Harry latino

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Quien eres y que hiciste con Harry Potter? En Flourish y Blotts


En Flourish y Blotts


Hermione volteo a diestra y siniestra escrutando a todos con la mirada esperando a que alguien dijera cualquier cosa pero como nadie decía nada…

La vida en La Madriguera no se parecía en nada a la de Pri­vet Drive.

-Eso es de esperarse- acoto Sirius con los brazos cruzados sobre el pecho y la pierna izquierda en escuadra sobre la derecha
-Sirius-mascullo Hermione entre dientes mientras la mayoría reía con disimulo, en especial sus amigos-si tanto te gusta hablar ¿por que no mejor lee tú?-la chica lo fulminaba con la mirada
-No creo, en estos momentos llevamos un orden y no crea que sea justo para los demás perderse su turno por mi culpa- contesto el chico con una sonrisa de oreja a oreja

La chica lo fulmino con la mirada, mas no dijo nada, quería terminar con esto pronto

Los Dursley lo querían todo limpio y ordenado; la casa de los Weasley estaba llena de sorpresas y cosas asom­brosas.

-Es que así tiene que ser una casa-exclamo James con seriedad
-Si, si no hay sorpresas por todos lados no hay diversión- tercio Sirius divertido, sonriendo a sus amigos
-Además, si la casa de Prongs hubiera sido como la de tus tíos Harry, no hubieras regresado nunca-dijo Remus entre carcajadas divertidas, haciendo desatinar a su mejor amigo
-¿Qué dice Monny?-mascullo James entre dientes, obviamente molesto
-Nada, solo lo lógico, nadie en su sano juicio, a menos que no tengas otra opción-volteo a ver a Harry y este sonrio divertido desde los brazos de su novia- regresaría a una casa aburrida, ve a Sirius, huyo de ella- finalizo el chico señalando al aludido el cual sonrio satisfecho
-Verán si los vuelvo a invitar-dijo James ofendido
-No hace falta, mi casa de soltero que me dejo mi tío Al esta mejor que mi antigua casa con mis verdaderos padres, o sea tus padres que debieron ser mis padres y tu mi hermano en vez del idiota de Regulus-explico Sirius confundiendo a la gran mayoría, o en si a todos, menos a James y Remus
-Tienes razón, pero solo si me invitas también a mi-tercio James señalándolo con un dedo retador
-Claro hermano- sonrio Sirius con elocuencia
-Eh… mama… no entendí lo que dijo Sirius- dijo Harry confundido volteando a ver a los tres amigos
-No te preocupes hijo, yo no entiendo la mitad de lo que dicen la mayoría de las veces-explico Lily con un leve encogimiento de hombros
-En ese caso no me preocupo- dijo Harry en medio de una sonrisa traviesa-¿aunque no se como le van a hacer esos tres para cuidar, según mi padre, a medio equipo de quidditch?
-Si, yo también me lo pregunto, pero de que tendrás hermanos, los tendrás, y creo que Molly puede darme algunas lecciones de cómo cuidar a un batallón de niños- exclamo Lily Volteando a ver a Molly
-Por supuesto, tu solo ve a casa cuando regresen y yo te ayudare en todo querida, para algo somos amigas- sonrio Molly feliz, encantada de contar con alguien a su lado además de su marido
-Gracias Molly- dijo Lily con una sonrisa enorme
-No hay nada que agradecer querida-tercio Molly regresándole la sonrisa
-Ejem… ¿puedo continuar?- pidió Hermione fingiendo estar ofendida
-Claro Hermione, discúlpanos querida- dijo Molly poniendo una mano sobre su pecho en señal de arrepentimiento
-No lo decía por ustedes Sra. Potter, Sra. Weasley, sino por el trió aquel- señalo Hermione a los tres merodeadores fulminándolos con la mirada
-Nos callamos- correaron los tres encogiéndose en sus lugares
-Así esta mejor- señalo Hermione satisfecha para continuar con la lectura

Harry se llevó un buen susto la primera vez que se miró en el espejo que había sobre la chimenea de la cocina, y el espejo le gritó: « ¡Vaya pinta! ¡Métete bien la camisa!»

-tu madre tiene uno igual Prongs- tercio Sirius entre sonoras carcajadas
-Lo se y la primera vez que lo viste te paso lo mismo que a mini Prongs-rio Remus escandalosamente de su amigo canino
-Jajá, no es gracioso chicos- tercio Sirius molesto viendo como sus amigos se burlaban de él
-Si lo es amigo, si lo es- tercieron ambos con sorna, burlándose cada vez más de su amigo canino

Costo cerca de diez minutos calmara a ese par de bromistas, no era extraño para los presentes que se comportaran así.

El espíritu del ático aullaba y golpeaba las tuberías cada vez que le parecía que reinaba demasiada tranquilidad en la casa. Y las explosiones en el cuarto de Fred y George se con­sideraban completamente normales. Lo que Harry encon­traba más raro en casa de Ron, sin embargo, no era el espejo parlante ni el espíritu que hacía ruidos, sino el hecho de que allí, al parecer, todos le querían.

-No es raro hijo, es lo más normal del mundo, tus tíos son los raros- dijo James entre miradas reprobatorias de Hermione
-James, aun tengo la cinta adhesiva en mi poder así que si no te callas…- intrigo la chica lanzando  la cinta con su mano izquierda y atrapándola con la palma extendida
-¿Segura que no juegas quidditch?-inquirió James viendo como la chica atrapaba la cinta adhesiva con su mano libre
-No, no me gustan mucho las alturas-contesto Hermione con una sonrisa enigmática continuando con la lectura

La señora Weasley se preocupaba por el estado de sus calcetines e intentaba hacerle comer cuatro raciones en cada comida.

-Sigo preguntándome como es que nunca engordamos Ron- cuestiono Harry a su mejor amigo interrumpiendo a una furiosa Hermione
-Yo igual compañero, yo igual- repuso Ron con un encogimiento de hombros
-Ahora ustedes par de brutos- mascullo molesta Hermione
-Perdón-contestaron ambos chicos encogiéndose en su lugar en medio de las risas de los bromistas
La chica rodo los ojos y continúo con la lectura en medio de bufidos molestos

Al señor Weasley le gustaba que Harry se sentara a su lado en la mesa para someterlo a un interrogatorio so­bre la vida con losmuggles, y le preguntaba cómo funciona­ban cosas tales como los enchufes o el servicio de correos.
—¡Fascinante! —decía, cuando Harry le explicaba cómo se usaba el teléfono—. Son ingeniosas de verdad, las cosas que inventan los muggles para apañárselas sin magia.

-Yo hago lo mismo cada que Lily me explica cosas del mundo en el que vivía- tercio James dándole ánimos al padre del mejor amigo de su hijo el cual solo sonrio satisfecho

Hermione rodo los ojos exasperada, mas no dijo nada y continuo leyendo, solo esperaba que no la sacaran de sus casillas a solo una hoja de haber comenzado a leer

Una mañana soleada, cuando llevaba más o menos una semana en La Madriguera, Harry les oyó hablar sobre Hog­warts. Cuando Ron y él bajaron a desayunar, encontraron al señor y la señora Weasley sentados con Ginny a la mesa de la cocina. Al ver a Harry Ginny dio sin querer un golpe al cuenco de las gachas y éste se cayó al suelo con gran estrépi­to.

Las risa son se hicieron esperar por parte de los merodeadores poniendo rojos como tomates al par de tortolos que no sabían donde esconderse, la verdad a Harry también le daba pena hablar con Ginny pero se armaba de valor salido de Merlín sabrá donde y hablaba con ella de lo mas normal, por que hasta que no se dio cuenta que le gustaba Ginny, nunca se había percatado de lo nervioso que se ponía al hablar con ella

-Esa niña se parece a Prongs es sus no tan inútiles intentos de conquistar a cierta pelirroja- exclamo entre carcajadas Sirius en un intento en vano de tomar aire
-Si, hacia los mayores ridículos de su vida solo para llamar su atención-sonrio Remus con malicia viendo a ambas parejas, iguales en el color y aspecto en ese momento, dos azabaches y dos pelirrojas, el calor que expedían eran sofocantes
-Cállate Remus, a menos que quieras que exponga tu situación actual amorosa-exploto Harry en medio de un bochorno monumental que no comprendió sus propias palabras hasta que las dijo, encogiéndose todavía mas en los brazos de su novia
-Cuenta-exigió Sirius con voz anhelante
-No, faltan cuatro libros mas-tercio el chico sin atreverse a verlo a la cara

Ginny solía tirar las cosas cada vez que Harry entraba en la habitación donde ella estaba.

-Se nota que la pones nerviosa mini Prongs- se mofo Sirius con risa despectiva
-Cállate, que sobre advertencia no hay engaño-lo reto Ginny con la varita en ristre

Sirius trago saliva audiblemente, eso de tener familia pelirroja no le agradaba mucho que digamos

Se metió debajo de la mesa para recoger el cuenco y se levantó con la cara tan co­lorada y brillante como un tomate. Haciendo como que no lo había visto, Harry se sentó y cogió la tostada que le pasaba la señora Weasley.

-Si finge que no has visto nada y ella te adorara aun mas-tercio James abrazando a su novia como si creyera que se le escaparía
-Harry ¿Cómo fue que te diste cuenta de eso?- exclamo Ginny colorada por la sorpresa-no debiste verlo
-Creo que soy mas observador de lo que pensaba- tercio Harry un tanto cohibido, encogiéndose de hombros en su lugar
-¿En serio?-dijo con sarcasmo Ron fulminando a su amigo con la mirada- si no me dices ni cuenta me doy amigo
-Ya basta los dos- los cortó Hermione antes de que comenzaran a discutir-no salen de una y entran a otra
-No se que esperabas Hermione, lo tienen en las venas, al menos se que Harry si lo tiene- explico Lily con una sonrisa encantadora
-¿Cómo es eso?- preguntó Ron
-Bueno, ¿no esperabas que todo el tiempo James y Sirius fueran los mejores amigos o si?- cuestiono Lily mirando a Ron y Harry con suspicacia
-Si, Sirius nunca me dijo que ellos se hallan peleado- contesto Harry curioso- además… por lo que se de ellos… eran inseparables, casi como hermanos- dijo con los ojos entornados
-Tu los has dicho, como hermanos y como buenos hermanos se llegaron a pelear un par de beses; pero creo que la mas significativa fue en su quinto año, cuando se pelearon por Sirius arto de que james me estuviera persiguiendo todo el día y yo solo le diera negativas- explico Lily con una gran sonrisa
-O sea…- dijo Harry confundido
-Veras, todo comenzó…-iba diciendo Lily con vista soñadora

-Prongs, hermano, Evans ni caso le haces y tu sigues idiota por ella… ya déjala por la paz, hay mas chicas en Hogwarts y mas hermosas además-exclamo con exasperación Sirius, caminando detrás de James por los pasillos del castillo, después de otra pelea entre este y Lily
-Padfoot, es que no lo entiendes… ella es todo para mi- dijo decaído James, con la vista clavada en el piso por el que caminaba
-Pero ella ni caso te hace, es mas, para ella no existes hermano- mascullo Sirius tomando al chico por el hombro derecho y volteándolo con brusquedad para verlo de frente- vez, te tiene como idiota, suspirando por ella todo el tiempo y te deja peor que un inferí cuando ella te bota y ni siquiera le importa- bufo el chico volteando la vista atrás, donde se veían las escaleras que llevaban al gran comedor
-¿No entiendes que sin ella no puedo vivir hermano?-murmuro el chico con la voz cansada y la vista ausente
-Pero te esta matando poco a poco… no puedes permitir que te haga esto- grito Sirius estampando a James contra la pared de detrás de ellos
-Padfoot, cálmate, ¿no ves como esta?-exclamo Remus tratando de separarlo un poco
-Por lo mismo lo hago Monny, míralo, parece inferí… o peor; y no hace nada para cambiar las cosa-mascullo comenzando a caminar en círculos frente a James, Sirius, molesto con su mejor amigo por dejarse engatusar por la redes de una chica cualquiera- Prongs… hermano… cualquier chica de la escuela quisiera estar contigo pero tu… tú eres un completo imbécil al no darte cuenta y solo andar tras una chica a la que no le importa cuando te destroce por dentro, ¡compréndelo Prongs, no seas idiota amigo, reacciona hermano!- lo golpeo Sirius en la mejilla haciendo trastabillas a James hacia la izquierda sin inmutarse si quiera
-A lo mejor a ti no te importa Black- mascullo James recuperando el equilibrio y limpiándose el hilillo de sangre que salía por su boca con la manga de su túnica- pero yo la amo y no voy a dejar de luchar por ella- lo fulmino con la mirada un par de segundo y se dio la vuelta para ir en sentido contrario a su amigo- anuqué muera en el intento y termine tal y como lo dices… peor que un Inferí
-No puedes hacerlo Prongs, no por ella- grito Sirius sorprendido por haberlo llamado por su apellido en ves de su apodo
-No me digas lo que tengo que hacer Black- exclamo James sin siquiera voltear a verlo- pues tu nunca has sentido nada por nadie- se paro al final del pasillo, con los ojos firmemente cerrados y la voz serena- ni siquiera por ti mismo siente nada- volteo a verlo una ultima vez y siguió su camino
-Eso no es verdad- susurro Sirius con los ojos anegados y la voz ahogada- tú eres más que un amigo para mí
                James seguía su camino, no escucho nada de lo que dijo Sirius, pero una chica de cabellos rojos y ojos verdes si escucho, escondida detrás de uno de los pilares del pasillo; por que aunque ellos no lo supieran, ella se preocupaba por ellos. Velaba por ellos día y noche y verlos peleados no le gustaba, nunca le agrado, por que lo que mas le gustaba de ellos era esa amistad tan fuerte que tenían; y que hasta el momento nada había interferido en ella, nada salvo… Lily Evans
                Pasaron las semanas y James y Sirius seguían sin hablarse, James siempre  estaba solo o a veces con Remus pero ya no se le veía a los dos revoltosos juntos y eso comenzó a preocupara a profesores y demás compañeros, incluyendo a Lily, solo los Slytherin parecían felices por esa abrupta separación y Regulus comenzaba a hablarle cada vez mas a su hermano, diciéndole que en Slytherin eso nunca le hubiera pasado. Cuando James y Sirius se veían por los pasillo, se volteaban la mirada, al primero parecía no importarle pero al segundo le dolía muchísimo ver a su amigo tan deprimido; puesto que a James siempre se le veía triste donde sea que se lo encontrara.

-Ya estoy harta- exclamo Lily una tarde en la sala común, donde James estaba sentado frente al fuego y Sirius solo le lanzaba miradas esporádicas desde una mesilla apartada al final de la sala-tengo que hablar con ese par-murmuro caminando hacia Sirius con la vista fija en este
-Black ere un infantil- exclamo Lily a voz de cuello parándose frente al chico de ojos grises-tú y Potter son un par de niños infantiles-grito llamando la atención de todos los que se encontraban en la sala, en especial la de James, que no la perdía de vista ni un momento, dándose cuenta que el chico se ponía de pie y caminaba rumbo a ellos
-Evans… ¿Qué te pasa?- mascullo Sirius poniéndose de pie contrariado, mirando fijamente los ojos verdes de la pelirroja- estas loca o que-espeto con la cejas juntas y mirada extrañada
-No, Black, ¡no estoy loca!- dijo la chica con los brazos cruzados, sin perderlos de vista a ambos, ya James estaba detrás de su "mejor" amigo sin que este se hubiera dado cuanta- solo que tú- recalco golpeando al chico con su dedo índice en el pecho del chico- y Potter son unos bebes inmaduros-recalco la ultima palabra con sarcasmo en la mirada pero la voz firme
-Ah si… ¿y por que dices que somos inmaduro Evans?- entro en la refriega James con la mirada retadora hacia Lily, la cual, calmo un poco su sonrojo con un ataque de furia, haría lo que fuera con tal de que se contentaran esos dos, anuqué ellos ya no le hablaran a ella
-Pues veras Potter- recalco el apellido del chico con un profundo desprecio que no sentía en ese momento sin despegar la vista de Sirius-se pelean por cosas que no valen la pena, Black tiene razón, tú no me importas, nunca me has importado- no quitaba la vista de Sirius, no podía decirle esas cosas a James por que eran mentira y si lo miraba se delataría ella sola- es mas… me tiene sin cuidado lo que hagas con tu estúpida vida y con cuanta chica idiota te metas- recalco con asco en la voz y un profundo dolor en el corazón. Cerró los ojos con fuerza, tenia que sacar coraje de Merlín sabia donde para contentarlos, esa era su máxima prioridad-por mi te puedes morir y el mundo no se acabaría. Lo que si me importa… es que pierdan una amistad por algo que no vale la pena- tomó aire con dificultad y sin abrir los ojos se dio la media vuelta- y ¿sabes por que no vale la pena Potter?- tercio caminando rumbo a las escaleras de caracol que llevan a los cuartos de las chicas con una lagrima delatora rebelando por su mejilla derecha sonrosada
-No… ¿Por qué?-murmuro el chico sorprendido por el coraje de la pelirroja sin perderla de vista
-Por que para mi no vales nada-dijo Lily de la manera mas fría y cortante de la que fue capaz en esos momentos en que la garganta se le cerraba por el dolor que sentía- así que ya no luches mas por mi, por que solo pierdes tú tiempo… -con un movimiento grácil e imperceptible se limpio la lagrima que recorría su mejilla y volteo la cabeza con brusquedad hacia donde había dejado clavado a los dos amigos- y a tus amigos- termino señalando a Sirius con una ultima mirada, se dio la media vuelta y con una lentitud casi obligada por su instinto de no demostrar lo que realmente sentía, la cabeza en alto y el cuerpo erguido, subió las escaleras rumbo a su cuarto, dejando a la sala en común, sorprendida, por lo que acababa de hacer; mientras ella… al fin en su habitación, dejaba salir todo cuanto sentía, sabiendo que al fin lo había perdido para siempre, lloro hasta quedarse dormida de cansancio
                A la mañana siguiente, Lily vio a los dos amigos felices, platicando muy animadamente en el Gran Comedor, se sentó alejada de ellos, mientras una sonrisa de satisfacción coronaba su tierno rostro, imperceptible para sus amigas pero de orgullo para si misma. Por que para ella, por el momento el verle feliz, era más que suficiente.
-Evans me sorprende- exclamo Sirius una vez que Lily terminara de relatar lo ocurrido hacia finales del  año 1975 con una cara de sorpresa digan de fotografía-nos gritaste toda clase de cosas nomas para que nosotros nos contentáramos por que no te gustaba vernos molestos-se sorprendió el chico con los ojos como platos y la boca abierta de la impresión
-Siempre fueron unos niños y estaba mas involucrada en su relación como el "cuarteto maravilla" de lo que tienen idea- informo Lily con una gran sonrisa y mirada arrogante
-No puedo creerlo, la gran perfecta prefecta uniendo a los dos más grandes revoltosos de la historia de Hogwarts- exclamo James besando a su novia en la mejilla
-No me gustaba verlos molesto y por lo tiempos en que vivíamos un poco de risas animaban a cualquiera-tercio Lily con un leve encogimiento de hombros
-Esa no me la sabia, nunca me lo contaron- dijo Harry ofendido a Remus y Sirius los cuales bajaron la mirada triste
-No es algo que nos agrade mucho- dijo Remus con la vista clavada en sus zapados negros
-Ni algo de lo que me sienta especialmente orgulloso-siguió Sirius volteando a ver al que seria su ahijado-siempre he querido a tu padre como un hermano… y el haberme peleado con él me dolió mucho, no tienes ni idea-contesto el chico con ojos esperanzados
-Puede que la tenga- contesto Harry volteando a ver a Ron y este sonrio arrepentido-mas de lo que piensas
-¿Por que dices eso?- exclamo James confundido- explícate hijo
-Mas delante te darás cuenta por ti mismo-sonrio Harry a su padre en complicidad- solo espero que ustedes no hallan cometido el mismo error que yo
-¿Cuál?- inquirió Sirius curioso, acercándose más a su ahijado
-Usar a tu mejor amigo como lechuza para mandarle recados a tu otro mejor amigo-respondió Harry volteando a ver a Hermione con una mirada de disculpa
-Pues…-ambos voltearon a ver a Remus y este solo negó divertido- puede que si
-Mejor continuo- exclamo Hermione tomando el libro y comenzado a leer de nuevo
—Han llegado cartas del colegio —dijo el señor Weas­ley entregando a Harry y a Ron dos sobres idénticos de per­gamino amarillento, con la dirección escrita en tinta verde—. Dumbledore ya sabe que estás aquí, Harry; a ése no se le escapa una. También han llegado cartas para vosotros dos —añadió, al ver entrar tranquilamente a Fred y George, todavía en pijama.

-Me recuerda a tu madre hermano- exclamo Sirius divertido
-Si, Remus era el primero en despertarse y mama nos veía divertida desde la cocina como bajábamos las escaleras con pesadez y los ojos todavía cerrados-dijo James con aire soñador
-¿Cómo es que no te caías de las escaleras?-inquirió Harry sorprendido
-Cuando conoces tu casa, hijo, no hace falta tener los ojos abiertos para…
-Caerte- rio Remus cortando la frase de su amigo
-No Monny, bajar con delicadeza- exclamaron James y Sirius a la vez ofendidos entre la risa de las presentes
-Si… y resbalarte en el ultimo escalón al tratar de llegar primero y comente el ultimo wafle con mermelada de arándano-rio Remus divertido por la cara de ofensa de sus amigos
-Monny… ¡no hables de comida!-rugió Sirius fulminando al chico con la mirada
-Si, tenemos hambres- corroboro James uniéndose a su amigo en las miradas que matan
-Pero si acabamos de comer- observo Harry contrariado
-Si pero… estos dos son hoyos negros capaces de devorar ellos solo la comida de la cocinas de toda una semana-informo Lily riendo escandalosamente
-No puedo creerlo- rio Hermione viendo a Ron sorprendida
-Si, y yo que me quejaba de ti hermanito- se le unió Ginny divertida, alborotando el cabello rojo de su hermanó
-Ginny, compórtate-exclamo Ron acomodando su cabello enojado
-Ya basta, ya sigo- rio Hermione entre palabra y palabra
Hubo unos minutos de silencio mientras leían las car­tas. A Harry le indicaban que cogiera el tren a Hogwarts el 1 de septiembre, como de costumbre, en la estación de Kings Cross. Se adjuntaba una lista de los libros de texto que nece­sitaría para el curso siguiente:

Los estudiantes de segundo curso necesitarán:
—El libro reglamentario de hechizos (clase 2), Miranda Goshawk.
—Recreo con la «banshee», Gilderoy Lockhart.
—Una vuelta con los espíritus malignos, Gilderoy Lockhart.
—Vacaciones con las brujas, Gilderoy Lockhart.
—Recorridos con los trols, Gilderoy Lockhart.
—Viajes con los vampiros, Gilderoy Lockhart.
—Paseos con los hombres lobo, Gilderoy Lockhart.
—Un año con el Yeti, Gilderoy Lockhart.

-¿Cómo se les ocurre pedir tantos libros de ese imbécil?-bufo Sirius poniendo los ojos como platos sorprendido- con Snape ya es mas que un idiota como profesor
-BLACK… nomas por que no me pienso rebajar a tu nivel i no ya verías como te iba-tercio Severus con voz seria y actitud firme
-Si claro Snape, lo que digas-rio James por lo bajo
-Gilderoy no era tan tonto… es mas… para poder estar en Hufflepuff te tenias que esforzar muchísimo y el era de los mejores-tercio Lily con vos terca y actitud retadora
-Pues en nuestro tiempo era un farsante-susurra Ron a Harry por lo bajo sin que las chicas lo escucharan
-Lo se hermano- exclama Harry afirmativamente con los ojos aburridos
-Pues la verdad yo creo que siempre fue un bueno para nada- informo Remus afirmando con veracidad asombrando a la mayoría
-¡Señor Lupin!-exclamo asombrada McGonagall tapándose la boca con las manos- lo creería de Potter ¿pero de usted?-inquiere la profesora asombrada
-Profesora se lo hemos dicho una y mil veces-exclamo James aburrido
-Monny no es un santo ni mucho menos-confirmo Sirius con ademanes de manos para darle énfasis
-Es cierto, no puedo negarlo-exclamo Lily encogiendo los hombros y una mueca confusa-no entendí por que lo nombraron prefecto
-Pues la verdad señorita Evans… creímos que el señor Lupin podría tranquilizar un poco a sus amigos-explico Dumbledore con su voz pausada y clamada a través de sus gafas de media luna
-Al igual que lo intento con Hermione pero… creo que no lo logro-susurro Ginny a Harry provocando un leve sonrojo y cosquilleo en su novio
-Lo se-contesto Harry encogiéndose por culpa de los escalofríos provocados por Ginny
-Ya sigo, antes de que nunca terminemos-exclamo Hermione tomando el libro mirando con actitud retadora a los merodeadores, los cuales querían replicar
Después de leer su lista, Fred echó un vistazo a la de Harry
—¡También a ti te han mandado todos los libros de Lockhart! —exclamó—. El nuevo profesor de Defensa Con­tra las Artes Oscuras debe de ser un fan suyo; apuesto a que es una bruja.

-Pues te equivocaste querido hermano-mascullo burlesco George riéndose de su gemelo
En ese instante, Fred vio que su madre lo miraba seve­ramente, y trató de disimular untándose mermelada en el pan.

Lo mismo pasaba en la sala de los menesteres, pues Molly, Hermione y Lily los veían de forma severa, haciendo encoger a los chicos y reír a Ginny.
—Todos estos libros no resultarán baratos —observó George, mirando de reojo a sus padres—. De hecho, los li­bros de Lockhart son muy caros...
—Bueno, ya nos apañaremos —repuso la señora Weas­ley aunque parecía preocupada—. Espero que a Ginny le puedan servir muchas de vuestras cosas.

-Lastima, no te sirvieron- susurro Harry al oído de Ginny provocando un sonrojo y suspiro de la chica al oler su aroma a chocolate
—¿Es que ya vas a empezar en Hogwarts este curso? —preguntó Harry a Ginny

-¡Oh… se preocupa por su novia!-exclamo en son de burla Sirius haciendo bufar a la chica de cabello rojo
-De seguro hará algo que la dejara en ridículo frente a Harry-susurro James a Sirius el cual comenzó a reír escandalosamente
-¿Qué es lo gracioso?-inquirió Ginny fulminándolos con la mirada
-Nada-negaron ambos chicos recorriéndose para atrás en su lugar con el miedo reflejado en los ojos
-Cobardes-se burlo Draco por lo bajo riendo disimuladamente
-Cállate, que no sabes que es meterte con alguien como ellas-lo reprendió Snape sin que nadie se diera cuenta
-Y tu ¿como lo sabes?-quiso saber Draco evaluando al profesor con la mirada
-Con forme pase la historia lo iras sabiendo-contesto Snape sin soltar prenda-Granger continua-pidió de forma fría
Ella asintió con la cabeza, enrojeciendo hasta la raíz del pelo, que era de color rojo encendido, y metió el codo en el pla­to de la mantequilla. Afortunadamente, el único que se dio cuenta fue Harry,

-Ya decía yo que haría algo para ponerse en ridículo-soltó James a voz de cuello sin darse cuenta en los ojos furiosos de su hijo y nuera
-¡Que dijiste Potter!-rugió Ginny poniéndose de pie de un salto
-¡Si papa!... ¿Qué dijiste?- inquirió Harry colocándose junto a su novia en forma protectora
-Yo nada… en serio… fue Padfoot-señalo James con premura a su amigo
-Cúlpame… ya sabes hermano-sentencio Sirius viendo el peligro inminente con los ojos como platos
-Cuando salgamos de aquí…-comenzó Ginny apuntándolo con la varita
-Veras como les va… no por algo soy el mejor en Defensa Contra las Artes Oscuras-rugió Harry viendo con ferocidad a su padre
-Hermione…-pidió Sirius con voz suplicante
Hermione riendo de la situación continúo la lectura entre risas
 porque Percy el hermano mayor de Ron, entraba en aquel preciso instante. Ya se había vestido y lucía la insignia de prefecto de Hogwarts en el chaleco de punto.
—Buenos días a todos —saludó Percy con voz segura—. Hace un hermoso día.

-Si tú lo dices- bufo Fred molesto
-Ya ni le hagas caso hermano- dijo George molesto
-Ese ni cara tiene- abdujo Fred con los ojos brillosos
-¡Eso es!… sin rostro-exclamo George con un dedo en alto- es una idea genial
-Y un gran articulo para la tienda de bromas-se miraron ambos gemelos con ojos brillosos de emoción
-Niños-mascullo derrotada Molly
Se sentó en la única silla que quedaba, pero inmediata­mente se levantó dando un brinco, y quitó del asiento un plumero gris medio desplumado. O al menos eso es lo que Harry pensó que era, hasta que vio que respiraba.

-Los plumeros no respiran-observo James divertido
-Ni tu lo harás con que sigas interrumpiendo-lo amenazo Hermione comenzando a perder la paciencia
James se encogió todavía mas en su lugar sin perder de vista a Hermione
¡Errol! —exclamó Ron, cogiendo a la maltratada le­chuza y sacándole una carta que llevaba debajo del ala—. ¡Por fin! Aquí está la respuesta de Hermione. Le escribí con­tándole que te íbamos a rescatar de los Dursley

-Claro, le tiene que decir a su noviecita si no, no está a gusto-se burló Sirius conteniendo la risa
-Black- mascullo Ginny entre dientes encendiendo sus ojos cafés chocolate
Ron llevó a Errol hasta una percha que había junto a la puerta de atrás e intentó que se sostuviera en ella, pero Errol volvió a caerse, así que Ron lo dejó en el escurridero, exclamando en voz baja «¡Pobre!». Luego rasgó el sobre y leyó la carta de Hermione en voz alta.

-Obvio Hermione, su linda noviecita-se burló Sirius divertido, sonrojando indefiniblemente a Hermione

Querido Ron, y Harry, si estás ahí:
Espero que todo saliera bien y que Harry esté es­tupendamente, y que no hayas tenido que saltarte las normas para sacarlo,

-¿Y todavía te lo crees?- inquirió Remus suspicaz
-No, pero antes no era tan observadora como ahora-exclamo la chica de cabellos castaños de detrás del libro
 Ron, porque eso traería problemas también a Harry. He estado muy preocu­pada y, si Harry está bien, te ruego que me escribas lo antes posible para contármelo, aunque quizá se­ría mejor que usaras otra lechuza, porque creo que ésta no aguantará un viaje más.

-Sí, mandaran a Hedwick- dijo James orgulloso de la lechuza de su hijo
Por supuesto, estoy muy atareada con los deberes escolares («¿Cómo puede ser?», se preguntó Ron ho­rrorizado. «¡Si estamos en vacaciones!»),

-Exacto, ¡vacaciones Hermione! ¿Cómo puedes hacer deberes?, eso no se hace-dijo Sirius ofendido
-Nunca cambiaras Sirius- negó divertida Hermione
 y el próxi­mo miércoles nos vamos a Londres a comprar los nuevos libros. ¿Por qué no quedamos en el callejón Diagon?
Contadme qué ha pasado en cuanto podáis. Un beso de
Hermione

-Ve… le manda un beso… se nota que son novios- acoto James sonriendo a su amigo del alma mientras chocaban las palmas
-No somos novios-exclamo Hermione ya cansada de que le dijeran que era novio de Ron
-Pero lo serán, ya verán, Lily y yo estábamos como ustedes y mira como terminamos… con un hijo muy parecido a ella- exclamo James viendo con orgullo a su retoño
-No se te ocurra volver a verme así-dijo Harry asustado por como lo vio el que sería su padre
-Te tendrás que acostumbras retoño-rio James divertido-cuando regresemos nada de eso pasara así que… ni modo-se burló el chico alborotándole el cabello a su hermano del alma
-Hermione-exclamo Harry suplicantemente
—Bueno, no estaría mal, podríamos ir también a com­prar vuestro material —dijo la señora Weasley, comenzando a quitar las cosas de la mesa—. ¿Qué vais a hacer hoy?

-Lógico Molly, volar en escoba, sacar de quicio a tu esposo, molestar a Percy… eso hacíamos Prongs y yo con Monny-explico Sirius con risas entrecortadas
-Ya lo sé Sirius querido, ya lo sé- sentencio Molly derrotada
Harry, Ron, Fred y George planeaban subir la colina has­ta un pequeño prado que tenían los Weasley. Como estaba rodeado de árboles que lo protegían de las miradas indis­cretas del pueblo que había abajo, allí podían practicar el quidditch, con tal de que tuvieran cuidado de no volar muy alto. Aunque no podían usar verdaderas pelotas de quid­ditch, porque si se les escaparan y llegaran a sobrevolar el pueblo, la gente lo vería como un fenómeno de difícil explica­ción; en su lugar, se arrojaban manzanas. Se turnaban para montar en la Nimbus 2.000 de Harry, que era con mucho la mejor escoba; a la vieja Estrella Fugaz de Ron incluso la adelantaban las mariposas.

-Te lo dije- exclamo Sirius con una sonrisa de lado
Cinco minutos después se encontraban subiendo la coli­na, con las escobas al hombro. Habían preguntado a Percy si quería ir con ellos, pero les había dicho qué estaba ocupado. Harry sólo había visto a Percy a las horas de comer; el resto del tiempo lo pasaba encerrado en su cuarto.

-No lo puedo creer, tiene novia- exclamo James con los ojos como platos
-¿Enserio?-inquirió Harry sorprendido
-Sí, Remus paso por lo mismo en sexto-confirmo Sirius golpeando en la espalda al susodicho con la palma
-Cuenten-exigieron los gemelos con ojos brillando de emoción
-Más adelante- prometió Sirius cómplice a los chicos
-Conste-lo reto George con el dedo índice alzado y alzando las cejas divertido
-Juro Solemnemente que mis Intenciones no son Buenas-dijo Sirius alzando la mano derecha con solemnidad
—Me gustaría saber qué se lleva entre manos —dijo Fred, frunciendo el entrecejo—. No parece el mismo. Recibió los resultados de sus exámenes el día antes de que llegaras tú; tuvo doce M.H.B. y apenas se alegró.

-¡QUE!-exclamo James sorprendido
-Eso es ilógico- mascullo Remus mas que sorprendido
-Es más de lo que podría decir de ti, al menos tu Monny si te alegras por tus notas… este chico es extraño-dijo Sirius viendo a los pelirrojos confundido
-Él es así- dijo Ron con un encogimiento de hombros
-Sí, y lo que falta- rodo los ojos Fred molesto
—Matriculas de Honor en Brujería —explicó George, viendo la cara de incomprensión de Harry—. Bill también sacó doce. Si no nos andamos con cuidado, tendremos otro Premio Anual en la familia. Creo que no podría soportar la vergüenza.

-Buena esa- dijo Sirius golpeando con el codo a James en el suyo
-Cállate-le ordeno el chico de ojos avellanas molesto
-Ya eres Premio Anual, así que no te quejes- mascullo con sorna Sirius
-El perro hablando de cola- bufo James entre dientes
-Sirius… ¿eres delegado?- se sorprendió Harry atónito
-Cállate Potter, eso no se dice- murmuro Sirius rojo como un tomate
-Sirius es delegado, no me lo creo- se burló Fred riéndose de la cara de ojigris
-Ya basta-grito Sirius enfadado- Hermione por favor-pidió suplicante
-Ahora si verdad-se burló la castaña divertida regresando a la lectura
Bill era el mayor de los hermanos Weasley. Él y el se­gundo, Charlie, habían terminado ya en Hogwarts. Harry no había visto nunca a ninguno de los dos, pero sabía que Charlie estaba en Rumania estudiando a los dragones, y Bill en Egipto, trabajando para Gringotts, el banco de los magos.

-Nunca se me habían  ocurrido esos empleos, creo que me matriculare a ellos- observo Sirius pensativo
-Si… lo que digas- resto Harry importancia con un ademan de manos
—No sé cómo se las van a arreglar papá y mamá para comprarnos todo lo que necesitamos este curso —dijo Geor­ge después de una pausa—. ¡Cinco lotes de los libros de Lockhart! Y Ginny necesitará una túnica y una varita má­gica, entre otras cosas.
-Harry al rescate- exclamo Sirius recuperando su tono burlesco
-Basta delegado- lo callo Harry con lo que más le dolía
Sirius solo bufó ofendido
Harry no decía nada. Se sentía un poco incómodo. En una cámara acorazada subterránea de Gringotts, en Lon­dres, tenía guardada una pequeña fortuna que le habían de­jado sus padres. Naturalmente, ese dinero sólo servía en el mundo mágico; no se podían utilizar galeones, sickles ni knuts en las tiendas muggles. A los Dursley nunca les había dicho una palabra sobre su cuenta bancaria en Gringotts. Y la verdad es que no creía que su aversión a todo lo relacio­nado con el mundo de la magia se hiciera extensiva a un buen montón de oro.

-Sí, opino lo mismo, ellos son tan avaros que una buena cantidad de oro según ellos no serían suficiente por "todo" lo que te han dado-exclamo James recalcando la palabra todo con sarcasmo y evidente coraje


Al domingo siguiente, la señora Weasley los despertó a to­dos temprano. Después de tomarse rápidamente media do­cena de emparedados de beicon cada uno,

-Ven, ya decía yo que Harry tenía que tener el mismo apetito que su padre-sentencio Sirius con una mirada triunfante
se pusieron las chaquetas y la señora Weasley, cogiendo una maceta de la repisa de la chimenea de la cocina, echó un vistazo dentro.
—Ya casi no nos queda, Arthur —dijo con un suspiro—. Tenemos que comprar un poco más... ¡bueno, los huéspedes primero! ¡Después de ti, Harry, cielo!
Y le ofreció la maceta.
Harry vio que todos lo miraban.
—¿Qué... qué es lo que tengo que hacer? —tartamudeó.

-Claro, no sabes usar los polvos flu-sentencio James golpeándose la frente con la palma de su mano
-Eso es más que lógico-observo Lily rodando los ojos
—Él nunca ha viajado con polvos flu —dijo Ron de pron­to—. Lo siento, Harry, no me acordaba.
—¿Nunca? —le preguntó el señor Weasley—. Pero ¿có­mo llegaste al callejón Diagon el año pasado para comprar las cosas que necesitabas?
—En metro...
—¿De verdad? —inquirió interesado el señor Weasley—. ¿Había escaleras mecánicas? ¿Cómo son exactamente...?

-Pues veras… son como las escaleras normales que van al despacho de Dumbledore- dijo Sirius explicativamente
-Yo nunca fui al despacho de Albus, Sirius- explico el señor Weasley negando divertido
-Eso es… con los hijos que tienes… no te lo creo- negó James con los ojos como platos negando confuso
-Eso lo saco de mis hermanos, James, lo sacaron de Fabián y Gideon-explico Molly con añoranza
-Con razón, esos chicos son estupendos- exclamo Sirius con excitación
-Sí, de ellos aprendimos varias de nuestras cosas-explico James con aire soñador
-Si… ¿qué fue de ellos Molly?-pregunto Sirius volteando a ver a la pelirroja mayor
-Murieron hace ya varios años- informo Molly conteniendo las lagrimas
-No te preocupes Molly, encontraremos la forma de que eso tampoco pase- informo Remus anotando en el pergamino que le pasaba Lily
-Gracias Remus, muchas gracias- dijo Molly con una tierna sonrisa
—Ahora no, Arthur —le interrumpió la señora Weas­ley—. Los polvos flu son mucho más rápidos, pero la verdad es que si no los has usado nunca...
—Lo hará bien, mamá —dijo Fred—. Harry, primero míranos a nosotros.
Cogió de la maceta un pellizco de aquellos polvos bri­llantes, se acercó al fuego y los arrojó a las llamas.
Produciendo un estruendo atronador, las llamas se vol­vieron de color verde esmeralda y se hicieron más altas que Fred. Éste se metió en la chimenea, gritando: «¡Al callejón Diagon!», y desapareció.

-La primera vez siempre es confuso- explico Sirius haciendo una cara extraña, pensativa, confusa
-¿Por qué esa cara?-inquirió Harry volteando a ver a su padre
-Es la cara que pone cuando según él piensa en algo importante-respondió James riéndose de la cara de su amigo
-Es más que lógico- rio Ginny divertida
—Tienes que pronunciarlo claramente, cielo —dijo a Harry la señora Weasley, mientras George introducía la mano en la maceta—, y ten cuidado de salir por la chimenea correcta.

-Cosa que no paso- susurro Harry por lo bajo a Ginny
-Y por lo cual me preocupaste muchísimo-murmuro al oído del chico la pelirroja
-Niños, ¿Qué se traen ustedes dos con tanto secretito?- inquirió Lily un tanto celosa
-Nada mama, es solo que… como ya sabemos que paso… nos adelantamos un poquito, es todo-informo Harry encogiéndose de hombros
-Eso espero niños- los amenazo Lily con el dedo índice apuntándolos a ambos
—¿Qué? —preguntó Harry nervioso, al tiempo que la ho­guera volvía a tronar y se tragaba a George.
—Bueno, ya sabes, hay una cantidad tremenda de chi­meneas de magos entre las que escoger, pero con tal de que pronuncies claro...
-Si claro, como era la primera vez y el hollín me dejo hablar claro…-murmuro Harry con una sonrisa traviesa
-No es excusa Potter- lo regaño Ginny divertida
-¿De verdad?-inquirió Harry besando a su novia en el cuello a la vista de todos
-Mira Harry, que seas mi amigo no quiere decir que permita esa clase de exhibicionismo-exclamo Ron rojo como un tomate fulminando a su amigo con la mirada
-Mira Ron… no hables que llegara la parte de la historia donde te veamos con Hermione- se burlo Sirius con sorna
Ron y Hermione se voltearon  a ver entre ellos y comenzaron a reír divertidos (eso nunca pasaría) pensaron ambos a la vez
—Lo hará bien, Molly, no te apures —le dijo el señor Weasley, sirviéndose también polvos flu.
-Que bueno que si lo hizo- sonrio Harry aferrando la mano de su novia con ternura
—Pero, querido, si Harry se perdiera, ¿cómo se lo íba­mos a explicar a sus tíos?
-No les importaría- se encogió de hombros Lily pensando en un buen castigo a su hermana- es mas, estarían felices de que se hubiera perdido y nunca regresara a casa
—A ellos les daría igual —la tranquilizó Harry—. Si yo me perdiera aspirado por una chimenea, a Dudley le pare­cería una broma estupenda, así que no se preocupe por eso.
-Igual que su madre- suspiro Sirius derrotado a James
-Como me gusta eso- suspiro James con ojos soñadores con Lily recargada en su pecho
-Monny… ¡Lo hemos perdido!- exclamo dolido Sirius
-De eso hace años- informo Remus con una sonrisa de oreja a oreja
—Bueno, está bien..., ve después de Arthur —dijo la se­ñora Weasley—. Y cuando entres en el fuego, di adónde vas.
—Y mantén los codos pegados al cuerpo —le aconse­jó Ron.
—Y los ojos cerrados —le dijo la señora Weasley—. El hollín...
—Y no te muevas —añadió Ron—. O podrías salir en una chimenea equivocada...
-Sabes Ron… eso solo me confundió mas de lo que estaba-informo Harry entre carcajadas
-Lo se hermano, lo siento, pero no quería que te perdieras-negó Ron divertido
-Fue divertido… y un poco raro-dijo Harry ahogándose entre sus propias risas
-Harry, respira- dijo Ginny lanzándole un hechizo liberador
-Gracias amor- respondió Harry besando a su novia en la mejilla
—Pero no te asustes y vayas a salir demasiado pronto. Espera a ver a Fred y George.
-Cosa que nunca paso-exclamo Harry lanzando un puño al aire divertido
Haciendo un considerable esfuerzo para acordarse de todas estas cosas, Harry cogió un pellizco de polvos flu y se acercó al fuego. Respiró hondo, arrojó los polvos a las llamas y dio unos pasos hacia delante. El fuego se percibía como una brisa cálida. Abrió la boca y un montón de ceniza ca­liente se le metió en la boca.
—Ca-ca-llejón Diagon —dijo tosiendo.
-No llegara- rio Sirius con lágrimas en los ojos
-No es divertido Black, mi niño se puede perder y algo podría pasarle, como tiene la misma suerte que su padre-lo riño Lily enderezándose preocupada por la suerte de su hijo
-Mama no soy un niño-dijo Harry con voz cansada
-Pero a esa edad lo eras, y algo malo pudo haberte pasado- dijo Lily volteando a ver al chico con preocupación
-No paso nada malo mama- la trato de tranquilizar Harry
-Yo considerare cuando halla pasado el peligro-exclamo Lily aferrando al brazo de su novio
-Papa…- mascullo Harry entre dientes
-Lo siento, no puedo hacer nada-negó James sonriendo divertido
-Ya que-bufo Harry decepcionado
Le pareció que lo succionaban por el agujero de un en­chufe gigante y que estaba girando a gran velocidad... El bramido era ensordecedor... Harry intentaba mantener los ojos abiertos, pero el remolino de llamas verdes lo marea­ba... Algo duro lo golpeó en el codo, así que él se lo sujetó contra el cuerpo, sin dejar de dar vueltas y vueltas... Luego fue como si unas manos frías le pegaran bofetadas en la cara. A través de las gafas, con los ojos entornados, vio una borrosa sucesión de chimeneas y vislumbró imágenes de las salas que había al otro lado... Los emparedados de beicon se le revolvían en el estómago. Cerró los ojos de nuevo desean­do que aquello cesara, y entonces... cayó de bruces sobre una fría piedra y las gafas se le rompieron.
-Igual que el padre-se burlo Sirius en medio de sonoras carcajadas
-La verdad es que ese medio de transporte nunca me ha gustado-exclamo James con la mano en la boca evitando vomitar- prefiero las escobas
-Yo igual- se unieron alzando las manos Ron y Harry divertidos
-Si, lo dicho, igual al padre- negó Remus divertido
-No-exclamo Harry volteando a ver a Ron
-Es…- dijo Ron uniéndose a su mejor amigo
-Horrible-finalizaron James, Harry y Ron con cara de mareo
-No es verdad- tercio Ginny divertida
-Si lo es, solo que a ti se te da bien- repuso Harry en tono tranquilizador
-Lo se- contesto la chica con suficiencia
-Esa es mi nuera- la felicito James con orgullo, arrancando una sonrisa de la pequeña pelirroja
Mareado, magullado y cubierto de hollín, se puso de pie con cuidado y se quitó las gafas rotas. Estaba completa­mente solo, pero no tenía ni idea de dónde. Lo único que sa­bía es que estaba en la chimenea de piedra de lo que pare­cía ser la tienda de un mago, apenas iluminada, pero no era probable que lo que vendían en ella se encontrara en la lista de Hogwarts.
-Esta en problemas- exclamo asustada Lily-todo esto es tu culpa Potter- lo amenazo Lily golpeado en el pecho a James con su dedo índice
-¿Mi culpa?-inquirió James sorprendido y ofendido- no es solo mi culpa, futura señora Potter, también es suya. Ya que usted es igual o más inquieta y merodeadora que yo-dijo el chico acariciando la cabellera rojo brillante de su novia y besándola en esta
-Bueno, la verdad es que si Harry es la mitad de lo curioso que yo…-iba negando Lily divertida
-¿La mitad?- cuestiono Fred sorprendido
-Mas bien yo creo que tiene combinada la curiosidad de ambos-sumo George sorprendiendo a ambos jóvenes
-Imposible- negó Sirius con los ojos como platos
-¿En verdad no lo crees Sirius?- rio divertido Ron
-No te has dado cuenta en el libro pasado y lo que llevamos de este- dijo con sarcasmo Hermione sonriendo a su amigo
-Si, hasta yo lo admito… Potter tiene la curiosidad de Lily, su perspicacia y otra de sus cualidades-dijo Snape con una mirada fija en Lily, la cual le sonrio- pero saco todo lo demás de ti, desde por las reglas, un orgullo insoportable y aire de grandeza por niveles insospechados, ama su fama al igual que tu y…
-Eso no es cierto-bufo furioso el chico de la cicatriz con forma de rayo-odio mi fama como se habrá dado cuenta en estos libros- es lo que mas odio de mi persona.
-Pues lo disimula muy bien Potter- rio mordazmente Snape
-Ve lo que quiere ver SEÑOR- mascullo Harry entre dientes dándole énfasis a la última frase
-Yo mejor continúo-dijo Hermione en un susurro casi inaudible
En un estante de cristal cercano había una mano corta­da puesta sobre un cojín, una baraja de cartas manchada de sangre y un ojo de cristal que miraba fijamente.
-Ese lugar es horrible- exclamo James con un deje de asco
-Solo de imaginarme las cosas se me pone la piel de gallina-dijo Remus conteniendo un escalofrió
-Ese seria un lugar perfecto para ti Snape-rio burlesco Sirius
-No tienes idea de cuanto-susurro al oído de su novia, Harry con una risita contenida
-Que no te escuchen-rio divertida Ginny sonrojándose un poco
Unas más­caras de aspecto diabólico lanzaban miradas malévolas des­de lo alto. Sobre el mostrador había una gran variedad de huesos humanos y del techo colgaban unos instrumentos herrumbrosos, llenos de pinchos. Y; lo que era peor, el oscuro callejón que Harry podía ver a través de la polvorienta luna del escaparate no podía ser el callejón Diagon.

-Claro que no, es el callejón Knockturn-señalo Sirius con aires de superioridad
-Como lo sabes Sirius- quiso saber Harry un tanto intrigad
-Mi madre iba cada año cuando la acompañaba a comprar el material escolar y otras cosas cuando aun no iba a Hogwarts- explico Sirius encogiéndose de hombros
-Claro, eso lo explica- se volteo a ver a Ron rodando los ojos
-¿A que te refieres con eso cachorro?-cuestiono Sirius confundido
-Que no entraste a ese callejón por una apuesta con papa que hallan perdido con Remus o algo así- ironizo Harry rodando los ojos- tú y él son unos chicos tan  santos-exclamo alargando lo máximo posible la palabra tan para darle mas énfasis
-¿Co…como es que tú?- exclamo James contrariado
-Los conozco mejor de lo que piensas- tercio Harry restándole importancia con la mano derecha- aunque casi no halla convivido contigo no quiere decir que ellos dos no me hablaran de ti-señalo a Sirius y Remus con su mano derecha y una seca cabezada
-Eso explica muchas cosas- suspiro Lily derrotada rodando los ojos
Cuanto antes saliera de allí, mejor. Con la nariz aún do­lorida por el topetazo, Harry se fue rápida y sigilosamente hacia la puerta, pero antes de que hubiera salvado la mitad de la distancia, aparecieron al otro lado del escaparate dos personas, y una de ellas era la última a la que Harry habría querido encontrarse en su situación: perdido, cubierto de ho­llín y con las gafas rotas. Era Draco Malfoy.
-¿Cómo es que no me di cuenta que no estabas ahí?- mascullo Draco molesto
-Por que no eres ni la mitad de intuitivo que Harry- se burlo Ginny con una sonrisa por demás encantadora
-Jaja, muy graciosa niña- exclamo mordazmente el rubio
-Mas que tu si- respondió la chica con coquetería
Harry repasó apresuradamente con los ojos lo que ha­bía en la tienda y encontró a su izquierda un gran armario negro, se metió en él y cerró las puertas, dejando una peque­ña rendija para echar un vistazo. Unos segundos más tarde sonó un timbre y Malfoy entró en la tienda.
-¿Cómo es que tú no te quedaste atorado como Montague?- se sorprendió Draco frunciendo el ceño, volteando a ver a su némesis
-Ni idea- sonrio Harry satisfecho consigo mismo
El hombre que iba detrás de él no podía ser sino su pa­dre. Tenía la misma cara pálida y puntiaguda, y los mismos ojos de un frío color gris. El señor Malfoy cruzó la tienda, mi­rando vagamente los artículos expuestos, y pulsó un timbre que había en el mostrador antes de volverse a su hijo y de­cirle:
—No toques nada, Draco.
-Si, por que sino papi se quedara sin su amado hijo- se burlo con voz socarrona Sirius frente a la cara de su sobrino
-Mira, a ti yo no te guardo el más mínimo respeto-tercio Draco comenzando a enfadarse
-Eso no me sorprende- repuso Sirius divertido- tu madre termino con el perdedor de tu padre y ella para mi ya esta muerta- alzo una ceja para hacer enfurecer aun mas al chico
-Pues tu igual para nosotros-dijo Draco con la voz contenida
-Pues tu igual para nosotros- lo imito Sirius burlándose de él con mímica de manos y voz chillona
Malfoy, que estaba mirando el ojo de cristal, le dijo:
—Creía que me ibas a comprar un regalo.
-Igual de avaricioso que él padre- bufo James negando contrariado, a la vez que rodaba los ojos
—Te dije que te compraría una escoba de carreras —le dijo su padre, tamborileando con los dedos en el mostrador.
-Sabes que tu familia nunca ha podido jugar al quidditch- se burlo James por la frase leida
—¿Y para qué la quiero si no estoy en el equipo de la casa? —preguntó Malfoy, enfurruñado—. Harry Potter te­nía el año pasado una Nimbus 2.000. Y obtuvo un permiso especial de Dumbledore para poder jugar en el equipo de Gryffindor. Ni siquiera es muy bueno, sólo porque es famo­so... Famoso por tener esa ridícula cicatriz en la frente...
-Celoso Malfoy-exclamo con una sonrisa de lado a lado en su rostro sonrosado Ginny, alzando la ceja derecha con malicia, haciendo retroceder a Malfoy  en su lugar
-Por eso te amo mas que nuca Ginny- exclamo besando a su novia en el cuello, provocando en esta un leve escalofrió que le recorrió la espina dorsal de arriba abajo
Malfoy se inclinó para examinar un estante lleno de ca­laveras.
—A todos les parece que Potter es muy inteligente sólo porque tiene esa maravillosa cicatriz en la frente y una escoba mágica...
-No, nos parece inteligente por que lo es- tercio Hermione divertida por las reacciones celosas del rubio
—Me lo has dicho ya una docena de veces por lo menos —repuso su padre dirigiéndole una mirada fulminante—, y te quiero recordar que sería mucho más... prudente dar la impresión de que tú también lo admiras, porque en la clase todos lo ven como el héroe que hizo desaparecer al Señor Te­nebroso... ¡Ah, señor Borgin!
-Estúpido Lucios, cuando regrese me las pagaras- sentencio Sirius volviendo a sacar su pergamino de debajo de su pub con malicia
-No le iras a hacer nada- exclamo preocupado Draco
-Tu padre no tiene nada que temer si sabe comportarse- tercio Sirius divertido por haber asustado al chico
-No te metas con él, en tu época el señor tenebroso es muy fuerte- lo amenazó el chico con un brillo raro en los ojos
-No me asusta ese sádico son nariz, ni cabello, me tiene sin importancia- declaro Sirius volviendo su vista al pergamino y lanzándole una cabeza a Hermione para que continuara
Tras el mostrador había aparecido un hombre encorva­do, alisándose el grasiento cabello.
—¡Señor Malfoy, qué placer verle de nuevo! —respondió el señor Borgin con una voz tan pegajosa como su cabello—.
-Uno igual a ti Snape, ¿acaso es tu amigo?-inquirió Sirius con sorna
-Cállate Black- mascullo Snape entre dientes
¡Qué honor...! Y ha venido también el señor Malfoy hijo. Encantado. ¿En qué puedo servirles? Precisamente hoy pue­do enseñarles, y a un precio muy razonable...
-No creo que vallan a comprar, esa no me la venden-tercio James recargándose nuevamente en su puesto y abrazando a Lily junto a su pecho
—Hoy no vengo a comprar, señor Borgin, sino a vender —dijo el padre de Malfoy.
-Lo dije- sonrio James satisfecho
—¿A vender? —La sonrisa desapareció gradualmente de la cara del señor Borgin.
-Eso no le gusta- tercio Sirius con burla en la voz
-Eso es más que obvio Padfoot-mascullo Remus con sorna
-Ya lo se, solo quería puntualizar- se excuso el chico encogiéndose de hombros
-No, mas bien lo que quieres es hacer enfadar a Hermione- señalo Remus divertido
-Puede que sea eso- acepto Sirius enigmáticamente
-Ya basta los dos- grito enfada Hermione fulminando a ambos chicos con los ojos encendidos
-Lo siento Hermione- se disculpo Remus encogiéndose en su lugar
—Usted habrá oído, por supuesto, que el ministro está preparando más redadas    —empezó el padre de Malfoy, sa­cando un pergamino del bolsillo interior de la chaqueta y desenrollándolo para que el señor Borgin lo leyera—. Tengo en casa algunos... artículos que podrían ponerme en un aprieto, si el Ministerio fuera a llamar a...
-¿Asustado Malfoy?-inquirió el señor Weasley divertido
-Claro señor Weasley, le preocupaba que lo agarraran con las manos en la masa… o mejor dicho en la porquería- se burlo Harry volteando a ver a Draco de forma desafiante
-No es verdad Potter, no es nada de lo que dices- dijo Draco con voz casi inaudible
-Mejor cállate esa bocota de idiota que tienes, ya que por mi, tu padre esta en Askaban y eso nadie se lo quita- se burlo Harry con ojos malicioso
-Cállate tú Potter, no sabes de lo que hablas- mascullo Draco molesto amenazándolo con la varita
-Me dirás que es mentira que tu padre esta en Askaban-dijo Harry apuntándolo con su varita directo al corazón y una sonrisa de lado. Al ver que Draco no decía nada reclamo- lo sabía, no puedes, eres un tonto como tu padre, por estar en el lado equivocado-rio orgulloso el chico de ojos verdes
-Eso ya lo veremos conforme pase el tiempo Potter-exclamo Draco recuperando un poco la confianza
-Para eso están estos libros-sonríe Harry restregándoselo en la cara
-Y sabremos como terminaremos si me dejan seguir leyendo- tercio molesta Hermione golpeando a harry en la cabeza con el libro
-Auch, me dolió Hermione-tercio Harry sobándose la cabeza
-No era un cariñito hermano- mascullo con una sonrisa de lado la chica castaña prosiguiendo con la lectura
El señor Borgin se caló unas gafas y examinó la lista.
—Pero me imagino que el Ministerio no se atreverá a molestarle, señor.
-Claro, por que de seguro le tiene miedo- apunto divertido Sirius
-Padfoot- bufo molesta la castaña
-Lo siento- se disculpo el chico encogiéndose en su lugar
El padre de Malfoy frunció los labios.
—Aún no me han visitado. El apellido Malfoy todavía inspira un poco de respeto,
-Respeto, mas bien das risa- tercio divertido James secándose una lágrima que salió de su lagrimal izquierdo
pero el Ministerio cada vez se entromete más. Incluso corren rumores sobre una nueva Ley de defensa de los muggles... Sin duda ese rastrero Arthur Weasley, ese defensor a ultranza de los muggles, anda detrás de todo esto...
-Me las pagaras Malfoy-sentencio Sirius pasándole el pergamino a James el cual se lo exigía con la mirada
-Esto no se queda así-apunto James anotando con rapidez en el pergamino
-¿Puedo?- inquirió Hermione señalando el libro
-Tu síguele- señalo James restándole importancia con la mano
Hermione rodo los ojos y bufo consternada, pero siguió leyendo
Harry sintió que lo invadía la ira.
Igual que en ese momento a la mayoría de las personas en la sala
—Y, como ve, algunas de estas cosas podrían hacer que saliera a la luz...
-Lo que realmente eres Malfoy-tercio con voz tétrica Sirius, en sus ojos comenzaba a formársele esa sombra que dejaría Askaban en el en un futuro
-Ahora te pareces mas al Sirius que conocí- rio Harry viéndolo directo a los ojos divertido
-Por…- señalo Sirius confundido
-Esa mirada de fiera acecina solo tu la tienes-sonrio complacido el chico- y te queda muy bien-señalo riendo divertido
-Esperare a ver por que lo dices- dijo especulativamente Sirius, desordenando su cabello al mover su cabeza como un perro mojado. Haciendo reír a los chicos del presente
—¿Puedo quedarme con esto? —interrumpió Draco, se­ñalando la mano cortada que estaba sobre el cojín.
—¡Ah, la Mano de la Gloria! —dijo el señor Borgin, ol­vidando la lista del padre de Malfoy y encaminándose ha­cia donde estaba Draco—. ¡Si se introduce una vela entre los dedos, alumbrará las cosas sólo para el que la sostiene! ¡El mejor aliado de los ladrones y saqueadores! Su hijo tiene un gusto exquisito, señor.
-Básicamente te dijo ladrón querido sobrino-tercio con sorna Sirius, haciendo rabiar al rubio
—Espero que mi hijo llegue a ser algo más que un la­drón o un saqueador, Borgin —repuso fríamente el padre de Malfoy.
-Lo dudo- susurro por lo bajo Ron a Harry el cual rio divertido
Y el señor Borgin se apresuró a decir:
—No he pretendido ofenderle, señor, en absoluto...
-No, solo ha dicho la verdad- contesto James siguiendo el juego de su amigo
-Mas que eso, ha predicho el futuro- exclamo Ron con un movimiento de mano horizontal, dándole énfasis a sus palabras y asiendo reír a los demás miembros de la sala, exceptuando al rubio y los profesores
—Aunque si no mejoran sus notas en el colegio —aña­dió el padre de Malfoy, aún más fríamente—, puede, claro está, que sólo sirva para eso.
-Hasta tu padre lo dice-señalo divertido Sirius, comenzando a reír escandalosamente
-No, espera Sirius, su magnifica excusa, es brillante, solo a él se le podría ocurrir- dijo Harry riendo divertido al ver a su padre y amigos disfrutar del momento
-Hermione-la apremio James incitándola con la mano
—No es culpa mía —replicó Draco—. Todos los profe­sores tienen alumnos enchufados. Esa Hermione Granger mismo...
Tanto los chicos del pasado como los del futuro comenzaron a reír escandalosamente, incluso Hermione se tuvo que sostener de Ron para no perder la compostura, pero fue básicamente imposible y pasaron mas de diez minutos en recomponerse
-No puedo creer… que te excuses con que Hermione es la favorita… de los profesores… eso no tiene nada que ver- rio Sirius burlándose todavía mas de su sobrino- eso no es digno de un Black
-Yo no soy un Black- tercio molesto Draco
-Claro que lo eres, al igual que Dora, son unos Black, ya que sus madres lo son, por lo tanto ustedes también- dijo James como si fuera lo mas obvio-incluso Harry lo es, por parte de mi madre, pero lo es- apunto volteando a ver a su hijo
-¿Cómo es eso?-quiso sabes el ojiverde
-Larga historia, ya te la contare-le resto importancia James con un ademan de mano
—Vergüenza debería darte que una chica que no viene de una familia de magos te supere en todos los exámenes —dijo el señor Malfoy bruscamente.
-¡Que sea hija de muggles no quiere decir que no tenga potencial!- bufo molesto James abrazando a su novia
-Exacto, Lily es la mejor de la generación y es hija de muggles- corroboro Sirius defendiendo a su amiga
-El ser sangre pura o no, no te da potencial o te lo quita, sino las ganas que le eches- sonrio Remus dándole ánimos a su mejor amiga
-Y aunque te pese Malfoy, Hermione es la mejor-dijo Ron abrazando a la castaña con una sola mano y una sonrisa enorme en el rostro
-Gracias Ron- respondió la castaña con una tímida sonrisa y sonrojo en la mejilla
—¡Ja! —se le escapó a Harry por lo bajo, encantado de ver a Draco tan avergonzado y furioso.
-Eso es poco, en tu cara Malfoy- se burlo Harry señalándolo con el dedo- tu propio padre te lo dice
Draco lo fulminaba furioso con la mirada, mascullando cosas inaudibles.
—En todas partes pasa lo mismo —dijo el señor Borgin, con su voz almibarada—. Cada vez tiene menos importan­cia pertenecer a una estirpe de magos.
-Por que a nadie le importa- señalo Sirius recargándose con las manos detrás de la nuca en su pub
—No para mí —repuso el señor Malfoy, resoplando de enfado.
-Claro, dado que no tienes cerebro- rio mordazmente James chocando las palmas con sus amigos
—No, señor, ni para mí, señor —convino el señor Bor­gin, con una inclinación.
-Solo por que es un asqueroso viejo rastrero- apunto Remus ganándose la aprobación de sus amigos y una mueca irónica por parte de Lily
-Siempre lo dije Remus, juntarte con estos dos te iba a afectar-sonrio Lily divertida
-Solo un poco Lily, solo un poco-acepto Remus con una sonrisa tierna
—En ese caso, quizá podamos volver a fijarnos en mi lista —dijo el señor Malfoy, lacónicamente—. Tengo un poco de prisa, Borgin, me esperan importantes asuntos que aten­der en otro lugar.
-Claro, como sobornar al ministro o a alguien mas- mascullo Sirius en son de burla
-O meter libros de Voldemort de contrabando en el colegio- susurro Harry a Ginny por lo bajo, la cual sonrio de lado
Se pusieron a regatear. Harry espiaba poniéndose cada vez más nervioso conforme Draco se acercaba a su escondite, curioseando los objetos que estaban a la venta. Se detuvo a examinar un rollo grande de cuerda de ahorcado y luego leyó, sonriendo, la tarjeta que estaba apoyada contra un magnífico collar de ópalos:

Cuidado: no tocar Collar embrujado.
Hasta la fecha se ha cobrado las vidas de diecinueve muggles que lo poseyeron.
-Y por poco la de Kate-exclamo Ginny consternada por lo poco que falto para que Kate muriera
-¿Qué dijiste?- exclamo Lily que si alcanzo a escuchar lo dijo por su nuera
-Nada, ya te enteraras-sonrio Ginny encogiéndose de hombros
Lily no rebatió nada, pero hizo una nota mental para no olvidarlo

Draco se volvió y reparó en el armario. Se dirigió hacia él, alargó la mano para coger la manilla...
—De acuerdo —dijo el señor Malfoy en el mostrador—. ¡Vamos, Draco!
-Lastima, ni tiempo tuviste-se burlo Sirius ganándose una mirada envenenada de Hermione-lo siento castaña, continua
Cuando Draco se volvió, Harry se secó el sudor de la frente con la manga.
-Si, estuvo cerca-dijo James imitando a su hijo de doce años con una sonrisa de suficiencia
-Potter-mascullo Hermione entre dientes
-Mande-exclamaron Harry y James a la vez, se voltearon a ver y comenzaron a reír divertidos
-Tú no Harry, tu futuro padre- tercio Hermione lanzándole una sonrisa divertida a su amigo, haciendo bufar a Ron
-Ron esta celoso-canturreo Sirius divertido
-No es verdad Sirius- se excuso Ron lanzándole una mirada fiera- es mi amiga
-Claro y James sabes volar sin escoba- dijo con sorna el chico de ojos grises
-Con él no se puede- le susurro Harry a su mejor amigo divertido
—Que tenga un buen día, señor Borgin. Le espero en mi mansión mañana para recoger las cosas.
-Si, por que te urge deshacerte de cosas que te impliquen con las artes oscuras- mascullo Sirius en son de burla-tan cobarde como siempre
-Mi padre no es cobarde-lo defendió Draco con coraje salido de Merlín sabrá donde
-Si claro… y tu no eres un hurón saltarín-se burlo Harry ganándose la aprobación de su padre y resto de familia
-¿Hurón saltarín?- quiso saber Sirius en medio de carcajadas sonoras
-Ya veras, falta poco- sonrio Harry complacido por la cara fiera que le lanzaba su némesis
En cuanto se cerró la puerta, el señor Borgin abandonó sus modales afectados.
—Quédese los buenos días, señor Malfoy, y si es cierto lo que cuentan, usted no me ha vendido ni la mitad de lo que tiene oculto en su mansión.
-No sabe cuanta razón tiene- exclamo Draco conteniendo una mirada maliciosa al libro que Hermione tenia en sus manos
Y se metió en la trastienda mascullando. Harry aguar­dó un minuto por si volvía, y luego, con el máximo sigilo, sa­lió del armario y, pasando por delante de las estanterías de cristal, se fue de la tienda por la puerta delantera.
-Bueno, al menos es mas cuidado que tu Prongs- sonrio Remus divertido
-Si soy cuidadoso- se ofendió James con los brazos cruzados viendo a su amigo
-Si, no lo niego, pero solo cuando se trata de cierta pelirroja-reafirmo Sirius uniéndose a la burla de su amigo
-Y así se hacen llamar mis amigos- se indigno James dándose la espalda
-Si, los mejores que podías tener-sonrio Harry a su padrino y tío a la vez que asentía
Sujetándose delante de la cara las gafas rotas, miró en torno.
-Tan parecido a su padre-sonreía Sirius con nostalgia y mirada extraviada
Había salido a un lúgubre callejón que parecía estar lleno de tiendas dedicadas a las artes oscuras. La que acaba­ba de abandonar, Borgin y Burkes, parecía la más grande, pero enfrente había un horroroso escaparate con cabezas re­ducidas y, dos puertas más abajo, tenían expuesta en la calle una jaula plagada de arañas negras gigantes.
-Arañas-exclamo Ron en medio de un ligero escalofrió
-Tranquilo hermano, no te harán nada- sonrio Harry dándole ánimos al pelirrojo
Dos brujos de aspecto miserable lo miraban desde el umbral y murmura­ban algo entre ellos. Harry se apartó asustado, procurando sujetarse bien las gafas y salir de allí lo antes posible.
-Bueno, en eso no se parece a ti Prongs- negó Sirius divertido
-Cierto, tu te habrías quedado a merodear-añadió Remus sonriendo a su amigo
-Lo se, lo se- sonrio James complacido de si mismo
-Estás loco- exclamo Lily sorprendida
-Me sorprende que aun no sepas lo que es capas de hacer este bruto-señalo Sirius con el pulgar a James el cual le dio un manazó en la cabeza a su amigo- ¡Auch!... que eso dolió-dijo sobándose la cabeza con la mano extendida
-No fue un cariñito-sonrio James complacido
Un letrero viejo de madera que colgaba en la calle sobre una tienda en la que vendían velas envenenadas, le indicó que estaba en el callejón Knockturn.
-Yo nunca he ido- se lamento Fred negando abatido
-Ni yo- dijo George adoptando la misma expresión de su gemelo
-Me alegra, pues ese no es lugar para magos decentes-declaro la señora Weasley con seriedad
-Opino lo mismo-se unió Lily apoyando a la que seria su mejor amiga
Esto no le podía servir de gran ayuda, dado que Harry no había oído nunca el nom­bre de aquel callejón.
-No puedo creerlo si conoces a estos dos- exclamo Sirius señalando a los gemelos los cuales sonreían orgullos
-Si, pero no vivo con ello- se lamentó Harry por lo que daría vivir con los Weasley
Con la boca llena de cenizas, no debía de haber pronunciado claramente las palabras al salir de la chimenea de los Weasley. Intentó tranquilizarse y pensar qué debía hacer.
-Fácil, corre como desquiciado gritando que estas perdido- exclamo Sirius divertido- eso haría tu padre sin dudarlo
-Padfoot- rugió James correteando a su mejor amigo por toda la sala
-Niégalo mi cornudo amigo- gritaba Sirius mientras sorteaba todos los lugares y objetos de la sala para huir de James
-Esta me las pagaras, no se quedara así, escuchaste- lo amenazó James regresando a su lugar junto a su amada
-Lo dudo Prongs, somos como hermanos, nunca me harías nada malo-sonrio Sirius mientras negaba divertido
-Niños- se lamento Remus rodando los ojos
-Cállate Monny, que querías jugar con nosotros-soltó Sirius divertido
-Por que crees que lo dije- tercio Remus encogiéndose de hombros
-Ese es nuestro salvador de castigo-alabaron James y Sirius chocando las palmas con Monny
-¿Cómo nunca me di cuenta de eso?- se lamento Minerva negando derrotada
-Por que nuestro amigo Monny es mas listo de lo que se imagina Minne-sonrio Sirius con los ojos cerrados
McGonagall solo soltó un bufido y con la mirada pidió a Hermione que siguiera leyendo
—¿No estarás perdido, cariño? —le dijo una voz al oído, haciéndole dar un salto.
-No asustes a mi pequeño, vieja arpía- amenazo Lily al libro
-Mama… ¿Cómo sabes que es una arpía?-pregunto Harry sorprendido
-Por que solo esa clase de cosas van a ese callejo, cariño- respondió Lily alborotándole el cabello a su hijo, el cual solo rodo los ojos
Tenía ante él a una bruja decrépita que sostenía una bandeja de algo que se parecía horriblemente a uñas huma­nas enteras. Lo miraba de forma malévola, enseñando sus dientes sarrosos. Harry se echó atrás.
-Vez, como te dije, una arpía- sonrio Lily alborotándole aun mas el cabello
-Ya lo se mama, gracias- exclamo el chico de ojos verdes aplastándose el cabello sin que su madre se diera cuenta
—Estoy bien, gracias —respondió—. Yo sólo...
—¡HARRY! ¿Qué demonios estás haciendo aquí?
-¿Quién es?- exclamo Sirius emocionado
-BLACK, CALLATE O TE JURO QUE…-lo amenazo Hermione sin terminar la frase, dejando al chico muy asustado
El corazón de Harry dio un brinco, y la bruja también, con lo que se le cayeron al suelo casi todas las uñas que lle­vaba en la bandeja, y le echó una maldición mientras la mole de Hagrid, el guardián de Hogwarts, se acercaba con paso decidido y sus ojos de un negro azabache destellaban sobre la hirsuta barba.
-¡Hagrid!... solo tu podías ser, mi gigante amigo-sonrio James enseñándole los pulgares al gigantón
-Gracias James- sonrio este feliz
—¡Hagrid! —dijo Harry, con la voz ronca por la emo­ción—. Me perdí..., y los polvos flu...
-Gran excusa amigo, no creo que Hagrid te crea- negó Ron divertido
Hagrid cogió a Harry por el pescuezo y le separó de la bruja, con lo que consiguió que a ésta le cayera la bandeja definitivamente al suelo.
La sala estallo en carcajadas por parte de los bromistas, como les encantaban cuando a los demás les pasaban cosas que a ellos no. Tardaron casi diez minutos en calmarlos, hasta que Lily los amenazo con convertirlos en escarabajos a todos
Los gritos de la bruja les siguieron a lo largo del retorci­do callejón hasta que llegaron a un lugar iluminado por la luz del sol. Harry vio en la distancia un edificio que le resul­taba conocido, de mármol blanco como la nieve: era el banco de Gringotts. Hagrid lo había conducido hasta el callejón Diagon.
-Salvado-gritaron Harry y Ron divertidos, viendo la cara consternada de Hermione, a la cual no la dejaban leer ni un párrafo entero
—¡No tienes remedio! —le dijo Hagrid de mala forma, sa­cudiéndole el hollín con tanto ímpetu que casi lo tira contra un barril de excrementos de dragón que había a la entrada de una farmacia—. Merodeando por el callejón Knockturn... No sé, Harry, es un mal sitio... Será mejor que nadie te vea por allí.
-Merodeando… ah-suspiro James con mirada soñadora- se parece tanto a nosotros- negó James satisfecho con su hijo
-Por algo es tu hijo-rodo Lily los ojos sabiendo una batalla perdida
—Ya me di cuenta —dijo Harry, agachándose cuando Hagrid hizo ademán de volver a sacudirle el hollín—. Ya te he dicho que me había perdido. ¿Y tú, qué hacías?
-Buena pregunta, pero eso de perdido no creo que te la crea siendo el hijo de quien eres- sentencio Remus divertido, viendo a Harry el cual sonreía abiertamente
-Yo creo que mas bien no me creyó por ser quien soy-repuso Harry conteniendo la risa. Poco a poco se sentía mejor sacando al verdadero Harry, el Harry que no tenia que preocuparse por Voldemort; el Harry que podía ser un adolecente normal y disfrutar de su estancia en Hogwarts como todo chico, haciendo bromas y metiéndose en problemas, pero no por rescatar al mundo mágico, sino solo por ser un chico mas. Y eso le comenzaba a gustar
-Me agrada verte relajado… te vez mas interesante- susurro Ginny al oído de su novio provocando que este ensanchara los hombros y Ginny se acurrucara en él
—Buscaba un repelente contra las babosas carnívoras —gruñó Hagrid—. Están echando a perder las berzas. ¿Estás solo?
-No, vine con los Weasley pero nos separamos al llegar-sonrio divertido Sirius con un ademan de mano restándole importancia
-Eso no fue lo que dije… ¿o si?-inquirió Harry volteando a ver a su amiga, la cual rio divertida
-Casi- respondió esta conteniendo la risa y continuando con la lectura
—He venido con los Weasley, pero nos hemos separado —explicó Harry—. Tengo que buscarlos... Bajaron juntos por la calle.
-Vez, casi… solo que tu si te preocupas-señalo Hermione también comenzando a relajarse, eso de estar siempre al limite no dejaba nada bueno
—¿Por qué no has respondido a ninguna de mis cartas? —preguntó a Harry, que se veía obligado a trotar a su lado (tenía que dar tres pasos por cada zancada que Hagrid daba con sus grandes botas). Harry se lo explicó todo sobre Dobby y los Dursley.
-Lo siento chicos, no me había dado cuenta de eso- se disculpo Hagrid encogiéndose en su lugar
-No te disculpes Hagrid, la mayoría de las veces es divertido- exclamo Harry recargándose en su lugar pasando un brazo por detrás del cuello de Ginny demasiado relajado, para sorpresa de sus amigos
»¡Condenados muggles! —gruñó Hagrid—. Si hubiera sabido...
-No creo que hubieras podido hacer nada- negó Harry con los ojos cerrados
-No, solo volver a convertir a Dudley en un casi cerdo- señalo Sirius feliz de ver a su futuro ahijado más relajado
-Cierto, se lo merecía- sentencio Harry sin abrir los ojos, con una sonrisa dibujada en sus rostro
—¡Harry! ¡Harry! ¡Aquí!
-¿A que eres tu castaña?- dijo James divertido, pero Hermione no dijo nada, solo le alzo mas altiva que nunca, cosa rara en ella. Haciendo que los ojos de Ron se abrieran como paltos y Draco la viera de forma diferente ha como la veía con normalidad
Harry vio a Hermione Granger en lo alto de las escale­ras de Gringotts. Ella bajó corriendo a su encuentro, con su espesa cabellera castaña al viento.
-Lo sabia, eras tú- señalo James haciendo con las manos como que corría con los ojos cerrados con firmeza y una ancha sonrisa en el rostro
-Niño- rio Lily divertida de la actitud de su novio
-Oh por Merlín, la hemos perdido- exagero Sirius poniendo el dorso de su mano en su frente y dejándose caer en el regazo de Remus
-Párate Padfoot, me llenas de olor a perro mojado-dramatizo Remus su asquerosidad en ese momento
-Me ofendes Monny, no esperaba esto de ti- volvió a dramatizar Sirius viendo a Remus ofendido
-Y llego el rey del Drama-señalo Harry sin abrir los ojos al que seria su padrino- con ustedes Sirius Black
-¿QUIÉN ERES Y QUE HICISTE CON HARRY POTTER?-exclamaron sorprendidos Fred y George con los ojos como paltos
-Nada ¿por que?-inquirió el chico negando con los ojos asombrados y encogiéndose de hombros
-Así no eres tú amigo- exclamo Fred caminando a donde estaba Harry y poniendo una mano en la frente del chico de ojos verdes
-Fred, que te pasa, soy yo, déjate de payasadas-exclamo Harry sacándose la mano de Fred de la frente y viendo extrañado al chico pelirrojo
-Fred, a Harry no le pasa nada…-explico Lily sonriendo con ternura-lo que pasa es que esta comenzando a ser el mismo… bueno… lo que tendría que se él de estar nosotros vivos-se señalo a si misma y a James explicando las cosas
-Entonces Harry tendría que ser mas como… ¿James?-inquirió George pensando en todas las cosas que hubieran hecho de haber sido así
-Si, una combinación mas fuerte de los dos, con los tíos y el padre que tiene…-señalo Lily como si fuera lo más obvio, pero Harry ni prestaba atención-ven… pero sea como sea, creo que escucho un noventa porciento de lo que dije… ¿o me equivoco hijo?-inquirió la pelirroja volteando a ver a su futuro retoño
-No madre, no te equivocas-tercio Harry sentándose recto en su lugar y contestando con voz solemne
-Me asusta pequeño Potter, me asustas- dijo Fred divertido
-Se vera mas de su faceta relajada conforme pase el tiempo-dijo Lily quitándole importancia acariciando la barbilla de su hijo-me gustaría que así fueras desde un principio
-Lo será Lily, nos encargaremos de eso-informo James abrazándola con ternura
—¿Qué les ha pasado a tus gafas? Hola, Hagrid. ¡Cuán­to me alegro de volver a veros! ¿Vienes a Gringotts, Harry?
-Hermione, tus preguntas agobian si las dices tan rápido-informo Sirius sobándose la cien de la cabeza con las yemas de los dedos
-No es verdad- la defendió Harry sacando aun mas el lado de Lily que llevaba dentro
-Ya decía yo- exclamo Lily alborotándole el cabello de nuevo a su hijo, pero este ya no hizo nada por acomodarlo, al contrario, recargo a Ginny en su hombro y la beso como lo haría su padre
—Tan pronto como encuentre a los Weasley —respon­dió Harry.
-Pues de seguro que están allá- exclamo Remus divertido, viendo la actitud de la copia de su mejor amigo
—No tendréis que esperar mucho —dijo Hagrid con una sonrisa.
-Lo sabia- exclamo Remus golpeando el aire con el puño
Harry y Hermione miraron alrededor. Corriendo por la abarrotada calle llegaban Ron, Fred, George, Percy y el se­ñor Weasley.
-Cachorro esta bien, no hay nada de que preocuparse- dijo Sirius cambiando de postura, cruzando los pies sobre el pub y sentándose sobre ellos
—Harry —dijo el señor Weasley jadeando—. Esperába­mos que sólo te hubieras pasado una chimenea. —Se frotó su calva brillante—. Molly está desesperada..., ahora viene.
-Ya te dije prima, no te preocupes, cachorro esta bien-sonrio a su prima con coquetería
-La verdad Sirius, en ese momento no lo sabia, así que…- sonrio Molly pero en la mirada se le veía de todos modos preocupada
-Con las pelirrojas no se puede-negó Sirius a James por lo bajo
-Lo se amigo, solo se puede amarlas, nada más-exclamo James en complicidad con su hermano
—¿Dónde has salido? —preguntó Ron.
—En el callejón Knockturn —respondió Harry con voz triste.
—¡Fenomenal! —exclamaron Fred y George a la vez.
—A nosotros nunca nos han dejado entrar —añadió Ron, con envidia.
-Y siguen sin hacerlo- exclamo abatido Fred
-Y dudo que te dejen- se burlo Harry viendo por entre sus pestañas al Fred
-Sabes hermano, este nuevo Harry como que es peor que nosotros-susurro George por lo bajo a su gemelo
-Si… y eso no es bueno-corroboro Fred viendo fijamente al chico de ojos verdes
-Lo se… tendremos que hacer algo-exclamo el chico al oído de su doble sin perder de vista a Harry
—Y han hecho bien —gruñó Hagrid.
-No es verdad- exclamaron James y Sirius fingiendo limpiarse una lagrima ofendidos
La señora Weasley apareció en aquel momento a todo correr, agitando el bolso con una mano y sujetando a Ginny con la otra.
-Lo siento amor, no era mi intención- susurro Harry a Ginny en el oído haciéndole cosquillas con su aliento en el cuello
-No importa, yo también estaba preocupada por ti- sonrio la chica mordiendo el lóbulo de su novio sin que nadie lo notara
-Me encanta cuando haces eso amor- ronroneo Harry provocando un escalofrió en su novia
-Y a mi me encanta tu nueva faceta-exclamo con picardía Ginny haciendo que a Harry le subiera un poco la temperatura
-Saben chicos, cuando terminemos esto… tal vez… podrían buscarse un hotel-exclamo Sirius haciendo saltar a ambos en su lugar
-Celoso- rugió Harry por lo bajo con la cejas fruncidas
Sirius le mostro la lengua juguetonamente
—¡Ay, Harry... Ay, cielo... Podías haber salido en cual­quier parte!
-No te preocupes, estará bien el pequeño diablillo- exclamo Sirius con los brazos cruzados
Respirando aún con dificultad, sacó del bolso un cepillo grande para la ropa y se puso a quitarle a Harry el hollín con el que no había podido Hagrid. El señor Weasley le cogió las gafas, les dio un golpecito con la varita mágica y se las devolvió como nuevas.
-Muchas gracias, me sentía muy mareado señor Weasley- dijo Harry sonriendo al hombre con amabilidad
-Y ahora le sale lo Evans-mascullo Sirius refunfuñando, provocando la risa de sus amigos y los mas chicos
—Bueno, tengo que irme —dijo Hagrid, a quien la seño­ra Weasley estaba estrujando la mano en ese instante («¡El callejón Knockturn! ¡Menos mal que usted lo ha encontrado, Hagrid!», le decía)—. ¡Os veré en Hogwarts! —dijo, y se alejó a zancadas, con su cabeza y sus hombros sobresaliendo en la concurrida calle.
—¿A que no adivináis a quién he visto en Borgin y Bur­kes? —preguntó Harry a Ron y Hermione mientras subían las escaleras de Gringotts—. A Malfoy y a su padre.
-Era mas que lógico que le contara a sus amigos- dijo Remus volteando a ver a los suyos los cuales asentían conformes
—¿Y compró algo Lucius Malfoy? —preguntó el señor Weasley, con acritud.
—No, quería vender.
—Así que está preocupado —comentó el señor Weasley con satisfacción, a pesar de todo—. ¡Cómo me gustaría coger a Lucius Malfoy!
-Estoy seguro que un día de estos lo harás primo-sonrio Sirius en complicidad con Arthur
-Lo se, y no sabes cuanto lo voy a saborear… o saboree- tercio el señor Weasley frotándose las manos con placer
-No lo harás- exclamo Draco con furia
-Cállate mandil de Voldemort-bufo Harry sin inmutarse en voltear a verlo-nadie pidió tu opinión, asquerosa basura- rio mordazmente de su comentario
-Potter- mascullo Snape un tanto sorprendido
-Que "señor"-dijo Harry con sarcasmo
-Ya sabia yo que tarde o temprano todos se darían cuenta de que digo al verdad, eres igual que tu padre, arrogante, necio, quebrantador de reglas…- enumeraba Snape con vehemente ímpetu
-Lo que diga-exclamo Harry restándole importancia con la mano sin abrir los ojos y reprimiendo un bostezo
-Ese es mi hijo-lo felicito James con los ojos anegados en lágrimas
-Harry… eso es… no me lo creo… eres… increíble-señalo Hermione con los ojos brillándole de emoción
-Es verdad, así se hace amigo- lo palmeo Ron en el hombro
-Hermione, Ron… ¿que les pasa?-inquirió Fred comenzando a asustarse
-Nada, so tonto-contesto Ginny riéndose de su hermano mayor-simplemente ellos tampoco se mostraban como eran, por todo ese rollo de salvar al mundo mágico con Harry-se encogió de hombros la castaña- tenían que ser serios para su edad-finalizo la chica alzando la ceja derecha con picardía y besando a su novio
—Ten cuidado, Arthur —le dijo severamente la señora Weasley mientras entraban en el banco y un duende les ha­cía reverencias en la puerta—. Esa familia es peligrosa, no vayas a dar un paso en falso.
-No pienso hacerlo querida- sonrio el señor Weasley besando en la mejilla a su mujer
—¿Así que no crees que un servidor esté a la altura de Lucius Malfoy? —preguntó indignado el señor Weasley, pero en aquel momento se distrajo al ver a los padres de Hermione, que estaban ante el mostrador que se extendía a lo largo de todo el gran salón de mármol, esperando nervio­sos a que su hija los presentara.
»¡Pero ustedes son muggles! —observó encantado el señor Weasley—. ¡Esto tenemos que celebrarlo con una copa! ¿Qué tienen ahí? ¡Ah, están cambiando dinero mug­gle! ¡Mira, Molly! —dijo, señalando emocionado el billete de diez libras esterlinas que el señor Granger tenía en la mano.
-Solo mi papa- negó Ron golpeándose en la frente con la mano y negando rodando los ojos
-Si, pero es tu padre Ron-señalo divertida Hermione
-Lo se, y estoy orgulloso de él- exclamo le chico viendo a los ojos a su padre-diga  lo que diga la gente, el es el mejor-sonrio con la sonrisa mas ancha que tenia
-Tienes razón amigo, tu padre es el mejor, como él no hay dos- corroboro Harry asintiendo con solemnidad al señor Weasley
-Gracias chicos, esto significa mucho para mi- tercio el señor Weasley secándose una lagrima con un pañuelo que le pasaba su mujer
—Nos veremos aquí luego —dijo Ron a Hermione, cuan­do otro duende de Gringotts se disponía a conducir a los Weasley y a Harry a las cámaras acorazadas donde se guar­daba el dinero.
Para llegar a las cámaras tenían que subir en unos ca­rros pequeños, conducidos por duendes, que circulaban ve­lozmente sobre unos raíles en miniatura por los túneles que había debajo del banco. Harry disfrutó del vertiginoso descenso hasta la cámara acorazada de los Weasley, pero cuan­do la abrieron se sintió mal, mucho peor que en el callejón Knockturn. Dentro no había más que un montoncito de sic­kles de plata y un galeón de oro. La señora Weasley repasó los rincones de la cámara antes de echar todas las monedas en su bolso. Harry aún se sintió peor cuando llegaron a la suya. Intentó impedir que vieran el contenido metiendo a toda prisa en una bolsa de cuero unos puñados de monedas.
-No te sientas mal por eso Ron, sabes que yo no me la paso muy bien con mis tío, y preferiría ser pobre que vivir con ellos y poder vivir contigo… ustedes- se corrigió al voltear a ver a su novia y la que ahora era su nueva familia- son lo mejor que me han pasado- abrazo a Ron y Hermione los cuales les correspondieron gustosos
-Gracias Harry cielo- contesto la señora Weasley abrazándose a su marido y sollozando un poco
-Pero es la verdad señora Weasley, Ron, Fred y George son como mis hermanos, al igual que Bill, Charli y Percy y Ginny es el amor de mi vida, nunca he querido a nadie como a ella-tercio besándola en el inicio de su cabello rojo encendido con ternura
-Y yo a ti- dijo la chica besando a Harry en la comisura de sus labios
-Pero que patéticos son- se burlo Draco riendo con frialdad
-Mira Malfoy, que tu no tengas amigos no significa que los demás tengamos una vida tan miserable como la tuya- sonrio viendo el efecto producido en el rubio con sus palabras- estando todo el tiempo a las faldas de un… animal… por que eso es lo que es… un animal, no puede ser un hombre, es demasiado para él;  y sin poder vivir tu vida como quisieras solo por que tienes que seguir el protocolo de tu apellido, eso a mi no me afecta, ni a mis amigos-sonrio Harry triunfante, fulminado al rubio con la mirada
-Pues ya veremos quien gana al último Potter-lo reto Draco desafiante
-No el que tú piensas-rio Harry seguro de si mismo- si me tengo que enfrentar a él en este mismo momento, no me daría miedo, con tal de salvar a las personas que amo haría cualquier cosa, incluso dar mi vida, como ya dije-se encogió de hombros y se sentó, sentando a Ginny en sus piernas
-Eso lo dices por que no lo tienes enfrente-espeto Malfoy esperando la reacción de ojiverde
-Eso lo digo por que se de lo que soy capaz- exclamo Harry aferrando su varita dentro de su túnica
-Harry ya- pidió Hermione con elocuencia- no vale la pena, es solo otro tonto mortifago- negó la chica rodando los ojos cansada
-Tienes razón Hermione, es solo otro tonto mortifago-rio Harry divertido por el nombre dado por su amiga
Hermione, controlándose para no volver a abrazar a Harry tomo el libro que había dejado en su pub y comenzó a leer
Cuando salieron a las escaleras de mármol, el grupo se separó. Percy musitó vagamente que necesitaba otra plu­ma. Fred y George habían visto a su amigo de Hogwarts, Lee Jordan. La señora Weasley y Ginny fueron a una tienda de túnicas de segunda mano. Y el señor Weasley insistía en in­vitar a los Granger a tomar algo en el Caldero Chorreante.
-Eso les gusto mucho a mis padres, señor Weasley, gracias-sonrio Hermione con un brillo especial en los ojos al señor Weasley
-No es nada Hermione, fue un placer- contesto el hombre con una enorme sonrisa
—Nos veremos dentro de una hora en Flourish y Blotts para compraros los libros de texto —dijo la señora Weasley, yéndose con Ginny—. ¡Y no os acerquéis al callejón Knock­turn! —gritó a los gemelos, que ya se alejaban.
-Con una madre así, hasta yo le hago caso- señalo Sirius por lo bajo a James señalando a la señora Weasley con el dedo gordo
-Lo se, ya ni mi madre- corroboro el azabache en un susurro a sus amigos, y Remus asintió conforme
Harry, Ron y Hermione pasearon por la tortuosa calle adoquinada. Las monedas de oro, plata y bronce que tinti­neaban alegremente en la bolsa dentro del bolsillo de Harry estaban pidiendo a gritos que se les diera uso, así que compró tres grandes helados de fresa y mantequilla de cacahuete, que devoraron con avidez mientras subían por el callejón, contemplando los fascinantes escaparates.
-Tengo hambre- exclamo Sirius sobándose el estomago
-Cállate Black- lo amenazo Lily con la varita
Ron se quedó mirando un conjunto completo de túnicas de los jugadores del Chudley Cannon en el escaparate de Artículos de cali­dad para el juego de quidditch, hasta que Hermione se los llevó a rastras a la puerta de al lado, donde debían comprar tinta y pergamino.
-Monny dos- exclamaron divertidos Sirius y James sonrojando al aludido
En la tienda de artículos de broma Gambol y Japes
-La mejor tienda de todas- exclamaron los bromistas del pasado con orgullo
-Pues en nuestro tiempo hay una mejor- señalo Harry divertido, riendo en dirección a los gemelos, los cuales agradecieron bajando la cabeza
-Quiero verla- exclamo Sirius conteniendo la emoción
-Lo harás, una vez que terminemos esto y regresemos, lo prometo Padfoot-señalo James igual de emocionado que su amigo
encontraron a Fred, George y Lee Jordan, que se estaban abasteciendo de las «Fabulosas bengalas del doc­tor Filibuster, que no necesitan fuego porque se prenden con la humedad»,
-Esas son increíble-dijo James en tono soñador; pero volteo a ver a su hijo el cual reía divertido-¿no me digas qu hay unas mejores?- inquirió el chico suplicante
-Y conoces a los creadores- señalo su hijo con una mano a los gemelos los cuales sonrieron orgullos
-Les debemos tanto a ustedes tres-contestaron los dos con adoración
-Que cuando vallan a la tienda, tendrán precio especial por ser bromistas-exclamo Fred con emoción
-Genial-contestaron los merodeadores con idénticas miradas traviesas
 y en una tienda muy pequeña de trastos usados, repleta de varitas rotas, balanzas de bronce torci­das y capas viejas llenas de manchas de pociones, encontra­ron a Percy, completamente absorto en la lectura de un li­bro aburridísimo que se titulaba Prefectos que conquistaron el poder.
Diría que se parece a ti, pero no es verdad- negó Sirius con una risa contenida
-Gracias… creo- contesto Remus dudoso
—«Estudio sobre los prefectos de Hogwarts y sus tra­yectorias profesionales»       —leyó Ron en voz alta de la contracubierta—. Suena fascinante...
-Lindo sarcasmo- alabo Fred orgulloso de su pequeño hermano
—Marchaos —les dijo Percy de mal humor.
—Desde luego, Percy es muy ambicioso, lo tiene todo planeado; quiere llegar a ministro de Magia... —dijo Ron a Harry y Hermione en voz baja, cuando salieron dejando allí a Percy
-Cof, cof, tonto, cof, cof-trato de decir George entre fingidos tosidos
-George-lo reprendió su madre furiosa
-Yo no dije nada mama- se excuso el chico encogiéndose de hombros
La señora Weasley solo negó divertida
Una hora después, se encaminaban a Flourish y Blotts. No eran, ni mucho menos, los únicos que iban a la librería. Al acercarse, vieron para su sorpresa a una multitud que se apretujaba en la puerta, tratando de entrar. El motivo de tal aglomeración lo proclamaba una gran pancarta colgada de las ventanas del primer piso:

GILDEROY LOCKHART
firmará hoy ejemplares de su autobiografía
EL ENCANTADOR
de 12.30 a 16.30 horas
-Estúpido- Exclamaron los merodeadores y Ron y Harry con fastidio
-Tu también lo odias- señalo James con los ojos brillándole de emoción
-Claro, todo Potter tiene que hacerlo, con cualquier estúpido que se tope-señalo Harry como si fuera lo mas obvio
-Señor Potter hijo- grito McGonagall furiosa
-Profesora, sabe perfectamente que no estoy diciendo mas que la verdad, es un completo inútil-exclamo Harry con ademanes de manos y rodando los ojos
-Yo no tengo nada que rebatirle con referente a eso, sino con su forma de expresarse- explico McGonagall ocultando una sonrisa
-Lo siento profesora- se disculpo el chico con arrepentimiento
-Que no vuelva a ocurrir- lo amenazo con el dedo índice
-No prometo nada- negó el chico con una sonrisa traviesa
McGonagall sonrio de lado, como le hubiera gustado haberlo visto así desde un principio y no tan callado y serio como en realidad era

—¡Podremos conocerle en persona! —chilló Hermio­ne—. ¡Es el que ha escrito casi todos los libros de la lista!
-Pero es un completo… inútil- cambio a ultimo minuto la palabra Sirius al ver la mirada envenenada de McGonagall
La multitud estaba formada principalmente por brujas de la edad de la señora Weasley. En la puerta había un mago con aspecto abrumado, que decía:
—Por favor, señoras, tengan calma..., no empujen..., cui­dado con los libros...
-Aburrido-corearon los bromistas con fastidio
Harry, Ron y Hermione consiguieron al fin entrar. En el interior de la librería, una larga cola serpenteaba hasta el fondo, donde Gilderoy Lockhart estaba firmando libros. Cada uno cogió un ejemplar de Recreo con la «banshee» y se unie­ron con disimulo al grupo de los Weasley, que estaban en la cola junto con los padres de Hermione.
—¡Qué bien, ya estáis aquí! —dijo la señora Weasley. Parecía que le faltaba el aliento, y se retocaba el cabello con las manos—. Enseguida nos tocará.
-Molly, no te molestes, es un tonto de remate- señalo Sirius recargadose con galantería en su pub
-Sirius, aquí no hay nadie con quien puedas coquetear- dijo Remus divertido
-Costumbre mi Monny amigo, costumbre- exclamo le chico soltando un suspiro exagerado
-Solo tu Padfoot, solo tu- sentencio Remus negando
A medida que la cola avanzaba, podían ver mejor a Gil­deroy Lockhart. Estaba sentado a una mesa, rodeado de grandes fotografías con su rostro, fotografías en las que gui­ñaba un ojo y exhibía su deslumbrante dentadura. El Lock­hart de carne y hueso vestía una túnica de color añil, que combinaba perfectamente con sus ojos; llevaba su sombre­ro puntiagudo de mago desenfadadamente ladeado sobre el pelo ondulado.
-Nunca me vestiría así, es demasiado patético- dijo James con asco
-Secundo la noción- exclamo Sirius alzando la mano
-Y yo- afirmo Remus cerrando los ojos y moviendo la cabeza de lado a lado tratando de quitarse esa imagen de la mente
Un hombre pequeño e irritable merodeaba por allí sa­cando fotos con una gran cámara negra que echaba huma­redas de color púrpura a cada destello cegador del flash.
—Fuera de aquí —gruñó a Ron, retrocediendo para lo­grar una toma mejor—. Es para el diario El Profeta.
-Idiota- corearon los amigos sin la mas mínima emoción
—¡Vaya cosa! —exclamó Ron, frotándose el pie en el si­tio en que el fotógrafo lo había pisado.
-Eso dolió- señalo Ron volteando a ver a sus amigos, los cuales rieron
Gilderoy Lockhart lo oyó y levantó la vista. Vio a Ron y luego a Harry, y se fijó en él. Entonces se levantó de un salto y gritó con rotundidad:
—¿No sera ese Harry Potter?
-No, es su copia-dijeron con sarcasmo los merodeadores
-Quisiera- bufo Harry aburrido de que siempre pasara lo mismo-odio eso, que me reconozcan por la estúpida cicatriz
-Lógico, no tiene cerebro hijo- señalo James haciendo reír al chico
La multitud se hizo a un lado, cuchicheando emociona­da. Lockhart se dirigió hacia Harry y cogiéndolo del brazo lo llevó hacia delante. La multitud aplaudió. Harry se notaba la cara encendida cuando Lockhart le estrechó la mano ante el fotógrafo, que no paraba un segundo de sacar fotos, ahu­mando a los Weasley.
-Estúpido fotógrafo de mier…-bufaba Sirius indignado
-BLACK-lo reprendió McGonagall molesta
-Lo siento-se disculpo el chico encogiéndose en su lugar
—Y ahora sonríe, Harry —le pidió Lockhart con su son­risa deslumbrante—. Tú y yo juntos nos merecemos la pri­mera página.
-Aburrido-señalo Harry con fastidio, haciendo reír a su novia y amigos
Cuando le soltó la mano, Harry tenía los dedos entume­cidos. Quiso volver con los Weasley, pero Lockhart le pasó el brazo por los hombros y lo retuvo a su lado.
-No me gusta como te trata ese tonto- exclamo James comenzando a enojarse- solo te hablo por la fama que le das a sus estúpidos libros-bufo lanzándole miradas fieras al libro
-Lo se-contesto Harry encogiéndose de hombros
Snape rodo los ojos pensando que Harry era igual de vanidoso que el padre
—Señoras y caballeros —dijo en voz alta, pidiendo si­lencio con un gesto de la mano—. ¡Éste es un gran momen­to! ¡El momento ideal para que les anuncie algo que he man­tenido hasta ahora en secreto! Cuando el joven Harry entró hoy en Flourish y Blotts, sólo pensaba comprar mi autobio­grafía, que estaré muy contento de regalarle.  
-Quémalo hijo-pidió James con malicia
-En cuanto terminó el curso- complació Harry divertido a lo que James y Sirius sonrieron en complicidad
—La multitud aplaudió de nuevo—. Él no sabía —continuó Lockhart, za­randeando a Harry de tal forma que las gafas le resbalaron hasta la punta de la nariz—
-Idiota-rugieron los merodeadores molestos
-No le basto lo que le hicimos en el colegio, ya vera cuando regresemos-lo amenazo Sirius comenzando a escribir de nuevo en su amado pergamino
 que en breve iba a recibir de mí mucho más que mi libro El encantador. Harry y sus compa­ñeros de colegio contarán con mi presencia. ¡Sí, señoras y caballeros, tengo el gran placer y el orgullo de anunciarles que este mes de septiembre seré el profesor de Defensa Con­tra las Artes Oscuras en el Colegio Hogwarts de Magia!
-COMO PUDO CONTRATAR A SEMEJANTE BESTIA- gritaron los merodeadores con los ojos como platos
-Por que nadie mas se presento para el puesto-respondió Harry con un leve encogimiento de hombros
-Pero el año siguiente tuvimos al mejor profesor de todos-dijo Ron recordando todo cuanto había aprendido con el profesor Lupin
-¿Quién?- inquirió Sirius ansioso
-Ya veras- contesto Ron con tono enigmático
-Hermione, apresúrate niña-la apremio Sirius
Hermione rodo los ojos y continúo leyendo
La multitud aplaudió y vitoreó al mago, y Harry fue ob­sequiado con las obras completas de Gilderoy Lockhart. Tambaleándose un poco bajo el peso de los libros, logró abrirse camino desde la mesa de Gilderoy, en que se centraba la atención del público, hasta el fondo de la tienda, donde Ginny aguardaba junto a su caldero nuevo.
—Tenlos tú —le farfulló Harry, metiendo los libros en el caldero—. Yo compraré los míos...
-Que caballeroso-alabo James alzando los pulgares
—¿A que te gusta, eh, Potter? —dijo una voz que Harry no tuvo ninguna dificultad en reconocer. Se puso derecho y se encontró cara a cara con Draco Malfoy, que exhibía su ha­bitual aire despectivo—. El famoso Harry Potter. Ni siquie­ra en una librería puedes dejar de ser el protagonista.
-Aunque te pese- exclamo Ginny complacida
—¡Déjale en paz, él no lo ha buscado! —replicó Ginny. Era la primera vez que hablaba delante de Harry. Estaba fulminando a Malfoy con la mirada.
—¡Vaya, Potter, tienes novia! —dijo Malfoy arrastran­do las palabras. Ginny se puso roja mientras Ron y Her­mione se acercaban, con sendos montones de los libros de Lockhart.
-Tanto se notaba- susurro la pelirroja a Harry
-Solo un poco- contesto Harry para tranquilizarla- no fue nuestro mejor año ¿verdad?-sonrio a la chica
-No, creo que no- contesto esta negando
—¡Ah, eres tú! —dijo Ron, mirando a Malfoy como se mira un chicle que se le ha pegado a uno en la suela del za­pato—. ¿A que te sorprende ver aquí a Harry, eh?
-Me sorprende mas verte a ti en una tienda- se burlo Draco alzando las cejas
-Y a mí que estés libre-señalo Harry en son de burla- como tu padre es un asqueroso mortifago…
Draco lo fulmino con la mirada, mas no dijo nada, por que dos pelirrojas lo veían peligrosamente
—No me sorprende tanto como verte a ti en una tienda, Weasley —replicó Malfoy—. Supongo que tus padres pasa­rán hambre durante un mes para pagarte esos libros.
-La verdad no, haríamos cualquier cosa por nuestros hijos-tercio Molly orgullosa de su marido
Ron se puso tan rojo como Ginny. Dejó los libros en el caldero y se fue hacia Malfoy, pero Harry y Hermione lo aga­rraron de la chaqueta.
—¡Ron! —dijo el señor Weasley, abriéndose camino a duras penas con Fred y George—. ¿Qué haces? Vamos afue­ra, que aquí no se puede estar.
-No, por que apesta a mortifago- rio Harry haciendo rabiar a Malfoy
—Vaya, vaya..., ¡si es el mismísimo Arthur Weasley!
-Y aparece Malfoy padre, un perdedor como no hay dos- rieron burlonamente Sirius y James, haciendo rabiar todavía mas a Draco
-Si hay otro- señalo Sirius divertido, volteando a ver a Snape-tú-alzando las cejas en actitud retadora fulmino al profesor con la mirada
No te rebajes a su nivel Severus- se recordó el hombre de piel cetrina
Era el padre de Draco. El señor Malfoy había cogido a su hijo por el hombro y miraba con la misma expresión de desprecio que él.
—Lucius —dijo el señor Weasley, saludándolo fría­mente.
—Mucho trabajo en el Ministerio, me han dicho —co­mentó el señor Malfoy—. Todas esas redadas... Supongo que al menos te pagarán las horas extras, ¿no? —Se acercó al caldero de Ginny y sacó de entre los libros nuevos de Lock­hart un ejemplar muy viejo y estropeado de la Guía de trans­formación para principiantes—. Es evidente que no —recti­ficó—. Querido amigo, ¿de qué sirve deshonrar el nombre de mago si ni siquiera te pagan bien por ello?
-Pues yo no siento que este denigrando el nombre de un mago, al contrario, tu eso lo sabes hacer mejor que yo- exclamo el señor Weasley orgulloso de su trabajo
-Así se habla Arthur- alabaron los merodeadores
El señor Weasley se puso aún más rojo que Ron y Ginny.
—Tenemos una idea diferente de qué es lo que deshon­ra el nombre de mago, Malfoy —contestó.
—Es evidente —dijo Malfoy, mirando de reojo a los pa­dres de Hermione, que lo miraban con aprensión—, por las compañías que frecuentas, Weasley... Creía que ya no po­días caer más bajo.
-No, por que eso seria estar en tu lugar- rio mordazmente Siruis- y nadie puede quitártelo
-ni siquiera tu Snape- concordó James satisfecho con su amigo
Entonces el caldero de Ginny saltó por los aires con un estruendo metálico; el señor Weasley se había lanzado sobre el señor Malfoy, y éste fue a dar de espaldas contra un estan­te. Docenas de pesados libros de conjuros les cayeron sobre la cabeza. Fred y George gritaban: «¡Dale, papá!»,
-Eso chicos, apoyen a su padre-exclamaron James y Sirius animando a los gemelos
y la señora Weasley exclamaba: «¡No, Arthur, no!»
-Déjalo Molly, que le den su merecido- tercio Sirius viendo ofendido a su prima
La multitud retroce­dió en desbandada, derribando a su vez otros estantes.
—¡Caballeros, por favor, por favor! —gritó un empleado.
Y luego, más alto que las otras voces, se oyó:
—¡Basta ya, caballeros, basta ya!
-Hagrid al rescate- exclamo James con tono triunfal
Hagrid vadeaba el río de libros para acercarse a ellos. En un instante, separó a Weasley y Malfoy. El primero tenía un labio partido, y al segundo, una Enciclopedia de setas no comestibles le había dado en un ojo.
-Lo siento primo- exclamo Sirius negando- no debió pasarte eso
-Valió la pena- sonrio Arthur con una enorme sonrisa
Malfoy todavía sujetaba en la mano el viejo libro sobre transformación. Se lo entregó a Ginny, con la maldad brillándole en los ojos.
—Toma, niña, ten tu libro, que tu padre no tiene nada mejor que darte.
-Me da mejores cosas que tú a tú hijo, cariño y amor de padre- exclamo con desdén la chica
Librándose de Hagrid, que lo agarraba del brazo, hizo una seña a Draco y salieron de la librería.
—No debería hacerle caso, Arthur —dijo Hagrid, ayu­dándolo a levantarse del suelo y a ponerse bien la túnica—. En esa familia están podridos hasta las entrañas, lo sabe todo el mundo. Son una mala raza. Vamos, salgamos de aquí.
-Hagrid tiene razón, están todos podridos- exclamo James haciendo rabiar aun mas al rubio y sacando una sonrisa al semi gigante
Dio la impresión de que el empleado quería impedirles la salida, pero a Hagrid apenas le llegaba a la cintura, y se lo pensó mejor. Se apresuraron a salir a la calle. Los padres de Hermione todavía temblaban del susto y la señora Weas­ley, que iba a su lado, estaba furiosa.
-Esa es mama- tercio Fred señalando a su madre con el pulgar
-Lo se, es la mejor- sonrio George a su madre con orgullo
—¡Qué buen ejemplo para tus hijos..., peleando en pú­blico! ¿Que habrá pensado Gilderoy Lockhart?
-Lo mas seguro es que halla estado encantado, mas publicidad- tercio Remus con un encogimiento de hombros
—Estaba encantado —repuso Fred—. ¿No le oísteis cuando salíamos de la librería? Le preguntaba al tío ese de El Profeta si podría incluir la pelea en el reportaje. Decía que todo era publicidad.
-Lo dicho- exclamo el chico de ojos miel con fastidio
Los ánimos ya se habían calmado cuando el grupo llegó a la chimenea del Caldero Chorreante, donde Harry, los Weas­ley y todo lo que habían comprado volvieron a La Madri­guera utilizando los polvos flu. Antes se despidieron de los Granger, que abandonaron el bar por la otra puerta, hacia la calle muggle que había al otro lado. El señor Weasley iba a preguntarles cómo funcionaban las paradas de autobús, pero se detuvo en cuanto vio la cara que ponía su mujer.
-Sigo sin entender como funcionan-señalo el hombre con la mirada abatida
-Ya te enseñaremos cuando regresemos- le dijo James con una gran sonrisa
-Gracias chicos- tercio Arthur sin contener la felicidad
-Otra cosa que guardar en el garaje-se lamento Molly
Harry se quitó las gafas y se las guardó en el bolsillo an­tes de utilizar los polvos flu. Decididamente, aquél no era su medio de transporte favorito.
-Ni le mío- informo James volteando a ver a su hijo
-Sirius, te toca- le lanzo el libro la castaña con una sonrisa enorme
-Si, este me va a gustar- exclamo Sirius leyendo el titulo del siguiente capi- y a ti también Remus