Harry latino

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Como pudiste desquitarte con un niño?, ese es mi hijo. El profesor de pociones y el duelo a media noche


¿En verdad quieres que lo lea yo Harry?- inquirió Hermione leyendo el título del capítulo con recelo
Si, ¿Por qué?- exclamo el chico observando a su amiga sorprendido
Mira como se llama- tercio Hermione pasándole el libro abierto por la página del capitulo
Si… mejor léelo tú- repuso Harry leyendo el título con fastidio
Pero Harry…
Nada Hermione, si alguno de ellos lo lee, lo más probable es que se le echen encima y aunque no lo acepte, en primero… no, solo léelo tú- pidió Harry regresándole el libro a su amiga
Si estás seguro…- exclamo Hermione tomando el libro entre sus manos con recelo
Porque no quieres leerlo Hermione- observo James viendo el recelo de la chica
No… si quiero leer, quien dice que no- dijo Hermione con nerviosismo y una sonrisa tímida
Tu cara dice lo contrario- observo Sirius sonriendo a Hermione con picardía, una sonrisa que hizo que la chica sintiera un leve escalofrió. Ya sabía que el padrino de su amigo era un casanova en su época, pero nunca se imaginó que coquetearía con una chica que era mínimo 20 años menor que él.
No, yo leo- respondió la chica con decisión tomando el libro con firmeza, volteando a ver a sus amigos asintió con decisión y comenzó a leer
El profesor de pociones
Ah, ya veo señorita Granger porque no quería leer- observo Severus con desdén en las palabras
Hermione sonrió a su profesor con decisión y siguió leyendo como si nada pasara
—Allí, mira.
—¿Dónde?
—Al lado del chico alto y pelirrojo.
—¿El de gafas?
—¿Has visto su cara?
—¿Has visto su cicatriz?
Los murmullos siguieron a Harry desde el momento en que, al día siguiente, salió del dormitorio. Los alumnos que esperaban fuera de las aulas se ponían de puntillas para mirarlo, o se daban la vuelta en los pasillos, observándolo con atención. Harry deseaba que no lo hicieran, porque intentaba concentrarse para encontrar el camino de su clase.
¿En verdad no te gusta que todos te admiren?- exclamo sorprendido James por lo que acababa de escuchar de su hijo
No por lo que lo hacen- repuso Harry recordando todas las veces en que lo señalaban y lo incomodo que se sentía
En Hogwarts había 142 escaleras, algunas amplias y despejadas, otras estrechas y destartaladas. Algunas llevaban a un lugar diferente los viernes. Otras tenían un escalón que desaparecía a mitad de camino y había que recordarlo para saltar.
¿Cómo recuerdas todo eso?- inquirió sorprendido Remus, ni el recordaba todo eso
No lo sé- exclamo Harry encogiéndose de hombros y sonriendo a sus amigos, Hermione dejo escapar una risita divertida y siguió leyendo
Después, había puertas que no se abrían, a menos que uno lo pidiera con amabilidad o les hiciera cosquillas en el lugar exacto, y puertas que, en realidad, no eran sino sólidas paredes que fingían ser puertas. También era muy difícil recordar dónde estaba todo, ya que parecía que las cosas cambiaban de lugar continuamente. Las personas de los retratos seguían visitándose unos a otros, y Harry estaba seguro de que las armaduras podían andar.
¡No! ¿En serio?- exclamaron con sorna los gemelos y James y Sirius a la vez, se voltearon a ver y comenzaron a reír divertido pasaron alrededor de cinco minutos hasta que lograron calmarlos a base de miradas fieras de Lily y Molly y una mirada furiosa de McGonagall
Los fantasmas tampoco ayudaban. Siempre era una desagradable sorpresa que alguno se deslizara súbitamente a través de la puerta que se intentaba abrir. Nick Casi Decapitado siempre se sentía contento de señalar el camino indicado a los nuevos Gryffindors, pero Peeves el Duende se encargaba de poner puertas cerradas y escaleras con trampas en el camino de los que llegaban tarde a clase. También les tiraba papeleras a la cabeza, corría las alfombras debajo de los pies del que pasaba, les tiraba tizas o, invisible, se deslizaba por detrás, cogía la nariz de alguno y gritaba: ¡TENGO TU NARIZ!
¡Sigue asiéndolo!- sonrieron James, Sirius y Remus con nostalgia
Después de todos estos años- exclamo Sirius con los ojos brillosos
Y a Filch no le gusta- exclamaron los gemelos con malicia chocando las manos
Pero…- sonrió Fred a su hermano
A nosotros…- correspondió George la sonrisa
¡Nos encanta!- sonrieron triunfante con la sonrisa más marcada que nunca se le hubiera visto
Lily, Ginny, Hermione, Molly y McGonagall negaron rodando los ojos, James, Sirius, Remus y Arthur rieron junto con los gemelos, Ron y Harry estaban divididos entre reír o no, Dumbledore sonreía con disimulo y Hagrid con nostalgia, Severus fruncía el ceño y miraba enojado a los cinco bromista recordando todas y cada una de las que le habían hecho y Draco se sorprendía de las diferencia que había entre Harry y su padre, él veía que mientras a Harry no le gustaba ser el centro de atención aunque lo era a su padre le encantaba estar en medio de todo
Ginny se aclaró la garganta como acostumbraba a hacer Umbrige haciendo saltar a Harry, Ron y Hermione, Fred y George voltearon con sonrisas idénticas maliciosas a todos lados mientras Ginny reía con disimulo
Hermione- exclamo Ginny sonriendo con disimulo- puedes continuar
Puf- exclamo Hermione soltando el aire aliviada- fuiste tú- sonrió a su amiga y siguió leyendo
Pero aún peor que Peeves, si eso era posible, era el celador, Argus Filch. Harry y Ron se las arreglaron para chocar con él, en la primera mañana. Filch los encontró tratando de pasar por una puerta que, desgraciadamente, resultó ser la entrada al pasillo prohibido del tercer piso.
Eso- exclamaron los bromistas divertidos y padre y padrino orgullosos de esos dos
No fue intencional- exclamaron ambos chicos volteando a ver a sus profesores
Nos perdimos, no conocíamos el castillo- se justifico Ron volteando a ver a su madre cohibido
Adema ya íbamos tarde a desayunar- exclamo Harry volteando a ver a su madre
No me convences- negó Lily fulminando a su hijo con la mirada- por lo que se ha leído hasta ahora, tu no comes como un chico de tu edad, comes menos- dijo Lily viendo a su hijo con las cejas alzadas en señal de duda
Harry y Ron tragaron audiblemente sabiendo que estaban metidos en un buen lio, ahora sí, Harry sabia como se sentía su amigo cuando su madre lo regañaba, era un sentimiento raro pero le agradaba, lo hacía sentir… amado.
No les creyó cuando dijeron que estaban perdidos, estaba convencido de que querían entrar a propósito y los amenazó con encerrarlos en los calabozos, hasta que el profesor Quirrell, que pasaba por allí, los rescató.
Mi hijo en un calabozo, ni que fuera un delincuente mortifago que tiene que estar en Azkaban por las atrocidades que hace, pero solo por equivocarse de puerta- rugió molesto James poniéndose de pie de un salto y viendo a Dumbledore retadoramente
Potter, tu hijo trataba de entrar por una puerta prohibida diga lo que diga, eso es ir en contra de las reglas y aunque a ti te encantaba saltarte las reglas, él tiene que cumplirlas- sentencio Severus vendo con arrogancia a James y a Harry.
Ambos chicos fulminaron al hombre con la mirada, pero como no podían hacer nada contra él, solo soltaron un bufido y Harry volteo a ver a su amiga furioso y esta continuo leyendo con un encogimiento de hombros, ahora se daba mas cuenta de lo que quería decir su amigo
Filch tenía una gata llamada Señora Norris, una criatura flacucha y de color polvoriento, con ojos saltones como linternas, iguales a los de Filch. Patrullaba sola por los pasillos. Si uno infringía una regla delante de ella, o ponía un pie fuera de la línea permitida, se escabullía para buscar a Filch, el cual aparecía dos segundos más tarde. Filch conocía todos los pasadizos secretos del colegio mejor que nadie (excepto tal vez los gemelos Weasley)
Ante esto Fred y George alzaron el pecho con orgullo y fingieron calmar a la muchedumbre que los aclamaba, James Sirius y Remus comenzaron a reír a mandíbula abierta por la actitud de los gemelos. Hermione, ignorándolos olímpicamente, una cualidad que recientemente había descubierto que tenía gracias a Ron y sus arranques de celos infundados siguió leyendo sin inmutarse siquiera un poco
y podía aparecer tan súbitamente como cualquiera de los fantasmas. Todos los estudiantes lo detestaban, y la más soñada ambición de muchos era darle una buena patada a la Señora Norris.
Harry, por poco y lo hubiéramos hechos, convirtiéndonos en lo héroes del colegio- exclamo Ron con voz soñadora
Ron, sabes perfectamente que nadie se hubiera enterado- exclamo Hermione con un deje de exasperación por la cantidad de interrupciones en lo que llevada de lectura      
No perdíamos nada intentándolo- se excusó el chico encogiéndose de hombros
Ron, ya nos metemos en suficientes problemas sin que los busquemos exactamente, además quieres agregarle el, hecho de perseguir a la señora Norris por todo el castillo para pegarle una patada por la que Filch básicamente nos lincharía- exclamo Hermione con sorna ante la cara que puso su amigo ante la palabra linchar
¿En verdad no son novios?- inquirió Sirius a Fred señalando a Ron y Hermione con los ojos como platos
No- negó Fred torciendo el gesto y encogiéndose de hombros
Pues no dudes y lleguen a serlo- le confeso Sirius acercándose a los gemelos y alejándose de su hermano y su cuñada al ver la mirada que esta le lazo- así comenzaron esos dos y ya ven su pequeño fruto- señalo a Harry con la cabeza y ambos chicos comenzaron a reír
Que es lo gracioso canuto- cuestiono Remus que se había percatado del intercambio de los chicos y eso le preocupaba
Nada prefecto, no pasa nada- exclamo Sirius haciéndose el inocente con su amigo
Canuto, nunca me dices prefecto a menos de que estés tramando algo- observo Remus viendo inquisitivamente a los tres chicos que reían con disimulo
¿Yo?- inquirió con fingida sorpresa Sirius, haciéndose el ofendido- que mal me conoces mi querido prefecto, yo nunca hago nada malo
Ya…- exclamo Remus negando derrotado- no digas que no te lo advertí, ahora no solo esta Lily, están Hermione y Ginny y creo que son igual que ella- tercio señalando a su amiga la cual le sonreía con divertida
Sirius volteo a ver  a la chica junto con sus nuevos amigos y a los tres se les hizo un nudo en la garganta, Sirius y los gemelos sabían lo peligroso que podía llegar a ser el hacer enojar a cierta pelirroja y con Hermione era mejor no intentar nada, ella era peligrosa por dos, las amenazadas provocadas del año pasado eras muestra de ello
Mira, lo siento Ronald, pero así son las cosas, es mejor dejar esa gata por la paz si no quieres terminar en más líos de los en que nos vamos a meter a partir de esto- señalo Hermione la pila de libros que estaba en la mesita del centro del grupo que faltaban por leer
Sí, creo que tienes razón Hermione- cedió el chico tragando audiblemente con un leve encogimiento
Severus y McGonagall intercambiaron una mirada, ya sabían que esos tres se metían en problemas, pero nunca llegaron a saber cómo es que se metían en problemas, esperaban que esos libros les revelara eso
Y después, cuando por fin habían encontrado las aulas, estaban las clases. Había mucho más que magia, como Harry descubrió muy pronto, mucho más que agitar la varita y decir unas palabras graciosas.
Tenían que estudiar los cielos nocturnos con sus telescopios, cada miércoles a medianoche, y aprender los nombres de las diferentes estrellas y los movimientos de los planetas. Tres veces por semana iban a los invernaderos de detrás del castillo a estudiar Herbología, con una bruja pequeña y regordeta llamada profesora Sprout, y aprendían a cuidar de todas las plantas extrañas y hongos y a descubrir para qué debían utilizarlas.
Pero la asignatura más aburrida era Historia de la Magia, la única clase dictada por un fantasma. El profesor Binns ya era muy viejo cuando se quedó dormido frente a la chimenea del cuarto de profesores y se levantó a la mañana siguiente para dar clase, dejando atrás su cuerpo. Binns hablaba monótonamente, mientras escribía nombres y fechas, y hacia que Elmerico el Malvado y Ulrico el Chiflado se confundieran.
No es aburrida- exclamaron a la vez Hermione y Lily enojadas y sorprendidas volteando a ver a sus respectivos amigos
Tú eres la única que puede soportar una clase de Binns sin dormir en el intento- exclamaron a la vez Harry, James, Ron, Sirius y Remus
¿Tú también?- inquirió sorprendida Lily volteando a ver a Remus sorprendida
Lily, eres la única que logra prestar atención a esa clase y no sufrir una conmoción cerebral en el inicio de la misma- se disculpó el chico con un encogimiento de hombros
Hermione, comprende- pidió Harry suplicante- esa clase nunca fue mi fuerte
Ni esa, ni adivinación, ni pociones- recito Hermione contando con los dedos cada asignatura que el chico tenía problemas
No puedes decir nada sobre adivinación Hermione- la recrimino Ron señalándola con un dedo- tu la diste de baja apenas un mes después
Eso es porque esa clase es una rama de la magia muy inestable, nos dimos cuenta el año pasado- exclamo la chica a la defensiva
Hermione, eres imposible- le recrimino Ginny con una sonrisa cómplice
Y pociones no es mi culpa, yo hacia las cosas meramente bien y Snape nunca lo acepto, al contrario, él…- Harry paro abruptamente al ver la mirada ávida que le lanzaba su padre y luego volteaba a ver a Snape con fiereza en los ojos, esperando revelarse más información para abalanzarse sobre él- ¿estas segura que no podemos brincarnos este capítulo?- pregunto Harry por lo bajo a Hermione lanzando una mirada a su padre, padrino y "tío" los cuales se flexionaban los nudillos esperando una mejor provocación
No… creo que no- negó Hermione siguiendo la mirada de su amigo y topándose con las miradas furiosas de los tres merodeadores
¿Qué decías Harry?- inquirió Sirius fulminando a Severus el cual seguía irascible, viendo fríamente a sus enemigos declarados
Ah… ¿que no todo es lo que parece?- exclamo Harry haciendo su puf hacia atrás, ocultándose temporalmente de su padre y resto de la familia
¡Harry!- llamo James poniéndose de pie
Ya verás- exclamo Harry en un susurro casi inaudible - Hermione- pidió el chico volteando a ver a su amiga con suplica en los ojos. Esta asintió y siguió leyendo
El profesor Flitwick, el de la clase de Encantamientos, era un brujo diminuto que tenía que subirse a unos cuantos libros para ver por encima de su escritorio. Al comenzar la primera clase, sacó la lista y, cuando llegó al nombre de Harry, dio un chillido de excitación y desapareció de la vista.
La profesora McGonagall era siempre diferente. Harry había tenido razón al pensar que no era una profesora con quien se pudiera tener problemas. Estricta e inteligente, les habló en el primer momento en que se sentaron, el día de su primera clase.
—Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderéis en Hogwarts —dijo—. Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. Ya estáis prevenidos
McGonagall, no tiene por qué ser tan estricta, ya sabemos que le agradamos- sonrió Sirius pícaramente a su profesora la cual fingió no verlo
Entonces transformó un escritorio en un cerdo y luego le devolvió su forma original. Todos estaban muy impresionados y no aguantaban las ganas de empezar, pero muy pronto se dieron cuenta de que pasaría mucho tiempo antes de que pudieran transformar muebles en animales. Después de hacer una cantidad de complicadas anotaciones, les dio a cada uno una cerilla para que intentaran convertirla en una aguja. Al final de la clase, sólo Hermione Granger había hecho algún cambio en la cerilla. La profesora McGonagall mostró a todos cómo se había vuelto plateada y puntiaguda, y dedicó a la niña una excepcional sonrisa.
Ves Lily, se parecen mucho- sonrió James a su novia, la cual lo beso en la mejilla
¿Cómo, mi mama también lo hizo en la primera clase?- inquirió Harry volteando a ver a sus padres los cuales seguían muy cariñosos
Aja- exclamo James besando a Lily con cariño en los labios
Pero…
Lily es una bruja excepcional, no sé si llegamos a decírtelo, si es que estamos vivos- lo corto Sirius al ver que sus "amigos" no pensaban responder
No mucho, más bien hablan de papa y de lo que yo voy a hacer- explico Harry encogiéndose de hombros con nostalgia
Bueno, al menos se que estoy vivo- sonrió Sirius, pero la sonrisa se le borro del rostro tan rápido como apareció- pero si estoy vivo ¿Cómo es que no vives conmigo? Lo más probable es que James me nombrara tu padrino a menos que tu madre se haya resistido y quejado y finalmente James cediera- se encogió Sirius de hombros observando al chico esperando una respuesta
Pues veras, si eres mi padrino- explico Harry, Sirius irguió el pecho orgulloso- pero vivo con mis tíos por el sacrificio que hizo mi madre al morir por defenderme, su sangre corre por mis venas y estoy a salvo de los mortifagos en casa de ellos mientras la considere mi casa- dijo Harry volteando a ver al director el cual asentía con una sonrisa
Bueno, en ese caso… creo que está bien- tercio Sirius volteando a ver a su amigo el cual sonrió para darle animo
La clase que todos esperaban era Defensa Contra las Artes Oscuras, pero las lecciones de Quirrell resultaron ser casi una broma. Su aula tenía un fuerte olor a ajo, y todos decían que era para protegerse de un vampiro que había conocido en Rumania y del que tenía miedo de que volviera a buscarlo. Su turbante, les dijo, era un regalo de un príncipe africano como agradecimiento por haberlo liberado de un molesto zombi, pero ninguno creía demasiado en su historia. Por un lado, porque cuando Seamus Finnigan se mostró deseoso de saber cómo había derrotado al zombi, el profesor Quirrell se ruborizó y comenzó a hablar del tiempo, y por el otro, porque habían notado que el curioso olor salía del turbante, y los gemelos Weasley insistían en que estaba lleno de ajo, para proteger a Quirrell cuando el vampiro apareciera.
No era eso- dijeron los tres amigos entre ellos en un susurro que nadie paso por alto
Que dicen querido- cuestiono Molly volteando a ver a Harry con ternura
Nada- exclamaron los tres a la vez dando un leve salto al ser descubiertos
Mejor sigo, ¿no creen?- exclamo Hermione retomando la lectura con nerviosismo
Harry se sintió muy aliviado al descubrir que no estaba mucho más atrasado que los demás. Muchos procedían de familias muggle y, como él, no tenían ni idea de que eran brujas y magos. Había tantas cosas por aprender que ni siquiera un chico como Ron tenía mucha ventaja.
Te lo dije- sentencio Ron divertido
Lo sé- sonrió Harry a su amigo en complicidad
De no ser por Hermione, todos iríamos igual- observo Ron sonriendo a su amiga
No es verdad, Padma también es muy lista- declaro Hermione a la defensiva
Ella es Ravenclaw- exclamo Ron como si eso dijera todo
Eres imposible- declaro Hermione negando divertida y prosiguió leyendo
El viernes fue un día importante para Harry y Ron. Por fin encontraron el camino hacia el Gran Comedor a la hora del desayuno, sin perderse ni una vez.
¡Tardaron una semana en lograrlo!- exclamaron sorprendidos James y Sirius en fingida ofensa, tocándose el pecho a la altura del corazón como si los hubieran apuñalado
¿Qué hace el hijo de un merodeador en las noches si tarda una semana en dar al Gran Comedor sin perderse?- inquirió James fingiendo reponerse de una fuerte impresión
Dormir- exclamaron ambos chicos como si fuera lo más obvio
¡¿Dormir?!- exclamaron ofendidos Sirius y James casi cayéndose de sus sillas- ¡dormir!
Es lo que se hace en la noche ¿no?- inquirió Harry sorprendido de la actitud de su padre y padrino
Harry, la noche se hizo para merodear por el castillo, a la luz de la luna, con la adrenalina recorriendo tus venas, a la espera de ser atrapados en una broma- recitaron James y Sirius como si fuera un credo para ellos
A lo mejor para ustedes, pero para mí la noche se hizo para dormir y más después de los días que tengo- tercio Harry volteando a ver a sus amigos los cuales sonrieron de acuerdo
No es posible- dramatizo James dejándose caer a los pies de su hermano- mi hijo, el hijo de un merodeador, prefiere dormir en las noches a hacer bromas- tercio abatido, siendo observado por una divertida Lily y unas sorprendidas Molly, Ginny y Hermione
¿Qué hemos hecho mal?- dramatizo Sirius dejándose caer de rodillas junto a su amigo con la vista dirija al techo y  cara de dolor- porque nos haces esto Merlín, el hijo de un merodeador debe ser un merodeador, no un perfecto prefecto, a menos que sea de Lunática
Ya basta- exclamo Harry poniéndose de pie, no podía creer que su padre hiciera semejante demostración y ¿Snape decía que él se parecía a su padre?- ¿no creen que sea posible que haya sacado eso de mi madre? Ella era tranquila ¿o me lo van a negar?- exclamo el chico viendo a los dos "hombres" que debieron de haberle dado ejemplo de haber sido las cosas como debieron ser si no hubieran muerto
No, ella es tranquila- hablo James poniéndose de pie- pero Harry, también eres mi hijo y…
Nada… a mí me gustaría tener una vida tranquila, sin problemas cada dos por tres, por lo regular soy un chico que no se mete en problemas, siento mucho si te decepciono, pero tal vez sea porque vivo con mis tíos y ellos no me dejan hacer nada, pero también puede ser que así sea mi carácter- exclamo Harry viendo a su padre y padrino dividido entre reír ante semejante demostración de dramatismo o enojarse por querer que él fuera igual a ellos, él era diferente y le agradaba como era, a no ser por la cicatriz, tal vez su vida sería más llevadera
No sabía que…- empezó James pero Harry lo paro abruptamente con un ademan de mano
No hace falta, ya verás cómo son las cosas conforme pasan los libros, te darás cuenta que somos muy diferentes, aunque haya quienes crean que nos parecemos mucho- Harry volteo a ver a Snape con odio y este le regreso la mirada
—¿Qué tenemos hoy? —preguntó Harry a Ron, mientras echaba azúcar en sus cereales.
—Pociones Dobles con los de Slytherin —respondió Ron—. Snape es el Jefe de la Casa Slytherin. Dicen que siempre los favorece a ellos... Ahora veremos si es verdad.
No me extrañaría- sentenciaron Sirius y James viéndose con complicidad
—Ojalá McGonagall nos favoreciera a nosotros —dijo Harry La profesora McGonagall era la jefa de la casa Gryffindor; pero eso no le había impedido darles una gran cantidad de deberes el día anterior.
Ella no lo hará- cantaron Lily y Remus a la vez con una sonrisita traviesa
Es muy parcial-sonrió Lily a su profesora con orgullo
Esta le correspondió la sonrisa, sorprendiendo a los merodeadores y los gemelos
Ella nunca…- exclamaron James y Sirius sorprendidos
Hace eso- terminaron los gemelos con los ojos como platos
A Hermione si- respondieron Harry y Ron palmeando el hombro de su amiga, Ron sintió una descarga ahí donde su mano había hecho contacto con la espalda de Hermione la cual fue rara y nueva para él, se sonrojo un poco y quito la mano apresuradamente
Justo en aquel momento llegó el correo. Harry ya se había acostumbrado, pero la primera mañana se impresionó un poco cuando unas cien lechuzas entraron súbitamente en el Gran Comedor durante el desayuno, volando sobre las mesas hasta encontrar a sus dueños, para dejarles caer encima cartas y paquetes.
Hedwig no le había llevado nada hasta aquel día. Algunas veces volaba para mordisquearle una oreja y conseguir una tostada, antes de volver a dormir en la lechucería, con las otras lechuzas del colegio. Sin embargo, aquella mañana pasó volando entre la mermelada y la azucarera y dejó caer un sobre en el plato de Harry. Este lo abrió de inmediato.

Querido Harry (decía con letra desigual),
sé que tienes las tardes del viernes libres, así que ¿te gustaría venir a tomar una taza de té conmigo, a eso de las tres? Quiero que me cuentes todo lo de tu primera semana. Envíame la respuesta con Hedwig.

Hagrid
Que amable Hagrid, gracias- exclamo Lily sonriendo al semi-gigante con ternura
No hay de que Lily- respondió este la sonrisa de la pelirroja
Harry cogió prestada la pluma de Ron y contestó: «Sí, gracias, nos veremos más tarde», en la parte de atrás de la nota, y la envió con Hedwig.
Fue una suerte que Hagrid hubiera invitado a Harry a tomar el té, porque la clase de Pociones resultó ser la peor cosa que le había ocurrido allí, hasta entonces.
Si Snape es profesor, no lo dudo- comento James a Sirius por lo bajo mientras ambos parecían que querían matar al susodicho con la mirada. Él se las sostuvo fríamente y no tuvieron mas remedio que voltear a ver a Hermione, la cual seguía leyendo
Al comenzar el banquete de la primera noche, Harry había pensado que no le caía bien al profesor Snape. Pero al final de la primera clase de Pociones supo que no se había equivocado. No era sólo que a Snape no le gustara Harry: lo detestaba.
Ante esto, Harry y Snape se voltearon a ver y se lanzaron idénticas miradas de odio, provocando en el resto de la audiencia un leve escalofrió por semejante cantidad de magia enviada en esa mirada furiosa por parte de ambos
Las clases de Pociones se daban abajo, en un calabozo. Hacía mucho más frío allí que arriba, en la parte principal del castillo, y habría sido igualmente tétrico sin todos aquellos animales conservados, flotando en frascos de vidrio, por todas las paredes.
Snape, como Flitwick, comenzó la clase pasando lista y, como Flitwick, se detuvo ante el nombre de Harry
—Ah, sí —murmuró—. Harry Potter. Nuestra nueva... celebridad.
No le hables así- lo amenazo James con la varita, pegando un salto por la provocación
Yo le hablo como quiero a mi estudiante Potter- dijo Snape fríamente todavía sentado, sin inmutarse ante la reacción de su enemigo
Me las pagaras Quejicus- sentencio James apuntando directo al corazón del profesor
James, basta- exclamo Lily agarrando a su novio por le brazo que tenia alzado con la varita
Lily este hombre…
Lo sé, pero eso ya paso- exclamo la chica jalando a su novio  para que se sentara
Una cosa más Quejicus, te lo advierto y desearas nunca haber nacido- lo amenazo James sentándose junto a su novia con furia en los ojos
No te tengo miedo- repuso el profesor cruzando su pierna derecha sobre la izquierda formando una escuadra y cruzándose de brazos
Hermione- pidió Harry volteando a ver a su padre y a su profesor esperando un ataque en cualquier momento
Draco Malfoy y sus amigos Crabbe y Goyle rieron tapándose la boca. Snape terminó de pasar lista y miró a la clase. Sus ojos eran tan negros como los de Hagrid, pero no tenían nada de su calidez. Eran fríos y vacíos y hacían pensar en túneles oscuros.
—Vosotros estáis aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones —comenzó. Hablaba casi en un susurro, pero se le entendía todo. Como la profesora McGonagall, Snape tenía el don de mantener a la clase en silencio, sin ningún esfuerzo—. Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de vosotros dudaréis que esto sea magia. No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.
Siempre con tus mismas idiotas frases Quejicus, pero nunca aprendiste a utilizar las pociones como se debían realmente- le espeto Sirius con asco, recordando los brebajes que les hacía beber a sus compañeros cuando querían humillarlos
Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry y Ron intercambiaron miradas con las cejas levantadas. Hermione Granger estaba sentada en el borde de la silla, y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque.
—¡Potter! —dijo de pronto Snape—. ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?
¿Cómo te atreves?- se escandalizo Lily fulminando al que fue su amigo con sorpresa- va en primero, y acaba de llegar, ni siquiera yo sabía eso el primer día de clases
Él debería saberlo- respondió Snape fríamente
¿Raíz en polvo de qué a una infusión de qué? Harry miró de reojo a Ron, que parecía tan desconcertado como él. La mano de Hermione se agitaba en el aire.
—No lo sé, señor —contestó Harry.
Los labios de Snape se curvaron en un gesto burlón.
¡Quejicus!- bufaron James y Sirius aferrando sus varitas con fuerza, haciendo saltar chispas de ellas color rojo
—Bah, bah... es evidente que la fama no lo es todo.
No hizo caso de la mano de Hermione.
—Vamos a intentarlo de nuevo, Potter. ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?
Hermione agitaba la mano tan alta en el aire que no necesitaba levantarse del asiento para que la vieran, pero Harry no tenía la menor idea de lo que era un bezoar. Trató de no mirar a Malfoy y a sus amigos, que se desternillaban de risa.
—No lo sé, señor.
—Parece que no has abierto ni un libro antes de venir. ¿No es así, Potter?
Claro que lo hizo, tú lo sabes- exclamo Lily furiosa, nunca había pensado que el que fue su amigo se desquitara de todo lo que le hizo su novio y amigos con su hijo
Harry se obligó a seguir mirando directamente aquellos ojos fríos. Sí había mirado sus libros en casa de los Dursley, pero ¿cómo esperaba Snape que se acordara de todo lo que había en Mil hierbas mágicas y hongos?
Snape seguía haciendo caso omiso de la mano temblorosa de Hermione.
—¿Cuál es la diferencia, Potter; entre acónito y luparia?
Eso es de sexto, tienes que estar en EXTASIS para saberlo- exclamo Lily fuera de sí, eso era irse lejos
Ante eso, Hermione se puso de pie, con el brazo extendido hacia el techo de la mazmorra.
—No lo sé —dijo Harry con calma—. Pero creo que Hermione lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella?
Así se habla Harry- alabo James palmeando el hombro de su hijo por detrás de su novia
Unos pocos rieron. Harry captó la mirada de Seamus, que le guiñó un ojo. Snape, sin embargo, no estaba complacido.
—Siéntate —gritó a Hermione—. Para tu información, Potter; asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida. Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de los venenos. En lo que se refiere a acónito y luparia, es la misma planta. Bueno, ¿por qué no lo estáis apuntando todo?
Se produjo un súbito movimiento de plumas y pergaminos. Por encima del ruido, Snape dijo:
—Y se le restará un punto a la casa Gryffindor por tu descaro, Potter.
No puedo creer lo bajo que has caído Quejicus- declaro Lily para sorpresa de todos, incluido el propio Snape- mira que desquitarte con un niño que no sabe nada de nada, porque su padre está muerto, su padrino quien sabe dónde y su tío ni sus luces- bufo la chica plantándose frente al que fue su amigo y viéndolo decepcionada
Hay heridas que no se curan nunca Lily- declaró Dumbledore tratando de calmarla
Pero esto es ir muy lejos, él es un niño y no sabe los problemas que su padre y tíos tuvieron con Snape y él no tiene por qué pagar los platos rotos cuando no tuvo nada que ver- espeto la chica a Snape en la cara
Cada palabra que decía era como una bofetada para él, era verdad que Harry no era su padre, pero lo veía en él en las actitudes del chico y en su cara, a Lily no la encontraba por ningún lado, tal vez si fuera mas como ella no hubiera podido hacer eso
Hermione, preocupada pro como pudieran terminar las cosas, volteo a ver a su profesora y siguió leyendo apresuradamente
Las cosas no mejoraron para los Gryffindors a medida que continuaba la clase de Pociones. Snape los puso en parejas, para que mezclaran una poción sencilla para curar forúnculos. Se paseó con su larga capa negra, observando cómo pesaban ortiga seca y aplastaban colmillos de serpiente, criticando a todo el mundo salvo a Malfoy, que parecía gustarle. En el preciso momento en que les estaba diciendo a todos que miraran la perfección con que Malfoy había cocinado a fuego lento los pedazos de cuernos, multitud de nubes de un ácido humo verde y un fuerte silbido llenaron la mazmorra. De alguna forma, Neville se las había ingeniado para convertir el caldero de Seamus en un engrudo hirviente que se derramaba sobre el suelo, quemando y haciendo agujeros en los zapatos de los alumnos. En segundos, toda la clase estaba subida a sus taburetes, mientras que Neville, que se había empapado en la poción al volcarse sobre él el caldero, gemía de dolor; por sus brazos y piernas aparecían pústulas rojas.
—¡Chico idiota! —dijo Snape con enfado, haciendo desaparecer la poción con un movimiento de su varita—. Supongo que añadiste las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego, ¿no?
Eso lo hizo solo por lo que Frank le hizo cuando trataba de embrujar a unos de primero y le revirtió el hechizo- murmuro Remus negando enojado fulminando con la mirada a Snape, este iba a ser un largo capitulo
No, no fue por eso, lo hizo porque Alice lo rechazo en séptimo para ir al baile con ella de fin de curso, dentro de tres semanas, porque Lily ya va con James y Snape creyó que Alice querría ir con él- se mofo Sirius de la cara de Snape de sorpresa, pues creía que nadie se había enterado
Pero todo el mundo sabe que Alice y Frank están saliendo desde hace dos años- observo Lily recordando a su amiga con nostalgia
Si, y a Frank eso no le gusto y entonces lo hechizo, nadie se mete con la novia de alguien de nuestro grupo- sentencio Sirius divertido, Frank no era precisamente un merodeador pero eran compañeros de habitación y lo estimaban
Neville lloriqueaba, mientras las pústulas comenzaban a aparecer en su nariz.
—Llévelo a la enfermería —ordenó Snape a Seamus. Luego se acercó a Harry y Ron, que habían estado trabajando cerca de Neville.
—Tu, Harry Potter. ¿Por qué no le dijiste que no pusiera las púas? Pensaste que si se equivocaba quedarías bien, ¿no es cierto? Éste es otro punto que pierdes para Gryffindor.
Eso es injusto, Harry ni siquiera se había dado cuenta- exclamo James tratando de ponerse inútilmente de pie, ya que su novia lo aferraba a cómo podía en su lugar
James, estate quieto o te hago un maleficio de inmovilidad total- lo amenazo su novia, la cual estaba igual de enojada, pero lo aparentaba muy bien, cuando regresaran ya vería el que creyó durante muchos años sus mejores amigos
Aquello era tan injusto que Harry abrió la boca para discutir, pero Ron le dio una patada por debajo del caldero.
—No lo provoques —murmuró—. He oído decir que Snape puede ser muy desagradable.
¡No, en serio!- ironizaron los tres merodeadores y los gemelos escépticos
Harry y Ron intercambiaron miradas risueñas, mientras Hermione y Ginny reían por lo bajo, se notaba que eran enemigos acérrimos
Una hora más tarde, cuando subían por la escalera para salir de las mazmorras, la mente de Harry era un torbellino y su ánimo estaba por los suelos. Había perdido dos puntos para Gryffindor en su primera semana... ¿Por qué Snape lo odiaba tanto?
No es obvio, no ha superado después de todos estos años que nosotros cuatro somos mejores que él- exclamo Sirius burlándose del chico, con la voz altanera típica de los Black, que resaltaba aún más el tono burlesco
—Anímate —dijo Ron—. Snape siempre le quitaba puntos a Fred y a George. ¿Puedo ir a ver a Hagrid contigo?
Claro que le quita puntos a los bromistas en potencia, es obvio que le recuerda a nosotros- declaro James irguiéndose cuan alto era en su lugar, sacando a relucir su estirpe de sangre pura que corría por sus venas y su sangre Black que bien sabia como hacerle honor
Salieron del castillo cinco minutos antes de las tres y cruzaron los terrenos que lo rodeaban. Hagrid vivía en una pequeña casa de madera, en el borde del bosque prohibido. Una ballesta y un par de botas de goma estaban al lado de la puerta delantera.
Cuando Harry llamó a la puerta, oyeron unos frenéticos rasguños y varios ladridos. Luego se oyó la voz de Hagrid, diciendo:
—Atrás, Fang, atrás.
La gran cara peluda de Hagrid apareció al abrirse la puerta.
—Entrad —dijo— Atrás, Fang.
Los dejó entrar, tirando del collar de un imponente perro negro.
Imponente, pero solo es un cachorro- exclamo sorprendido Sirius por lo que se acababa de leer, él conocía a ese perro, pero era solo un tierno cachorro de negro pelaje y muy juguetón, muchas noches, transformado en perro, él había jugado con él y era muy divertido
De eso hace años Sirius, ahora esta mucho ms grande, fue en su séptimo año cuando lo compre, ¿recuerdas?- sonrió Hagrid a Sirius en complicidad
Lo acabas de comprar, no tienes ni seis meses con él- declaro Remus al cachorro que iba con ellos algunas veces a jugar en la luna llena
No me acordaba- declaro Hagrid con la vista perdida en sus recuerdos
Había una sola estancia. Del techo colgaban jamones y faisanes, una cazuela de cobre hervía en el fuego y en un rincón había una cama enorme con una manta hecha de remiendos.
Cada salida nocturna a casa de Hagrid es toda una aventura- declaro James con un deje de "tristeza" en la voz, recordando esas salidas sin autorización
—Estáis en vuestra casa —dijo Hagrid, soltando a Fang, que se lanzó contra Ron y comenzó a lamerle las orejas. Como Hagrid, Fang era evidentemente mucho menos feroz de lo que parecía.
Claro, teniendo a canuto de maestro, era obvio que tenía que parecer fiero pero no serlo- aporto Remus divertido, recordando los fatídicos intentos de Sirius de convertir a ese perro en un gran perro cazador, solo logrando que diera finta de serlo pero en realidad no lo era.
—Éste es Ron —dijo Harry a Hagrid, que estaba volcando el agua hirviendo en una gran tetera y sirviendo pedazos de pastel.
—Otro Weasley, ¿verdad? —dijo Hagrid, mirando de reojo las pecas de Ron—. Me he pasado la mitad de mi vida ahuyentando a tus hermanos gemelos del bosque.
Gracias Hagrid- declararon los gemelos encogidos en su sitio por la mirada severa que les mando McGonagall y Molly
Lo siento- se encogió el semi-gigante de hombros en son de disculpa
El pastel casi les rompió los dientes, pero Harry y Ron fingieron que les gustaba, mientras le contaban a Hagrid todo lo referente a sus primeras clases. Fang tenía la cabeza apoyada sobre la rodilla de Harry y babeaba sobre su túnica.
Harry y Ron se quedaron fascinados al oír que Hagrid llamaba a Filch «ese viejo bobo».
—Y en lo que se refiere a esa gata, la Señora Norris, me gustaría presentársela un día a Fang. ¿Sabéis que cada vez que voy al colegio me sigue todo el tiempo? No me puedo librar de ella. Filch la envía a hacerlo.
Si, hazlo Hagrid, esa gata se merece un buen susto para que nos deje tranquilos- tercio, para sorpresa de todos, Ginny, con una sonrisa encantadora abrazada a su novio
Ginny- bufo furiosa Molly regañando a su hija
Mira mama, con lo hermanos que tengo no podías esperar otra cosa de mi- declaro Ginny encogiéndose de hombros y negando divertida, con una sonrisa que hacia suspirar a Harry, gesto que encontró divertido Sirius
Potter tenias que ser Harry- exclamo Sirius riendo con disimulo
Por…- inquirió el chico volteando a ver a su padrino
Por qué mira, tu abuela es pelirroja, tu madre es pelirroja y tu novia es pelirroja, es la maldición de los Potter- respondió Sirius con una sonrisa divertida, volteando a ver a su amigo el cual trataba de pegarle un zape en la cabeza el cual esquivo por poco
Harry le contó a Hagrid lo de la clase de Snape. Hagrid, como Ron, le dijo a Harry que no se preocupara, que a Snape no le gustaba ninguno de sus alumnos.
—Pero realmente parece que me odie.
No Harry, no te odia, te detesta como yo lo detesto a él- exclamo James lanzándole una mirada envenenada a su enemigo
Snape ni se inmuto, ni siquiera lo volteo a ver, fingiendo sordera, volteo a ver a Hermione y la chica continuo leyendo de manera apresurada
—¡Tonterías! —dijo Hagrid—. ¿Por qué iba a hacerlo?
Sin embargo, Harry no podía dejar de pensar en que Hagrid había mirado hacia otro lado cuando dijo aquello.
Es que él sabe como nos llevamos nosotros- sonrió Remus al semi gigante el cual le correspondió
Como no saber, si cada tres días los mandaban a detención conmigo- repuso el semi gigante negando divertido
—¿Y cómo está tu hermano Charlie? —preguntó Hagrid a Ron—. Me gustaba mucho, era muy bueno con los animales.
Sigue siéndolo, es muy bueno con los dragones, que si no lo sabré yo- exclamo Hagrid con una gran sonrisa y la vista perdida, pensando tal vez, es su querida Norberta
Harry se preguntó si Hagrid no estaba cambiando de tema a propósito. Mientras Ron le hablaba a Hagrid del trabajo de Charles con los dragones, Harry miró el recorte del periódico que estaba sobre la mesa. Era de El Profeta.

RECIENTE ASALTO EN GRINGOTTS

Continúan las investigaciones del asalto que tuvo lugar en Gringotts el 31 de julio. Se cree que se debe al trabajo de oscuros magos y brujas desconocidos.
Fue el día que fuiste al banco, tal vez estaba en el mientras ocurria el asalto- observo Lily volteando a ver a su hijo el cual sonrió a su madre
Los gnomos de Gringotts insisten en que no se han llevado nada. La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día.
«Pero no vamos a decirles qué había allí, así que mantengan las narices fuera de esto, si saben lo que les conviene», declaró esta tarde un gnomo portavoz de Gringotts.
Siempre tan gentiles- reclamo Lily con sarcasmo
Harry recordó que Ron le había contado en el tren que alguien había tratado de robar en Gringotts, pero su amigo no había mencionado la fecha.
—¡Hagrid! —dijo Harry—. ¡Ese robo en Gringotts sucedió el día de mi cumpleaños! ¡Pudo haber sucedido mientras estábamos allí!
¡Valla Harry! Piensas igual que tu madre- exclamo James divertido, viendo la cara de Lily sorprendida por la similitud de las palabras
Creo que eso lo saque de ella- sonrió Harry a su padre palmeando la mano de su madre
Solo una de sus cualidades- recalco Snape con voz altanera, el cuello erguido y el pecho alzado, mirada fría y actitud desafiante
No es verdad Snape, estoy seguro que él se parece más a su madre que a mí- declaro James aferrando la mano de su novia para mantenerse sereno
Ya veremos quien tiene la razón al final Potter- reto Snape viéndolo hacia abajo con petulancia
Aquella vez no tuvo dudas: Hagrid decididamente evitó su mirada. Gruñó y le ofreció más pastel.
Hagrid, te doy un consejo, si Harry se parece tanto a su madre, cambia mas sutilmente de conversación sin que se de cuenta…- volteo a ver a su novia la cual sonrió y beso con ternura en los labios- pero no siempre funciona, al final siempre lo recordara todo- exclamo volteando a ver a Hagrid el cual asintió pesadamente
De eso ya me he dado cuenta con el paso d los años James, no recordaba esa cualidad de Lily-dijo Hagrid volteando a ver a Lily con una sonrisa en la mirada- nunca se te escapaba nada
Gracias Hagrid- exclamo la chica desde los brazos de su novio, el cual beso en la mejilla
Harry volvió a leer la nota. «La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día.» Hagrid había vaciado la cámara setecientos trece, si puede llamarse vaciarla a sacar un paquetito arrugado. ¿Sería eso lo que estaban buscando los ladrones?
Ves, te lo dije, igual de suspicaz que su madre- rio James divertido y orgulloso
Y el padre, creo que el saco lo mejor de los dos- concordó Lily desordenando el cabello de Harry con ternura
Mama, no hagas eso, ya esta lo suficientemente alborotado sin que tu lo alborotes mas- exclamo Harry tratando de aplastarse el cabello con la mano libre, pues la otra la tenia Ginny ocupada
Mira que no te gusta lo mismo que hacia tu padre- exclamo Lily con lo ojos entornados viendo primero a James y luego a Harry
No, lo vi una vez y se veía demasiado… arrogante- exclamo Harry volteando a ver a su padre con una disculpa marcada en su mirada y renuencia en decir la ultima palabra
Lo se- suspiro James con galantería- encanto Potter, que se le puede hacer- declaro el chico alzando un hombro para restarle importancia
Snape rodo los ojos y negó con disgusto, cada vez se daba mas cuenta de lo diferente que eran James y Harry y eso no le agradaba mucho, por que era reconocer que se había equivocado por completo y él nunca se equivocaba
Mientras Harry y Ron regresaban al castillo para cenar, con los bolsillos llenos del pétreo pastel que fueron demasiado amables para rechazar; Harry pensaba que ninguna de las clases le había hecho reflexionar tanto como aquella merienda con Hagrid. ¿Hagrid habría sacado el paquete justo a tiempo? ¿Dónde podía estar? ¿Sabría algo sobre Snape que no quería decirle?
Si Harry y no Harry- exclamo Sirius dándole un toque de misterio en la voz
Sabes, no entendí Sirius- exclamo el chico con un deje de interrogación en el rostro
O sea que si sabe pero no sabe- dijo Sirius haciéndose el interesante alzando las cejas con disimulo y encanto
Es decir…- dijo Harry incitándolo a continuar con un ademan de manos
Es que Hagrid si sabes que nos llevamos mal, pero no sabe el por qué, todos creen que es nomas por que James es un buen jugador de Quidicht y Snape no, pero es más profundo que eso… mucho mas profundo- termino en un susurro melodramático
Claro… y eso es…- dijo Harry con un movimiento de cabeza confuso
Lily- respondieron Remus y Sirius a la vez, se voltearon a ver y se asintieron mutuamente
¿Como esta eso?- que tiene que ver mi madre en todo esto- exclamo un Harry muy sorprendido, volteando a ver a su padre y a Snape simultáneamente, primero uno y luego otro esperando una explicación
Snape quiere a Lily, la quiere o la quería mas que como a una amiga y nunca le cayo muy bien que yo la cortejara, o sea, que tratara de acercarme a ella y cosas así, entonces cuando se entero que yo andaba tras de ella, pero ya en serio, se declaro mas formalmente la guerra, guerra, por lo que veo, no ha superado, después de tantos años- explico James volteando a ver a Snape con odio en la mirada- cuando se entero que tu madre y yo estábamos saliendo se molesto tanto que me mando una semana a la enfermería… ups… no debí decir eso- exclamo volteando a ver a Lily  la cual había tomado un rojo extremadamente peligroso y volteaba a ver a Snape lanzando llamaradas verdes por los ojos
TE PREGUNTE SI TU HABIAS TENIDO ALGO QUE VER CON QUE JAMES ESTUVIERA EN EL HOSPITAL Y TU MUY DESCARADAMENTE ME DIJISTE QUE NO- le grito Lily a Snape poniéndose de pie de un salto y acortando la distancia que los separaba en dos zancadas- Y TU, TE PREGUNTE QUE SI HABIA SIDO SNAPE Y ME DIJISTE QUE NO- volteo a ver a su novio con decepción- ACASO NO CONFIAS EN MI- inquirió la chica volteando a ver a su novio con remordimiento- ACASO NO ME TIENES CONFIANZA, PUDISTE HABERMELO DICHO- se acerco a su novio con paso lento y se acuclillo frente a él- James, pensé que me tenias confianza
Claro que te la tengo, pero no quería que te metieras en problemas por mi culpa, ya arreglaría yo las cuentas con él en otro momento- respondió James tomando las manos de Lily entre las suyas con cariño, y sonriendo a su novia
 No debiste- repuso Lily ya ms calmada
No valía la pena, esto es entre él y yo- dijo James tomando la mandíbula de Lily entre sus manos- y tu no eres un trofeo por el cual deba pelear, eres mi novia, la mujer con quien quiero pasar el resto de mi vida, la mujer que mas amo en este mundo y por quien daría la vida por protegerla de cualquier cosa- beso a Lily en los labios y la abrazo con ternura, riendo maliciosamente por encima del hombro de la chica hacia Snape el cual estaba libido del coraje
Snape, no creí que cayeras tan bajo- exclamo Lily volviendo su vista a Slytherin con asco- te creí mi amigo y aunque sabia que ya no lo éramos después de lo que paso en quinto, pensé que por el recuerdo a lo que una vez fuimos, respetarías mi decisión, pero  veo que no, te juzgue mal y por eso las personas que amo pagaron las consecuencias, no se por que pero siento que tu tienes que ver con lo que nos pasara a James y a mi
Snape no decía nada, solo tenia la mirada fría dirigida a Dumbledore, él cual no lo veía a él, sino a Harry, el cual estaba sorprendido por lo que acaba de escuchar. Lily era muy perspicaz y no sabia cual cerca estaba de la verdad, pero el no lo diría, no aun, llegado el momento le pediría perdón, pero solo a ella, él no quería que muriera y todavía, después de tantos años se reprochaba por su estupidez cometida hace 17 años
Bien, será mejor continuar- exclamo Hermione después de cinco minutos donde nadie decía nada y todos se miraba unos a otro sin saber que hacer o decir
El duelo a medianoche
¿Ya es otro?- inquirió Remus prestando atención a la lectura
Aja- respondió Hermione con una sonrisa de lado sin despegar la vista del libro
Bueno, comienza- pidió Sirius con voz seria, todavía no digería el hecho de que James no hubiera querido vengarse del idiota de Quejicus
Harry volteo a verlo un tanto sorprendido pero lo dejo pasar, ya mas delante le preguntaría que le pasaba.
Harry nunca había creído que pudiera existir un chico al que detestara más que a Dudley, pero eso era antes de haber conocido a Draco Malfoy.
Ambos se dirigieron miradas gélidas de mutuo acuerdo
Sin embargo, los de primer año de Gryffindor sólo compartían con los de Slytherin la clase de Pociones, así que no tenía que encontrarse mucho con él. O, al menos, así era hasta que apareció una noticia en la sala común de Gryffindor; que los hizo protestar a todos. Las lecciones de vuelo comenzarían el jueves... y Gryffindor y Slytherin aprenderían juntos.
—Perfecto —dijo en tono sombrío Harry—. Justo lo que siempre he deseado. Hacer el ridículo sobre una escoba delante de Malfoy.
Ojala lo hubieras hecho Potter- exclamo Malfoy por lo bajo, pero Harry sonrió con petulancia, acentuando el parecido aun mas con su madre
Deseaba aprender a volar más que ninguna otra cosa.
—No sabes aún si vas a hacer un papelón —dijo razonablemente Ron—. De todos modos, sé que Malfoy siempre habla de lo bueno que es en quidditch, pero seguro que es pura palabrería.
La verdad es que Malfoy hablaba mucho sobre volar. Se quejaba en voz alta porque los de primer año nunca estaban en los equipos de quidditch y contaba largas y jactanciosas historias, que siempre acababan con él escapando de helicópteros pilotados por muggles. Pero no era el único: por la forma de hablar de Seamus Finnigan, parecía que había pasado toda la infancia volando por el campo con su escoba. Hasta Ron podía contar a quien quisiera oírlo que una vez casi había chocado contra un planeador con la vieja escoba de Charles.
Yo también, antes de entrar al colegia me pasaba horas enteras volando en el patio trasero de la casa y mama siempre me regañaba, decía que era peligroso y que le fin de semana papa me llevaría al prado que estaba mas allá de la colina a volar- dijo James en tono soñador, recordando sus aventuras infantiles
Yo siempre hacia rabiar a mama volando por toda la casa y tirando cosas aquí y allá- explico Sirius divertido, recordando la cara de enfado de su madre y todas las palabrotas que le dirigía
Harry volteo a ver a su padre y padrino, ambos con idénticas sonrisas soñadoras, Remus al percatarse de esto exclamo
Harry, ellos vivieron desde chicos rodeados de todo esto, no es que quieran jactarse de lo que son y de donde vienen, es solo ya su forma de ser, que les han inculcado a través de los años, pero son grandiosos amigos- explico Remus con voz pausada y orgullosa
Lo se, se lo que hicieron por ti y la de veces que te enojaste por eso, es solo que pienso si yo hubiera sido igual que ellos de no haber pasado lo que paso- explico Harry al darse cuenta que Remus había pensado otra cosa
Ah… ya veo, ¿no te gustaría ser como ellos?- inquirió Remus sorprendido
No la verdad, me gusta como soy, exceptuando los problemas en que me meto por ser quien soy- explico el chico con un encogimiento de hombros
Seguirás siendo quien eres Harry- sonrió Lily poniendo una mano en el hombro de su hijo- eso te lo aseguro, aunque tenga que ponerle muchas trabas a tu padre y padrino
Gracias- exclamo Harry con una sonrisa enorme que le llegaba hasta los ojos
Todos los que procedían de familias de magos hablaban constantemente de quidditch. Ron ya había tenido una gran discusión con Dean Thomas, que compartía el dormitorio con ellos, sobre fútbol. Ron no podía ver qué tenía de excitante un juego con una sola pelota, donde nadie podía volar. Harry había descubierto a Ron tratando de animar un cartel de Dean en que aparecía el equipo de fútbol de West Ham, para hacer que los jugadores se movieran.
¿Qué es el Fútbol? ¿Y que es West Ham?- cuestiono James a su hijo con la mirada
Es el deporte de los muggles, es una pelota, once jugadores por equipo y tratan de meter el balón en la portería contraria, solo es una pelota y es muy problemático y los West Ham es un equipo de Fútbol- explico Harry, el fútbol no era su fuerte y casi nunca había oído hablar de él, ya que con sus tíos no lo dejaban ver la TV
Neville no había tenido una escoba en toda su vida, porque su abuela no se lo permitía. Harry pensó que ella había actuado correctamente, dado que Neville se las ingeniaba para tener un número extraordinario de accidentes, incluso con los dos pies en tierra.
¿En verdad es el hijo de Alice y Frank Lombotton?- pregunto sorprendido Sirius, volteando a ver a su ahijado y amigos de este
Sí, es hijo de Alice y Frank Lombotton- respondió Hermione pasando la página del libro, sin voltear a verlo- ¿Por qué la pregunta Sirius?- exclamo volteando a ver al chico curiosa
Por qué Frank es bueno volando, está en el equipo y Alice también, ella no está en el equipo, pero ella y Lily podrían estar solo que no les gusta el quidditch- respondió Sirius sorprendido de que el hijo de sus amigos no fuera como ellos
¿En verdad el papa de Neville estaba en el equipo?- pregunto Harry a su padre un tanto sorprendido
Si, está en el equipo, es un cazador excelente- respondió James con una sonrisa tan ancha en el rostro que contagiaba a todos
Hermione Granger estaba casi tan nerviosa como Neville con el tema del vuelo. Eso era algo que no se podía aprender de memoria en los libros, aunque lo había intentado.
¿LO INTENTASTE?- gritaron sorprendidos James y Sirius un tanto dolidos, esa niña si que era rara
Si, aunque bien dice, no es algo que se pueda aprender solo leyendo, nunca me ha gustado volar, me da pánico- exclamo Hermione encogiéndose con un leve escalofrió recordando todas las veces que ha volado y lo poco que le ha gustado eso
Pero es que volar es…
Lo se papa, pero a Hermione no le gusta, nunca le ha gustado y las veces que lo ha hecho es solo por que no tiene otra opción o estamos en grave…- Harry se cayo abruptamente, sabia que tarde o temprano todo se revelaría, pero él no seria quien lo dijera, volteo a ver  a sus amigos y en sus caras se reflejaba lo mismo que en la suya, estamos muertos en cuanto se enteren en todo lo que nos hemos metido. Volteo a ver a su padre y padrino, ambos mostraban expectación, ansias de saber que mas pasaba con ellos y volteaban a ver los libros con avidez esperando ya poder llegar al final de todo, volteo a ver a su madre y esta estaba dividida entre estar molesta, preocupada o ansiosa por lo que pasaba, creía que no seria nada malo, ya que lo veía sano y salvo, pero esperaba que sus sospechas no se hicieran ciertas y darse cuenta que su hijo se había metido en problemas mas graves que su novio y futuro esposo. La señora Weasley estaba igual que Lily, ella sabia mas o menos como se las habían ingeniado los chicos para meterse en problemas, pero no sabia nadie cuan graves eran y con esto se iban a dar cuenta, que la mayoría de las veces sus vidas estuvieron en peligro.
¿Grave en que sentido Harry?- inquirió Lily volteando a ver a su hijo escrutadoramente
Yo… nomas… decía- exclamo Harry tragando saliva audiblemente
Si claro- repuso Lily viéndolo con fijeza, sin pestañar ni apartar la vista de su hijo- ¿me crees tonta o que?
No para nada- respondió Harry retrocediendo en su lugar un poco cohibido
Lo que podían hacer las madre, Ron se iba a reír, pero al ver la cara de su madre, se abstuvo, ya sabia que él se metería en los mismo problemas que su amigo, Ginny, por otro lado, cada vez se encogía mas en su lugar, no es fuera cobarde, sino que ya sabia como era el temperamento de su madre y cuando se enterara que ella estuvo involucrada en muchas cosas o algo intuía que su vida amorosa saldría a flote, no quería estar cerca de su madre cuando eso pasara
Entonces, ¿Qué problemas jovencito?- exclamo Lily poniéndose de pie frente a su hijo, con la cara encendida, indicando claramente problemas
Pues… veras… yo… si mejor sigues leyendo Hermione- pidió Harry saliéndose por la tangente y volteando a ver a su amiga con suplica
Hay Harry, tu eres el que se mete en problemas y yo tengo que sacarte de ellos- bufo Hermione tomando el libro con fastidio, le gustaba leer, pero no que la interrumpieran cada cinco minutos, continuo leyendo
En el desayuno del jueves, aburrió a todos con estúpidas notas sobre el vuelo que había encontrado en un libro de la biblioteca, llamado Quidditch a través de los tiempos.
Amo ese libro- suspiraron Harry, James, Ron y Sirius a la vez
Neville estaba pendiente de cada palabra, desesperado por encontrar algo que lo ayudara más tarde con su escoba, pero todos los demás se alegraron mucho cuando la lectura de Hermione fue interrumpida por la llegada del correo.
Harry no había recibido una sola carta desde la nota de Hagrid, algo que Malfoy ya había notado, por supuesto. La lechuza de Malfoy siempre le llevaba de su casa paquetes con golosinas, que el muchacho abría con perversa satisfacción en la mesa de Slytherin.
Un lechuzón entregó a Neville un paquetito de parte de su abuela. Lo abrió excitado y les enseñó una bola de cristal, del tamaño de una gran canica, que parecía llena de humo blanco.
—¡Es una Recordadora! —explicó—. La abuela sabe que olvido cosas y esto te dice si hay algo que te has olvidado de hacer. Mirad, uno la sujeta así, con fuerza, y si se vuelve roja... oh... —se puso pálido, porque la Recordadora súbitamente se tiñó de un brillo escarlata—... es que has olvidado algo...
Neville estaba tratando de recordar qué era lo que había olvidado, cuando Draco Malfoy que pasaba al lado de la mesa de Gryffindor; le quitó la Recordadora de las manos.
¿Cómo te atreves?- rugió Lily volteando a ver al chico pálido que sin que nadie se diera cuenta
Yo…- exclamo Draco encogido en su lugar a un lado de Severus
No que muy valiente Malfoy- se mofo Harry riendo maliciosamente, el parecido con su madre era sorprendente, cosa que Snape no paso por alto y un deje de asombro cruzo su rostro sin que nadie lo notara
Te crees mucho Potter, solo porque tu mamita esta aquí- mascullo Draco viéndolo con ferocidad
Así como tu cuando tu padre te cuida las espaldas- rio Harry divertido de ver como su madre intimidaba a ese chico, eso era unico y ms viendo a Molly que también se unía a su madre, ambas mujeres eran fieras
Mira, si tanto querías una recordadora, de seguro tus padres podrían comprártela, no tenías por que quitársela a Neville- reclamo Molly poniendo las manos en la cintura en señal molesta
Uh… yo que tu mejor no decía nada Malfoy- exclamo George burlándose de la suerte del rubio
George, hermano, no le des consejo a la serpiente, te puede morder- exclamo Fred con sorna riéndose de la cara del rubio
Draco volteo a ver a una y otra mujer, se hecho mas atrás en su asiento y no dijo ni mu
Harry, Ron, Hermione y Ginny reían por lo bajo. Hermione, aclarándose la garganta trabajosamente por culpa de la risa, continuo la lectura
Harry y Ron saltaron de sus asientos. En realidad, deseaban tener un motivo para pelearse con Malfoy, pero la profesora McGonagall, que detectaba problemas más rápido que ningún otro profesor del colegio, ya estaba allí.
Como es lógico de un digno hijo de un merodeador- respondió James con orgullo en la voz
—¿Qué sucede?
—Malfoy me ha quitado mi Recordadora, profesora.
Con aire ceñudo, Malfoy dejó rápidamente la Recordadora sobre la mesa.
—Sólo la miraba —dijo, y se alejó, seguido por Crabbe y Goyle.
Cobarde- exclamo James molesto
Solo una serpiente- dijo Sirius riendo maliciosamente dirigiendo una mirada fría al rubio
Era de esperarse-repuso Remus con seriedad, era conocido por todos que aunque era serio, no le agradaban nada las serpientes
Aquella tarde, a las tres y media, Harry, Ron y los otros Gryffindors bajaron corriendo los escalones delanteros, hacia el parque, para asistir a su primera clase de vuelo. Era un día claro y ventoso. La hierba se agitaba bajo sus pies mientras marchaban por el terreno inclinado en dirección a un prado que estaba al otro lado del bosque prohibido, cuyos árboles se agitaban tenebrosamente en la distancia.
Los Slytherins ya estaban allí, y también las veinte escobas, cuidadosamente alineadas en el suelo. Harry había oído a Fred y a George Weasley quejarse de las escobas del colegio, diciendo que algunas comenzaban a vibrar si uno volaba muy alto, o que siempre volaban ligeramente torcidas hacia la izquierda.
Siguen con las misma escobas- se lamentó James por lo bajo, recordando su primera lección de vuelo y la escoba estropeada que le toco, la cual casi lo tumba de una altura de 6 metros
Profesor, ¿no cree que esas escobas son un peligro para los estudiantes?- exclamo Sirius volteando a ver a Dumbledore con las cejas alzadas
Creo que tienes razón Sirius, ya va siendo hora, de que se cambien las escobas del colegio- respondió Dumbledore con una sonrisa
Ya era hora- exclamaron contentos Harry y Ron chocando las palmas entre si
Entonces llegó la profesora, la señora Hooch. Era baja, de pelo canoso y ojos amarillos como los de un halcón.
—Bueno ¿qué estáis esperando? —bramó—. Cada uno al lado de una escoba. Vamos, rápido.
Harry miró su escoba. Era vieja y algunas de las ramitas de paja sobresalían formando ángulos extraños.
—Extended la mano derecha sobre la escoba —les indicó la señora Hooch— y decid «arriba».
—¡ARRIBA! —gritaron todos.
La escoba de Harry saltó de inmediato en sus manos, pero fue uno de los pocos que lo consiguió.
Bien hecho Harry- correaron James y Sirius alzando el puño en el aire en señal de victoria
Hermione les lanzo una mirada de reproche por haberla interrumpido, ambos chicos se sentaron cohibidos, recordando a cierta pelirroja, que los miraba peligrosamente de perfil, por su completa falta de educación hacia alguien que esta leyendo
La de Hermione Granger no hizo más que rodar por el suelo y la de Neville no se movió en absoluto. «A lo mejor las escobas saben, como los caballos, cuándo tienes miedo», pensó Harry, y había un temblor en la voz de Neville que indicaba, demasiado claramente, que deseaba mantener sus pies en la tierra.
Luego, la señora Hooch les enseñó cómo montarse en la escoba, sin deslizarse hasta la punta, y recorrió la fila, corrigiéndoles la forma de sujetarla. Harry y Ron se alegraron muchísimo cuando la profesora dijo a Malfoy que lo había estado haciendo mal durante todos esos años.
Claramente, un Malfoy nunca ha sabido volar- rio Sirius con desdén viendo al rubio de forma burlesca
Si, ¿recuerdas a Lucius tratando de entrar al equipo de Slytherin como buscador? Le fue tan mal que todo el equipo de Gryffindor esperaba que entrara solo para tener de que reírnos durante los partidos- rio socarronamente James, recordando la patética actuación de Lucios en su segundo año en el equipo cuando él había entrado al de Gryffindor y Lucius no al no poder atrapar la Snicht ni aunque estuviera frente a él
Harry y Ron soltaron la carcajada, era lógico, a como jugaba Draco, su padre debía ser igual o peor que él. Después de cinco minutos incomodos por parte de Draco que no sabía dónde esconderse Hermione prosiguió con la lectura
—Ahora, cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada —dijo la señora Hooch—. Mantened las escobas firmes, elevaos un metro o dos y luego bajad inclinándoos suavemente. Preparados... tres... dos...
Pero Neville, nervioso y temeroso de quedarse en tierra, dio la patada antes de que sonara el silbato.
—¡Vuelve, muchacho! —gritó, pero Neville subía en línea recta, como el corcho de una botella... Cuatro metros... seis metros... Harry le vio la cara pálida y asustada, mirando hacia el terreno que se alejaba, lo vio jadear; deslizarse hacia un lado de la escoba y..
BUM... Un ruido horrible y Neville quedó tirado en la hierba. Su escoba seguía subiendo, cada vez más alto, hasta que comenzó a torcer hacia el bosque prohibido y desapareció de la vista.
Pobrecito- exclamo Lily con las manos en la boca de la impresión de imaginarse a un niño de once años caer de semejante altura
Oye pelirroja, conmigo no te asustaste- reclamo James volteando a ver a su novia con dolor
Si lo hice, ¿no recuerdas que fui a ver como estabas?- exclamo Lily recordando a la perfección ese día y lo asustada que estaba por que un niño de su grupo se hubiera lastimado
Es verdad Cornamenta, estaba tan asustada que casi nos deja sordos a Lunático y a mi- repuso Sirius divertido, viendo la escenita que armaban sus amigos
James volteo a ver a Lily con arrepentimiento, esta lo beso en la frente y sonrió con ternura
Lo bueno fue que no te paso nada malo- dijo Lily tomando las manos de su novio entre las suyas
¿Quién dice que no?- inquirió Sirius divertido- quedo mas tonto de lo que estaba
Si el golpe en la cabeza le afecto- concordó Remus ahogando una carcajada disimulándola con un  acceso de tos
Gracias chicos- mascullo James entre dientes
No hay de que- sonrieron ambos amigos en complicidad
La señora Hooch se inclinó sobre Neville, con el rostro tan blanco como el del chico.
—La muñeca fracturada —la oyó murmurar Harry—. Vamos, muchacho... Está bien... A levantarse.
Ve, él se rompió la muñeca- observo Sirius con sarcasmo- tu que tuviste… ¿un gran chichón?- rio divertido
Oye mi cabeza es dura- repuso James sobándose la coronilla distraídamente
¿Te golpeaste en la cabeza?- inquirió Harry sorprendido
Más de una vez, ¿no ves las secuelas cachorro?- exclamo Sirius escéptico
Ahora comprendo por qué eres como eres compañero- murmuro Ron por lo bajo con una sonrisa traviesa
Mira quién habla- se mofo Harry viéndolo detenidamente con sorna y las cejas alzadas en señal de "tu estas igual compañero"
Se volvió hacia el resto de la clase.
—No debéis moveros mientras llevo a este chico a la enfermería. Dejad las escobas donde están o estaréis fuera de Hogwarts más rápido de lo que tardéis en decir quidditch. Vamos, hijo.
¿te quedaste quieto?- preguntaron James y Sirius a la vez escrutando al chico de pies a cabeza
Por toda respuesta Harry solo se encogió de hombros, ambos chicos se voltearon a ver con idénticas sonrisas, a sabiendas de que él era digno hijo y ahijado de ese par
Neville, con la cara surcada de lágrimas y agarrándose la muñeca, cojeaba al lado de la señora Hooch, que lo sostenía.
Casi antes de que pudieran marcharse, Malfoy ya se estaba riendo a carcajadas.
—¿Habéis visto la cara de ese gran zoquete?
No te burles, tú no fuiste el que te caíste- reclamo James recordando lo vergonzoso que era caerse en frente de todos
Si, tu lo has de saber muy bien Señor Potter- se mofo Draco con altanería, había recuperado un poco su porte altivo
Si, lo sé muy bien, pero no mejor que tu padre- contraataco James con sorna en la voz y la mirada altanera, la sangre Black que corría por sus venas se hacía presente en esto momentos más que en ningún momento
Draco ya no dijo nada, sabía que esos tres conocían a su padre y no quería saber que tanto había hecho
Los otros Slytherins le hicieron coro.
—¡Cierra la boca, Malfoy! —dijo Parvati Patil en tono cortante.
Felicítala por mi hijo- sonrió James a Harry el cual asintió divertido
—Oh, ¿estás enamorada de Longbottom? —dijo Pansy Parkinson, una chica de Slytherin de rostro duro. Nunca pensé que te podían gustar los gorditos llorones, Parvati.
—¡Mirad! —dijo Malfoy, agachándose y recogiendo algo de la hierba—. Es esa cosa estúpida que le mandó la abuela a Longbottom.
La Recordadora brillaba al sol cuando la cogió.
—Trae eso aquí, Malfoy —dijo Harry con calma. Todos dejaron de hablar para observarlos.
Eso cachorro, eso, rétalo, nadie se mete con nuestra casa y vive para contarlo- exclamo Sirius con el puño en alto y cara de furia
Malfoy sonrió con malignidad.
—Creo que voy a dejarla en algún sitio para que Longbottom la busque... ¿Qué os parece... en la copa de un árbol?
—¡Tráela aquí! —rugió Harry, pero Malfoy había subido a su escoba y se alejaba. No había mentido, sabía volar. Desde las ramas más altas de un roble lo llamó:
—¡Ven a buscarla, Potter!
Harry cogió su escoba.
—¡No! —gritó Hermione Granger—. La señora Hooch dijo que no nos moviéramos. Nos vas a meter en un lío.
Hermione, que hables de ti en tercera persona suena raro- dijo Ron con las cejas alzadas en señal de desconcierto
Si… un poco- acepto la chica con un encogimiento de hombros
Harry no le hizo caso. Le ardían las orejas. Se montó en su escoba, pegó una fuerte patada y subió. El aire agitaba su pelo y su túnica, silbando tras él y, en un relámpago de feroz alegría, se dio cuenta de que había descubierto algo que podía hacer sin que se lo enseñaran. Era fácil, era maravilloso. Empujó su escoba un poquito más, para volar más alto, y oyó los gritos y gemidos de las chicas que lo miraban desde abajo, y una exclamación admirada de Ron.
¡Sabes volar sin que nadie te lo enseñara!- exclamo Remus con admiración tanto en la voz como en la cara
¡Es una habilidad innata!- suspiro James soñando con cómo se vería su hijo volando a un lado suyo, algo que por lo que acababa de descubrir no pasaría
Harry sonrió con nostalgia, pensando lo mismo que su padre, cuanto le hubiera gustado volar junto a James en los días de verano antes de entrar al colegio, era un privilegio que se le había arrebatado desde el momento en que Voldemort lo había elegido a el todo por culpa de un miedo irracional a algo que ni siquiera representaba un peligro en ese tiempo
Dirigió su escoba para enfrentarse a Malfoy en el aire. Éste lo miró asombrado.
—¡Déjala —gritó Harry— o te bajaré de esa escoba!
—Ah, ¿sí? —dijo Malfoy, tratando de burlarse, pero con tono preocupado.
Harry sabía, de alguna manera, lo que tenía que hacer. Se inclinó hacia delante, cogió la escoba con las dos manos y se lanzó sobre Malfoy como una jabalina. Malfoy pudo apartarse justo a tiempo, Harry dio la vuelta y mantuvo firme la escoba. Abajo, algunos aplaudían.
Es impresionante joven Potter- se asombró McGonagall viendo con orgullo a su alumno y capitán del equipo- yo había visto como atrapaste la esfera, pero no lo demás
James y Sirius voltearon a ver sorprendidos a la profesora, era extraño, a ellos nunca los había tratado así, él debía de ser especial para recibir ese trato de la profesora McGonagall, la profesora más recta y dura que haya estado nunca en Hogwarts
No solo es Hermione la que recibe trato especial, también tu Harry- dijo James con los ojos como platos viendo a su hijo
No es verdad- respondió Harry un poco cohibido, viéndolo de ese modo se veía totalmente diferente, no quería ver la reacción de su padre cuando se diera cuenta que había entrado al equipo desde primero
—Aquí no están Crabbe y Goyle para salvarte, Malfoy —exclamó Harry
Parecía que Malfoy también lo había pensado.
—¡Atrápala si puedes, entonces! —gritó. Giró la bola de cristal hacia arriba y bajó a tierra con su escoba.
Harry vio, como si fuera a cámara lenta, que la bola se elevaba en el aire y luego comenzaba a caer. Se inclinó hacia delante y apuntó el mango de la escoba hacia abajo. Al momento siguiente, estaba ganando velocidad en la caída, persiguiendo a la bola, con el viento silbando en sus orejas mezclándose con los gritos de los que miraban. Extendió la mano y, a unos metros del suelo, la atrapó, justo a tiempo para enderezar su escoba y descender suavemente sobre la hierba, con la Recordadora a salvo.
¡Wow! Un vuelo excepcional - exclamo James con una lagrima brotándole de sus ojos con orgullo- ese es mi hijo- lloro James con una sonrisa en el rostro, limpiándose con la manga de la túnica las lágrimas delatoras que se habían escurrido por su mejilla
Gracias- dijo Harry con renuencia- si esa es su reacción ahora, no quiero ver la que le sigue cuando se entere de cómo entre al equipo- susurro Harry a sus amigos por lo bajo los cuales asintieron con una seca cabezada
—¡HARRY POTTER!
Su corazón latió más rápido que nunca. La profesora McGonagall corría hacia ellos. Se puso de pie, temblando.
—Nunca... en todo mis años en Hogwarts...
La profesora McGonagall estaba casi muda de la impresión, y sus gafas centelleaban de furia.
—¿Cómo te has atrevido...? Has podido romperte el cuello...
—No fue culpa de él, profesora...
—Silencio, Parvati.
—Pero Malfoy..
—Ya es suficiente, Weasley. Harry Potter, ven conmigo.
Profesora, fue un vuelo excepcional, no puede regañarlo por eso- reclamaron James y Sirius a la vez
McGonagall volteo a verlo con furia, pero por dentro sonreía, recordaba ese día y el cambio que fue para la casa a partir de ese momento
En aquel momento, Harry pudo ver el aire triunfal de Malfoy, Crabbe y Goyle, mientras andaba inseguro tras la profesora McGonagall, de vuelta al castillo. Lo iban a expulsar; lo sabía. Quería decir algo para defenderse, pero no podía controlar su voz. La profesora McGonagall andaba muy rápido, sin siquiera mirarlo. Tenía que correr para alcanzarla. Esta vez sí que lo había hecho. No había durado ni dos semanas. En diez minutos estaría haciendo su maleta. ¿Qué dirían los Dursley cuando lo vieran llegar a la puerta de su casa?
No, no puede expulsarlo- exclamo Sirius con congoja- eso sería una injusticia
Es más que eso, es un ultraje, un escándalo- James golpeaba con los puños sus rodillas a cada palabra- profesora no puede hacerlo- la vio con ojos suplicante
Se hará lo que se tenga que hacer- declaro la profesora riendo por dentro, era la primera vez que los tenia realmente controlados a ese par
¿Por qué tienes que ser tan dramático amigo?- inquirió Ron volteando a ver a Harry con burla
No lo se- exclamo Harry con indiferencia- supongo que me volví un poco arisco a partir de los castigos injustos con los Dursley
Puede- concordó Ron con un asentimiento restándole importancia
Subieron por los peldaños delanteros y después por la escalera de mármol. La profesora McGonagall seguía sin hablar. Abría puertas y andaba por los pasillos, con Harry corriendo tristemente tras ella. Tal vez lo llevaba ante Dumbledore. Pensó en Hagrid, expulsado, pero con permiso para quedarse como guardabosque. Quizá podría ser el ayudante de Hagrid. Se le revolvió el estómago al imaginarse observando a Ron y los otros convirtiéndose en magos, mientras él andaba por ahí, llevando la bolsa de Hagrid.
La profesora McGonagall se detuvo ante un aula. Abrió la puerta y asomó la cabeza.
—Discúlpeme, profesor Flitwick. ¿Puedo llevarme a Wood un momento?
¿Wood? —pensó Harry aterrado—. ¿Wood sería el encargado de aplicar los castigos físicos?»
¡No! ¡No pueden golpearlo!- exclamaron sorprendidos James y Sirius, se notaba la angustia en su voz- no hizo nada malo
Exacto, solo darle su merecido a ese mal nacido- tercio Sirius señalando a Draco con un dedo fríamente
Pero Wood era sólo un muchacho corpulento de quinto año, que salió de la clase de Flitwick con aire confundido.
—Seguidme los dos —dijo la profesora McGonagall. Avanzaron por el pasillo, Wood mirando a Harry con curiosidad.
—Aquí.
La profesora McGonagall señaló un aula en la que sólo estaba Peeves, ocupado en escribir groserías en la pizarra.
— ¡Fuera, Peeves! —dijo con ira la profesora.
Peeves tiró la tiza en un cubo y se marchó maldiciendo. La profesora McGonagall cerró la puerta y se volvió para encararse con los muchachos.
—Potter, éste es Oliver Wood. Wood, te he encontrado un buscador.
¿QUE? -gritaron sorprendidos James, Remus y Sirius a la vez volteando a ver a Harry
Este solo se encogió de hombros y volteo a ver a Hermione pidiendo ayuda
La expresión de intriga de Wood se convirtió en deleite.
— ¿Está segura, profesora?
—Totalmente —dijo la profesora con vigor—. Este chico tiene un talento natural. Nunca vi nada parecido. ¿Ésta ha sido tu primera vez con la escoba, Potter?
Harry asintió con la cabeza en silencio. No tenía una explicación para lo que estaba sucediendo, pero le parecía que no lo iban a expulsar y comenzaba a sentirse más seguro.
—Atrapó esa cosa con la mano, después de un vuelo de quince metros —explicó la profesora a Wood—. Ni un rasguño. Charlie Weasley no lo habría hecho mejor.
Wood parecía pensar que todos sus sueños se habían hecho realidad.
—¿Alguna vez has visto un partido de quidditch, Potter? —preguntó excitado.
—Wood es el capitán del equipo de Gryffindor —aclaró la profesora McGonagall.
—Y tiene el cuerpo indicado para ser buscador —dijo Wood, paseando alrededor de Harry y observándolo con atención—. Ligero, veloz... Vamos a tener que darle una escoba decente, profesora, una Nimbus 2.000 o una Cleansweep 7.
—Hablaré con el profesor Dumbledore para ver si podemos suspender la regla del primer año. Los cielos saben que necesitamos un equipo mejor que el del año pasado. Fuimos aplastados por Slytherin en ese último partido. No pude mirar a la cara a Severus Snape en vanas semanas...
La profesora McGonagall observó con severidad a Harry, por encima de sus gafas.
—Quiero oír que te entrenas mucho, Potter, o cambiaré de idea sobre tu castigo.
Luego, súbitamente, sonrió.
—Tu padre habría estado orgulloso —dijo—. Era un excelente jugador de quidditch.
¡Gracias profesora!- exclamo James con la voz rota- mi hijo buscador… y en su primer año- este sorbió audiblemente y retirándose una lagrima que resbalaba por su mejilla
Así que eso fue todo lo que te dijo McGonagall- exclamo Ron sorprendido, palmeando el hombro de su amigo
 Buscador… no lo puedo creer- murmuro Sirius como si eso fuera lo más extraño del mundo
Sirius, no es para tanto- dijo Harry ganándose las miradas asombradas de los merodeadores y los gemelos
¡QUE NO ES PARA TANTO!- gritaron sorprendidos los gemelos y los merodeadores a la vez
Sí, no lo es- respondió Harry restándole importancia- es lo… ¡MAXIMO!- termino con una gran sonrisa
Ya me habías asustado cachorro- dejo escapar Sirius un suspiro contenido dejándose caer en su lugar, asiendo reír a Harry, Ron, Hermione y Ginny por la actitud de esos cinco
En verdad los hombres no tienen otra cosa en la cabeza que no sea quidditch- bufo Hermione volviendo la vista al libro con una mirada divertida
No solo ello Hermione- exclamo Ron volteando a ver a su hermana con complicidad
Si… no solo ellos- sonrió Hermione volteando a ver a su mejor amiga la cual le regreso la mirada
¿Qué quieren decir?- pregunto James volteando a ver a Harry y Ginny a la vez
Nada- respondieron los dos a la vez, se voltearon a ver y se sonrieron en complicidad, se besaron con ternura y Hermione continuo.
—Es una broma.
Era la hora de la cena. Harry había terminado de contarle a Ron todo lo sucedido cuando dejó el parque con la profesora McGonagall. Ron tenía un trozo de carne y pastel de riñón en el tenedor; pero se olvidó de llevárselo a la boca.
— ¿Buscador? —dijo—. Pero los de primer año nunca... Serías el jugador más joven en...
—Un siglo —terminó Harry, metiéndose un trozo de pastel en la boca. Tenía muchísima hambre después de toda la excitación de la tarde—. Wood me lo dijo.
Es lo más obvio, comer y jugar es lo unico que debe de haber en la cabeza de un jugador de quidditch- dijo James recitando lo que según él era el código de todo jugador de quidditch- claro- volteo a ver a su novia la cual lo fulminaba con la mirada- exceptuando a las chicas y más si es tu novia, eso no debes olvidarlo
No James, nosotros nunca nos involucramos con ninguna chica- volteo a ver a Lily ofendido- solo que tu rompiste la regla y e liaste con Evans
Y es lo mejor que eh hecho en mi vida- tercio James con orgullo abrazando y besando a su novia
James, hay niños presente- exclamo Lily sonrojándose por la audiencia
Mama, ya no soy un niño, tengo dieciséis años- exclamo Harry sintiéndose ofendido
Para una madre siempre serás un niño pequeño- citaron Lily y Molly como si ese fuera el credo de toda madre, a la primera cada vez le brotaban más sus dotes de madre
Ron estaba tan sorprendido e impresionado que se quedó mirándolo boquiabierto.
—Tengo que empezar a entrenarme la semana que viene —dijo Harry—. Pero no se lo digas a nadie, Wood quiere mantenerlo en secreto.
Fred y George Weasley aparecieron en el comedor; vieron a Harry y se acercaron rápidamente.
—Bien hecho —dijo George en voz baja—. Wood nos lo contó. Nosotros también estamos en el equipo. Somos golpeadores.
Fantástico- alabaron James y Sirius volteando a ver a los chicos con orgullo
Ser golpeador es un gran trabajo, eres indispensable para tu equipo, sin ti los demás están indefensos- tercio Sirius orgullo de su puesto como golpeador del equipo
Lo sabemos- respondieron los gemelos con orgullo y un brillo especial en los ojos
—Te lo aseguro, vamos a ganar la copa de quidditch este curso —dijo Fred—. No la ganamos desde que Charlie se fue, pero el equipo de este año será muy bueno. Tienes que hacerlo bien, Harry. Wood casi saltaba cuando nos lo contó.
—Bueno, tenemos que irnos. Lee Jordan cree que ha descubierto un nuevo pasadizo secreto, fuera del colegio.
—Seguro que es el que hay detrás de la estatua de Gregory Smarmy, que nosotros encontramos en nuestra primera semana.
¡Increíble!- exclamaron sorprendido los merodeadores
Nosotros tardamos tres días- exclamo James apuntándose a él y sus amigos
Si, Sirius tropezó con él gracias a que Severus nos venía persiguiendo con varita en mano y echando maldiciones a diestra y siniestra, nada propio de un niño de primero- recordó Sirius enviándole una sonrisa indolente a Snape, el cual frunció el ceño, al saber que por el habían encontrado uno de sus múltiples escondites
Severus- exclamo ofendida la profesora- ¿Cómo pudiste hacer eso?
Se burlaban de mi, me enoje, tenia once años McGonagall- explico Snape como si fuera lo mas obvio
Esa no es excusa- murmuro Harry por lo bajo imitando a la perfección la voz del pocionista, haciendo reír a sus amigos y novia
Fred y George acababan de desaparecer, cuando se presentaron unos visitantes mucho menos agradables. Malfoy, flanqueado por Crabbe y Goyle.
— ¿Comiendo la última cena, Potter? ¿Cuándo coges el tren para volver con los muggles?
—Eres mucho más valiente ahora que has vuelto a tierra firme y tienes a tus «amiguitos» —dijo fríamente Harry. Por supuesto que en Crabbe y Goyle no había nada que justificara el diminutivo, pero como la Mesa Alta estaba llena de profesores, no podían hacer más que crujir los nudillos y mirarlo con el ceño fruncido.
—Nos veremos cuando quieras —dijo Malfoy—. Esta noche, si quieres. Un duelo de magos. Sólo varitas, nada de contacto. ¿Qué pasa? Nunca has oído hablar de duelos de magos, ¿verdad?
No lo harás Harry- lo regaño su madre severamente
Ron y Harry se voltearon a ver y luego a Hermione con sonrisas idénticas y los tres se desternillaron de la risa, recordando su salida esa noche y lo que habían descubierto
Harry James Potter- bufo Lily poniéndose de pie frente a su hijo
Mama, tenía once años- rio Harry imitando la voz de Snape el cual no pudo decir nada pues se había valido de su misma frase para salirse del problema
Lily, frunciendo el ceño, se sentó junto a su novio con la pierna derecha cruzada sobre la izquierda y las manos posadas en su rodilla, esperando que se continuara con la lectura
—Por supuesto que sí —dijo Ron, interviniendo—. Yo soy su segundo. ¿Cuál es el tuyo?
Ronald Billius Weasley te prohíbo que hagas eso- salto Molly uniéndose a Lily en su maternal sobreprotección
Mama, tenía once años y no sabía lo que decía- decía Ron con una sonrisa disimulada en su cohibición con su madre
A mi no me engañas con eso, Fred y George te ganaron esa escusa hace muchos años- riño Molly volteando a ver a los gemelos los cuales tenían una sonrisa ancha en su rostro
Rayo- bufo Ron por lo bajo, dejándose caer a un lado de Harry derrotado
Malfoy miró a Crabbe y Goyle, valorándolos.
—Crabbe —respondió—. A medianoche, ¿de acuerdo? Nos encontraremos en el salón de los trofeos, nunca se cierra con llave.
Cuando Malfoy se fue, Ron y Harry se miraron.
— ¿Qué es un duelo de magos? —preguntó Harry—. ¿Y qué quiere decir que seas mi segundo?
—Bueno, un segundo es el que se hace cargo, si te matan —dijo Ron sin darle importancia. Al ver la expresión de Harry, añadió rápidamente—: Pero la gente sólo muere en los duelos reales, ya sabes, con magos de verdad. Lo máximo que podéis hacer Malfoy y tú es mandaros chispas uno al otro. Ninguno sabe suficiente magia para hacer verdadero daño. De todos modos, seguro que él esperaba que te negaras.
— ¿Y si levanto mi varita y no sucede nada?
la tiras y le das un puñetazo en la nariz- gritaron contentos los merodeadores a la ves
Harry y Ron se voltearon a ver y comenzaron a reír, cuanta semejanza había
¿Qué?- saltaron los tres amigos confundidos
Nada- negaron Harry y Ron divertidos
—La tiras y le das un puñetazo en la nariz —le sugirió Ron.
Ah… ya veo- dijeron los merodeadores por lo bajo, se voltearon a ver y comenzaron a reír.
Ahora Harry comprendía porque eran los mejores amigos, pensaban muy parecido, se preguntaba por qué colagusano no estaba con ellos, si según él sabía, él siempre andaba con ellos asiendo mosca
—Disculpad.
Los dos miraron. Era Hermione Granger.
— ¿No se puede comer en paz en este lugar? —dijo Ron.
Hermione no le hizo caso y se dirigió a Harry
—No pude dejar de oír lo que tú y Malfoy estabais diciendo...
—No esperaba otra cosa —murmuró Ron.
Ronald- exclamo Molly fulminando a su hijo con la mirada
Lo siento mama- mascullo Ron encogiéndose en su lugar
Malfoy reía por lo bajo, le encantaba ver sufrir a esos dos
—... y no debes andar por el colegio de noche. Piensa en los puntos que perderás para Gryffindor si te atrapan, y lo harán. La verdad es que es muy egoísta de tu parte.
—Y la verdad es que no es asunto tuyo —respondió Harry.
—Adiós —añadió Ron.
Niños- gritaron ambas pelirrojas peligrosamente rojas de la cara, Harry sabia por experiencia con su amigo que no debía estar cerca de él cuando se enojaba y Ron sabia por experiencia con su madre y hermana que era mejor mantener distancia en estos caso. Ambos se pusieron en pie de un salto y fueron a colocarse en medio de Remus y Sirius, los cuales, al ver las reacciones de los chicos, salieron corriendo a colocarse detrás de los gemelos y estos batallaban con los merodeadores de quien quedaba más atrás en la sala y lejos de esas dos pelirrojas peligrosa
Que niños- rio James parándose junto a su novia y besándola en los labios con ternura, tan rápido como se había enojado, esta se calmó y regreso a sentarse en su lugar- ven, así de simple
Eso es porque es tu novia- reclamaron Ron y Harry a la vez, regresando temerosos a su lugar, el peligro aún no se iba, quedaba Molly y ella era más que suficiente para regañarlos- es mi madre
Pero Arthur también puede calmar a Molly- James volteo a ver a Arthur con una sonrisa de complicidad- ¿no Arthur?
Claro- respondió este tomando a su esposa por la cintura y sentándosela en las piernas con cariño- listo
Gracias- respondieron seis chicos a la vez
No hay de que- contestaron los hombres con una sonrisa divertida
Sabes que solo tu puedes hacer eso amor- dijo Lily besando a James en los labios
Lo se- respondió este con una sonrisa de suficiencia
No le muestres como al niño- murmullo Lily al oído de su novio haciéndole leves cosquillas
Ese es mi secreteo- rio James con un leve escalofrió
Oye, que hay niños aquí- declaro Sirius tapándose los ojos con las manos- a hacer sus cochinadas a otro lado
Quien hambre tiene- empezó James viendo a su novia con complicidad
En pan piensa- termino Lily riendo con malicia al animago
Ya verán, me las pagaran- sentencio Sirius cruzándose de brazos haciendo un berrinche
Claro, lo que digas- exclamo Lily con sorna viendo divertida la actitud de su amigo
De todos modos, pensó Harry, aquello no era lo que llamaría un perfecto final para el día. Estaba acostado, despierto, oyendo dormir a Seamus y a Dean (Neville no había regresado de la enfermería). Ron había pasado toda la velada dándole consejos del tipo de: «Si trata de maldecirte, será mejor que te escapes, porque no recuerdo cómo se hace para pararlo». Tenían grandes probabilidades de que los atraparan Filch o la Señora Norris, y Harry sintió que estaba abusando de su suerte al transgredir otra regla del colegio en un mismo día. Por otra parte, el rostro burlón de Malfoy se le aparecía en la oscuridad, y aquélla era la gran oportunidad de vencerlo frente a frente. No podía perderla.
—Once y media —murmuró finalmente Ron—. Mejor nos vamos ya.
Molly y Lily abrazadas respectivamente de sus parejas no podían hacer otra cosa que bufar y mirar con seriedad a sus respectivos hijos
Se pusieron las batas, cogieron sus varitas y se lanzaron a través del dormitorio de la torre. Bajaron la escalera de caracol y entraron en la sala común de Gryffindor. Todavía brillaban algunas brasas en la chimenea, haciendo que todos los sillones parecieran sombras negras. Ya casi habían llegado al retrato, cuando una voz habló desde un sillón cercano.
—No puedo creer que vayas a hacer esto, Harry.
Una luz brilló. Era Hermione Granger; con el rostro ceñudo y una bata rosada.
No seas aguafiestas- mascullo Sirius volteando a ver a la chica negativamente
Yo que tu mejor ahí la dejaba- previno Ron sobándose el antebrazo, todavía tenía marcas del encantamiento de Hermione
Hermione veía peligrosamente al chico, un movimiento de varita y ese hombre quedaría sin voz hasta que ella decidiera dejarlo hablar de nuevo
Black, te prevengo, me vuelves a interrumpir y Voldemort te parecerá una persona sumamente encantadora- tercio Hermione con malicia en la voz y los ojos lanzando llamaradas marrones, esa chica era peligrosa
Sirius trago saliva trabajosamente y se encogió en su lugar, sin perder de vista la varita de Hermione
— ¡Tu! —dijo Ron furioso—. ¡Vuelve a la cama!
—Estuve a punto de decírselo a tu hermano —contestó enfadada Hermione—. Percy es el prefecto y puede deteneros.
Harry no podía creer que alguien fuera tan entrometido.
—Vamos —dijo a Ron. Empujó el retrato de la Dama Gorda y se metió por el agujero.
Hermione no iba a rendirse tan fácilmente. Siguió a Ron a través del agujero, gruñendo como una gansa enfadada.
¡Harry!- exclamo Hermione ofendida
Lo siento Hermione- se disculpó el chico volteando a ver a su amiga con suplica en los ojos
Ya paso, no importa- respondió la chica volviendo la vista al libro
—No os importa Gryffindor; ¿verdad? Sólo os importa lo vuestro. Yo no quiero que Slytherin gane la copa de las casas y vosotros vais a perder todos los puntos que yo conseguí de la profesora McGonagall por conocer los encantamientos para cambios.
¿Cómo?- exclamo sorprendido James viendo a la chica con los ojos
—Vete.
—Muy bien, pero os he avisado. Recordad todo lo que os he dicho cuando estéis en el tren volviendo a casa mañana. Sois tan...
Pero lo que eran no lo supieron. Hermione había retrocedido hasta el retrato de la Dama Gorda, para volver; y descubrió que la tela estaba vacía. La Dama Gorda se había ido a una visita nocturna y Hermione estaba encerrada, fuera de la torre de Gryffindor.
—¿Y ahora qué voy a hacer? —preguntó con tono agudo.
—Ése es tu problema —dijo Ron—. Nosotros tenemos que irnos o llegaremos tarde.
No habían llegado al final del pasillo cuando Hermione los alcanzó.
—Voy con vosotros —dijo.
—No lo harás.
—¿No creeréis que me voy a quedar aquí, esperando a que Filch me atrape? Si nos encuentra a los tres, yo le diré la verdad, que estaba tratando de deteneros, y vosotros me apoyaréis.
Que caradura- declararon los merodeadores, Sirius un tanto cohibido por la amenaza, pero aun así no se podía quedar callado
Harry y sus amigos volvieron a reír estruendosamente y pasaron cerca de dos minutos tratando de calmarse por la similitud de las cosas
—Eres una caradura —dijo Ron en voz alta.
¿por qué te tienes que parecer tanto a nosotros Ron?- cuestiono Remus un tanto sorprendido
Este se encogió de hombros y volteo a ver a su amiga, la cual siguió leyendo
—Callaos los dos —dijo Harry en tono cortante—. He oído algo.
Era una especie de respiración.
—¿La Señora Norris? —resopló Ron, tratando de ver en la oscuridad.
No era la Señora Norris. Era Neville. Estaba enroscado en el suelo, medio dormido, pero se despertó súbitamente al oírlos.
—¡Gracias a Dios que me habéis encontrado! Hace horas que estoy aquí. No podía recordar el nuevo santo y seña para irme a la cama.
—No hables tan alto, Neville. El santo y seña es «hocico de cerdo», pero ahora no te servirá, porque la Dama Gorda se ha ido no sé dónde.
—¿Cómo está tu muñeca? —preguntó Harry
Ese es mi hijo- exclamo Lily alborotándole el cabello al chico, Harry solo rodo los ojos, al parecer iba a ser imposible que su madre lo dejara de hacer
—Bien —contestó, enseñándosela—. La señora Pomfrey me la arregló en un minuto.
—Bueno, mira, Neville, tenemos que ir a otro sitio. Nos veremos más tarde...
—¡No me dejéis! —dijo Neville, tambaleándose—. No quiero quedarme aquí solo. El Barón Sanguinario ya ha pasado dos veces.
Ron miró su reloj y luego echó una mirada furiosa a Hermione y Neville.
—Si nos atrapan por vuestra culpa, no descansaré hasta aprender esa Maldición de los Demonios, de la que nos habló Quirrell, y la utilizaré contra vosotros.
Hermione abrió la boca, tal vez para decir a Ron cómo utilizar la Maldición de los Demonios, pero Harry susurró que se callara y les hizo señas para que avanzaran.
Hermione, no debiste hacer eso- declaro James viendo a la chica confundido- pudo habértela echado encima
No lo haría- respondió la chica con una sonrisa
¿Por qué?- cuestiono Lily sorprendida
Porque aunque no éramos amigos en ese tiempo, Ron no sería capaz de atacar a una mujer- respondió Hermione volteando a ver al chico el cual tenía cara de sorpresa por lo bien que lo conocía
Se deslizaron por pasillos iluminados por el claro de luna, que entraba por los altos ventanales. En cada esquina, Harry esperaba chocar con Filch o la Señora Norris, pero tuvieron suerte. Subieron rápidamente por una escalera hasta el tercer piso y entraron de puntillas en el salón de los trofeos.
Malfoy y Crabbe todavía no habían llegado. Las vitrinas con trofeos brillaban cuando las iluminaba la luz de la luna. Copas, escudos, bandejas y estatuas, oro y plata reluciendo en la oscuridad. Fueron bordeando las paredes, vigilando las puertas en cada extremo del salón. Harry empuñó su varita, por si Malfoy aparecía de golpe. Los minutos pasaban.
—Se está retrasando, tal vez se ha acobardado —susurró Ron.
Entonces un ruido en la habitación de al lado los hizo saltar. Harry ya había levantado su varita cuando oyeron unas voces. No era Malfoy.
—Olfatea por ahí, mi tesoro. Pueden estar escondidos en un rincón.
¡Oh no!- exclamo Lily llevándose las manos a la boca- la maldición Potter, si algo tiene que salir mal, siempre tiene que estar un Potter presente- exclamo la chica viendo a su novio con elocuencia
Que quieres que haga querida, ese es nuestro estigma- respondió James con un ademan de manos restándole importancia
Lily suspiro resignada, ya se esperaba esa respuesta
Era Filch, hablando con la Señora Norris. Aterrorizado, Harry gesticuló salvajemente para que los demás lo siguieran lo más rápido posible. Se escurrieron silenciosamente hacia la puerta más alejada de la voz de Filch. Neville acababa de pasar, cuando oyeron que Filch entraba en el salón de los trofeos.
—Tienen que estar en algún lado —lo oyeron murmurar—. Probablemente se han escondido.
—¡Por aquí! —señaló Harry a los otros y, aterrados, comenzaron a atravesar una larga galería, llena de armaduras. Podían oír los pasos de Filch, acercándose a ellos. Súbitamente, Neville dejó escapar un chillido de miedo y empezó a correr, tropezó, se aferró a la muñeca de Ron y se golpearon contra una armadura.
Los ruidos eran suficientes para despertar a todo el castillo.
Y aun así…- dijeron Harry y Ron a la vez, haciendo que todos voltearan a verlos sorprendidos
—¡CORRED! —exclamó Harry, y los cuatro se lanzaron por la galería, sin darse la vuelta para ver si Filch los seguía. Pasaron por el quicio de la puerta y corrieron de un pasillo a otro, Harry delante, sin tener ni idea de dónde estaban o adónde iban. Se metieron a través de un tapiz y se encontraron en un pasadizo oculto, lo siguieron y llegaron cerca del aula de Encantamientos, que sabían que estaba a kilómetros del salón de trofeos.
Si que corrieron como para salvar su vida- exclamo divertido Remus viendo a los chicos, los cuales estaban sonrojados
—Creo que lo hemos despistado —dijo Harry, apoyándose contra la pared fría y secándose la frente. Neville estaba doblado en dos, respirando con dificultad.
—Te... lo... dije —añadió Hermione, apretándose el pecho—. Te... lo... dije.
James, Sirius y Remus voltearon a ver a la chica con reproche y luego James y Sirius voltearon a ver a Remus dolidos, ¿cuantas veces el licántropo les había dicho lo mismo?
—Tenemos que regresar a la torre Gryffindor —dijo Ron— lo más rápido posible.
—Malfoy te engañó —dijo Hermione a Harry—. Te has dado cuenta, ¿no? No pensaba venir a encontrarse contigo. Filch sabía que iba a haber gente en el salón de los trofeos. Malfoy debió de avisarle.
Harry pensó que probablemente tenía razón, pero no iba a decírselo.
Harry- lo regaño su madre, este solo se encogió en su lugar, cuanto habían cambiado las cosas entre ellos desde primer año y más desde Halloween
—Vamos.
No sería tan sencillo. No habían dado más de una docena de pasos, cuando se movió un pestillo y alguien salió de un aula que estaba frente a ellos.
Era Peeves. Los vio y dejó escapar un grito de alegría.
—Cállate, Peeves, por favor... Nos vas a delatar.
Peeves cacareó.
—¿Vagabundeando a medianoche, novatos? No, no, no. Malitos, malitos, os agarrarán del cuellecito.
—No, si no nos delatas, Peeves, por favor.
—Debo decírselo a Filch, debo hacerlo —dijo Peeves, con voz de santurrón, pero sus ojos brillaban malévolamente—. Es por vuestro bien, ya lo sabéis.
—Quítate de en medio —ordenó Ron, y le dio un golpe a Peeves. Aquello fue un gran error.
No, enserio- dijeron con sarcasmo los merodeadores viendo a        Ron con sorna
—¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA! —gritó Peeves—. ¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA, EN EL PASILLO DE LOS ENCANTAMIENTOS!
Pasaron debajo de Peeves y corrieron como para salvar sus vidas, recto hasta el final del pasillo, donde chocaron contra una puerta... que estaba cerrada.
—¡Estamos listos! —gimió Ron, mientras empujaban inútilmente la puerta—. ¡Esto es el final!
Podían oír las pisadas: Filch corría lo más rápido que podía hacia el lugar de donde procedían los gritos de Peeves.
—Oh, muévete —ordenó Hermione. Cogió la varita de Harry, golpeó la cerradura y susurró—: ¡Alohomora!
El pestillo hizo un clic y la puerta se abrió. Pasaron todos, la cerraron rápidamente y se quedaron escuchando.
—¿Adónde han ido, Peeves? —decía Filch—. Rápido, dímelo.
—Di «por favor».
—No me fastidies, Peeves. Dime adónde fueron.
—No diré nada si me lo pides por favor —dijo Peeves, con su molesta vocecita.
Eso es Peeves- declaro Sirius divertido- al menos aprendiste algo bueno de nosotros
Si, nos costo mucho que lo aprendiera- exclamo James sonriendo de oreja a oreja
No es verdad- informo Remus cortando el sueño de sus amigos- solo fueron cinco minutos, te lo oyó decir a ti James cuando Flitwick te preguntaba por Sirius después de lo que hizo al aula de encantamientos cuando se batió con Snape
SE LO HICISTE A UN PROFESOR- inquirió McGonagall viendo furiosa a su alumno
Este… yo… en mi defensa diré que como Sirius es mi amigo… no quería que lo regañaran- se excusó James encogido en su lugar ante las miradas reprobatorias de su novia y su profesora
Potter, estas castigado- exclamo Minerva con su voz de mando
¿Y yo por qué?- inquirió Harry viendo dolido a su profesora- no he hecho nada malo
Tu no Harry, tu padre- aclaro la profesora viendo con ternura al chico
A bueno- suspiro Harry aliviado
Profesora… recuerde la carta de advertencia- James tomo una hoja de pergamino de la mesilla central y leyó No juzgar a nadie antes de tiempo, esto quiere decir que a lo largo de los libros se darán las explicaciones necesarias, dando como resultado que al final del ultimo libro puede, que al igual que nosotros, queden sorprendidos por lo que sabrán
 Queda estrictamente prohibido restar o sumar puntos a cualquier casa.
Con esto llegamos al punto tres, no se puede castigar, expulsar o maldecir a cualquiera que este involucrado en los libros y se encuentre en esta sala
Potter, si  no lo habías notado, dice que este involucrado en los libros y tu…
Si lo estoy profesora, se me menciono al principio del libro y estoy seguro que seguiré apareciendo de una u otra forma- sonrió James sorprendido de su propio descubrimiento, no podía ser castigado y eso era increíble
Vez mama- exclamaron tanto los gemelos como Ron y Harry
No pueden castigarnos por lo que hicimos, hacemos o haremos- exclamo Fred con una sonrisa triunfante, que sus hermanos y amigos compartían con él
Esa tonta regla- exclamaron las mujeres negando abatidas
—Muy bien... por favor.
—¡NADA! Ja, ja. Te dije que no te diría nada si me lo pedías por favor. ¡Ja, ja!    —Y oyeron a Peeves alejándose y a Filch maldiciendo enfurecido.
—Él cree que esta puerta está cerrada —susurro Harry—. Creo que nos vamos a escapar. ¡Suéltame, Neville! —Porque Neville le tiraba de la manga desde hacia un minuto—. ¿Qué pasa?
Harry se dio la vuelta y vio, claramente, lo que pasaba. Durante un momento, pensó que estaba en una pesadilla: aquello era demasiado, después de todo lo que había sucedido.
No estaban en una habitación, como él había pensado. Era un pasillo. El pasillo prohibido del tercer piso. Y ya sabían por qué estaba prohibido.
¿por qué?- exclamo James poniéndose de pie
Lo mismo va para ti James, si me vuelve a interrumpir…- lo amenazo Hermione apuntándolo al pecho con la varita
No me puedes maldecir- la reto James divertido
¿Quién dijo que te iba a maldecir?- dijo Hermione sabiendo que maldiciones y hechizos eran cosas diferentes
James trago audiblemente, esa chica sí que era lista
Estaban mirando directamente a los ojos de un perro monstruoso, un perro que llenaba todo el espacio entre el suelo y el techo. Tenía tres cabezas, seis ojos enloquecidos, tres narices que olfateaban en dirección a ellos y tres bocas chorreando saliva entre los amarillentos colmillos.
¿Cómo puede estar una cosa así… encerrada en el castillo? Pregunto Remus con los ojos como platos, el solo imaginarse al perro era demasiado
Ahora se cómo conocieron a Fluffy- exclamo Hagrid viendo a los chicos con una sonrisa
Ese perro tiene nombre- inquirió Sirius volteando a ver al semi gigante
Sí, es mío, se lo preste a Dumbledore para guardar….- este se cayó abruptamente
¡Si?- ínsito Lily haciendo que Harry abriera la boca sorprendido, eso ya era demasiado
Nada, no debí decir eso… ya se enteraran- declaro Hagrid volteando a ver a Dumbledore y la profesora McGonagall con disculpa en los ojos
Estaba casi inmóvil, con los seis ojos fijos en ellos, y Harry supo que la única razón por la que no los había matado ya era porque la súbita aparición lo había cogido por sorpresa. Pero se recuperaba rápidamente: sus profundos gruñidos eran inconfundibles.
Harry abrió la puerta. Entre Filch y la muerte, prefería a Filch.
Digo lo mismo- afirmo Lily todavía asustada por la descripción del perro
Retrocedieron y Harry cerró la puerta tras ellos. Corrieron, casi volaron por el pasillo. Filch debía de haber ido a buscarlos a otro lado, porque no lo vieron. Pero no les importaba: lo único que querían era alejarse del monstruo. No dejaron de correr hasta que alcanzaron el retrato de la Dama Gorda en el séptimo piso.
—¿Dónde os habíais metido? —les preguntó, mirando sus rostros sudorosos y rojos y sus batas desabrochadas, colgando de sus hombros.
—No importa... Hocico de cerdo, hocico de cerdo —jadeó Harry, y el retrato se movió para dejarlos pasar. Se atropellaron para entrar en la sala común y se desplomaron en los sillones.
Pasó un rato antes de que nadie hablara. Neville, por otra parte, parecía que nunca más podría decir una palabra.
—¿Qué pretenden, teniendo una cosa así encerrada en el colegio? —dijo finalmente Ron—. Si algún perro necesita ejercicio, es ése.
Remus, creo que Ron te copio la frase- exclamo James palmeando el hombro de su amigo divertido
No es verdad James, él me copio a mi, yo lo dije hace cinco años- dijo Ron volteando a ver detenidamente a Remus y James, los cuales reían divertidos
Hermione había recuperado el aliento y el mal carácter.
—¿Es que no tenéis ojos en la cara? —dijo enfadada—. ¿No visteis lo que había debajo de él?
—¿El suelo? —sugirió Harry—. No miré sus patas, estaba demasiado ocupado observando sus cabezas.
—No, el suelo no. Estaba encima de una trampilla. Es evidente que está vigilando algo.
Creo que ahí esta el paquetito que saco Hagrid del banco- dijo Lily volteando a ver a su hijo, el cual sonrió
Ya veo de donde sacaste lo perspicaz- observo Ron viendo a Lily y a Harry los cuales lo veían confundidos
Se puso de pie, mirándolos indignada.
—Espero que estéis satisfechos. Nos podía haber matado. O peor, expulsado. Ahora, si no os importa, me voy a la cama.
Hermione, ¿como que es peor que te expulsen a morir?- inquirió Sirius con la boca abierta, eso era extraño
En primero no sabía cuáles eran mis prioridades, pero cuando tu amigo es Harry Potter, eso llega a cambiar- respondió Hermione viendo con complicidad a Harry y Ron, los cuales sonreían abiertamente
Ron la contempló boquiabierto.
—No, no nos importa —dijo— Nosotros no la hemos arrastrado, ¿no?
Pero Hermione le había dado a Harry algo más para pensar, mientras se metía en la cama. El perro vigilaba algo... ¿Qué había dicho Hagrid? Gringotts era el lugar más seguro del mundo para cualquier cosa que uno quisiera ocultar... excepto tal vez Hogwarts.
Parecía que Harry había descubierto dónde estaba el paquetito arrugado de la cámara setecientos trece.
Pelirroja, creo que Harry heredo de ti el hecho de ver todo de una forma que los demás no podemos verlos- exclamó Sirius viendo a su cuñada y su ahijado sorprendido
Se llama perspicacia Sirius y sí, creo que eso lo saco de mi- declaro Lily revolviendo nuevamente el cabello de Harry, al parecer se le iba a hacer costumbre, mientras Harry fruncía el ceño, eso no le gustaba
Bueno aquí termina, que lea alguien más, ya me enfade de que me estén interrumpiendo cada cinco minutos- declaro Hermione dejando el libro en la mesilla central con el separador en la pagina que iban
Leeré yo- indico Lily tomando el libro entre sus delgados dedos blancos
No te sulfures tanto como la castaña- pidió Sirius divertido
Te lo advertí- declaro Hermione arremangándose la túnica- Avis- una bandada de canarios amarillos apareció de la nada, la mirada de Hermione se transformó a una de seriedad total y apuntando a Sirius exclamo en un susurro- Opugno.
Los canarios se fueron contra Sirius atacando cada trocito de piel descubierta del chico, haciéndolo gritar del dolor
Hermione, por favor- pidió el chico con voz suplicante
Discúlpate- exigió Hermione con malicia
Lo siento, en verdad lo siento, pero por favor, que paren- exclamo Sirius volteando a ver a Hermione implorante
Finnite-dijo la chica apuntando al chico, los canarios desaparecieron en el acto y el chico se veía todo picoteado y magullado, ahí donde los pájaros la habían atacado
¿así me veía yo?- pregunto por lo bajo Ron a Harry
Si compañero, pero tú te lo buscaste- afirmo Harry dejando en claro que el apoyaba a Hermione en esa ocasión
Lo sé- exclamo el pelirrojo arrepentido por lo que había hecho
Y que conste que no fue un maleficio- dijo Hermione viendo a Sirius con desdén, no era bueno hacerla enojar- no solo los maleficios lastiman
Ahora lo se- exclamo Sirius sobándose el antebrazo con delicadeza
Bueno, una vez calmado a Sirius, comenzare a leer

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