manga
la herida que tenía en la ceja—. Profesora, quisiera ver la selección de mi
hermana.
-Imposible- dijo James negando
-No te dejara- observo Sirius con una
sonrisa de lado
-Lo que menos quiere es que alguien
piense que lo que hicieron esta bien- finalizo Remus en complicidad con sus
amigos
—La Ceremonia de Selección ya ha concluido —dijo la
profesora McGonagall—. Tu hermana está también en Gryffindor.
—¡Bien! —dijo Ron.
-Era mas que obvio, todo Weasley esta
en Gryffindor- sonrio Sirius satisfecho
—Y hablando de Gryffindor... —empezó a decir severamente
la profesora McGonagall.
Pero Harry la interrumpió.
—Profesora, cuando nosotros cogimos el coche, el curso
aún no había comenzado, así que, en realidad, a Gryffindor no habría que
quitarle puntos, ¿no? —dijo, mirándola con temor.
-Tenia que ser- comenzó James rodando
los ojos
-Hijo de- continuo Sirius volteando a
ver a Remus significativamente
-Lily Evans, o mejor dicho…-sonrio
este divertido volteando a ver a sus amigos
-Potter- terminaron los tres a la vez
sonrojando a la chica de ojos verdes
La profesora McGonagall le dirigió una mirada penetrante,
pero Harry estaba seguro de que había estado a punto de sonreír. Tenía los
labios menos tensos, eso era evidente.
—No quitaremos puntos a Gryffindor —dijo ella, y Harry
se sintió muy aliviado—. Pero ustedes dos seréis castigados.
-Lógico -tercieron los cinco
bromistas con un encogimiento de hombros
Eso era menos malo de lo que Harry se había temido. En
cuanto a que Dumbledore escribiera a los Dursley, le daba lo mismo. Harry sabía
perfectamente que los Dursley lamentarían que el sauce boxeador no lo hubiera
aplastado.
-Bueno, eso tiene fácil solución-
contesto James tomando el pergamino y comenzando a escribir de nuevo con la
ayuda de sus amigos
La profesora McGonagall volvió a levantar su varita y
apuntó con ella al escritorio de Snape. Sonó un ¡plop! y apareció un gran
plato de emparedados, dos copas de plata y una jarra de zumo frío de calabaza.
—Comeréis aquí y luego se irán directamente al dormitorio
—indicó—. Yo también tengo que volver al banquete.
-Eso es mas de lo que yo mismo
esperaba que hiciera profesora- exclamo Sirius sorprendido
-Como bien han dicho, ellos dos no
son como ustedes-exclamo la profesora viendo a ambos amigos con orgullo.
Cuando la puerta se cerró detrás de ella, Ron profirió un
silbido bajo y prolongado.
—Creí que no nos salvábamos —dijo, cogiendo un emparedado.
—Y yo también —contestó Harry, haciendo lo mismo.
—Pero ¿cómo es posible que tengamos tan mala suerte? —dijo
Ron con la boca llena de jamón y pollo—. Fred y George deben de haber volado
en ese coche cinco o seis veces y nunca los ha visto ningún muggle. —Tragó y volvió a
dar otro bocado—. ¿Y por qué no pudimos atravesar la barrera?
-Mira, tiene mala suerte por ser
quienes son, Fred y George están mas familiarizaos con hacer travesuras y saben
como evitar que los atrapen y con respecto a la barrera, tengo una teoría, pero
esperare un poco mas para ver si estoy en lo cierto- recito Sirius sin apartar
la vista del libro, confundiendo a ambos amigos por verlo tan… perspectivo
-A veces es así-exclamo James al ver
la cara de confusión de los chicos
Harry se encogió de hombros. Lo mismo hizo el de la sala
—Tendremos que andarnos con mucho cuidado de ahora en
adelante —dijo, tomando un refrescante trago de zumo de calabaza—. Si al menos
hubiéramos podido subir al banquete...
—Ella no quería que hiciéramos ningún alarde —dijo Ron
inteligentemente—. No quiere que nadie llegue a pensar que está bien eso de
llegar volando en un coche.
-Ron, me sorprendes- exclamo Hermione
viendo al pelirrojo con los ojos como platos- por lo regular no eres así de
perspectivo
-Siempre ese tono de sorpresa- se
quejo Ron rodando los ojos
Cuando hubieron comido todos los emparedados que podían (en
el plato iban apareciendo más, conforme los engullían), se levantaron y
salieron del despacho, y tomaron el camino que llevaba a la torre de
Gryffindor. El castillo estaba en calma, parecía que el banquete había
concluido. Pasaron por delante de retratos parlantes y armaduras que chirriaban,
y subieron por las escaleras de piedra hasta que llegaron finalmente al
corredor donde, oculta detrás de una pintura al óleo que representaba a una
mujer gorda vestida con un vestido de seda rosa, estaba la entrada secreta a
la torre de Gryffindor
—La contraseña —exigió ella, al verlos acercarse.
—Esto... —dijo Harry.
-Es lógico que no la sepan, no vieron
a ningún prefecto en toda la noche- observo Remus negando divertido, riéndose
en silencio de los chicos
No conocían la contraseña del nuevo curso, porque aún no
habían visto a ningún prefecto, pero casi al instante les llegó la ayuda;
detrás de ellos oyeron unos pasos veloces y al volverse vieron a Hermione que
corría a ayudarles.
—¡Estáis aquí! ¿Dónde se habían metido? Corren los
rumores más absurdos... Alguien decía que los habían expulsado por haber
tenido un accidente con un coche volador.
-El accidente en el coche si que lo
tuvimos- dijo Harry divertido
-Pero la expulsión aun no la hemos
tenido- se encogió de hombros Ron haciendo reir a Hermione y Ginny.
—Bueno, no nos han expulsado —le garantizó Harry.
-Vez- sonrio Harry con un ademan de
manos
—¿Quieres decir que habéis venido hasta aquí volando?
—preguntó Hermione, en un tono de voz casi tan duro como el de la profesora
McGonagall.
-Básicamente-sonrio Ron de lado,
sabiendo lo que venían
—Ahórrate el sermón —dijo Ron impaciente— y dinos cuál es
la nueva contraseña.
—Es «somormujo» —dijo Hermione deprisa—, pero ésa no es
la cuestión…
-Lo que digas- se encogió de hombros
Ginny sonriendo a su mejor amiga
-Nunca entenderán- tercio la castaña
rodando los ojos y soltando un suspiro
No pudo terminar lo que estaba diciendo, sin embargo,
porque el retrato de la señora gorda se abrió y se oyó una repentina salva de
aplausos. Al parecer, en la casa de Gryffindor todos estaban despiertos y
abarrotaban la sala circular común, de pie sobre las mesas revueltas y las
mullidas butacas, esperando a que ellos llegaran. Unos cuantos brazos
aparecieron por el hueco de la puerta secreta para tirar de Ron y Harry hacia
dentro, y Hermione entró detrás de ellos.
-Era lógico, en el castillo no hay
secretos- bufo Remus sabiendo que se meterían en más problemas en solo una
noche
-No seas aguafiestas Monny, cuantas
veces no hicimos lo mismo-exclamo James palmeando el hombro de su amigo
-Si, pero ellos no tiene un prefecto
como amigo-contesto el chico con una mirada significativa
-Bueno punto- observaron James y
Sirius con miradas cómplices
—¡Formidable! —gritó Lee Jordan—. ¡Soberbio! ¡Qué
llegada! Han volado en un coche hasta el sauce boxeador. ¡La gente hablará de
esta proeza durante años!
-Ya no más- corearon Harry y Ron
viéndose divertidos
-Si, nos quitaron ese "gran
honor"-dijo con sarcasmo Harry viendo disimuladamente a los gemelos-Ya
veras, continua Sirius- observo al ver que su padrino iba a hablar
—¡Bravo! —dijo un estudiante de quinto curso con quien
Harry no había hablado nunca.
Alguien le daba palmadas en la espalda como si acabara
de ganar una maratón. Fred y George se abrieron camino hasta la primera fila
de la multitud y dijeron al mismo tiempo:
—¿Por qué no nos llamaron?
-Es obvio, no podían regresar-se mofo
James derramando lagrimas por la risa
Ron estaba azorado y sonreía sin saber qué decir. Harry
se fijó en alguien que no estaba en absoluto contento. Al otro lado de la multitud
de emocionados estudiantes de primero, vio a Percy que trataba de acercarse
para reñirles. Harry le dio a Ron con el codo en las costillas y señaló a Percy
con la cabeza. Inmediatamente, Ron entendió lo que le quería decir.
—Tenemos que subir..., estamos algo cansados —dijo, y los
dos se abrieron paso hacia la puerta que había al otro lado de la estancia, que
daba a una escalera de caracol y a los dormitorios.
-A esconderse, eso es bueno- sonrio
Sirius satisfecho
-Es verdad, ya pasara la algarabía por
lo sucedido y podrán decirlo mas abiertamente- confirmo James satisfecho de los
chicos
—Buenas noches —dijo Harry a Hermione, volviéndose. Ella
tenía la misma cara de enojo que Percy.
-Hermione no lo digas-dijeron Ron y
Harry a la vez sacándole una sonrisa divertida a su mejor amiga
Consiguieron alcanzar el otro extremo de la sala común,
recibiendo palmadas en la espalda, y al fin llegaron a la tranquilidad de la
escalera. La subieron deprisa, derechos hasta el final, hasta la puerta de su
antiguo dormitorio, que ahora lucía un letrero que indicaba «Segundo curso».
Penetraron en la estancia que ya conocían; tenía forma circular, con sus cinco
camas adoseladas con terciopelo rojo y sus ventanas elevadas y estrechas. Les
habían subido los baúles y los habían dejado a los pies de sus camas
respectivas.
-Es oficial, nos han quitado nuestro
puesto amigos- tercio abatido Sirius, sabiéndose destronado
-Si, pero que mejor que él hijo de un
merodeador y sus amigos- exclamo James con una mirada de orgullo a su hijo
-Tienes razón- acepto Remus un tanto
triste, pues el nunca tendría hijos
Ron sonrió a Harry con una expresión de culpabilidad.
—Sé que no tendría que haber disfrutado de este recibimiento,
pero la verdad es que...
-Solo hazlo, ya paso, nada puede
quitarse esa satisfacción ya- dijo Sirius viendo un tanto confundido a los
amigos
La puerta del dormitorio se abrió y entraron los demás
chicos del segundo curso de la casa Gryffindor: Seamus Finnigan, Dean Thomas y
Neville Longbottom.
—¡Increíble! —dijo Seamus sonriendo.
—¡Formidable! —dijo Dean.
—¡Alucinante! —dijo Neville, sobrecogido.
Harry no pudo evitarlo. Él también sonrió.
-Vez, no hay mas que disfrutarlo-
acepto James estirándose en su lugar
-Mamá, no creo que sea buena idea que
me castigues por algo que tal vez nunca llegue a hacer si cambian las cosas…
¿no te parece?-dijo Harry con mirada renuente hacia su madre
-Tienes razón, además aquí no tengo
anda con que castigarte, pero cuando regrese y si llegas a hacer algo que se
sale de las reglas…- Lily amenazaba al chico con un dedo en alto
-No creo que pase-contesto Harry con
una sonrisa de lado
-Te toca Monny- le lanzo el libro al
licántropo con el separador en su lugar
-Esta bien, ya comienzo-exclamo el
chico abriendo el libro por la pagina marcada.
-Al menos estamos salvados de
momento-murmuro Harry a Ron por lo bajo
-Lo se, las cosas no serán iguales si
ellos saben lo que pasa- concordó Ron con un suspiro de alivio
-Lo se- soltó el aire Harry que no
sabía que contenía
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