Harry latino

jueves, 13 de diciembre de 2012

La cinta magica \"la madriguera\"


-Harry, cariño… ya puedes comenzar- dijo la señora Weasley con una gran sonrisa
-Este… yo…necesito…- iba diciendo Harry mientras muy lentamente se ponía de pie desasiéndose del abrazo de Ginny
-Harry… tu no…-decía Hermione volteando a ver a su amigo
-Compañero no seas necio- murmuraba Ron con una sonrisa oculta
-Enserio… yo…- Harry ya estaba de pie y con paso inseguro se encaminaba al cuarto de baño
-Potter no seas cobarde- se burlo Malfoy con una sonrisa maliciosa
-No soy cobarde Malfoy, pero tu vejiga no esta por reventar-exclamo Harry encarando al rubio con malévolo placer
-Harry no…
-Ya regreso-corto Harry a su padre corriendo al baño y azotando la puerta para impedir que se escuchara el clic del seguro puesto

Ginny camino al cuarto de baño de los chicos y destornillándose de la risa golpeo la puerta con su puño esperando respuesta, pero nada, nada de nada; al parecer Harry estaba demasiado ocupado pensando la mejor manera de salir de ahí

-Harry por favor no seas tonto- pidió Ginny en un susurro a través de la puerta de madera
-No soy tonto Ginny es solo que…- respondió Harry en un leve susurro que con trabajo escucho Ginny
-Harry o sales o tiro esa puerta… y sabes que soy capaz- lo amenazó Ginny con voz firme pero baja
-Pero…-Harry giro el pomo de la puerta con delicadeza, como si su vida dependiera de eso y salió con paso inseguro de ahí- no quiero- susurro a su novia
-Harry Potter, se enfrenta con valor insospechado al que no debe ser nombrado aunque su vida este en juego, pero no se trate de leer su historia por que corre como un perro con la cola entre las patas después de que lo regañan- se burlo Ginny al oído de Harry con sorna
-Ginny no es lo mismo- mascullo Harry ente dientes
-Ya se que no es lo mismo, aquí no vas a morir, esto no es lo tuyo, lo tuyo es enfrentarte al sádico sin cerebro ni nariz aunque vallas a morir-le reclamo Ginny con los brazos en jaras, realmente estaba molesta
-Pero Ginny… es mas fácil enfrentarte a él que a mi propia madre junto con la tuya, terminaré realmente muerto- exclamo Harry con la vos sofocada- yo mismo tendría que estar cavando mi tumba en este momento para que en un par de días me entierren ahí junto con Ron, Hermione, Neville, Luna y por supuesto tú- tercio el chico con los ojos como platos
-Vamos, no va a pasar nada- lo animo Ginny tomando su mano
-Pero…- dijo Harry viendo por encima del hombro de su novia a su madre la cual lo vea confundido
-Todo va a salir bien- sonrio Ginny con la cabeza ladeada ocultando su rostro de su familia
-Harry cariño ¿todo bien?- pregunto Lily poniéndose de pie un tanto preocupada
-Si mama, estoy bien, este… ya vamos- sonrio con nerviosismo a lo cual los gemelos levantaron los pulgares y Ron rechino los dientes
-Bueno hijo, te estamos esperando-lo insto James con una sonrisa orgullosa
-Ya voy- dijo Harry caminando tomado de la mano de Ginny a su lugar- quédate a mi lado por favor-pidió a Ginny en un susurro
-Siempre- exclamo esta apretando su mano

Harry se sentó en su lugar y a un lado de él Ginny, la cual tomo el libro y se lo paso a Harry, el cual con nerviosismo lo tomo entre sus manos y aclarándose la garganta audiblemente comenzó a leer

La Madriguera


-mi casa- exclamo Fred con los ojos brillándole de emoción
-Yo no estaría tan emocionado- exclamo Harry volteando a ver a Fred el cual lo vio sorprendido- ¿recuerdas cuando llegamos?

Fred, George y Ron se voltearon a ver entre ellos, luego voltearon a ver a su padre y este se encogió involuntariamente en su lugar, ahora sabia como habían sido las cosas realmente

-¿Qué quieres decir Harry?- inquirió Sirius curioso
-Ya veras, pero espero y no quieras hacerlo- contesto Ron haciéndose cada vez mas pequeño en su lugar mientras Harry se debatia entre leer o no
-Bueno… que esperas Harry… continua- dijo James con apremio
-Claro- contesto Harry volviendo a tomar el libro entre sus manos

—¡Ron! —exclamó Harry, encaramándose a la ventana y abriéndola para poder hablar con él a través de la reja—. Ron, ¿cómo has logrado...? ¿Qué...?

-Es raro hablar en tercera persona tratándose de ti mismo- susurro Harry a Ginny la cual asintió divertida

Harry se quedó boquiabierto al darse cuenta de lo que veía. Ron sacaba la cabeza por la ventanilla trasera de un viejo coche de color azul turquesa que estaba detenido ¡ni más ni menos que en el aire!

-Increíble- exclamaron los merodeadores emocionados volteando a ver a Ron
-Quiero uno- dijo Sirius con los ojos iluminados por la emoción de un nuevo vehículo volador
-Sirius, ya tienes tu moto- tercio James molesto volteando a ver a su amigo
-Y que, quiero un carro volador, se que tú también, así que no me regañes- exclamo Sirius apuntando a su amigo en el pecho con el dedo índice
-Por eso mismo te lo digo, yo lo quiero- exclamo James como niño pequeño, haciendo berrinche por un antojo negado
-¡Niños ya basta!- los reprendió Lily en medio de carcajadas nada disimuladas de los mas jóvenes
-Perdón- dijeron ambos amigos con la vista gacha
-continua Harry cielo- pidió Lily volteando a ver a su hijo con ternura
-Hubiera preferido que continuaran así-exclamo Harry por lo bajo y Ginny y sus amigos rieron por lo bajo

Sonriendo a Harry desde los asientos delanteros, estaban Fred y George, los hermanos gemelos de Ron, que eran mayores que él.
—¿Todo bien, Harry?
-Si, ¿todo bien Harry?- preguntó George divertido
-Pues… algo- contesto el chico con un encogimiento de hombros para continuar leyendo

—¿Qué ha pasado? —preguntó Ron—. ¿Por qué no has contestado a mis cartas? Te he pedido unas doce veces que vinieras a mi casa a pasar unos días, y luego mi padre vino un día diciendo que te habían enviado un apercibimiento oficial por utilizar la magia delante de los muggles.

-Ron a veces eres tan… parecido a Hermione- se burlo Ginny dándole un golpe en la coronilla a su hermano
-Mira hermanita no empieces, o te quito el permiso para andar con Harry- tercio Ron molesto
-Mira… Ronald Weasley, yo no necesito de tu permiso- tercio Ginny poniéndose de pie con la misma mirada molesta que ponía su madre cuando quería regañarlos, haciendo retroceder al pelirrojo y reír a Harry- en todo caso, el único permiso que necesito es el de mis padres y ellos ya me lo dieron- bufo volteando a ver a sus padres los cuales asentían con una gran sonrisa que tranquilizo a Harry- amor, ¿continua quieres?
-Aja- dijo Harry asintiendo a la vez y volteando a ver a su padre, él cual no se podía ver mas feliz a lado de Lily

—No fui yo. Pero ¿cómo se enteró?
—Trabaja en el Ministerio —contestó Ron—. Sabes que no podemos hacer ningún conjuro fuera del colegio.

-Tiene gracia que tu se lo digas- tercio James con una sonrisa divertida
-Eso no cuenta, fue pa…- volteo a ver a su amigo y este sonrio nervioso-lo encontramos… eso… lo encontramos
-Aja, y yo desciendo de Merlín- se mofo James con cara escéptica
-¿Por qué eso nunca me lo dijeron?- cuestiono Harry tratando de alargar más la platica
-Harry, continua, tus intentos de salirte por el camino largo del Hipogrifo no van a funcionar hijo, las conozco de todas, todas-tercio James negando con satisfacción, haciendo bajar la mirada de su hijo abatido
-Diablos, Merlín, ¿Dónde esta el sádico sin nariz cuando lo necesito?- pregunto Harry en un susurro imperceptible por nadie

—¡Tiene gracia que tú me lo digas! —repuso Harry, echando un vistazo al coche flotante.
—¡Esto no cuenta! —explicó Ron—. Sólo lo hemos co­gido prestado. Es de mi padre, nosotros no lo hemos encan­tado. Pero hacer magia delante de esos muggles con los que vives...

-¡Ja! Lo sabia- exclamo James triunfante- no lo encontraron
-Básicamente si- informo Fred con voz seria y un dedo en alto- lo encontramos en el Garaje de la casa, pues papá no nos dejaba entrar, así que…
-¡Fred Weasley!-bufo Molly con la cara roja de coraje fulminando a su marido con la mirada
-Perdón mamá-mascullo el chico encogiéndose en su lugar

—No he sido yo, ya te lo he dicho..., pero es demasiado largo para explicarlo ahora. Mira, puedes decir en Hog­warts que los Dursley me tienen encerrado y que no podré volver al colegio, y está claro que no puedo utilizar la ma­gia para escapar de aquí, porque el ministro pensaría que es la segunda vez que utilizo conjuros en tres días, de for­ma que...

-¿Estas loco?-grito Sirius molesto, poniéndose de pie de un brinco y haciendo saltar también a los demás del susto- no puede llegar Ron al colegio y decir que los Dursley te tiene encerrado como a un animal de exhibición, abrace visto, semejante idea tienes en la cabeza- murmuro negando divertido- se nota que eres hijo de tu padre-volteo a ver al aludido, el cual parecía ofendido- admítelo Prongs, si mi tía Dorea te hubiera hecho lo mismo, cosa que nunca hubiera hecho, nos habrías dicho exactamente lo mismo a Monny y a mi, niégalo-lo reto el chico con mirada desafiante
-Pues…
-Ves, es cosa de herencia, ustedes tienen una gran imaginación y a nosotros nos toco la belleza, pero creo que Bella es de otra familia, a lo mejor un extraterrestre la dejo en casa de mi tía y ella la adopto… si tal vez sea eso- añadió pensativamente Sirius volviéndose a sentar y poniendo cara serio, con su mano derecha sosteniendo su barbilla y la vista perdida, la lectura continuo

—Deja de decir tonterías —dijo Ron—. Hemos venido para llevarte a casa con nosotros.
—Pero tampoco vosotros podéis utilizar la magia para sacarme...
—No la necesitamos —repuso Ron, señalando con la ca­beza hacia los asientos delanteros y sonriendo—. Recuerda a quién he traído conmigo.

-Si… a nuestros lindos hermanitos- señalo Ginny con una sonrisa a sus hermanos, los cuales haciendo como que se quitaban un sombrero se inclinaban en señal de agradecimiento- son mas inventivos que no se quien- mascullo entre dientes volteando a ver a su novio

Este nomas rio con sonrojo, era verdad, sacaba cada cosa y ahora se daba cuenta, ¿Qué otras cosas encontraría a lo largo de los libros que había pasado por alto?

—Ata esto a la reja —dijo Fred, arrojándole un cabo de cuerda.
—Si los Dursley se despiertan, me matan —comentó Harry, atando la soga a uno de los barrotes. Fred aceleró el coche.

-Que paranoico- se burlo Draco por lo bajo, ganándose un cojinazo por parte de Ginny y Hermione-oigan, ¿Por qué lo hacen? Inquirió el chico molesto
-Vuélvelo a insultar y no va a ser un cojín en tu… "bella cara"- término con sarcasmo Ginny, haciendo retroceder al rubio

—No te preocupes —dijo Fred— y apártate.
Harry se retiró al fondo de la habitación, donde estaba Hedwig, que parecía haber comprendido que la situación era delicada y se mantenía inmóvil y en silencio. El coche aceleró más y más, y de pronto, con un sonoro crujido, la reja se desprendió limpiamente de la ventana mientras el co­che salía volando hacia el cielo. Harry corrió a la ventana y vio que la reja había quedado colgando a sólo un metro del suelo. Entonces Ron fue recogiendo la cuerda hasta que tuvo la reja dentro del coche. Harry escuchó preocupado, pero no oyó ningún sonido que proviniera del dormitorio de los Dursley.

-De seguro por lo gordo que esta no escucha ni un tren pasándole por encima- se burlo James con una sonrisa de lado a lado
-Un tren no, pero si una lechuza- susurro Harry a Ginny la cual asintió con seriedad

Después de que Ron dejara la reja en el asiento trasero, a su lado, Fred dio marcha atrás para acercarse tanto como pudo a la ventana de Harry.
—Entra —dijo Ron.
—Pero todas mis cosas de Hogwarts... Mi varita mági­ca, mi escoba...

-¿Dónde están?- pregunto James confundido
-donde siempre han estado desde que se enteraron que no puedo hacer magia fuera de Hogwarts- exclamo Harry encogiéndose de hombros
-Debajo de las escaleras-mascullo molesto Remus, rechinando los dientes y aferrando su varita con fuerza, haciendo salir chispas doradas de esta

—¿Dónde están?
—Guardadas bajo llave en la alacena de debajo de las escaleras. Y yo no puedo salir de la habitación.
—No te preocupes —dijo George desde el asiento del acompañante—. Quítate de ahí, Harry.
Fred y George entraron en la habitación de Harry tre­pando con cuidado por la ventana.
«Hay que reconocer que lo hacen muy bien», pensó Harry cuando George se sacó del bolsillo una horquilla del pelo para forzar la cerradura.

-¿Eso se puede hacer?- inquirió James sorprendido volteando a ver a sus pupilos
-Claro, es tardado… pero muy eficaz si como nosotros en ese tiempo no puedes hacer magia- sonrio Fred y George asintió en complicidad
-¡Increíble!- se asombro James viendo a los chicos con ojos escrutadores- ¿no es verdad Sirius?- volteo a ver a su amigo el cual seguía con la vista perdida-¿Sirius?... ¡Sirius!- gritó el chico zarandeando al chico con ferocidad
-Si… en definitiva… Bellatrix viene de otro planeta- susurro Sirius sin percatarse de que le hablaba su "hermano"- ¿decías algo Prongs?
-¿Bellatrix de otro planeta?- inquirió le chico confundido
-Si, no se… de Plutón… o de Marte… no se… tal vez de Júpiter, pero no es de este planeta- sentencio Sirius haciendo un movimiento afirmativo con la cabeza
-Padfoot… ¿te sientes bien?- pregunto James acercándose a su amigo
-Si… ¿por que la pregunta compañero?- exclamo el chico confundido
-Por que estas en la luna amigo- exclamo James volviendo a su lugar junto a Lily mas tranquilo
-No estoy en la luna, estoy tratando de descifrar de donde es Bellatrix para descifrar el por que de su comportamiento- explico el chico con mirada seria- oye Snape ¿de que planeta eres?-volvió a ver al profesor de pociones el cual frunció el ceño y los labios obviamente molesto-solo lo digo por que todos ustedes tienen unas raras ideas, solo por eso- se encogió de hombros con mirada picarona
-Black cállate, a no ser que no quieres que te meta la varita por… nomas por que no puedo maldecirte- mascullo entre dientes fulminándolo con la mirada
-Harry…-pidió Lily volteando a ver al chico que reía divertido
-De acuerdo-mascullo el chico borrando su sonrisa como se borra el pizarrón por arte de magia

—Muchos magos creen que es una pérdida de tiempo aprender estos trucos muggles —observó Fred—, pero noso­tros opinamos que vale la pena adquirir estas habilidades, aunque sean un poco lentas.

-Si, ahora pienso en eso- observo James levantando los pulgares a los gemelos, los cuales sonrieron orgullosos

Se oyó un ligero «clic» y la puerta se abrió.
—Bueno, nosotros bajaremos a buscar tus cosas. Recoge todo lo que necesites de tu habitación y ve dándoselo a Ron por la ventana —susurró George.
—Tened cuidado con el último escalón, porque cruje —les susurró Harry mientras los gemelos se internaban en la oscuridad.

-Siempre preocupándote por todos, menos por ti- exclamo Ginny en el oído de Harry haciendo que el chico se estremeciera un poco

Harry fue cogiendo sus cosas de la habitación y se las pasaba a Ron a través de la ventana. Luego ayudó a Fred y a George a subir el baúl por las escaleras. Oyó toser al tío Vernon.
Una vez en el rellano, llevaron el baúl a través de la habi­tación de Harry hasta la ventana abierta. Fred pasó al coche para ayudar a Ron a subir el baúl, mientras Harry y George lo empujaban desde la habitación. Centímetro a centímetro, el baúl fue deslizándose por la ventana.
Tío Vernon volvió a toser.
—Un poco más —dijo jadeando Fred, que desde el coche tiraba del baúl—, empujad con fuerza...

-Solo un poco y eres libre- exclamo James contento, cruzando los dedos entre sus piernas

Harry y George empujaron con los hombros, y el baúl terminó de pasar de la ventana al asiento trasero del coche.
—Estupendo, vámonos —dijo George en voz baja.
Pero al subir al alféizar de la ventana, Harry oyó un po­tente chillido detrás de él, seguido por la atronadora voz de tío Vernon.
—¡ESA MALDITA LECHUZA!
—¡Me olvidaba de Hedwig!

-Como se te puede olvidar la lechuza- dijo Sirius con indignación
-Estaba nervioso- se defendió Harry dejando caer el libro entre sus manos con clara indignación- me iba a fugar de casa de mis tíos, que a ti no te halla pesado cuando te saliste de tu casa no quiere decir que a mi no me den miedo las represalias una vez que regrese el verano entrante- dijo con evidente rencor en la voz, no le gustaba esa casa, pero no tenia un lugar a donde ir y no exponer a nadie
-Lo siento, no lo sabia- se disculpo Sirius viendo al chico sorprendido
-Ya veras conforme pasen los libros, pero no importa, ya paso y nada podrá cambiarlo- sonrio Harry con un deje de esperanza
-¿Por qué dices eso?- inquirió Lily preocupada
-Por que se tienen que tener en cuenta muchas cosas para poder cambiar lo que ya sucedió sin que las cosas se modifiquen mucho, o sin el temor de echar todo a perder, como… si cambian el pasado, tienen que encontrar la forma de que Voldemort también se valla con él, no quiero que este aterrorizando a los demás, y si no se puede… prefiero yo enfrentarme a él antes de que le pase algo a los que amo- dijo Harry seguro de si mismo

Albus pensaba que no estaba del todo equivocado en lo referente a su plan, si; su indecisión había hecho que muchas vidas se perdieran en el camino y otras tantas se perderían por lo mismo, nomas por que él quería que el chico estuviera bien, lo demás era irrelevante, su seguridad era lo primordial, pero al darse cuenta del corazón del chico, heredado por su madre, se daba cuenta que no estaba tan equivocado, los errores de viejo, Harry, poco a poco, iba reparando sus errores que desde antes había previsto… y con estos libros… podía darse cuenta de cuan equivocado había estado desde un principio

-Profesor Dumbledore ¿podemos continuar?- pregunto Hagrid volteando a ver al director con precaución
-Si claro, continuemos por favor- pidió le director regresando a la realidad

Harry cruzó a toda velocidad la habitación al tiempo que se encendía la luz del rellano. Cogió la jaula de Hedwig, volvió velozmente a la ventana, y se la pasó a Ron. Harry es­taba subiendo al alféizar cuando tío Vernon aporreó la puer­ta, y ésta se abrió de par en par.
Durante una fracción de segundo, tío Vernon se quedó inmóvil en la puerta; luego soltó un mugido como el de un toro furioso y, abalanzándose sobre Harry, lo agarró por un tobillo.

-Bueno, ese hombre pasa por todos los animales del planeta- sonrio Sirius haciendo reír a todos- morsa, ballena, pingüino, y ahora toro y apenas vamos en el segundo libro

Las carcajadas no se hicieron esperar, risas por todos lados, que costaron mucho calmar, mas por que McGonagall reía disimuladamente y no hacia gran esfuerzo por calmarlos, Snape reía disimuladamente, rodando los ojos, pero pensando que por primera ves Black decía algo cierto. James y sus amigos se desternillaban de la risa rodando por el suelo, Harry no sabia si reír o salir corriendo al baño de nuevo en su pequeño espacio hacia la libertad, eso de leer su vida no era agradable, Ron y sus hermanos se habían unido a los merodeadores en las carcajadas por el suelo y Ginny y Hermione rodaban los ojos divertidos, Lily y Molly veían desaprobatoriamente el espectáculo que daban los chicos, Arthur reía divertido, al igual que Hagrid y Draco reía reprobatoriamente, era obvio que aunque le causaba gracias, no lo aceptaría nunca. Tardaron alrededor de diez minutos en calmaros y cuando Harry había tomado la decisión de escapar por lo sano, Lily lo retuvo por el brazo, así que resignado, continuo leyendo

Ron, Fred y George lo asieron a su vez por los brazos, y tiraban de él todo lo que podían.
—¡Petunia! —bramó tío Vernon—. ¡Se escapa! ¡SE ESCAPA!

-¡Déjalo ir, bola de grasa!- bufaron los merodeadores con idénticas sonrisas desde el suelo, sentados de chinitos, con los tres pelirrojos a su lado

Pero los Weasley tiraron con más fuerza, y el tío Vernon tuvo que soltar la pierna de Harry. Tan pronto como éste se encontró dentro del coche y hubo cerrado la puerta con un portazo, gritó Ron:
—¡Fred, aprieta el acelerador!

-¡A la orden capitán!- mascullo Fred haciendo un saludo marcial a su hermano pequeño el cual comenzó a reír divertido, todo indicaba que ese capitulo se la pasarían riendo como locos

Y el coche salió disparado en dirección a la luna. Harry no podía creérselo: estaba libre. Bajó la ventani­lla y, con el aire azotándole los cabellos, volvió la vista para ver alejarse los tejados de Privet Drive. Tío Vernon, tía Pe­tunia y Dudley estaban asomados a la ventana de Harry, alucinados.
—¡Hasta el próximo verano! —gritó Harry.

-Así se habla hijo- lo felicito James con orgullo en cada palabra, haciendo al chico enrojecer un poco

Los Weasley se rieron a carcajadas, y Harry se recostó en el asiento, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Suelta a Hedwig —dijo a Ron— y que nos siga volan­do. Lleva un montón de tiempo sin poder estirar las alas.

-A la orden capitán- rio Ron imitando a su hermano, volteando a ver a su amigo, el cual negó rodando los ojos

George le pasó la horquilla a Ron y, en un instante, Hed­wig salía alborozada por la ventanilla y se quedaba planean­do al lado del coche, como un fantasma.
—Entonces, Harry, ¿por qué...? —preguntó Ron impa­ciente—. ¿Qué es lo que ha ocurrido?

-Si Harry explica- dijo Sirius apoyándose en el suelo frente a si con la vista clavada en su ahijado
-Ya lo sabes Sirius, no creo que se vuelva a repetir- dijo el chico observando a su padrino con aire travieso
-Cierto, lo olvide- exclamo Sirius golpeándose la frente con la palma de su mano de forma exagerada, dejándose caer en James, el cual, perdió el equilibrio y cayo en Remus, y si este no se estuviera recargado en sus manos por la espalda, habrían caído de lleno en el piso, dándose un fuerte golpe, provocando aun mas las risas de todos

Harry les explicó lo de Dobby, la advertencia que le ha­bía hecho y el desastre del pudín de violetas. Cuando termi­nó, hubo un silencio prolongado.
—Muy sospechoso —dijo finalmente Fred.
—Me huele mal —corroboré George—. ¿Así que ni si­quiera te dijo quién estaba detrás de todo?

-¿Qué te huele mal?- inquirió Sirius divertido volteando a ver al pelirrojo entre risas contenidas
-Un perro que se mojo y no se seco, apesta a perro mojado- sentencio George disfrutando de su pequeña broma, sabia su secreto, al igual que la mayoría en la sala, así que la cara del chico era de fotografía.
-Pe-pe-perro mojado- inquirió Sirius sorprendido volteando a ver a su ahijado
-A mi no me mires, tu solito hocicos- negó el chico divertido
-Pero… yo no…- Sirius tenía los ojos abiertos como platos por la sorpresa y cara de pánico- nunca
-Tuviste que hacerlo- sonrio Hermione tratando de calmarlo
-No es verdad- exclamo Harry tratando de aplazar el mayor tiempo posible la lectura-comenzó a alardear de ser "eso" al finalizar nuestro cuarto año y en las vacaciones de verano para comenzar quinto, no había día que no molestara a la señora Weasley con "eso"-lo pico donde mas le dolía al chico sin despegar la vista de él
-Harry eso…- susurro la chica al oído del ojiverde
-Calla Hermione, ya lo descubrirá él solo- sonrio el chico con malicia-todo a su tiempo- susurro viendo a su familia divertido

—Creo que no podía —dijo Harry—, ya os he dicho que cada vez que estaba a punto de irse de la lengua, empezaba a darse golpes contra la pared.
Vio que Fred y George se miraban.
—¿Creéis que me estaba mintiendo? —preguntó Harry
—Bueno —repuso Fred—, tengamos en cuenta que los elfos domésticos tienen mucho poder mágico, pero normal­mente no lo pueden utilizar sin el permiso de sus amos. Me da la impresión de que enviaron al viejo Dobby para impe­dirte que regresaras a Hogwarts. Una especie de broma. ¿Hay alguien en el colegio que tenga algo contra ti?
—Sí —respondieron Ron y Harry al unísono.
—Draco Malfoy —dijo Harry—. Me odia.

-Pero yo no lo mande, ahora comprendo por que ese verano se estuvo castigando cada rato sin razón aparente- observo el chico pensativamente
-Eso lo se, él me lo dijo- confirmo Harry con malicia al chico de cabello rubio, con odio en la voz
-Potter- bufo el chico rubio fulminándolo con la mirada
-Malfoy- regreso Harry con sarcasmo

—¿Draco Malfoy? —dijo George, volviéndose—. ¿No es el hijo de Lucius Malfoy?
—Supongo que sí, porque no es un apellido muy común —contestó Harry—. ¿Por qué lo preguntas?
—He oído a mi padre hablar mucho de él —dijo Geor­ge—. Fue un destacado partidario de Quien-tú-sabes.

-Y lo sigue siendo- mascullo Harry por lo bajo cortando su lectura- aunque ahora se pudre en Askaban- rio con satisfacción
-Y espero ahí se quede- declaro Ginny abrazando a su novio

—Y cuando desapareció Quien-tú-sabes —dijo Fred, es­tirando el cuello para hablar con Harry—, Lucius Malfoy re­gresó negándolo todo. Mentiras... Mi padre piensa que él pertenecía al círculo más próximo a Quien-tú-sabes.

-No tienes idea de cuanto- declaro Draco con orgullo
-¿Orgulloso Malfoy?- inquirió Harry con sorna- ¿también ahora que tu padre esta en Askaban pudriéndose por sus fallas?- rio con malicia, como disfrutaba eso
-Cállate Potter- rugió Draco poniéndose de pie con varita en mano
-Yo que tu no hacia nada- señalo Ron a su hermana y a la mama de su amigo- que te digo… hazlo, me encantaría ver como te dejan, tal vez como coladera- rio divertido viendo como lo amenazaban ambas pelirrojas
Draco volteo a verlas y regreso a su lugar con la cola entre las patas como perro regañado. Harry riendo divertido, continúo leyendo con una enorme sonrisa en el rostro

Harry ya había oído estos rumores sobre la familia de Malfoy, y no le habían sorprendido en absoluto. En compa­ración con Malfoy, Dudley Dursley era un muchacho bon­dadoso, amable y sensible.

-No me compares con él, Potter- bufo Malfoy molesto
-Pero es la verdad, mi primo es mejor persona que tú- se burlo el chico a sabiendas que no podía hacerle nada, eso era vida, por primera vez disfrutaba el burlarse del chico sin sufrir represalias

—No sé si los Malfoy poseerán un elfo —dijo Harry.

-No solo uno, son varios los que tenemos en casa- informo Draco con orgullo
-Pues llegara el día en que yo me encargue de que tengas que pagarle a los elfos por el servicio- tercio Hermione con seriedad y firmeza en la voz
-Lo dudo Granger, dudo mucho que tú llegues a trabajar en el ministerio y mas con el nuevo régimen que se nos viene- sentencio Draco con orgullo
-¿A que te refieres?- inquirió Harry prestando atención a la conversación- habla, no te quedes callado
-Pues… las cosas cambiaran Potter y los sangre sucia serán los primeros en caer-informo Draco con veneno en cada palabra dicha
-Draco, que te he dicho sobre esa palabra- exclamo Severus volteando a ver al chico con fastidio
-Tú no tienes nada que decirme, lo he escuchado decirla muchas veces- dijo Draco volteando a ver a su profesor con desprecio
-Vuelve a decirlo Malfoy- bufaron los merodeadores y Harry y Ron poniéndose de pie de un brinco y encarando al chico rubio
-Sangré sucia-exclamo el chico con orgullo- eso es lo que son- apunto a Lily y Hermione con asco- pero a tu madre ya no le pasara nada Potter… -rio mordazmente mientras se ponía de pie con elegancia- por que esta muerta… pero tu amiguita, mejor escóndela, no sea que la marquen como lo que es, un animal-escupió la ultima palabra con veneno, sin percatarse de lo que se le venia encima
-Maldito bastardo- rugieron Ron y Harry lanzándose sobre Draco a los golpes, no le dieron tiempo de reaccionar, lo golpearon en la cara, el estomago, el abdomen, piernas, lo tumbaron al suelo y comenzaron a patearlo, los merodeadores no hicieron nada por detenerlos, odiaban a ese animal idiota, Snape si intentaba detenerlos, pero no con mucho esfuerzo, Hagrid, después de que creyó conveniente separarlos, camino con paso lento hasta ellos tomándolos por las túnicas, separándolos del rubio que sangraba copiosamente por la boca, nariz y ceja
-Cuando salgamos de aquí, le diré al Señor Tenebroso que usted no esta de su lado-bufo Draco apuntando a Snape el cual no se inmuto
-Cuando salgas de aquí, iras con las patas por delante- lo amenazo Harry aferrando su varita con mano temblorosa de coraje

En eso, una carta apareció en la mesa, en medio de todos ellos, Lily la tomo, aclarándose la garganta comenzó a leer con coraje en cada palabra

Estimadas personas que están en esta sala:

Las cosas que vean aquí encontraran demasiado difícil decirlas una vez que salgan y mas cuando de ello depende su vida, no juzguen antes de conocer toda la historia, con cada año, las cosas están de mal en peor, así que… antes de que cometan algo de lo que después se puedan arrepentir, escuchen

Ahora te hablamos a ti, Draco Malfoy, no creo, una vez terminado de leer esto, e incluso en estos momentos, que quieras ir corriendo a decirle a Tom Riddle lo que aquí escuchas y escucharas, no por que no te convenga en lo que a su favor refiere, sino por otras razones que conforme pase el tiempo iras viendo.

Piensen bien las cosas antes de decirlas y sobre todo, mediten lo que escuchan y anoten lo que crean necesario para su misión, de querer hacerla.

Con cariño: H.G.H.R.
-Sigo sin saber quien es ese idiota- exclamo Sirius dejándose caer en su lugar con fastidio evidente
-Padfoot, sea quien sea, creo que tiene razón- dijo Remus volteando a  ver a su amigo sentándose en su lugar- hasta que hallamos terminado, no podemos saber que pasara ni juzgar a nadie
-Harry… por favor- pidió Lily acurrucándose en el pecho de su novio con evidente temor

—Bueno, sea quien sea, tiene que tratarse de una fami­lia de magos de larga tradición, y tienen que ser ricos —ob­servó Fred.
—Sí, mamá siempre está diciendo que querría tener un elfo doméstico que le planchase la ropa —dijo George—. Pero lo único que tenemos es un espíritu asqueroso y malva­do en el ático, y el jardín lleno de gnomos. Los elfos domésti­cos están en grandes casas solariegas y en castillos y lugares así, y no en casas como la nuestra.

Harry volteo a ver a los Weasley con una sonrisa amistosa, los cuales tenían la mirada baja, no les gustaba hablar de su condición económica, pero al parecer esos libros revelarían su vida más de lo que ellos mismos pensaban

Harry estaba callado. A juzgar por el hecho de que Dra­co Malfoy tenía normalmente lo mejor de lo mejor, su fami­lia debía de estar forrada de oro mágico. Podía imaginárselo dándose aires en una gran mansión. También parecía enca­jar con el tipo de cosas que Malfoy podría hacer, el enviar a un criado para que impidiera que Harry volviese a Hog­warts. ¿Había sido un estúpido al dar crédito a Dobby?
—De cualquier manera, estoy muy contento de que ha­yamos podido rescatarte     —dijo Ron—. Me estaba preocu­pando que no respondieras a mis cartas. Al principio le echa­ba la culpa a Errol...

¿Tu lechuza?- inquirió James volteando a ver al chico
-La de la familia- respondió el chico con un encogimiento de hombros

—¿Quién es Errol?
—Nuestra lechuza macho. Pero está viejo. No sería la primera vez que le da un colapso al hacer una entrega. Así que intenté pedirle a Percy que me prestara a Hermes...
—¿Quién?
—La lechuza que nuestros padres compraron a Percy cuando lo nombraron prefecto —dijo Fred desde el asiento delantero.
—Pero Percy no me la quiso dejar —añadió Ron—. Dijo que la necesitaba él.
—Este verano, Percy se está comportando de forma muy rara —dijo George, frunciendo el entrecejo—. Ha estado en­viando montones de cartas y pasando muchísimo tiempo encerrado en su habitación... No puede uno estar todo el día sacando brillo a la insignia de prefecto.

-Esta mandándole cartas a su novia- declaro Sirius con brillo soñador
-No lo creo… esta haciendo algún trabajo extra, prefecto… Monny… te suena-inquirió James volteando a ver significativamente al mencionado
-No… creo que es una novia ¿apuestas?- lo pico Sirius divertido
-Hecho… cinco galeones- tercio James tomando la mano de su hermano con fuerza
-Cinco galeones- afirmo Sirius estrechando la mano de su hermano mientras asentía feliz
-No quiero ver el berrinche que hará al final del libro- dijo Harry negando divertido a su novia

Te estás desviando hacia el oeste, Fred —añadió, señalando un indicador en el salpicadero. Fred giró el volante.
—¿Vuestro padre sabe que os habéis llevado el coche? —preguntó Harry, adivinando la respuesta.

-No, eso es mas que obvio- declaro Remus sin voltear a ver a sus amigos, le molesto lo que dijeron de él
-Monny… ¿no te enojaste verdad?- inquirió James volteando a ver a su amigo
-No… "para nada"- contesto con sarcasmo el chico
-Así son…
-Si, siempre, desde que se conocen- declaro Lily divertida
-¿Y como es que…?
-Son amigos-termino Lily viendo al chico de ojos verdes- fácil, se comprenden a la perfección, como tu y Ron, es fácil ser amigos así- dijo la chica con una sonrisa- además… estas cosas pasan todos los días, es parte de su amistad
-…bien, tienes razón, a veces exageraba un poco, pero solo a veces- decía Remus aceptando su derrota
-ese es nuestro Monny- sonrio James feliz palmeando el hombro de su amigo
-Vez.- Dijo Lily con un encogimiento de hombros
-Si… ya veo- rodo los ojos y con un suspiro siguió leyendo

—Esto..., no —contestó Ron—, esta noche tenía que tra­bajar. Espero que podamos dejarlo en el garaje sin que nues­tra madre se dé cuenta de que nos lo hemos llevado.
—¿Qué hace vuestro padre en el Ministerio de Magia?
—Trabaja en el departamento más aburrido —contestó Ron—: el Departamento Contra el Uso Incorrecto de los Objetos Muggles.

-No es aburrido Ron, es muy interesante, trabajar con muggles nos ayuda a comprenderlos mejor- informo el señor Weasley un tanto dolido
-Perdón papá, pero es que…
-Lo se hijo… no te preocupes, a mi me gusta… a ti te gustan otras cosas-declaro el padre con una sonrisa compasiva
-Gracias- exclamo Ron con un asentimiento

—¿El qué?
—Se trata de cosas que han sido fabricadas por los muggles pero que alguien las encanta, y que terminan de nuevo en una casa o una tienda muggle. Por ejemplo, el año pasado murió una bruja vieja, y vendieron su juego de té a un anticuario. Una mujer muggle lo compró, se lo llevó a su casa e intentó servir el té a sus amigos. Fue una pesadilla. Nuestro padre tuvo que trabajar horas extras durante va­rías semanas.
—¿Qué ocurrió?
—Pues que la tetera se volvió loca y arrojó un chorro de té hirviendo por toda la sala, y un hombre terminó en el hospital con las tenacillas para coger los terrones de azú­car aferradas a la nariz. Nuestro padre estaba desesperado, en el departamento solamente están él y un viejo brujo llamado Perkins, y tuvieron que hacer encantamientos para borrarles la memoria y otros trucos para que no se acordaran de nada.

-Debió ser muy interesante- exclamo Sirius divertido
-Demasiado… aunque algo pesado- informo el señor Weasley con una sonrisa soñadora

—Pero vuestro padre..., este coche...
Fred se rió.
—Sí, le vuelve loco todo lo que tiene que ver con los mug­gles, tenemos el cobertizo lleno de chismes muggles. Los coge, los hechiza y los vuelve a poner en su sitio. Si viniera a ins­peccionar a casa, tendría que arrestarse a sí mismo. A nuestra madre la saca de quicio.

-Hasta la fecha sigue asiéndolo- informo Molly molesta
-Pero creo que por eso te enamoraste de papá- dijo Ginny con una sonrisa traviesa
-Si hija… por eso me enamore de su padre… por eso y por su amor a su familia, sabia que sería el hombre perfecto para mi- declaro Molly besando a su esposo con cariño

—Ahí está la carretera principal —dijo George, mi­rando hacia abajo a través del parabrisas—. Llegaremos dentro de diez minutos... Menos mal, porque se está hacien­do de día.
Un tenue resplandor sonrosado aparecía en el horizon­te, al este.
Fred dejó que el coche fuera perdiendo altura, y Harry vio a la escasa luz del amanecer el mosaico que formaban los campos y los grupos de árboles.

-Ya no quiero leer- informo Harry dejando el libro en la mesa con fastidio
-Harry… no puedes dejar…
-Harry nada, Hermione- exclamo Harry molesto- esto es hilarante, tú no sabes que es leer tu vida y hablar de ti en tercera persona, es… hilarante.- sentenció con fastidio
-Si lo se… yo…
-Nada Hermione, no es lo mismo- dijo Harry cruzándose de brazos
-Si es lo mismo compañero, también esta nuestra vida ahí, lo que hacemos juntos… los tres… también es parte de nuestra vida- dijo Ron tomando el libro y pasándoselo a Harry
-Pero…
-Nada mini James, para lo que falta del capitulo- exclamo Sirius divertido
-Mil hojas- dijo Harry con fastidio
-No creo que sean tantas- exclamo James pasando las hojas hasta el comienzo del otro capitulo
-Pero es realmente hilarante, hablar de mi mismo en tercera persona- bufo Harry tomando el libro con fastidio- no es algo que me guste mucho y no pienso decir: dije, cada cinco minutos, no soy así, no me gusta llamar la atención, de lo único que estoy orgulloso es de los amigos que tengo, de mis padres, mi padrino, mi "tío" se podría decir, la familia que me acepto en su casa todos los años nomas por ser el mejor amigo de su hijo y me trato como uno mas de la familia y de Ginny, el amor de mi vida, además del quidditch, lo único que he hecho por mi mismo, por que eso de derrotar al sádico sin nariz ni cabello… no es algo de lo que este orgullo, ni la fama que conlleva- informo Harry aferrando la mano de Ginny para seguir firme
-Lo se hijo- sonrio Lily posando su mano en el hombro de su hijo- pero falta poco y estoy muy orgullosa de ti, de eso no tengas la menor duda- sonrio con ternura
-bien- suspiro resignado- pero solo lo hago por que me lo pides y no sabes cuantas veces desee escucharlo antes

—Vivimos un poco apartados del pueblo —explicó Geor­ge—. En Ottery Saint Catchpole.
El coche volador descendía más y más. Entre los árboles destellaba ya el borde de un sol rojo y brillante.
—¡Aterrizamos! —exclamó Fred cuando, con una lige­ra sacudida, tomaron contacto con el suelo. Aterrizaron jun­to a un garaje en ruinas en un pequeño corral, y Harry vio por vez primera la casa de Ron.
Parecía como si en otro tiempo hubiera sido una gran pocilga de piedra, pero aquí y allá habían ido añadiendo tantas habitaciones que ahora la casa tenía varios pisos de altura y estaba tan torcida que parecía sostenerse en pie por arte de magia, y Harry sospechó que así era probable­mente. Cuatro o cinco chimeneas coronaban el tejado. Cerca de la entrada, clavado en el suelo, había un letrero torcido que decía «La Madriguera». En torno a la puerta principal había un revoltijo de botas de goma y un caldero muy oxida­do. Varias gallinas gordas de color marrón picoteaban a sus anchas por el corral.

-Harry no…
-Espera hocicos-pidió Harry cortando a su padrino a media frase

—No es gran cosa.
—Es una maravilla —repuso Harry, contento, acordán­dose de Privet Drive.

-Ves- sonrio Harry a la señora Weasley la cual asintió satisfecha

Salieron del coche.
—Ahora tenemos que subir las escaleras sin hacer el menor ruido —advirtió Fred—, y esperar a que mamá nos llame para el desayuno. Entonces tú, Ron, bajarás las esca­leras dando saltos y diciendo: «¡Mamá, mira quién ha llega­do esta noche!» Ella se pondrá muy contenta, y nadie tendrá que saber que hemos cogido el coche.

-Si claro, como si mi prima no estuviera ya despierta- exclamo Sirius divertido
-Si es como mi madre, estará buscándolos por toda la casa y cuando los encuentre…- dijo James con un leve escalofrió
-Si, se lo que quieres decir- confirmo Sirius con un leve estremecimiento

—Bien —dijo Ron—. Vamos, Harry, yo duermo en el...
De repente, Ron se puso de un color verdoso muy feo y clavó los ojos en la casa. Los otros tres se dieron la vuelta.
La señora Weasley iba por el corral espantando a las gallinas, y para tratarse de una mujer pequeña, rolliza y de rostro bondadoso, era sorprendente lo que podía parecerse a un tigre de enormes colmillos.

-Buena descripción hermano- sonrio Ron divertido, esperando la reacción de su madre
-Te recuerdo que a mi también me a regañado cada verano que voy a tu casa o ya se te olvido- dijo Harry sarcástico
-Creo que lo había olvidado-informó Ron volteando a ver a su madre, pero ella se veía realmente satisfecha

—¡Ah! —musitó Fred.
—¡Dios mío! —exclamó George.
La señora Weasley se paró delante de ellos, con las ma­nos en las caderas, y paseó la mirada de uno a otro. Llevaba un delantal estampado de cuyo bolsillo sobresalía una vari­ta mágica.
—Así que... —dijo.
—Buenos días, mamá —saludó George, poniendo lo que él consideraba que era una voz alegre y encantadora.

-No funcionara- cantaron James y Sirius con idénticas miradas cómplices
-Experiencia- informa Remus a los chicos
-No te quedas atrás-lo riño Sirius dolido
-Buen punto- tercio el chico derrotado

—¿Tenéis idea de lo preocupada que he estado? —pre­guntó la señora Weasley en un tono aterrador.
—Perdona, mamá, pero es que, mira, teníamos que...
Aunque los tres hijos de la señora Weasley eran más al­tos que su madre, se amilanaron cuando descargó su ira so­bre ellos.

-Me recuerda a tu madre amigo- dijo Sirius encogiéndose en su lugar
-Verano, noches de luna… horrible el día siguiente- sentenciaron los tres con voz de ultra tumba

—¡Las camas vacías! ¡Ni una nota! El coche no estaba..., podíais haber tenido un accidente... Creía que me volvía loca, pero no os importa, ¿verdad?... Nunca, en toda mi vida... Ya veréis cuando llegue a casa vuestro padre, un disgusto como éste nunca me lo dieron Bill, ni Charlie, ni Percy...
—Percy, el prefecto perfecto —murmuró Fred.

-Si, prefecto perfecto… pamplinas- bufo molesto Fred

—¡PUES PODRÍAS SEGUIR SU EJEMPLO! —gritó la señora Weasley, dándole golpecitos en el pecho con el dedo—. Po­dríais haberos matado o podría haberos visto alguien, y vues­tro padre haberse quedado sin trabajo por vuestra culpa...

-¿Seguir su ejemplo?- exclamo Fred ofendido- ni que fuera un imbécil- rugió en complicidad con su hermano
-Además de que no creo tener el mismo cerebro hueco que él-sentencio George con una seca inclinación
-Chicos no hablen así en frente de mamá- regaño Ron observando a su madre de reojo- se pone mal solo de recordarlo… yo también siento lo mismo que ustedes pero…
-Cierto Ron, tienes razón… por esta vez, que no se te haga costumbre- exclamo Fred volteando a ver a su madre la cual tenia los ojos vidriosos

Les pareció que la reprimenda duraba horas. La señora Weasley enronqueció de tanto gritar y luego se plantó de­lante de Harry, que retrocedió asustado.

-Tranquilo, no creo que te haga nada- exclamo Sirius divertido, recostándose en el abdomen de Remus
-Padfoot, ¡muévete!- rugió Remus empujando a Sirius de encima de si- no soy almohada
-Pues estas muy pachoncito- declaro Sirius volviéndose a recostar en su amigo
-Pero no es para que te estés acostando encima de mi, ni que fueras…-Remus se cayó abruptamente poniéndose rojo como tomate
-¿Quién?- inquirieron James y Sirius volteando a ver con avidez a su amigo de ojos miel
-Nadie- contesto el chico inmediatamente
-Claro Monny, lo que digas, lo que pasa es que…
-Potter ya cállate, quiero sabes que mas pasa- exclamo molesta Lily cortando a su novio en medio de su gran explicación

—Me alegro de verte, Harry, cielo —dijo—. Pasa a desa­yunar.

-Vez, te lo dije, Molly, mi adorada prima… nunca te regañaría- sonrio Sirius ganándose un zape por parte de Lily por volver a interrumpir
-¿QUÉ TE DIJE BLACK?- lo riño Lily molesta- vuelves a interrumpir y seré yo la que te meta la varita por el trasero- lo amenazo con los ojos encendidos
-Si pelirroja- susurro Sirius encogiéndose en su lugar
-Sigo sin querer molestar a tu mama- mascullo Ron en un susurro casi inaudible
-Y yo a la tuya compañero- respondió Harry en complicidad con su amigo
-Harry, continua por favor- pidió Lily con los dientes apretados
-Si mamá- contesto Harry tragando saliva audiblemente

La señora Weasley se encaminó hacia la casa y Harry la siguió, después de dirigir una mirada azorada a Ron, que le respondió animándolo con un gesto de la cabeza.

-Ayuda- articulo Harry con la boca a su amigo Ron, el cual solo negó divertido-me las pagaras- lo amenazo el chico de ojos verdes todavía articulando con los labio molesto
-No lo creo compañero- contesto Ron de la misma manera, ganándose un zape por parte de su buen amigo

La cocina era pequeña y todo en ella estaba bastante apretujado. En el medio había una mesa de madera que se veía muy restregada, con sillas alrededor. Harry se sentó tímidamente, mirando a todas partes. Era la primera vez que estaba en la casa de un mago.

¿Cómo puede ser eso posible?- exclamo Sirius con fingidos llantos volteando a ver a su ahijado mortalmente sorprendido- ¿Dónde rayos estaba para que nunca hallas ido a mi casa?
-Pues… digamos que… no me dejaban verte- exclamo el chico con un encogimiento de hombros
-¿Por qué?- se asombro Sirius volteando a ver a James con los ojos como platos
-Si hijo, ¿Por qué?... digo, es tu padrino ¿no?- inquirió James curioso con la cejas muy juntas
-Si… lo que pasa es que… hiciste realidad tu mayor sueño- apunto Harry con un dedo al aire y ojos brillantes
-¿en serio?- inquirió Sirius soñador- ¿me case con una súper modelo muggle?
-No- exclamo confundido-¿súper modelos muggle?- inquirió el chico intrigado
-No…no…no creo que halla sido ese Padfoot- exclamo James negando pensativamente- tal vez fue ese sueño loco de ir a la luna y tardaste muchos años en volver
-¿A la luna?- exclamo Ron sorprendido- no, eso no fue- dijo extrañado el chico, confundido a mas no poder
-Entonces el de… como era… a si- tercio Remus contento- al fin lograste que Emy te hiciera caso- rio el chico divertido
-¿Emy?- inquirió Hermione contrariada- ¿Quién es Emy?- pregunto a Harry curioso
-Nunca me hablo de ella- susurro Harry anonadado
-No, tampoco creo que sea eso, ve sus reacciones- tercio el chico observando fijamente a los tres amigos confundidos
-¿Entonces… cual era tu mayor sueño?- inquirió James confundido
-¿Ir a Askaban después de matar personalmente a mi madre?- cuestiono Sirius con duda en cada palabra
-No… que ideas tan raras tienes Sirius- observo Ginny entre divertida y contrariada
-¿Entonces?-mascullaron James, Remus y Sirius anhelantes
-Te volviste el hombre mas buscado de todo el mundo mágico- explico Harry ahogando la risa que explotaba por salir
-¡¿Enserio?!- se sorprendió Sirius alucinado
-Si… ya veras por que te volviste el hombre mas buscado… cada vez falta menos- sonrio Ron divertido
-Es mas, te volviste más famoso que él mismo Voldemort- exclamo Hermione haciendo ademanes de manos para darle énfasis a su explicación
-Y ni se diga de "él niño que vivió"- concluyo Ginny uniéndose a sus amigos con verdadero placer
-Si… eres más famoso que yo- tercio Harry con los ojos brillándole por una travesura, cosa que James no paso por alto, conocía muy bien ese brillo especial, de él mismo
-¿Qué hice?- preguntó Sirius poniéndose de pie frente a Harry con mirada anhelante
-Ya lo veras Sirius, ya lo veras-tercieron Ron, Harry y Hermione para dramatizar el momento
-No se vale, quiero saber que hice- dijo Sirius haciendo semejante berrinche, pisando fuerte con el pie derecho, cerrando los puños y golpeado el aire al bajar las manos de golpe, haciendo un mohín raro con la cara y jalándose el cabello estresado
-Tranquilo Padfoot, ya no enteraremos- dijo Remus trayendo a su amigo por los hombros de regreso a su lugar, viendo las risas no muy bien disimuladas de esos cuatro
-Si Padfoot, lo veremos tarde o temprano- - dijo James sin perder de vista a su vástago que hacia de todo por no estallar en carcajadas
-Eso espero Prongs, que me muero de ganas de saber que fue lo que hice- tercio Sirius dejándose caer en su lugar derrotado volteando a ver a los gemelos
-Ni nos veas- dijo George conteniendo la risa
-exacto-contesto Fred aferrándose a su abdomen
-Los únicos que pueden decirte-mascullo George casi sin poder aguantarse
-Son esos cuatro- señalo Fred a el trió dorado más Ginny forzadamente con un resoplido parecido a un estornudo, por contener la risa
-Si se van a reír solo háganlo-los reto James con mirada penetrante
-Papá… no debiste decir eso- contestó Harry soltando la mayor carcajada de su vida, hacia años que quería hacer eso pero no encontraba motivo alguno para hacerlo… pero ese día era totalmente diferente; Sirius… era la razón perfecta para reír
Tardaron aproximadamente diez minutos en calamar a los seis chicos que reían como locos descontrolados, entre exigencias de explicaciones por parte de los merodeadores siempre obteniendo la misma respuesta "ya verán, ya lo descubrirán" en medio de sonoras carcajadas, Snape no soltaría prenda, lo sabían; y ni se diga de los demás de la sala… que con mirada reprobatoria por parte de McGonagall fulminaba a los seis chicos que se partían de la risa en su lugar. Hasta que Lily muy sabiamente amenazo a su hijo con… nada mas ni nada menos que… separarlo de Ginny lo que restaba del libro, al igual que a los gemelos y Ron y Hermione, fue que se calmaron un poco y la lectura prosiguió con mohines por parte de los merodeadores, caras ofendidas de los seis amigos además de una molesta de Harry por seguir con su martirio personal

El reloj de la pared de enfrente sólo tenía una manecilla y carecía de números. En el borde de la esfera había escri­tas cosas tales como «Hora del té», «Hora de dar de comer a las gallinas» y «Te estás retrasando».

-Quiero un reloj de esos para cuando nos casemos pelirroja- exclamo James besando a Lily en la mejilla
-No te digo nada nomas por que opino lo mismo- tercio Lily con un leve sonrojo en las mejillas
Harry veía enternecido la escena, siempre se había preguntado como sus padre habían terminado juntos y ese era el momento apropiado para preguntarlo y retrasar así; un poco su sufrimiento
-Eh… papá… mamá ¿Cómo fue que los dos terminaron juntos, si por lo que me ha contado la mayoría ustedes se odiaban desde que se conocieron?- inquirió Harry con un brillo curioso en los ojos esmeraldas, muy característico de Lily y una doble nota en la voz que James muy bien conocía como "su escape de los problemas" bautizada por el propio abuelo de Harry
-¿Por qué la pregunta Harry?- inquirió James tratando de darle mas tiempo a su hijo
-Lo que pasa… es que nunca lo… supe y me da curiosidad- tercio el chico poniendo los ojos anhelantes y como bien James sabia, su mayor fortaleza, ese doble timbre que lograba sacarle cualquier cosa a cualquier persona, su mayor arma, su has bajo la manga frente a cualquier problema, algo que solo un Potter sabia sacarle provecho
-Bueno Harry… veras; tú padre y yo siempre estábamos peleando, por cualquier cosas peleábamos, es mas… seguíamos peleando cuando paso lo que pasó que nos trajo aquí-explico Lily con la vista perdida- pero…-Lily suspiro aun con los ojos cerrados y una sonrisa apareció en su rostro, una sonrisa tranquila y llena de paz- la verdad es que… hace años que me atrae tu padre, pero siempre fue un tonto egocéntrico, que solo se pavoneaba por todo el colegio haciendo el galán de la escuela…
-Yo no me hacia el galán de la escuela…
-Cállate James, que si lo hacías… y lo sigues haciendo cuando crees que no me doy cuenta- exclamo Lily cortándole la palabra a su novio- pero ese no es el punto- tercio volteando a ver a su hijo- el punto es que en quinto él… él… hizo algo que creí nunca llegaría a hacer- Lily se encogió en su lugar poniéndose toda colorada
-¿Qué hizo?- inquirió Harry ansioso
-No solo le salvo la vida a Severus… además de la de sus amigos, hizo algo por uno de sus mejores amigos… aún aunque estaba en contra de las reglas… y él lo sabía-sonrio Lily acariciando la mejilla de un sorprendido James
-¿Qué cosa?- preguntó Harry aunque ya intuía la respuesta
-Tú mismo lo dijiste Harry… cuando veníamos para acá… y aunque fingí sorpresa yo siempre lo supe, desde el primer día que comenzaron con su investigación… incluso sin que ellos se dieran cuentan; les pase libros que podrían ayudarlos en sus objetivos… y un día de mediados de octubre al fin lo lograron; no esperaba que tardaran tan poco pero me alegre mucho por ellos, aunque eso no quita el hecho de que estaba mas que sorprendida… si; fue el momento en que hicieron acto de presencia Padfoot, Wormtail, Monny y Prongs, los cuatro mejores amigos que nunca se halla visto hasta ese momento en Hogwarts y también hizo presencia un sentimiento que siempre reprimí… pero que para ese momento…ya no podía ocultar- sonrio a los chicos los cuales tenían los ojos como platos- estaba orgullosa de ellos,  pero también con ello llegaron sus bromas mas pesadas, claro a mayor edad mayor conocimiento, pero también eran mas tontos
-Si, se a lo que te refieres- le confió Ginny con una sonrisa misteriosa
-¿Te enamoraste de mi padre desde quinto?- inquirió Harry sorprendido
-¿Es cierto pelirroja?- mascullo sorprendido James enderezándose en su lugar y volteando a ver a la chica de sus sueños
-Aja- contesto Lily con una sonrisa soñadora- desde ese año lo acepte- puntualizo Lily sin que Harry lo pasara desapercibido- pero siempre seguía negándolo y cuanto mas James me pedía que saliera con él mas me negaba, mas que nada por ver como se ponía cuando hacia esas ridículas puestas en escena, era divertido- contesto Lily sorprendiendo a todos en la sala- lo que mas me gustaba era su reacción después de que le decía "No Potter, prefiero salir con el calamar gigante antes que contigo" era épico-soltó una carcajada sorprendiendo a todos- pero lo mas divertido era ver las reacciones de Sirius por "ofender a su hermano" con mis reacciones
-No puedo creerlo, todos estos años…-decía James con los ojos como platos, pero Lily lo corto
-Si, en fin- suspiro Lily recargándose en James que no salía de su asombro- paso lo de Sev y de mas cosa, siempre que se acercaba luna llena no podía dormir hasta verlos regresar "sanos y salvos"- exclamo haciendo comillas con las manos fulminado a los tres amigos- ya que siempre regresaban con rasguños y moretones, o con costillas rotas o algún que otro hueso y eso me preocupaba demasiado… pero bueno, al final los cuatro maduraron… "Un poco"- tercio Lily pensativamente- y James ya no era tan arrogante como antes y en séptimo se le noto todavía mas el cambio, era mas centrado y se preocupaba o eso me hacia creer en los exámenes…- sonrio a su novio el cual la beso tiernamente en los labios- pensaba en un futuro que me gustaba y quería compartir con él y cuando en la primera salida a Hogsmade me pidió de manera amable; algo que nunca había hecho; que fuera con él en el paseo y acepte comencé a darme cuanta del verdadero James: el que se preocupaba por sus amigos, su familia, por mi…-enumero Lily sonriendo divertida- por eso acepte, en la "cita"- recalco Lily con satisfacción- me la pase increíble, además de que dejo… según él sin que me diera cuanta; de lado sus bromas a las demás personas, pero siempre será el mismo niño del que me enamore, fiel hasta la muerte a sus amigos, haría cualquier cosa por su familia y por sobre todas las cosas… que es él hombre que mas amo en esta vida- termino Lily con una gran sonrisa en los labios, dejando demasiado sorprendido a su hijo, esperaba todo, menos esa respuesta
-No puedo creerlo- sentencio Sirius con la boca abierta como platos
-Pues créelo Black, así son las cosas- exclamo Lily sentadosé con orgullo en su lugar
-Desde el principio lo supiste y nunca lo dijiste- exclamo anonadado James viendo de arriba bajo a su novia
-No podía revelar sus secretos si ustedes no los decían- exclamo Lily volteando a ver a Remus en complicidad- cuando sabes un secreto lo mejor es guardarlo, hasta que el dueño del secreto decida levantarlo
-Gracias Lily, eres una gran amiga- sonrio Remus poniéndose de pie y yendo a abrazar a la chica
-De nada Remus… yo se que tu harías lo mismo por cualquiera de nosotros- contesto Lily abrazando con ternura a su amigo-Harry, ¿alguna vez te preguntaste el por que de sus apodos?- inquirió volteando a ver al chico de ojos parecidos a los suyos
-¿No es por su forma animaga?- inquirió el chico con escepticismo
-Algo tiene que ver-contesto Lily con una sonrisa de lado
-¿Cómo?- cuestiono el chico sorprendido
-Veras… comencemos por Monny: si; su apodo tiene que ver según James con que los licántropos se vuelven locos con la luna, no específicamente con su licantropía, cuando Remus se entero se enojo con estos dos- señaló a James y Sirius con la mano y ambos brincaron sorprendido- por una semana- rio divertida- fue muy divertido ver a este par haciendo hasta lo imposible por recontentarse con él- sonrio a su novio y amigo, desordenándole el cabello a ambos con ternura- y Remus, para vengarse de ambos y "volver a ser amigos"- soltó una carcajada doblándose por la mitad- les puso unos   apodos demasiados tontos
-No Lily, no los digas- pidió James tapando la boca de Lily con sus manos
-Calma James, tu hijo y amigos tiene que saberlo- dijo Lily zafándose de James con demasiada facilidad
-Pero…
-Vamos Sirius, no es para tanto- tercio Lily divertida
-De acuerdo, pero dejaras que te digamos por el apodo que te pusimos- exclamo Sirius divertido
-Por que no- dijo Lily encogiéndose de hombros
-Dilos- bufaron ambos chicos cruzándose de brazos
-No se los sabrá- susurró James a Sirius por lo bajo
-No estoy tan seguro- mascullo Sirius escéptico
-Bien… Harry, el primer apodo de tu padre, dado por Remus Lupin fue: Fluffy tail (colita esponjosa)
Harry y compañía comenzaron a reír a mandíbula abierta, James volteo a ver a Sirius sorprendido el cual solo se encogía de hombros ocultando una carcajada que luchaba por salir de sus labios
-Si Harry- exclamo Lily una vez que los chicos se hubieran calmado un poco para poder escucharla- y el primer apodo de tu padrino dado por el mismo Monny fue: tufted ears (orejas peludas)
Ante esto, los chicos estallaron en carcajadas, los gemelos Weasley se destornillaban de la risa en el suelo, mientras Ron y Harry se tomaban del abdomen para calmar a sus costillas por miedo a que se rompieran, Ginny y Hermione reían observando a los chicos, los cuales no podan tener mas cara de estupefacción que la que tenían y Remus tenia los ojos brillándole en sus cuencas, no esperaba tal cosa de Lily
-Si, y eso tiene una explicación muy sencilla-declaro Lily quince minutos después cuando los chicos, faltos de aire, dejaron de reír- todos se preguntaran como es que lo se- tercio volteando a ver a los dos humillados
-Si- bufaron ambos molestos y plenamente humillados
-Fue una noche de mediados de noviembre, la primera nevada del año, todo ese día…

-Remus por favor, ya perdónanos-decía James caminado detrás de su amigo de ojos miel  por los pasillos del colegio
-No Potter, tú y Black esta vez si se pasaron de la raya, ese "apodo" es una completa humillación y mas su explicación-tercio Remus parándose en seco y fulminando al chico con la mirada
-No creímos que te molestaría, en serio-dijo James poniéndose frente a Remus para cerrarle el paso
-Hare una cosa, si me dejan elegir sus apodos los perdono- dijo Remus con un brillo travieso cubriendo sus ojos
-Hecho- tercio James contento
-¿Por mas humillantes que sean?-inquirió el chico con cierto recelo
-Si, por más humillante que sean- afirmo James con una segura cabezada
-Bien, vamos a buscar a Sirius- exclamo Remus divertido
Lo buscaron toda la tarde y parte de la noche, por los terrenos, los pasillos, el lago, el bosque; incluso fueron a ver a Hagrid a preguntarle por un perro negro y este les mostro a Fang, cuando los chicos lo vieron negaron divertidos y volvieron al castillo
-En definitiva, no esta en el castillo- tercio James sentándose en una de las butacas mullidas frente al fuego en la sala común
-No, tendremos que esperarlo- dijo Remus sentándose junto a James frente al fuego
Esperaron por horas y horas, pero Sirius no llegaba y Remus trataba de acallar sus risas pensando en cosas serias, como los TIMOS al finalizar el año; al fin, cerca de las once de la noche, Sirius entro por el hueco de la sala común con una sonrisa de oreja a oreja
-Emy me volvió a botar- exclamo sentándose junto a sus amigos con una gran sonrisa
-¿Y por eso vienes tan contento?- inquirió James sorprendido
-Por eso y por que se que ella me ama- exclamo el chico en una perfecta imitación de su mejor amigo
Una chica pelirroja los vigilaba desde las escaleras de caracol que daba a su habitación, no se sentiría segura hasta saber que los tres estaban en sus respectivos cuartos, seguros de cualquier peligro
-¡Oh valla Monny, ya nos hablas!- sonrio Sirius divertido
-Claro- contesto este siguiéndole el juego y poniendo nervioso a James- pero…- levanto un dedo para frenar a Sirius en su cháchara sobre Emy- yo eligiere sus apodos
-Bueno, eso no esta tan mal- contesto Sirius encogiéndose de hombros
-Sean humillantes o no- termino el chico borrando la sonrisa del rostro de animago
-Pero yo…
-Nada tufted ears- exclamo Remus divertido
-¿Cómo me llamaste?- inquirió Sirius volteando a ver a James que se destornillaba de la risa
-Tufted ears… o para que me entiendas orejas peludas- rio Remus divertido volteando a ver a las escaleras donde una simulada sonrisa venia desde ese lugar- y James es Fluffy tail o sea colita esponjosa- rio Remus soltando una gran carcajada para ocultar las que venían de las escaleras, conocía esa risa y no quería que la descubrieran
-Estas loco- estallaron ambos amigos fulminando al licántropo con la mirada
-No, tú lo aceptaste Fluffy tal, por mas humillante que este fuera-declaro Remus observando a su amigo
-Lo se pero… nunca pensé que pensarías en esto- exclamo el chico voleando a ver a las escaleras esperando encontrara a alguien burlándose de ellos
-Fluffy tail, nunca piensas- sonrio Remus recargándose en su lugar-yo acepto Monny si ustedes aceptan sus apodos- dijo Remus cruzándose de brazos y mirada triunfante
Sirius y James se voltearon a ver entre ellos, una mirada lo decía todo, si querían recuperar a su amigo… aceptarían lo que fuera
-Bien- dijo James mientras Sirius asentía en consentimiento
-Esperaba esa respuesta- exclamo Remus entre carcajadas abiertas a la nada
-Por que ries, no es gracioso, en el mapa no podemos poner esos apodos- tercio molesto Sirius
-Era broma… pensé que les vendrían bien Padfoot y Prongs, solo quería ver que reacción tenían- exclamo Remus viendo las caras sorprendidas de sus amigos- y que probaran un poco de su propia poción
-Monny, eres malvado- mascullo James orgulloso de se amigo
Lo se Prongs, lo se-tercio Remus recuperando su actitud seria- por eso soy el listo del grupo
-¿Qué haríamos sin ti?- inquirió Sirius soberbio
-Estarían en castigo cada dos por tres-dijo Remus divertido, pero al ver la cara ofendida de ellos exclamo- más que ahora bobos
-Buen punto- dijeron James y Sirius a la vez poniéndose de pie recogiendo sus mochilas y yendo a las escaleras
Lily entro con disimulo a su habitación, sin que ellos se dieron cuanta, feliz por que esos tres volvieran a ser amigos de nuevo.

-Y esa es la historia de los apodos de tú padre y padrino-finalizo Lily besando a su novio con dulzura
-¿Lily cuanto sabes que nosotros no sabemos?- inquirió James aprensivo
-Más de lo que piensas- respondió la chica con orgullo
-Harry…- pidió James temeroso

Sobre la repisa de la chi­menea había unos libros en montones de tres, libros que tenían títulos como La elaboración de queso mediante la magiaEl encantamiento en la repostería Por arte de ma­gia: cómo preparar un banquete en un minuto. Y, a menos que Harry hubiera escuchado mal, la vieja radio que había al lado del fregadero acababa de anunciar que a continua­ción emitirían el programa «La hora de las brujas, con la po­pular cantante hechicera Celestina Warbeck».

-Como pueden escuchar a esa bruja, canta horrible- se quejo Sirius haciendo como que vomitaba en la alfombra
-No canta horrible, es grandiosa- exclamo Molly ofendida fulminando al chico con sus ojos chocolates
-Lo que tú digas prima- dijo Sirius retrocediendo en su lugar asustado

La señora Weasley preparaba el desayuno sin poner de­masiada atención en lo que hacía, y en el rato que tardó en freír las salchichas echó unas cuantas miradas de desapro­bación a sus hijos. De vez en cuando murmuraba: «cómo se os pudo ocurrir» o «nunca lo hubiera creído».

-Ni yo, pero fue grandioso- exclamo James sorprendido
-Fue lo mas grandioso que se les pudo haber ocurrido- sentencio Sirius viendo con asombro a los chicos
-Gracias, gracias- contestaron los gemelos con sendas reverencias a los merodeadores
-No es para que estén orgullosos chicos- tercio Molly molesta
-Pero mama… ¿cuando nos van a volver a elogiar estos dos en su vida?- tercio con fingido llanto Fred volteando a ver a los merodeadores
-Espérate tres libros mas y veremos si dices lo mismo-sonrio Harry divertido
-Cierto… Harry lee rápido- tercio George divertido
-Si, apúrate joven Potter- mascullo Fred poniéndose "serio"
-Que no tenemos todo el día- terminaron los dos volteando a ver a Harry con apremio
-Ya voy, ya voy. No me apresuren- tercio el chico volviendo a tomar el libro y leyendo con el ceño fruncido

—Tú no tienes la culpa, cielo —aseguró a Harry, echán­dole en el plato ocho o nueve salchichas—. Arthur y yo tam­bién hemos estado muy preocupados por ti. Anoche mismo estuvimos comentando que si Ron seguía sin tener noticias tuyas el viernes, iríamos a buscarte para traerte aquí. Pero —dijo mientras le servía tres huevos fritos— cualquiera podría haberos visto atravesar medio país volando en ese coche e infringiendo la ley…

-Molly tiene razón chicos- dijo Lily volteando a ver a los cuatro "prófugos" con el ceño fruncido- pudieron haberlos visto, y expulsado del colegio, además de que el estatuto del secreto de la magia se habría roto y muchas explicaciones se tendrían que dar y…
-Vamos red fawn (cervatilla rojiza), no es para tanto, mira lo hicieron y no se metieron en problemas- exclamo Sirius divertido sonriendo a su ahijado y amigos orgulloso
-Mira tufted ears mejor no hables, que terminaras muy mal parado- lo amenazo Lily con el dedo índice retadoramente
Sirius trago con dificultad, pidiendo con una mirada implorante a su ahijado que hacia hasta lo imposible por no soltarse a reír de nuevo que siguiera con la lectura

Entonces, como si fuera lo más natural, dio un golpecito con la varita mágica en el montón de platos sucios del frega­dero, y éstos comenzaron a lavarse solos, produciendo un suave tintineo.

-Es que es lo mas natural de mundo- tercio James confundido
-No para mi, viví toda mi vida con muggles y llegar a una casa llena de magia era sumamente increíble- sonrio Harry recordando todos y cada uno de sus veranos en esa casa
-Bueno, te acostumbraras- tercio James anotando algo en un nuevo pergamino salido de debajo del asiento de Sirius

—¡Estaba nublado, mamá! —dijo Fred.
—¡No hables mientras comes! —le interrumpió la seño­ra Weasley.
—¡Lo estaban matando de hambre, mamá! —dijo George.

-Bueno eso es cierto, no podían permitir que siguieran alimentándolo de esa forma, si a eso se  le puede llamar alimentación- dijo Sirius con asco y reproche en cada palabra
-Ciertamente tienes razón Sirius- sonrio Molly al chico de ojos oxidiana- pero eso no quiere decir que tengan que cruzar el país entero para hacer lo que hicieron sin supervisión adulta
-Concuerdo con Molly- sonrio Lily satisfecha
-Claro, pelirrojas en mutuo acuerdo… peligro al acecho- dijo Sirius en complicidad con James, dando a entender a los restantes miembros de la sala que solo faltaba una pelirroja para que todos estuvieran en santo peligro
-Prefiero a Voldemort  que a mamá, Ginny y tú madre juntas- susurro Harry a Ron con temor palpable
-Concuerdo contigo compañero- tercio Ron volteando a ver a ambas madres confabular contra sus hijos
-Harry, harías el favor de continuar, si no es mucha molestia-pidió Lily con voz dulce, dulce pero peligrosa, Harry lo intuía
-Si mamá- contesto Harry apresuradamente

— ¡Cállate tú también! —atajó la señora Weasley, pero cuando se puso a cortar unas rebanadas de pan para Harry y a untarlas con mantequilla, la expresión se le enterneció.

-Molly, Molly, Molly, siempre tan tierna- se mofo Sirius con cara traviesa
-¡Sirius!- grito Molly con la cara roja como su cabello
Entre risas divertidas de Ron y Harry, este último siguió leyendo

En aquel momento apareció en la cocina una personita bajita y pelirroja, que llevaba puesto un largo camisón y que, dando un grito, se volvió corriendo.
—Es Ginny —dijo Ron a Harry en voz baja—, mi her­mana. Se ha pasado el verano hablando de ti.

-Uh, ¡mini Prongs tiene una admiradora!- se burlo Sirius coreado por Remus y James
-Oigan, ya basta, es mi novia de la que están hablando-dijo un Harry rojo como el cabello de su novia, la cual se erguía en su lugar
-En ese tiempo era muy tímida- explico Ginny con voz firme, sujetando la mano de Harry entre las suyas
-Claro mini red fawn, nos dirás que eras tímida, y yo soy el hombre mas psicópata del planeta-exclamo Sirius con sorna en cada palabra
-No sabe cuan acertado esta- susurro Ron a Harry el cual rio divertido
-Si, no tiene ni idea- confirmo Harry con un leve asentimiento
-Vamos mini Prongs, prosigue, ya quiero ver a tu padre perdiendo la apuesta-exclamo Sirius ansioso
-Sirius, deberías saber que nunca ganas-dijo Hermione cansada del comportamiento del animago
-Por que lo dices castañita- exclamo Sirius recargándose en sus piernas hacia adelante para acercarse a Hermione
-Por el simple hecho de ser Sirius Black, siempre perdías con nosotros tres- explico la chica apuntándose a ella y sus amigos
-Claro… lo que digas- tercio el chico recargándose en su puf con los brazos cruzados y actitud retadora
-Harry- suspiro Hermione con fastidio
-Si, si, lo se Hermione, ya voy- exclamo el chico retomando la lectura

—Sí, debe de estar esperando que le firmes un autógra­fo, Harry —dijo Fred con una sonrisa, pero se dio cuenta de que su madre lo miraba y hundió la vista en el plato sin decir ni una palabra más.

-Claro, un autógrafo- rio Sirius escandalosamente- eso quiere decir que terminaste saliendo con la directora de tu club de fans- sentencio el chico apuntando a ambos, los cuales estaban rojos, pero de coraje
-Sirius ORION Black, vuelves a mencionar algo de mi vida amoroso y yo no me contendré por una tonta nota- le advirtió Ginny asiendo saltar chispas rojas de su varita firmemente afianzada en su mano derecha
-Lo que digas mini red fawn- dijo Sirius encogiéndose en su asiento, esa mirada era la misma que Lily le lanzaba cuando él se burlaba de algo que hacia James cuando estaba con Lily y nunca auguraba nada bueno
Harry, conteniendo la risa y las ganas de partirle la cara al que seria su padrino y con la mandíbula firmemente apretada continuo con la lectura

No volvieron a hablar hasta que hubie­ron terminado todo lo que tenían en el plato, lo que les llevó poquísimo tiempo.

-De eso no hay duda si tienes el mismo apetito que yo- sonrio James satisfecho
-Al que vuelva a interrumpir…- rugió Hermione fuera de sus casillas- le sello la boca con cinta
-Hermione ¿Qué es cinta?- preguntó Fred curioso
En la mesilla del centro apareció un circulo de cartón en el centro y algo color gris rata alrededor, Hermione lo tomo gustosa, jalo la orilla de la cosa pegajosa color gris rata con fuerza, desprendiendo una tira de aproximadamente cinco centímetros de ancho y quince de largo, la corto con firmeza y se la coloco con demasiada fuerza sobre los labrio de Fred, dejándola pegada a su piel
-Si te la quitas te dolerá- explico Hermione satisfecha de si mismo
Fred hizo una mueca de dolor al tratar de quitarla, provocando en los demás un estremecimiento en su columna vertebral
-Al que le siga le va a ir igual- declaro Hermione colocando la cinta gris pegajosa sobre su regazo y sujetándola con firmeza entre sus manos
Harry y Ron se voltearon a ver intercambiando miradas de incredulidad, con un seco asentimiento, Harry continuo la lectura

—Estoy que reviento —dijo Fred, bostezando y dejando finalmente el cuchillo y el tenedor—. Creo que me iré a la cama y…
—De eso nada —interrumpió la señora Weasley—. Si te has pasado toda la noche por ahí, ha sido culpa tuya. Así que ahora vete a desgnomizar el jardín, que los gnomos se están volviendo a desmadrar.

-Hermione ¿por que no le pones cinta a Molly?- exclamo Sirius ofendido- ella interrumpió, la lectura lo dice
-Cállate- articulaba Harry con los labios con gestos exagerados y moviendo las manos para llamar su atención
-Tú lo pediste Padfoot- sonrio Hermione arrancando otro pedazo de cinta y de un manazó lo coloco encima de los labios del chico de ojos oxidiana
Se alcanzo a escuchar un quejido proveniente de Sirius de su boca tapiada con cinta, Hermione regreso contenta a su lugar, retando con la mirada a James y George, los cuales les regresaron la misma mirada desafiante

—Pero, mamá...
—Y vosotros dos, id con él —dijo ella, mirando a Ron y Fred—. Tú sí puedes irte a la cama, cielo —dijo a Harry—. Tú no les pediste que te llevaran volando en ese maldito coche.

-Es una injusticia- salto George molesto, cruzándose de brazos a la indio
-George, gracias por esto-exclamo Hermione volteando a ver a Molly la cual asintió con una seca cabezada- esto es para ti
Le planto en la boca un trozo lo suficientemente grande como para que alcanzara hasta su nuca ambas puntas, dejando al chico mas amarrado que a los otros dos
-Misma indicación, no trates de quitártela que dolerá- exclamo la chica regresando a su lugar contenta consigo misma

Pero Harry, que no tenía nada de sueño, dijo con pres­teza:
—Ayudaré a Ron, nunca he presenciado una desgnomi­zación.
—Eres muy amable, cielo, pero es un trabajo aburrido —dijo la señora Weasley—. Pero veamos lo que Lockhart dice sobre el particular.
Y cogió un pesado volumen de la repisa de la chimenea. George se quejó.
—Mamá, ya sabemos desgnomizar un jardín.

-Lockhart es un idiota- susurro Ron a Harry tan bajo que pareció como si ratones hablaran, a lo que Harry asintió

Harry echó una mirada a la cubierta del libro de la se­ñora Weasley. Llevaba escritas en letras doradas de fantasía las palabras «Gilderoy Lockhart: Guía de las plagas en el hogar». Ocupaba casi toda la portada una fotografía de un mago muy guapo de pelo rubio ondulado y ojos azules y vi­varachos. Como todas las fotografías en el mundo de la ma­gia, ésta también se movía: el mago, que Harry supuso que era Gilderoy Lockhart, guiñó un ojo a todos con descaro. La señora Weasley le sonrió abiertamente.
—Es muy bueno —dijo ella—, conoce al dedillo todas las plagas del hogar, es un libro estupendo...

James rodo los ojos con fastidio, volteando a ver a Lily, la cual se ruborizo un poco

—A mamá le gusta —dijo Fred, en voz baja pero bastan­te audible.
—No digas tonterías, Fred —dijo la señora Weasley, ruborizándole—. Muy bien, si crees que sabes más que Lock­hart, ponte ya a ello; pero ¡ay de ti si queda un solo gnomo en el jardín cuando yo salga!
Entre quejas y bostezos, los Weasley salieron arras­trando los pies, seguidos por Harry. El jardín era grande y a Harry le pareció que era exactamente como tenía que ser un jardín. A los Dursley no les habría gustado; estaba lleno de maleza y el césped necesitaba un recorte, pero había árboles de tronco nudoso junto a los muros, y en los arriates, plan­tas exuberantes que Harry no había visto nunca, y un gran estanque de agua verde lleno de ranas.

James trataba de llamar la atención de Hermione, pero ella hacia hasta lo imposible para no prestarle atención, hasta que se harto y exclamo con voz fastidiada
-¿Qué quieres James?
-Solo quería decir que ese jardín se parece al de mi casa, es igual en todo- dijo el chico con los ojos brillándole de emoción
-¿Enserio?- inquirió Harry sorprendido
-Si, cuando regresemos y te tengamos y hagamos lo que tengamos que hacer para acabar con el sádico sin cabello ni nariz hare lo que sea necesario para tener otro igual solo para ti, tus hermanos o hermanas y amigos-declaro James con orgullo
-Potter, no quiero arruinarte la fiesta antes de, pero primero tienes que ver si puedes vencer al señor tenebroso y después hablas- dijo Snape con la voz fría como el hielo, al igual que su mirada
-Lo lograre, hare lo que sea, incluso daré mi vida con tal de salvarlos a ambos, te guste o no- sentencio James seguro de si mismo
Ambos hombres se fulminaron con la mirada, y Harry temiendo un enfrentamiento como el que tuvieron Ron y él con Draco apresuro la lectura

—Los muggles también tienen gnomos en sus jardines, ¿sabes? —dijo Harry a Ron mientras atravesaban el césped.
—Sí, ya he visto esas cosas que ellos piensan que son gno­mos —dijo Ron, inclinándose sobre una mata de peonías—. Como una especie de papás Noel gorditos con cañas de pescar...

-Eso no es un gnomo de jardín- mascullo James ofendido
Sirius divertido se frotaba las manos esperando la reacción de la castaña, pero ella estaba distraída observando a Ron detenidamente, que no había escuchado a James en lo más mínimo; este se cruzo todavía mas de manos y pies ofendido

Se oyó el ruido de un forcejeo, la peonía se sacudió y Ron se levantó, diciendo en tono grave:
—Esto es un gnomo.
—¡Suéltame! ¡Suéltame! —chillaba el gnomo.
Desde luego, no se parecía a papá Noel: era pequeño y de piel curtida, con una cabeza grande y huesuda, parecida a una patata. Ron lo sujetó con el brazo estirado, mientras el gnomo le daba patadas con sus fuertes piececitos. Ron lo cogió por los tobillos y lo puso cabeza abajo.
—Esto es lo que tienes que hacer —explicó. Levantó al gnomo en lo alto (« ¡suéltame!», decía éste) y comenzó a vol­tearlo como si fuera un lazo. Viendo el espanto en el rostro de Harry, Ron añadió—: No les duele. Pero los tienes que dejar muy mareados para que no puedan volver a encontrar su madriguera.

-Eso es cierto, si no los aturdes lo suficiente siempre saben como volver- declaro Ron con voz elocuente
-Chitón- dijo Harry por lo bajo esperando a que a su amigo también le pusieran cinta, cosa que no tardo demasiado.
Hermione le coloco una cruz de cinta sobre los labios con delicadeza, ya le dolería cuando se la quitara mas tarde
-Para que te calles- declaro esta con una sonrisa traviesa

Entonces soltó al gnomo y éste salió volando por el aire y cayó en el campo que había al otro lado del seto, a unos sie­te metros, con un ruido sordo.
—¡De pena! —dijo Fred—. ¿Qué te apuestas a que lanzo el mío más allá de aquel tocón?
Harry aprendió enseguida que no había que sentir com­pasión por los gnomos y decidió lanzar al otro lado del seto al primer gnomo que capturase, pero éste, percibiendo su in­decisión, le hundió sus afiladísimos dientes en un dedo, y le costó mucho trabajo sacudírselo...

-Pobre, debió dolerte hijo, pero no debes tenerle compasión, no les duele-dijo James lo suficientemente audible como para que lo escucharan hasta el gran comedor
-Tu turno- declaro Hermione poniéndose de pie con un trozo de cinta en la mano, estampándoselo en la boca al padre de su mejor amigo-así esta mejor

—Caramba, Harry..., eso habrán sido casi veinte metros...
Pronto el aire se llenó de gnomos volando.
—Ya vez que no son muy listos —observó George, co­giendo cinco o seis gnomos a la vez—. En cuanto se enteran de que estamos desgnomizando, salen a curiosear. Ya debe­rían haber aprendido a quedarse escondidos en su sitio.
Al poco rato vieron que los gnomos que habían aterriza­do en el campo, que eran muchos, empezaban a alejarse an­dando en grupos, con los hombros caídos.
—Volverán —dijo Ron, mientras contemplaban cómo se internaban los gnomos en el seto del otro lado del campo—. Les gusta este sitio... Papá es demasiado blando con ellos, porque piensa que son divertidos...

-La verdad es que si lo son, unas criaturillas curiosas-declaro el Sr Weasley con una sonrisa divertida
-Arthur querido, yo misma te pondré la dinta en la boca si no te callas- exclamo Molly divertida al ver la cara de desconcierto de su esposo

En aquel momento se oyó la puerta principal de la casa.
—¡Ya ha llegado! —dijo George—. ¡Papá está en casa!
Y fueron corrieron a su encuentro.
El señor Weasley estaba sentado en una silla de la coci­na, con las gafas quitadas y los ojos cerrados. Era un hom­bre delgado, bastante calvo, pero el escaso pelo que le que­daba era tan rojo como el de sus hijos. Llevaba una larga túnica verde polvorienta y estropeada de viajar.
—¡Qué noche! —farfulló, cogiendo la tetera mientras los muchachos se sentaban a su alrededor—. Nueve redadas. ¡Nueve! Y el viejo Mundungus Fletcher intentó hacerme un maleficio cuando le volví la espalda.
El señor Weasley tomó un largo sorbo de té y suspiró.
—¿Encontraste algo, papá? —preguntó Fred con interés.
—Sólo unas llaves que encogen y una tetera que muerde —respondió el señor Weasley en un bostezo—. Han ocurrido, sin embargo, algunas cosas bastante feas que no afectaban a mi departamento. A Mortlake lo sacaron para interrogarle sobre unos hurones muy raros, pero eso incumbe al Comité de Encantamientos Experimentales, gracias a Dios.
—¿Para qué sirve que unas llaves encojan? —preguntó George.
—Para atormentar a los muggles —suspiró el señor Weasley—. Se les vende una llave que encogen hasta hacerse diminuta para que no la puedan encontrar nunca cuando la necesitan... Naturalmente, es muy difícil dar con el culpable porque ningún muggle quiere admitir que sus llaves encogen; siempre insisten en que las han perdido. ¡Jesús! No sé de lo que serían capaces para negar la existencia de la ma­gia, aunque la tuvieran delante de los ojos... Pero no se cree­rían las cosas que a nuestra gente le ha dado por encantar...
—¿COMO COCHES, POR EJEMPLO?

¡Auch!, fue el grito que se escucho en la sala de menesteres por distintos lados, a la hora de que cuatro bromistas por excelencia se quitaran las cintas de la boca de un tirón, provocando las carcajadas de los restantes miembros de la sala

-Hermione, si duele- se quejo James sobándose los labios con las yemas de los dedos
-Muchísimo- mascullo Sirius ahogando otro grito
-Me vas a hacer llorar- informo Fred conteniendo las lagrimas de sus llorosos ojos
-Y a mi también- dijo George uniéndose a su hermano
-Les dije- exclamo Hermione entre hipidos por la risa- yo no se por que se las quitaron
-Es que mamá- dijeron los gemelos a la vez
-Va a regañar- aportaron Sirius y James contentos
-A Arthur- finalizo Remus uniéndose a sus amigos, las cuales chocaron las palmas divertidos
-Hombres- suspiraron Ginny y Hermione volteando a ver una a su novio y otra a su amigo los cuales se reían divertidos
-Harry, por favor- pidió Lily conteniendo la risa
-Si, lo se- dijo Harry entre carcajadas

La señora Weasley había aparecido blandiendo un atiza­dor como si fuera una espada. El señor Weasley abrió los ojos de golpe y dirigió a su mujer una mirada de culpabilidad.

Las risas no se hicieron esperar por parte de los bromistas. Ron casi se ahoga al tratar de reír mientras tenia la boca tapada, haciendo que Hermione se preocupara y le quitara la cinta con un hechizo desvanecedor, con lo cual, él chico pudo reír  a sus anchas, paso varios minutos para que se calmaran

—¿Co-coches, Molly cielo?

-Ya me imagino tu cara primo- exclamo Siruis entre carcajadas viendo a un cohibido Arthur- una pelirroja enojada nunca es bueno
-Ni que lo digas- afirmo Arthur besando a su esposa en la mejilla
Harry entre risas contenidas siguió leyendo, faltaba poco para que su turno terminase al fin

—Sí, Arthur, coches —dijo la señora Weasley, con los ojos brillándole—. Imagínate que un mago se compra un viejo coche oxidado y le dice a su mujer que quiere llevárselo para ver cómo funciona, cuando en realidad lo está encan­tando para que vuele.
El señor Weasley parpadeó.
—Bueno, querida, creo que estarás de acuerdo conmigo en que no ha hecho nada en contra de la ley, aunque quizá debería haberle dicho la verdad a su mujer... Verás, existe una laguna jurídica... siempre y cuando él no utilice el coche para volar. El hecho de que el coche pueda volar no constitu­ye en sí...

-Arthur, estás perdido viejo- dijo Remus entre risas acompañadas de sus amigos y pupilos
-Si, nunca debes tratar de justificarte con una pelirroja, solo aceptar la condena- informo James seguro de si mismo sonriendo a su novia
-Si lo sabrá mi amigo por experiencia-afirmo Sirius volteando a ver a Harry significativamente
-Lo que me espera con tu hermana- mascullo Harry por lo bajo a Ron
-Por que crees que no puse tantas trabas- rio el chico divertido, asustando aun más a su amigo.

— ¡Señor Weasley ya se encargó personalmente de que existiera una laguna jurídica cuando usted redactó esa ley! —Gritó la señora Weasley—. ¡Sólo para poder seguir jugan­do con todos esos cachivaches muggles que tienes en el co­bertizo! ¡Y; para que lo sepas, Harry ha llegado esta mañana en ese coche en el que tú no volaste!
-Te lo dijimos- cantaron los merodeadores divertidos, siendo palmeados en los hombros por los gemelos

— ¿Harry? —dijo el señor Weasley mirando a su esposa sin comprender—. ¿Qué Harry?

-Ves, hasta te olvidas del mejor amigo de tu hijo cuando una pelirroja te regaña- informo James entre risas traviesas- hasta podrías olvidar quien eres
-Pues me gusta que me teman- exclamo Lily volteando a ver a Molly y Ginny con complicidad
-Igual- sentenciaron madre e hija, esta ultima haciendo estremecer un poco a Harry
-Lo bueno es que lo se de antemano, y así me gustas- declaro Harry besando a su novia en los labios con pasión
-A un motel, par de tortolitos- grito Sirius divertidos
-Cállate perro pulgoso- exclamo Ginny sin despegar los labios de su novio mas que lo suficiente para hablarle

Al darse la vuelta, vio a Harry y se sobresaltó.
—¡Dios mío! ¿Es Harry Potter? Encantado de conocerte. Ron nos ha hablado mucho de ti...

-No… en serio… es Harry Potter… mucho gusto- tercio Sirius poniéndose de pie y estrechando la mano de su ahijado divertido
-Sirius- mascullo Harry entre dientes
-Diviértete mini Prongs, la vida es corta y hay que disfrutarla- rio Sirius bailando de regreso a su sitio
-Si, la vida es muy corta- dijo Harry con un deje de tristeza regresando a la lectura

—¡Esta noche, tus hijos han ido volando en el coche has­ta la casa de Harry y han vuelto! —gritó la señora Weas­ley—. ¿No tienes nada que comentar al respecto?
—¿Es verdad que hicisteis eso? —preguntó el señor Weasley, nervioso—. ¿Fue bien la cosa? Qui-quiero decir —titubeó, al ver que su esposa echaba chispas por los ojos—, que eso ha estado muy mal, muchachos, pero que muy mal...

-Si claro Arthur, te creeremos- se carcajeo James doblándose por la mitad por la descripción que daba el libro del hombre pelirrojo

—Dejémosle que lo arreglen entre ellos —dijo Ron a Harry en voz baja, al ver que su madre estaba a punto de es­tallar—. Venga, quiero enseñarte mi habitación.

-Buena maniobra, salir antes de estallar la bomba, muy buena- sonrio Sirius satisfecho a ambos amigos
-Sirius, esto es solo el principio de algo que llegara a ser épico con la madre de mi mejor amigo- informo Harry asintiendo divertido
-Quiero ver eso- estallo Sirius frotándose las manos con anticipación

Salieron sigilosamente de la cocina y, siguiendo un es­trecho pasadizo, llegaron a una escalera torcida que subía atravesando la casa en zigzag. En el tercer rellano había una puerta entornada. Antes de que se cerrara de un golpe, Harry pudo ver un instante un par de ojos castaños que es­taban espiando.
—Ginny —dijo Ron—. No sabes lo raro que es que se muestre así de tímida. Normalmente nunca se esconde.

-Pero estabas tu en la casa y las cosas… bueno eran un poco raras- dijo Ginny quitándole un mechón de cabello a Harry de su frente con cariño
-Que tierno, el amor de juventud- dijo Remus con voz "seria" volteando a ver a Sirius con brillo travieso en sus ojos miel
-Si, amor de juventud- confirmo Sirius con una sonrisa coqueta
-Tu también Remus- inquirió Harry sorprendido
-Si… no soy la blanca palomita que todos piensan- exclamo le chico con una sonrisa petulante en su bello rostro
-Ya me lo temía- dijo Hermione negando divertida

Subieron dos tramos más de escalera hasta llegar a una puerta con la pintura desconchada y una placa pequeña que decía «Habitación de Ronald».

-¡Oh! Su placa es parecida a la mía- estallo Sirius contento
-También la mía dice lo mismo- apunto James en complicidad con su amigo
Harry negó divertido mientras continuaba leyendo

Cuando Harry entró, con la cabeza casi tocando el techo inclinado, tuvo que cerrar un instante los ojos. Le pareció que entraba en un horno, porque casi todo en la habitación era de color naranja intenso: la colcha, las paredes, incluso el techo. Luego se dio cuenta de que Ron había cubierto prácticamente cada centímetro del viejo papel pintado con pósteres iguales en que se veía a un grupo de siete magos y brujas que llevaban túnicas de color naranja brillante, sos­tenían escobas en la mano y saludaban con entusiasmo.
—¿Tu equipo de quidditch favorito? —le preguntó Harry

-Hasta la pregunta ofende Harry- exclamo James haciéndose el ofendido- se nota que es fanático de los Chudley Cannons- dijo viendo a su hijo confundido
-Lo se, es mas que obvio que se cual es el equipo favorito de mi mejor amigo- bufo el chico molesto, rodando los ojos

—Los Chudley Cannons —confirmó Ron, señalando la colcha naranja, en la que había estampadas dos letras «C» gigantes y una bala de cañón saliendo disparada—. Van no­venos en la liga.

-Novenos… ¡Novenos!... ¡no puedo creerlo!, si en este momento van segundos en la liga… ¡que bajos han caído!- lloro James dejándose caer en las piernas de su amigo el cual lo "consoló" golpeándole en la cabeza
-Ya Prongs, ya, ya veras como ganaran- dijo Sirius golpeándole en la nuca a su amigo
Harry  y Ron se voltearon a ver divertidos y entre risas continuaron con la lectura dando miradas disimuladas a los chicos de ves en cuando

Ron tenía los libros de magia del colegio amontonados desordenadamente en un rincón, junto a una pila de cómics que parecían pertenecer todos a la serie Las aventuras de Martin Miggs, el «muggle» loco. Su varita mágica estaba en el alféizar de la ventana, encima de una pecera llena de huevos de rana y al lado de Scabbers, la gorda rata gris de Ron, que dormitaba en la parte donde daba el sol.

-Sigo odiando a esa rata- murmuro Harry por los bajo a sus amigos
-Igual-contestaron estos con un seco asentimiento

Harry echó un vistazo por la diminuta ventana, tras pi­sar involuntariamente una baraja de cartas autobarajables que se hallaba esparcida por el suelo. Abajo, en el campo, po­día ver un grupo de gnomos que volvían a entrar de uno en uno, a hurtadillas, en el jardín de los Weasley a través del seto.

-Esos siempre vuelven- dijo James sonriendo a sus amigos que lo habían ayudado en esas famosas desgnomisasiones que estaban asintiendo

Luego se volvió hacia Ron, que lo miraba con impacien­cia, esperando que Harry emitiera su opinión.
—Es un poco pequeña —se apresuró a decir Ron—, a di­ferencia de la habitación que tenías en casa de los muggles. Además, justo aquí arriba está el espíritu del ático, que se pasa todo el tiempo golpeando las tuberías y gimiendo...
Pero Harry le dijo con una amplia sonrisa:
—Es la mejor casa que he visto nunca.
Ron se ruborizó hasta las orejas.

-Sigo pensando que es la mejor casa que he visto nunca- sonrio Harry divertido, arrancándole una sonrisa a su mejor amigo y novia
-Gracias Harry- exclamo Ginny recargándose en él
-No es nada, al contrario, gracias a ti por dejarme pasar esos veranos en tu casa- contesto el chico besando en la frente a su novia-bien… vas Hermione- dijo el chico pasándole el libro a su amiga
-Ya voy- contesto la chica tomando el libro y abriéndolo por el capitulo cuatro

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