Bueno, una vez calmado a Sirius, comenzare a leer
Pero relájate pelirroja- exclamo Sirius con un ademan de manos y los ojos como platos- no quiero que mi linda Anatomía sufra mas daños
Entonces no me interrumpas tanto- dijo Lily tomando el libro y abriéndolo en el capitulo en el que iban, quería ver si podía ganarle a Hermione en los capítulos que leyó
Halloween
Si, la fiesta- exclamaron contentos James y Sirius brincando en sus lugares con las manos en alto y expresión de niños en navidad con los regalos en su regazo
Lily bufo con la mirada encolerica, solo una palabra y ya la habían interrumpido, volteo a ver a Hermione y sonrio con elocuencia para darle entender que ya entendía su frustración y esta le correspondió la sonrisa dulcemente
Malfoy no podía creer lo que veían sus ojos, cuando vio que Harry y Ron todavía estaban en Hogwarts al día siguiente, con aspecto cansado pero muy alegres. En realidad, por la mañana Harry y Ron pensaron que el encuentro con el perro de tres cabezas había sido una excelente aventura, y ya estaban preparados para tener otra. Mientras tanto, Harry le habló a Ron del paquete que había sido llevado de Gringotts a Hogwarts, y pasaron largo rato preguntándose qué podía ser aquello para necesitar una protección así.
—Es algo muy valioso, o muy peligroso —dijo Ron.
O las dos cosas- dice Lily anticipándose a o que iba a leer, con una sonrisa emocionada
—O las dos cosas —opinó Harry
Lily volteo a ver a su hijo y sonrio a este con ternura, ahora se iba dando cuenta de que con cada capitulo se parecían mas
Pero como lo único que sabían con seguridad del misterioso objeto era que tenía unos cinco centímetros de largo, no tenían muchas posibilidades de adivinarlo sin otras pistas.
Ni Neville ni Hermione demostraron el menor interés en lo que había debajo del perro y la trampilla. Lo único que le importaba a Neville era no volver a acercarse nunca más al animal.
Pero Neville, imagínate las de aventuras que vivirías con ese perro- exclamo Sirius emocionado, imaginándose las de cosas que haría con ese perro en sus escapadas de cada mes
Sirius, la verdad no quiero volver a ver a ese perro en mi vida- declaro Neville negando con rotundidad, recordando la única vez que había estado frente a él y lo mal que había estado después de eso
Hermione se negaba a hablar con Harry y Ron, pero como era una sabihonda mandona, los chicos lo consideraron como un premio.
Lo sentimos Hermione- exclamaron Harry y Ron a la vez, antes de que sus madres los regañaran
No importa, eso paso hace siglos, ya es poción pasada- declaro Hermione sonriendo a sus amigos y abrazándolos con camaradería
Lo que realmente deseaban en aquel momento era poder vengarse de Malfoy y, para su gran satisfacción, la posibilidad llegó una semana más tarde, por correo.
¿QUE ES?- gritaron saltando en sus lugares con expectación, ansias y emoción por saber
Si dejan de interrumpirme, lo sabrán- dijo Lily enojada, lanzando una mirada furiosa a su novio y amigo con esos ojos verdes encendidos que asustaban a cualquiera
Mientras las lechuzas volaban por el Gran Comedor, como de costumbre, la atención de todos se fijó de inmediato en un paquete largo y delgado, que llevaban seis lechuzas blancas. Harry estaba tan interesado como los demás en ver qué contenía, y se sorprendió mucho cuando las lechuzas bajaron y dejaron el paquete frente a él, tirando al suelo su tocino. Se estaban alejando, cuando otra lechuza dejó caer una carta sobre el paquete.
¡Te mandaron una escoba!- exclamo asombrado James, con los ojos brillando de emoción, en su cara se palpaba claramente las ansias de saber cual escoba seria
Lily, al ver la cara de su novio rodo los ojos, rio entre dientes y siguió con la lectura
Harry abrió el sobre para leer primero la carta y fue una suerte, porque decía:
NO ABRAS EL PAQUETE EN LA MESA Contiene tu nueva Nimbus 2.000, pero no quiero que todos sepan que te han comprado una escoba, porque también querrán una. Oliver Wood te esperará esta noche en el campo de quidditch a las siete, para tu primera sesión de entrenamiento.
Profesora McGonagall
¡Una Nimbus 2,000!- chillaron emocionados Sirius y James con lagrimas en los ojos viendo a la profesora
Profesora, le dio una Nimbus 2,000, la descripción en los primeros capítulos era impresionante, y usted le dio una Nimbus 2,000 para que entrara en el equipo de quidditch, profesora… no sabe… como se lo agradezco- exclamo James parándose frente a la profesora y tomándole las manos con cariño entre las suyas y con lagrimas de felicidad en los ojos
No hay de que Sr Potter- sonrio McGonagall con amabilidad a su ex alumno- era lo menos que podía hacer, se los debía a ti y a Lily- tercio volteando a ver a Lily con una sonrisa profesora
Lily dejo caer el libro entre sus manos y corrió a abrazar a su profesora con renovadas lagrimas de gratitud en los ojos, esta, un tanto sorprendida, la abrazo con torpeza, dándole unas torpes palmaditas en la espalda
No hay nada que agradecer Evans, es lo menos que podía hacer- exclamo la profesora separando a Lily con delicadeza
Gracias profesora- repitió la chica secándose las lagrimas con el dorso de su mano
Harry veía esto muy sorprendido, no se había planteado esa posibilidad, que la profesora estimara tanto a sus padres, y que en parte fuera por ellos lo que habría hecho, sonrio a la profesora en agradecimiento y esta le correspondió. Ginny le apretó la mano con ternura y Harry se lo agradeció regresándole el apretón, era bueno tenerla ahí con el
Después de varios minutos, en lo que tardo James en calmar a Lily, se reinicio la lectura, con una Lily un tanto ronca por el nudo que todavía tenia en la garganta
Harry tuvo dificultades para ocultar su alegría, mientras le alcanzaba la nota a Ron.
—¡Una Nimbus 2.000! —gimió Ron con envidia—. Yo nunca he tocado ninguna.
Hay hermanito- negaron Fred y George divertidos en dirección a su hermano
Ya basta los dos, que pienso hacer lo mismo que Hermione si no me dejan en paz- los amenazo Ron con la orejas coloradas apuntando a sus hermanos gemelos con la varita
Ronald Weasley, te prohíbo que amenaces a tus hermanos- lo reprendió Molly con voz severa
Si mama- suspiro Ron sentándose en su lugar todavía con las orejas encendidas y echando chispas por sus azules ojos
Los gemelos rieron disimuladamente por detrás de su madre, para que esta no los regañara, haciendo rabiar mas al menor de los barones Weasley
Salieron rápidamente del comedor para abrir el paquete en privado, antes de la primera clase, pero a mitad de camino se encontraron con Crabbe y Goyle, que les cerraban el camino. Malfoy le quitó el paquete a Harry y lo examinó.
Regrésaselo- rugieron furiosos los merodeadores, fulminando al chico rubio con la mirada
Este retrocedió un tanto atemorizado, ya había visto antes la mirada que tenia James provenir de unos ojos verdes y sabia lo peligrosa que podía ser, solo que esta vez, veía la mirada provenir de unos ojos cafés, seguidos de unos grises, y mieles, ojos que sabia que podían ser muy peligrosos y mas por que se podía ver a lobo que había detrás de esa mascara de gentil naturaleza humana
Harry reía libremente, ver a su némesis intimidado por su padre, padrino y tío era algo con lo que siempre había soñado y que ahora era mas que verdad y lo disfrutaba como ningún otra cosa. Volteando a ver a sus amigos y novia vio que estos disfrutaban igual que él el ver a Malfoy intimidado por tres hombres que por el momento, solo uno de ellos estaba ahí.
—Es una escoba —dijo, devolviéndoselo bruscamente, con una mezcla de celos y rencor en su cara—. Esta vez lo has hecho, Potter. Los de primer año no tienen permiso para tener una.
Ron no pudo resistirse.
—No es ninguna escoba vieja —dijo—. Es una Nimbus 2.000. ¿Cuál dijiste que tenías en casa, Malfoy, una Comet 260? —Ron rió con aire burlón—. Las Comet parecen veloces, pero no tienen nada que hacer con las Nimbus.
— ¿Qué sabes tú, Weasley, si no puedes comprar ni la mitad del palo? —replicó Malfoy—. Supongo que tú y tus hermanos tenéis que ir reuniendo la escoba ramita a ramita.
Estúpido mocoso ¡como te atreves!- gritaron molestos los gemelos y los merodeadores a la vez, poniéndose de pie de un salto y apuntando al chico con sus varitas
Potter, Weasley, Black, Lupin, siéntense ya- exclamo Snape poniéndose de pie interponiéndose entre los chicos y su alumno, fulminando a los merodeadores y los gemelos con la mirada mas fría que tenia en su arsenal de miradas que solo le lanzaba a Harry cuando le recordaba a su propio némesis- Li… Evans esta tratando de leer, si la siguen interrumpiendo por tonterías que ya pasaron, yo mismo me encargare de que lo que le hizo Granger a Black sea solo como una caricia comparado con lo que tengo planeado
Ante esto, los gemelos regresaron a su lugar amilanados, ese profesor era de dar miedo, mientras que los merodeadores lo fulminaron con la mirada, de momento no podían hacer nada, ya se las cobrarían una vez que regresaran a su época
Snape, no hace falta- dijo Lily desde su lugar, viendo el intercambio entre antiguos enemigos de colegio con temor- yo sola puedo defenderme, gracias- tercio fríamente, lanzando una mirada gélida con sus ojos esmeraldas
Snape negó imperceptiblemente y regreso a su lugar, poniendo una mano sobre Draco para tranquilizarlo un poco, los merodeadores también regresaron a su lugar, pero solo por la mirada que les lanzo Lily una vez que Snape se hubo sentado
Antes de que Ron pudiera contestarle, el profesor Flitwick apareció detrás de Malfoy
—No os estaréis peleando, ¿verdad, chicos? —preguntó con voz chillona.
—A Potter le han enviado una escoba, profesor —dijo rápidamente Malfoy.
—Sí, sí, está muy bien —dijo el profesor Flitwick, mirando radiante a Harry—. La profesora McGonagall me habló de las circunstancias especiales, Potter. ¿Y qué modelo es?
—Una Nimbus 2.000, señor —dijo Harry, tratando de no reír ante la cara de horror de Malfoy—. Y realmente es gracias a Malfoy que la tengo.
En tu cara Malfoy- canto Sirius gesticulando con la boca muecas burlescas haciendo rabiar al rubio, el cual se puso rojo de coraje
Harry y Ron subieron por la escalera, conteniendo la risa ante la evidente furia y confusión de Malfoy.
—Bueno, es verdad —continuó Harry cuando llegaron al final de la escalera de mármol—. Si él no hubiera robado la Recordadora de Neville, yo no estaría en el equipo...
—¿Así que crees que es un premio por quebrantar las reglas? —Se oyó una voz irritada a sus espaldas. Hermione subía la escalera, mirando con aire de desaprobación el paquete de Harry
—Pensaba que no nos hablabas —dijo Harry.
—Sí, continúa así —dijo Ron—. Es mucho mejor para nosotros.
En verdad, lo sentimos Hermione- exclamaron los chicos cabizbajos, no les agradaba mucho como habían sido con su amiga en un principio
No hay nada de que disculpar- sonrio Hermione encogiéndose de hombros y cerrando los ojos formándosele una arruguitas en el contorno- he de admitir que al ver esto, me veo un poco… mandona… corajuda… entrometida
No sigas, creo que todos entendimos Hermione- exclamo Ron encogiéndose en su lugar, pues él era el que había dicho todo eso de ella
La chica sonrio a su amigo y para sorpresa de este, ella lo beso en la mejilla con dulzura, provocando que el chico se sonrojara y de paso, burlas por parte de sus hermanos y su "mejor amigo"
Hermione se alejó con la nariz hacia arriba.
Durante aquel día, Harry tuvo que esforzarse por atender a las clases. Su mente volvía al dormitorio, donde su escoba nueva estaba debajo de la cama, o se iba al campo de quidditch, donde aquella misma noche aprendería a jugar. Durante la cena comió sin darse cuenta de lo que tragaba, y luego se apresuró a subir con Ron, para sacar; por fin, a la Nimbus 2.000 de su paquete.
No eres el único con ese problema- exclamo Lily observando a su novio el cual parecía perdido en Merlín sabe donde
Si, ya me di cuenta- observo Harry viendo a su padre y de paso a su padrino, ambos con la vista perdida, tal vez la inmortalidad del cangrejo era muy atrayente
—Oh —suspiró Ron, cuando la escoba rodó sobre la colcha de la cama de Harry.
Hasta Harry, que no sabía nada sobre las diferencias en las escobas, pensó que parecía maravillosa. Pulida y brillante, con el mango de caoba, tenía una larga cola de ramitas rectas y, escrito en letras doradas: «Nimbus 2.000».
Me la prestas- chillaron como niños pequeños Sirius y James con ojos esperanzados viendo al menor de los Potter
No puedo- respondió Harry sonriendo de lado, recordando la suerte de su amada escoba
Ya que salgamos, no en este preciso instante- dijo James sabiendo que salir en este momento era un caso perdido
En verdad no puedo- dijo Harry tratando de tragar el nudo que se le había formado en la garganta por culpa de su escoba- ya… no la tengo- soltó en un murmullo casi inaudible
¿Cómo?- salto Sirius sorprendido, cubriéndose la boca con las manos
Así como escuchas, no la tengo, ya sabrás mas delante por que, no me hagas recordarlo en este momento- pidió Harry con suplica en la cara, cosa que convenció a su padrino
Cerca de las siete, Harry salió del castillo y se encaminó hacia el campo de quidditch. Nunca había estado en aquel estadio deportivo. Había cientos de asientos elevados en tribunas alrededor del terreno de juego, para que los espectadores estuvieran a suficiente altura para ver lo que ocurría. En cada extremo del campo había tres postes dorados con aros en la punta. Le recordaron los palitos de plástico con los que los niñosmuggles hacían burbujas, sólo que éstos eran de quince metros de alto.
Harry, ¿Para quién alguien querría hacer burbujas con los aros de quidditch si son para anotar y las burbujas las puedes hacer con la varita?- se extraño James volteando a ver al que seria su hijo en un futuro no muy lejano
No papa- exclamo Harry tratando de explicar algo a un niño pequeño por enésima vez- dije que se parecía a unos aritos con lo que los niños… olvídalo, no lo entenderías- tercio Harry con un ademan de mano restándole importancia y volteando la vista a su madre- mejor, enséñaselo cuando regresen, por favor- pidió el chico con suplica en los ojos
Lo hare, no te preocupes- sonrio Lily acariciando la barbilla de su hijo con ternura
Demasiado deseoso de volver a volar antes de que llegara Wood, Harry montó en su escoba y dio una patada en el suelo. Qué sensación. Subió hasta los postes dorados y luego bajó con rapidez al terreno de juego. La Nimbus 2.000 iba donde él quería con sólo tocarla.
Wow, ¡increíble!- señalo Sirius asombrado- ¿de verdad ya no la tienes?- pregunto esperanzado el chico
Este negó con un encogimiento de hombros y la mirada triste
—¡Eh, Potter, baja!
Había llegado Oliver Wood. Llevaba una caja grande de madera debajo del brazo. Harry aterrizó cerca de él.
—Muy bonito —dijo Wood, con los ojos brillantes—. Ya veo lo que quería decir McGonagall, realmente tienes un talento natural. Voy a enseñarte las reglas esta noche y luego te unirás al equipo, para el entrenamiento, tres veces por semana.
Abrió la caja. Dentro había cuatro pelotas de distinto tamaño.
—Bueno —dijo Wood—. El quidditch es fácil de entender; aunque no tan fácil de jugar. Hay siete jugadores en cada equipo. Tres se llaman cazadores.
—Tres cazadores —repitió Harry, mientras Wood sacaba una pelota rojo brillante, del tamaño de un balón de fútbol.
Lily volteaba cada dos por tres a su novio y amigos advirtiéndoles con la mirada de una interrupción más y así les iría
—Esta pelota se llama quaffle —dijo Wood—. Los cazadores se tiran la quaffle y tratan de pasarla por uno de los aros de gol. Obtienen diez puntos cada vez que la quaffle pasa por un aro. ¿Me sigues?
—Los cazadores tiran la quaffle y la pasan por los aros de gol —recitó Harry—. Entonces es una especie de baloncesto, pero con escobas y seis canastas.
¿Que es baloncesto?- cuestionaron Sirius y James a Remus, el cual rodando los ojos contesto
Un deporte de los muggles, lanzan una pelota de cuero y entra en una canasta, haciendo un punto- respondió con fastidio
¿Siempre son así?- pregunto Harry un poco confundido a Remus
Para mi desgracia… si- respondió Remus con un sonoro suspiro, confundiendo aun más a sus amigos, los cuales no habían entendido nada
Antes de que ese par continuaran con sus interrupciones, Lily continúo leyendo
—¿Qué es el baloncesto? —preguntó Wood.
—Olvídalo —respondió rápidamente Harry
Creo que eso era mas fácil- observo Remus mentalmente, pensando que era una buena forma de zafarse de ese par y sus preguntas tontas
—Hay otro jugador en cada lado, que se llama guardián. Yo soy guardián de Gryffindor. Tengo que volar alrededor de nuestros aros y detener los lanzamientos del otro equipo.
—Tres cazadores y un guardián —dijo Harry, decidido a recordarlo todo—. Y juegan con la quaffle. Perfecto, ya lo tengo. ¿Y para qué son ésas? —Señaló las tres pelotas restantes.
—Ahora te lo enseñaré —dijo Wood—. Toma esto.
Dio a Harry un pequeño palo, parecido a un bate de béisbol.
—Voy a enseñarte para qué son —dijo Wood—. Esas dos son las bludgers.
Enseñó a Harry dos pelotas idénticas, pero negras y un poco más pequeñas que la roja quaffle. Harry notó que parecían querer escapar de las tiras que las sujetaban dentro de la caja.
—Quédate atrás —previno Wood a Harry. Se inclinó y soltó una de las bludgers.
Sirius se mostraba ansioso, se golpeaba las rodillas con los puños tan rápidamente que estos se habían vuelto borrosos
De inmediato, la pelota negra se elevó en el aire y se lanzó contra la cara de Harry. Harry la rechazó con el bate, para impedir que le rompiera la nariz, y la mandó volando por el aire. Pasó zumbando alrededor de ellos y luego se tiró contra Wood, que se las arregló para sujetarla contra el suelo.
—¿Ves? —dijo Wood jadeando, metiendo la pelota en la caja a la fuerza y asegurándola con las tiras—. Las bludgers andan por ahí, tratando de derribar a los jugadores de las escobas. Por eso hay dos golpeadores en cada equipo (los gemelos Weasley son los nuestros).
¿Ustedes son los golpeadores de la casa?- exclamo Sirius volteando a ver a los gemelos con ferocidad
Éramos- exclamo Fred con una sonrisa radiante
¿Cómo que eran?- exigió Sirius con el gesto sombrío repentinamente
Pues… por que ya salimos de Hogwarts- respondió George con una sonrisa de suficiencia
Ah… por eso… si…yo también era… o soy el golpeador de la casa- exclamo Sirius ensanchando el pecho con orgullo, abrazando a James por los hombros con altanadería típicos de ellos- aquí, mi amigo- señalo a James zarandeándolo un poco- es el capitán del equipo desde quinto año- sonrio satisfecho Sirius
No es para tanto- exclamo con falsa modestia James- solo que desde que entre no hemos perdido ningún partido, y año tras año hemos ganado la copa de quidditch y la de las casas
Igual nosotros- tercio Fred sonriendo a Harry, el cual se encogió un poco en el asiento
Eres capitán…
Todavía no llegamos a eso, continua mama por favor- pidió Harry cortando a su padre a media frase, aun no era momento que se pusiera como loco por eso.
Su trabajo es proteger a su equipo de las bludgers y desviarlas hacia el equipo contrario. ¿Lo has entendido?
—Tres cazadores tratan de hacer puntos con la quaffle, el guardián vigila los aros y los golpeadores mantienen alejadas las bludgers de su equipo —resumió Harry.
Bien hecho Harry… lo esencial de un hijo mío es saber TODO sobre quidditch- exagero James con los ojos muy brillantes, su segundo amor, el quidditch, Lily tenia una difícil tarea y un enemigo al cual veía muy difícil vencer
—Muy bien —dijo Wood.
—Hum... ¿han matado las bludgers alguna vez a alguien? —preguntó Harry, deseando que no se le notara la preocupación.
No- exclamo James restándole importancia con un ademan- un par de mandíbulas y huesos rotos, incluyendo los cráneos, contusiones, desmayos, perdidas del sentido de la orientación, lagunas mentales, uhm, se me olvido el nombre, ¿Cómo se llama cuando se quedan dormidos por un largo periodo de tiempo y despiertan creyendo que no ha pasado ni un segundo?- explicaba James volteando a ver a sus amigos, pero fue Lily quien respondió
¿Lo que te paso a ti en cuarto año?- dijo la chica volteando a ver a su novio con malicia- según los muggles se llama coma, según yo, se llama síndrome de James Potter después de un partido donde no tendría que haber jugado por que estaba enfermo de varicela- rugió Lily fulminando a su novio con la mirada el cual retrocedió asustado
¿Todo eso le paso?- pregunto Harry sorprendido
Tu no te quedas atrás Harry- sentencio Hermione a sabiendas que metería a su amigo en problemas
No me ayudes Hermione- susurro el chico viendo disimuladamente a su madre, la cual seguía riñendo a su padre
Yo solo digo… que parece ser otra de las multiples maldiciones Potter- sonrio Hermione con malicia, esperando la reacción de Lily cuando se enterara que su hijo estaría tantas veces como su padre en la enfermería por culpa de ese bendito juego
Harry, por otro lado, esperaba que no se relatar los acontecimientos de los partidos, aunque algo le decía que no tenia tanta suerte como para salir bien librado, la mirada de la Sra. Weasley era mas que suficiente para comprobar sus sospechas
—Nunca en Hogwarts. Hemos tenido algunas mandíbulas rotas, pero nada peor hasta ahora. Bueno, el último miembro del equipo es el buscador. Ese eres tú. Y no tienes que preocuparte por la quaffle o las bludgers...
—Amenos que me rompan la cabeza.
Eso nunca pasa- afirmo Sirius ofendido por el comentario del chico
No… la cabeza no- respondió Harry enigmáticamente a sus amigos, los cuales rieron ante ese recuerdo
—Tranquilo, los Weasley son los oponentes perfectos para las bludgers. Quiero decir que ellos son como una pareja de bludgers humanos.
Gracias Oliver- exclamaron sonriendo los gemelos, era cierto, ellos mismo eran reconocidos como bludgers humanas
Wood buscó en la caja y sacó la última pelota. Comparada con las otras, era pequeña, del tamaño de una nuez grande. Era de un dorado brillante y con pequeñas alas plateadas.
—Esta dorada —continuó Wood— es la snitch.
Es la pelota más importante de todas- exclamo James con aire soñador
Potter, te lo advierto, una palabra más y hare lo mismo que hizo Hermione con Sirius- amenazo Lily con un dedo a su novio, él cual trago saliva audiblemente
Es la pelota más importante de todas.
James alzo una ceja en señal de "se los dije"
Cuesta mucho de atrapar por lo rápida y difícil de ver que es. El trabajo del buscador es atraparla. Tendrás que ir y venir entre cazadores, golpeadores, la quaffle y las bludgers, antes de que la coja el otro buscador, porque cada vez que un buscador la atrapa, su equipo gana ciento cincuenta puntos extra, así que prácticamente acaba siendo el ganador. Por eso molestan tanto a los buscadores. Un partido de quidditch sólo termina cuando se atrapa la snitch, así que puede durar muchísimo. Creo que el record fue tres meses. Tenían que traer sustitutos para que los jugadores pudieran dormir... Bueno, eso es todo. ¿Alguna pregunta?
Harry negó con la cabeza. Entendía muy bien lo que tenía que hacer; el problema era conseguirlo.
Mo, eso no es ningún problema hijo- exclamo James por detrás de su novia, el cual al sentirlo, se recargo en su lugar aplastándole la mano con gran fuerza, para tratarse de una chica delgada
Lily, cariño, me dolió- exclamo el chico zafando su mano con delicadeza
De eso se trataba- exclamo fríamente la chica
—Todavía no vamos a practicar con la snitch —dijo Wood, guardándola con cuidado en la caja—. Está demasiado oscuro y podríamos perderla. Vamos a probar con unas pocas de éstas.
Sacó una bolsa con pelotas de golf de su bolsillo y, unos pocos minutos más tarde, Wood y Harry estaban en el aire. Wood tiraba las pelotas de golf lo más fuertemente que podía en todas las direcciones, para que Harry las atrapara. Éste no perdió ni una y Wood estaba muy satisfecho. Después de media hora se hizo de noche y no pudieron continuar.
Wow, atrapaste todas, a mi se me escapo nomas una- exclamo James admirado, su hijo era mejor que el
Harry se encogió de hombros, por algún extraño motivo, desconocido para él, se sentía extraño cuando su padre lo alababa, tal vez era el hecho de no haber convivido nunca con él, pero se sentía muy… diferente a lo que se imagino. Snape se dio cuenta de la actitud del chico, cosa que le sorprendía, todavía no admitiría que se había equivocado, pero esto demostraba claramente que padre e hijo no eran tan parecidos
—La copa de quidditch llevará nuestro nombre este año —dijo Wood lleno de alegría mientras regresaban al castillo—. No me sorprendería que resultaras ser mejor jugador que Charles Weasley. Él podría jugar en el equipo de Inglaterra si no se hubiera ido a cazar dragones.
Tal vez fue porque estaba ocupado tres noches a la semana con las prácticas de quidditch, además de todo el trabajo del colegio, la razón por la que Harry se sorprendió al comprobar que ya llevaba dos meses en Hogwarts. El castillo era mucho más su casa de lo que nunca había sido Privet Drive. Sus clases, también, eran cada vez más interesantes, una vez aprendidas los principios básicos.
En la mañana de Halloween se despertaron con el delicioso aroma de calabaza asada flotando por todos los pasillos. Pero lo mejor fue que el profesor Flitwick anunció en su clase de Encantamientos que pensaba que ya estaban listos para empezar a hacer volar objetos, algo que todos se morían por hacer; desde que vieron cómo hacía volar el sapo de Neville. El profesor Flitwick puso a la clase por parejas para que practicaran. La pareja de Harry era Seamus Finnigan (lo que fue un alivio, porque Neville había tratado de llamar su atención). Ron, sin embargo, tuvo que trabajar con Hermione Granger. Era difícil decir quién estaba más enfadado de los dos. La muchacha no les hablaba desde el día en que Harry recibió su escoba.
—Y ahora no os olvidéis de ese bonito movimiento de muñeca que hemos estado practicando —dijo con voz aguda el profesor; subido a sus libros, como de costumbre—. Agitar y golpear; recordad, agitar y golpear. Y pronunciar las palabras mágicas correctamente es muy importante también, no os olvidéis nunca del mago Baruffio, que dijo «ese» en lugar de «efe» y se encontró tirado en el suelo con un búfalo en el pecho.
Era muy difícil. Harry y Seamus agitaron y golpearon, pero la pluma que debía volar hasta el techo no se movía del pupitre. Seamus se puso tan impaciente que la pinchó con su varita y le prendió fuego, y Harry tuvo que apagarlo con su sombrero.
Ron, en la mesa próxima, no estaba teniendo mucha más suerte.
—¡Wingardium leviosa! —gritó, agitando sus largos brazos como un molino.
—Lo estás diciendo mal. —Harry oyó que Hermione lo reñía—. Es Win-gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo.
¿A quien te recuerda?- exclamo Sirius volteando a ver a Remus y Lily por encima del hombro de su amigo
No lo se, tu dime Canuto-sonrio James siguiéndole el juego
A cierta pelirroja y cierto lobito, ¿no te parece?- se mofo Sirius con una voz melosa, nada típica de él
Ahora que lo dices… si- tercio James un tanto serio- así no se hace Potter, agitar suave y golpear en seco- imito a su novia a la perfección, haciendo que esta se ruborizara
Sirius, no hagas tonterías, por Merlín, terminaras incendiando la clase entera- imito Sirius a Remus con voz pausada y monótona, como la de Remus cuando se aburría
Ya basta los dos- exclamo Lily con las orejas encendidas
Si, no se estén burlando, por que si no mal recuerdo, Lily y yo los dejamos en ridículo cuando logramos hacerlo a la primera y ustedes no- se burlo Remus chocando las palmas con Lily cuando el par de lindos amiguitos habían agachado la cabeza un tanto cohibidos
¿No te recuerda algo?- exclamo Hermione a Harry
No se… déjame ver… a ti humillando a Ron frente al colegio- dijo Harry tocándose con el dedo índice la barbilla fingiendo hacer memoria
Ah ya por favor, no fue para tanto- repuso Ron con congoja
Si, lo se Ron, fue hace siglos- mascullo Hermione con sarcasmo en cada palabra
Ron bajo la mirada, recordando la primera vez que había hecho sentir mal a Hermione y lo que casi le pasa por culpa de su inmadurez
—Dilo, tú, entonces, si eres tan inteligente —dijo Ron con rabia.
Hermione se arremangó las mangas de su túnica, agitó la varita y dijo las palabras mágicas. La pluma se elevó del pupitre y llegó hasta más de un metro por encima de sus cabezas.
—¡Oh, bien hecho! —gritó el profesor Flitwick, aplaudiendo—. ¡Mirad, Hermione Granger lo ha conseguido!
Al finalizar la clase, Ron estaba de muy mal humor.
—No es raro que nadie la aguante —dijo a Harry, cuando se abrían paso en el pasillo—. Es una pesadilla, te lo digo en serio.
Ronald- grito furiosa Molly poniéndose de pie y caminando hacia su hijo menor
Mama, ya paso, no recuerdo si pedí disculpas, pero…- volteo a ver a Hermione, la cual sonreía radiante- lo siento Hermione- suspiro le chico recordando aquel día como el inicio de algo grande
Disculpa aceptada- exclamo Hermione con una risita divertida
Así esta mejor jovencito- tercio Molly regresando a su lugar junto a su marido
Si mama- dijo Ron con la vista gacha
Alguien chocó contra Harry. Era Hermione. Harry pudo ver su cara y le sorprendió ver que estaba llorando.
—Creo que te ha oído.
—¿Y qué? —dijo Ron, aunque parecía un poco incómodo—. Ya debe de haberse dado cuenta de que no tiene amigos.
Hermione no apareció en la clase siguiente y no la vieron en toda la tarde. De camino al Gran Comedor, para la fiesta de Halloween, Harry y Ron oyeron que Parvati Patil le decía a su amiga Lavender que Hermione estaba llorando en el cuarto de baño de las niñas y que deseaba que la dejaran sola. Ron pareció más molesto aún, pero un momento más tarde habían entrado en el Gran Comedor; donde las decoraciones de Halloween les hicieron olvidar a Hermione.
Lo siento- repetía una y otra vez Ron cada que se leía algo que él consideraba mal, aunque ya halla pasado. La chica solo le sonreía y le alborotaba el cabello divertida
Mil murciélagos aleteaban desde las paredes y el techo, mientras que otro millar más pasaba entre las mesas, como nubes negras, haciendo temblar las velas de las calabazas. El festín apareció de pronto en los platos dorados, como había ocurrido en el banquete de principio de año.
Me encanta esa fiesta- exclamo soñadoramente Remus, recordando es fecha con una sonrisa soñadora
Harry se estaba sirviendo una patata con su piel, cuando el profesor Quirrell llegó rápidamente al comedor; con el turbante torcido y cara de terror. Todos lo contemplaron mientras se acercaba al profesor Dumbledore, se apoyaba sobre la mesa y jadeaba:
—Un trol... en las mazmorras... Pensé que debía saberlo.
¿Qué?- gritaron asustado los merodeadores y Lily
Un Trol, en las mazmorras… pensó que debía saberlo- se burlo Harry con sarcasmo en cada palabra- y luego… se desmayo- tercio con un encogimiento de hombros- o eso nos hizo creer- le susurro a Ginny en el oído y esta asintió secamente
Lily y los merodeadores no entendían que pasaba, Lily volteaba a ver a James con cara de pánico, si lago le había pasado a su hijo no sabía que iba a hacer. Remus y Sirius estaban asustados, no sabían como se había metido un trol al castillo, eran muy estúpidos para hacerlo ellos solos. Molly, por otro lado, aunque ya sabia que había pasado, Dumbledore les había informado, estaba asustada por la suerte de sus tres niños. McGonagall estaba expectante a lo que había hecho esos tres ese día, Dumbledore aunque ya sabia que había pasado hace cinco años, no estaba de mas conocerlo de primera mano, Snape esperaba el momento en que terminaran de leer los libros para poder castigar a esos tres, o mejor dicho, cuatro, Draco también estaría metido en muchos problemas, después de todo, él siempre estuvo involucrado de una u otra forma, en lo que pasaba con esos tres. Draco, por otro lado, esperaba que algo realmente malo les pasara a esos tres, aunque ya sabia que eso no había pasado, Hagrid y el Sr Weasley se voltearon a ver el uno a otro, con la esperanza de que nada les pasara a esos tres, ya sabían que siempre salían bien librados, pero un trol, eso era diferente.
Y se desplomó en el suelo.
Se produjo un tumulto. Para que se hiciera el silencio, el profesor Dumbledore tuvo que hacer salir varios fuegos artificiales de su varita.
—Prefectos —exclamó—, conducid a vuestros grupos a los dormitorios, de inmediato.
Percy estaba en su elemento.
—¡Seguidme! ¡Los de primer año, manteneos juntos! ¡No necesitáis temer al trol si seguís mis órdenes! Ahora, venid conmigo. Haced sitio, tienen que pasar los de primer año. ¡Perdón, soy un prefecto!
—¿Cómo ha podido entrar aquí un trol? —preguntó Harry, mientras subían por la escalera.
—No tengo ni idea, parece ser que son realmente estúpidos —dijo Ron—. Tal vez Peeves lo dejó entrar; como broma de Halloween.
No lo haría, estima demasiado a Dumbledore como para hacerlo- explico Sirius sorprendiendo a todos, incluso al director- ¿Qué? ¿Acaso no lo sabían?- exclamo Sirius sorprendido
La verdad es que no, joven Black- respondió Dumbledore con sorpresa
No lo dijo Peeves… hace tres años- respondió Remus anticipándose a sus amigos- dijo que nunca hacia nada lo suficientemente grande por que usted le agradaba mucho
Eso si que es nuevo para mi- exclamo Dumbledore asimilando la reciente información
Pasaron entre varios grupos de alumnos que corrían en distintas direcciones. Mientras se abrían camino entre un tumulto de confundidos Hufflepuffs, Harry súbitamente se aferró al brazo de Ron.
—¡Acabo de acordarme... Hermione!
—¿Qué pasa con ella?
—No sabe nada del trol.
¡Oh no!, también acabo de acordarme de ella… bueno… de ti- exclamo Sirius golpeándose la frente con la mano extendida
No importa- tercio Hermione aferrando la mano de Ron y Harry y este aprisionando la mano de Ginny, nervioso por lo que paso ese día y lo cerca que habían estado de morir ahí
Ron se mordió el labio.
—Oh, bueno —dijo enfadado—. Pero que Percy no nos vea.
Se agacharon y se mezclaron con los Hufflepuffs que iban hacia el otro lado, se deslizaron por un pasillo desierto y corrieron hacia el cuarto de baño de las niñas. Acababan de doblar una esquina cuando oyeron pasos rápidos a sus espaldas.
—¡Percy! —susurró Ron, empujando a Harry detrás de un gran buitre de piedra.
Ron y sus hermanos fruncieron el ceño, todavía no habían perdonado a su hermano, Molly reprimió u sollozo y a Arthur se le tensaron las aletas de la nariz, todos percibieron esto, pero nadie quiso preguntar nada
Sin embargo, al mirar; no vieron a Percy, sino a Snape. Cruzó el pasillo y desapareció de la vista.
—¿Qué es lo que está haciendo? —murmuró Harry—. ¿Por qué no está en las mazmorras, con el resto de los profesores?
Lo mismo me pregunto yo- exclamo Lily mirando a Snape por encima del libro. Este volteo a verla con suspicacia, no… aun no era el momento, ya llegaría
—No tengo la menor idea.
Lo más silenciosamente posible, se arrastraron por el otro pasillo, detrás de los pasos apagados del profesor.
—Se dirige al tercer piso —dijo Harry, pero Ron levantó la mano.
—¿No sientes un olor raro?
Harry olfateó y un aroma especial llegó a su nariz, una mezcla de calcetines sucios y baño público que nadie limpia.
Y lo oyeron, un gruñido y las pisadas inseguras de unos pies gigantescos. Ron señaló al fondo del pasillo, a la izquierda. Algo enorme se movía hacia ellos. Se ocultaron en las sombras y lo vieron surgir a la luz de la luna.
Era una visión horrible. Más de tres metros y medio de alto y tenía la piel de color gris piedra, un descomunal cuerpo deforme y una pequeña cabeza pelada. Tenía piernas cortas, gruesas como troncos de árbol, y pies achatados y deformes. El olor que despedía era increíble. Llevaba un gran bastón de madera que arrastraba por el suelo, porque sus brazos eran muy largos.
Lily leía con una voz tan chillona que ni aunque James la tenía abrazada para darle apoyo estaba intranquila
El monstruo se detuvo en una puerta y miró hacia el interior. Agitó sus largas orejas, tomando decisiones con su minúsculo cerebro, y luego entró lentamente en la habitación.
—La llave está en la cerradura —susurró Harry—. Podemos encerrarlo allí.
—Buena idea —respondió Ron con voz agitada.
¡No, no lo es!- exclamo Hermione clavando las uñas en el dorso de la mano de sus amigos, pero estos no se quejaban, viéndolo de ese modo era mas aterrador que hacerlo
Se acercaron hacia la puerta abierta con la boca seca, rezando para que el trol no decidiera salir. De un gran salto, Harry pudo empujar la puerta y echarle la llave.
—¡Sí!
Animados con la victoria, comenzaron a correr por el pasillo para volver, pero al llegar a la esquina oyeron algo que hizo que sus corazones se detuvieran: un grito agudo y aterrorizado, que procedía del lugar que acababan de cerrar con llave.
—Oh, no —dijo Ron, tan pálido como el Barón Sanguinario.
—¡Es el cuarto de baño de las chicas! —bufó Harry.
—¡Hermione! —dijeron al unísono.
¿QUE?-gritaron con un sobresalto todos los que estaban en la sala, menos cuatro, que ya sabían que había pasado
¿Cómo pudieron dejarla encerrada?- inquirió McGonagall viendo a sus estudiantes sorprendida
Se nos olvido que estaba ahí profesora- se excuso Harry con nerviosismo, no por lo que le dijera su profesora, sino por lo cerca que habían estado
Eso es más que lógico profesora- respondió Hermione en un susurro casi inaudible- teníamos once y un trol asusta mucho a esa edad
A esa edad y a cualquier edad- repuso Sirius el cual estaba como en shock, ellos nunca habían hecho algo así, ni siquiera se lo habían planteado
Era lo último que querían hacer; pero ¿qué opción les quedaba? Volvieron a toda velocidad hasta la puerta y dieron la vuelta a la llave, resoplando de miedo. Harry empujó la puerta y entraron corriendo.
Hermione Granger estaba agazapada contra la pared opuesta, con aspecto de estar a punto de desmayarse. El personaje deforme avanzaba hacia ella, chocando contra los lavamanos.
—¡Distráelo! —gritó Harry desesperado y tirando de un grifo, lo arrojó con toda su fuerza contra la pared.
El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione. Se balanceó, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido. Sus ojitos malignos detectaron a Harry, vaciló y luego se abalanzó sobre él, levantando su bastón.
—¡Eh, cerebro de guisante! —gritó Ron desde el otro extremo, tirándole una cañería de metal. El ser deforme no pareció notar que la cañería lo golpeaba en la espalda, pero sí oyó el aullido y se detuvo otra vez, volviendo su horrible hocico hacia Ron y dando tiempo a Harry para correr.
¿Cómo es posible… que escuche lo que le gritaste… pero no sienta lo que le lanzaste?- inquirió sorprendido Remus
Ron se encogió de hombros, ni él sabia esa respuesta y eso que muchas veces se lo pregunto
—¡Vamos, corre, corre! —Harry gritó a Hermione, tratando de empujarla hacia la puerta, pero la niña no se podía mover. Seguía agazapada contra la pared, con la boca abierta de miedo.
¡Vamos niña muévete!- urgió James sorprendido de que la niña no se moviera
Estaba aterrada Sr Potter- chillo Hermione recordando aquel día con terror
No soy señor- exclama indignado James cruzado de brazos, viendo molesto a la chica
Perdón, James- se disculpo la chica con un poco de timidez, ahora comprendía mejor a Sirius y Remus, Harry era la mezcla perfecta de sus padres, el carácter de Lily y la decisión de James ante todo
Así esta mejor- tercio el chico con una sonrisa de lado
Los gritos y los golpes parecían haber enloquecido al trol. Se volvió y se enfrentó con Ron, que estaba más cerca y no tenía manera de escapar.
Molly ahogo un grito y se aferro al brazo de su esposo, no comprendía como su hijo había salido victorioso en ese problema
Entonces Harry hizo algo muy valiente y muy estúpido: corrió, dando un gran salto y se colgó, por detrás, del cuello de aquel monstruo. La atroz criatura no se daba cuenta de que Harry colgaba de su espalda, pero hasta un ser así podía sentirlo si uno le clavaba un palito de madera en la nariz, pues la varita de Harry todavía estaba en su mano cuando saltó y se había introducido directamente en uno de los orificios nasales del trol.
¡Iahc! Que asco- tercio Remus con un escalofrió
Eso nos salvo- exclamo Harry con la voz cortada, todavía temía por la vida de sus amigos en ese día tan extraño
Chillando de dolor; el trol se agitó y sacudió su bastón, con Harry colgado de su cuello y luchando por su vida. En cualquier momento el monstruo lo destrozaría, o le daría un golpe terrible con el bastón.
¡Cuidado Harry!- exclamo Lily dejando caer el libro con una exclamación de temor
Se incorporo temerosa y recogió el libro con leves temblores, aclarándose la garganta continuo leyendo
Hermione estaba tirada en el suelo, aterrorizada. Ron empuñó su propia varita, sin saber qué iba a hacer; y se oyó gritar el primer hechizo que se le ocurrió:
—¡Wingardium leviosa!
El bastón salió volando de las manos del trol, se elevó, muy arriba, y luego dio la vuelta y se dejó caer con fuerza sobre la cabeza de su dueño. El trol se balanceó y cayó boca abajo con un ruido que hizo temblar la habitación.
Ese es mi hermano- alabo Fred con una sonrisa radiante
Ya sabia yo que el pequeño Ronie tenia talento- exclamo George chocando las palmas con su gemelo divertido
No me digan Ronie, ya tengo 17 años- mascullo Ron furioso, con las orejas encendidas
Harry se puso de pie. Le faltaba el aire. Ron estaba allí, con la varita todavía levantada, contemplando su obra.
Hermione fue la que habló primero.
—¿Está... muerto?
Lo dudo mucho- tercio James negando aliviado
—No lo creo —dijo Harry—. Supongo que está desmayado.
Se inclinó y retiró su varita de la nariz del trol. Estaba cubierta por una gelatina gris.
—Puaj... qué asco.
La limpió en la piel del trol.
Un súbito portazo y fuertes pisadas hicieron que los tres se sobresaltaran. No se habían dado cuenta de todo el ruido que habían hecho, pero, por supuesto, abajo debían haber oído los golpes y los gruñidos del trol. Un momento después, la profesora McGonagall entraba apresuradamente en la habitación, seguida por Snape y Quirrell, que cerraban la marcha. Quirrell dirigió una mirada al monstruo, se le escapó un gemido y se dejó caer en un inodoro, apretándose el pecho.
Que cobarde- observo Sirius contrariado- y es el profesor de defensa contra las artes oscuras
Ni te imaginas- sentenciaron los cuatro amigos, Ginny sabia lo que les había pasado todo gracias a Harry y así como ellos se estaban asustando ahora, ello lo hizo cuando Harry se lo conto hace un par de semanas
Snape se inclinó sobre el trol. La profesora McGonagall miraba a Ron y Harry Nunca la habían visto tan enfadada. Tenía los labios blancos. Las esperanzas de ganar cincuenta puntos para Gryffindor se desvanecieron rápidamente de la mente de Harry.
—¿En qué estabais pensando, por todos los cielos? —dijo la profesora McGonagall, con una furia helada. Harry miró a Ron, todavía con la varita levantada—. Tenéis suerte de que no os haya matado. ¿Por qué no estabais en los dormitorios?
Ahora veo que no es suerte- declaro McGonagall con una sonrisa- fue mas que eso
Lo sabemos- sonrieron los tres amigos en complicidad
Snape dirigió a Harry una mirada aguda e inquisidora. Harry clavó la vista en el suelo. Deseó que Ron pudiera esconder la varita.
Entonces, una vocecita surgió de las sombras.
—Por favor; profesora McGonagall... Me estaban buscando a mí.
—¡Hermione Granger!
Hermione finalmente se había puesto de pie.
—Yo vine a buscar al trol porque yo... yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema.
La reacción de los merodeadores y los gemelos fue muy parecida a la de Ron en su momento.
¿Tú? ¿Quién eres y que hiciste con Hermione Granger?- mascullo sorprendido Sirius, el cual casi se caía de su silla
En verdad Ron, ¿no es tu pariente?- rio Hermione observando primero al ojigris y luego al pelirrojo
Creo que primos lejanos- respondió Ron con un encogimiento de hombros
Es que… tú… le mentiste a McGonagall- sentencio sorprendido James viendo a Hermione de arriba abajo
Tenia que hacerlo- repuso Hermione viendo primero a Ron y luego a Harry- todo por los amigos
Si, se lo que quieres decir- contesto Remus sonriendo en complicidad con la castaña, él había hecho muchas veces lo mismo por sus amigos
Ron dejó caer su varita. ¿Hermione Granger diciendo una mentira a su profesora?
—Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta. Harry le clavó su varita en la nariz y Ron lo hizo golpearse con su propio bastón. No tuvieron tiempo de ir a buscar ayuda. Estaba a punto de matarme cuando ellos llegaron.
Harry y Ron trataron de no poner cara de asombro.
Lo lograron- quiso saber Sirius mirando a ambos chicos
Estos intercambiaron una mirada y volteando a ver al ojigris dijeron a la vez con idénticas sonrisas- NO
—Bueno... en ese caso —dijo la profesora McGonagall, contemplando a los tres niños—... Hermione Granger; eres una tonta. ¿Cómo creías que ibas a derrotar a un trol gigante tú sola?
Siento haberle dicho eso señorita Granger- exclamo McGonagall viendo a la chica con amabilidad- pero tampoco estuvo bien que usted me halla mentido de esa forma
Lo se profesora, pero en ese momento lo único que no quería era que regañaran a Ron y Harry, ya que ellos me habían salvado- volteo a ver a sus amigos y tomándolos de la mano exclamo- les debía una
Creo que desde hace años nosotros somos los que te debemos no una… sino muchas- exclamo Harry sosteniendo la mano de su hermana con cariño, ella sonrio sonrojándose un poco
James volteo a ver a Ginny, esperando una reacción negativa por parte de esta, pero ella sabia lo que Harry sentía por Hermione, lo mismo que Ron sentí por ella, un cariño de hermanos, Ron la iba a tener difícil cuando quisiera andar con Hermione.
Hermione bajó la cabeza. Harry estaba mudo. Hermione era la última persona que haría algo contra las reglas, y allí estaba, fingiendo una infracción para librarlos a ellos del problema. Era como si Snape empezara a repartir golosinas.
—Hermione Granger, por esto Gryffindor perderá cinco puntos —dijo la profesora McGonagall—. Estoy muy desilusionada por tu conducta. Si no te ha hecho daño, mejor que vuelvas a la torre Gryffindor. Los alumnos están terminando la fiesta en sus casas.
Profesora McGonagall que dura fue con ella- exclamo Sirius sorprendido
Señor Black, es el menos indicado para decir esto- dijo McGonagall con el ceño fruncido
Minnie, como puede decir eso- exclamo ofendido James- si nosotros la respetamos mucho, y usted lo sabe
Señor Potter, como se atreve a decirme Minnie, sigo siendo la profesora McGonagall, aunque no este en el colegio en este momento, hábleme con respeto, por favor- pidió McGonagall con voz severa
Si profesora- respondieron los merodeadores con la vista caída
Hermione se marchó.
La profesora McGonagall se volvió hacia Harry y Ron.
—Bueno, sigo pensando que tuvisteis suerte, pero no muchos de primer año podrían derrumbar a esta montaña. Habéis ganado cinco puntos cada uno para Gryffindor. El profesor Dumbledore será informado de esto. Podéis iros.
Salieron rápidamente y no hablaron hasta subir dos pisos. Era un alivio estar fuera del alcance del olor del trol, además del resto.
—Tendríamos que haber obtenido más de diez puntos —se quejó Ron.
En realidad fueron cinco, una vez que se descuenten los de Hermione- razono Lily con una sonrisa traviesa
—Cinco, querrás decir; una vez que se descuenten los de Hermione.
Harry ¿en verdad te pareces mucho a tu madre?- observo Ginny dándole un tierno beso en los labios
Lo se- exclamo Harry viendo a Snape desafiantemente, todos se habían dado cuenta, incluso James, que se parecía mas a su madre que a su padre.
—Se portó muy bien al sacarnos de este lío —admitió Ron—. Claro que nosotros la salvamos.
—No habría necesitado que la salváramos si no hubiéramos encerrado esa cosa con ella —le recordó Harry.
En eso concuerdo contigo hijo- declaro Lily desordenándole el cabello a su hijo, el cual no pudo esquivarla a tiempo.
Habían llegado al retrato de la Dama Gorda.
—Hocico de cerdo —dijeron, y entraron.
La sala común estaba llena de gente y ruidos. Todos comían lo que les habían subido. Hermione, sin embargo, estaba sola, cerca de la puerta, esperándolos. Se produjo una pausa muy incómoda. Luego, sin mirarse, todos dieron: «Gracias» y corrieron a buscar platos para comer.
Pero desde aquel momento Hermione Granger se convirtió en su amiga. Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y derrumbar un trol de tres metros y medio es una de esas cosas.
¿Así fue como se hicieron amigos?- inquirió James viendo a los tres amigos confundidos
Si, así fue como nos hicimos amigos- respondió Hermione con una gran sonrisa
Desde aquel momento nos hicimos inseparables- contesto Harry, abrazando a sus amigos por los hombros
Y así hemos estado, hemos tenido altas y bajas, como todos los amigos, pero…- volteo Ron a ver a sus amigos, pero Ginny fue la que contesto
Nunca duran mucho tiempo peleados, son algo bobos, pero así son ellos y entre los tres se cuidan mutuamente- sonrio la pequeña de los Weasley sorprendiendo a todos
Me alegra que tengas grandes amigos- exclamo Lily viendo a su hijo con orgullo
Si… son los mejores- sonrio Harry besando a su novia en la frente.
Quidditch
Hasta que, algo interesante- dijo James golpeándose las piernas con los puños con impaciencia
Harry rio divertido por el comentario de su padre, Lily y Hermione rodaron los ojos. Sirius al parecer pensaba lo mismo que James, ya que tenia los ojos brillantes como un par de ónices en medio de la oscuridad de la noche y Remus… bueno, él ya se esperaba esa reacción. Ginny y Ron por otro lado, veían expectantes a Harry, ellos ya sabían que lo único de lo que Harry se sentía orgulloso de si mismo era del quidditch, algo que a los tres les gustaba mucho.
Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío. Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado. Cada mañana, el parque aparecía cubierto de escarcha. Por las ventanas de arriba veían a Hagrid descongelando las escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor.
Iba a comenzar la temporada de quidditch. Aquel sábado, Harry jugaría su primer partido, después de semanas de entrenamiento: Gryffindor contra Slytherin. Si Gryffindor ganaba, pasarían a ser segundos en el campeonato de las casas.
Ese partido es esperado por todos, todos los años- observo James ansioso
Casi nadie había visto jugar a Harry, porque Wood había decidido que sería su arma secreta. Harry también debía mantenerlo en secreto. Pero la noticia de que iba a jugar como buscador se había filtrado, y Harry no sabía qué era peor: que le dijeran que lo haría muy bien o que sería un desastre.
Tranquilo, algo me dice que todo ira bien- exclama James para tranquilizarse a si mismo
Harry reía viendo como su padre estaba mas nervioso que el, volteo a ver a Lily y vio que ella estaba igual que él, volteando a ver a Snape, vio como una sombra de asombro cruzaba su rostro cetrino
Era realmente una suerte que Harry tuviera a Hermione como amiga. No sabía cómo habría terminado todos sus deberes sin la ayuda de ella, con todo el entrenamiento de quidditch que Wood le exigía. La niña también le había prestado Quidditch a través de los tiempos, que resultó ser un libro muy interesante.
Harry se enteró de que había setecientas formas de cometer una falta y de que todas se habían consignado durante los Mundiales de 1473; que los buscadores eran habitualmente los jugadores más pequeños y veloces, y que los accidentes más graves les sucedían a ellos; que, aunque la gente no moría jugando al quidditch, se sabía de árbitros que habían desaparecido, para reaparecer meses después en el desierto del Sahara.
Hermione se había vuelto un poco más flexible en lo que se refería a quebrantar las reglas, desde que Harry y Ron la salvaron del monstruo, y era mucho más agradable. El día anterior al primer partido de Harry los tres estaban fuera, en el patio helado, durante un recreo, y la muchacha había hecho aparecer un brillante fuego azul, que podían llevar con ellos, en un frasco de mermelada. Estaban de espaldas al fuego para calentarse cuando Snape cruzó el patio. De inmediato, Harry se dio cuenta de que Snape cojeaba. Los tres chicos se apiñaron para tapar el fuego, ya que no estaban seguros de que aquello estuviera permitido. Por desgracia, algo en sus rostros culpables hizo detener a Snape. Se dio la vuelta, arrastrando la pierna. No había visto el fuego, pero parecía buscar una razón para regañarlos.
Solo tu Snape- exclamo James volteando a ver al profesor de pociones
Snape le envió una mirada gélida a James que este respondió
—¿Qué tienes ahí, Potter?
Era el libro sobre quidditch. Harry se lo enseñó.
—Los libros de la biblioteca no pueden sacarse fuera del colegio —dijo Snape—. Dámelo. Cinco puntos menos para Gryffindor.
Snape, eso no es verdad y lo sabes- exclamo Lily viendo al profesor como ofendida
Yo o se, pero ellos no- respondió Snape fríamente
—Seguro que se ha inventado esa regla —murmuró Harry con furia, mientras Snape se alejaba cojeando—. Me pregunto qué le pasa en la pierna.
—No sé, pero espero que le duela mucho —dijo Ron con amargura.
Digo lo mismo- mascullaron James y Sirius a la vez
En la sala común de Gryffindor había mucho ruido aquella noche. Harry, Ron y Hermione estaban sentados juntos, cerca de la ventana. Hermione estaba repasando los deberes de Harry y Ron sobre Encantamientos. Nunca los dejaba copiar («¿cómo vais a aprender?»), pero si le pedían que revisara los trabajos les explicaba las respuestas correctas.
Sirius y James voltearon a ver a Remus significativamente y este se ruborizo un poco, él les había dicho lo mismo varias veces
Harry se sentía inquieto. Quería recuperar su libro sobre quidditch, para mantener la mente ocupada y no estar nervioso por el partido del día siguiente. ¿Por qué iba a temer a Snape? Se puso de pie y dijo a Ron y Hermione que le preguntaría a Snape si podía devolverle el libro.
—Yo no lo haría —dijeron al mismo tiempo, pero Harry pensaba que Snape no se iba a negar, si había otros profesores presentes.
Bajó a la sala de profesores y llamó. No hubo respuesta. Llamó otra vez. Nada.
¿Tal vez Snape había dejado el libro allí? Valía la pena intentarlo. Empujó un poco la puerta, miró antes de entrar... y sus ojos captaron una escena horrible.
Snape y Filch estaban allí, solos. Snape tenía la túnica levantada por encima de las rodillas. Una de sus piernas estaba magullada y llena de sangre. Filch le estaba alcanzando unas vendas.
—Esa cosa maldita... —decía Snape—. ¿Cómo puede uno vigilar a tres cabezas al mismo tiempo?
Trato de entrar por donde el perro de tres cabezas- exclamo sorprendido James, volteando a ver a Snape con malicia
No tengo por que darte explicaciones Potter- repuso Snape fríamente, como solo el podía hacerlo
Harry intentó cerrar la puerta sin hacer ruido, pero...
—¡POTTER!
El rostro de Snape estaba crispado de furia y dejó caer su túnica rápidamente, para ocultar la pierna herida. Harry tragó saliva.
—Me preguntaba si me podía devolver mi libro —dijo.
—¡FUERA! ¡FUERA DE AQUÍ!
Que modales- rio irónicamente James, volteando a ver a sus amigos, los cuales reían en complicidad
Harry se fue, antes de que Snape pudiera quitarle puntos para Gryffindor. Subió corriendo la escalera.
—¿Lo has conseguido? —preguntó Ron, cuando se reunió con ellos—. ¿Qué ha pasado?
Entre susurros, Harry les contó lo que había visto.
—¿Sabéis lo que quiere decir? —terminó sin aliento—. ¡Que trató de pasar por donde estaba el perro de tres cabezas, en Halloween! Allí se dirigía cuando lo vimos... ¡Iba a buscar lo que sea que tengan guardado allí! ¡Y apuesto mi escoba a que fue él quien dejó entrar al monstruo, para distraer la atención!
Me debes una escoba Potter- exclamo mentalmente con malicia Snape, a sabiendas que se había equivocado el chico
Hermione tenía los ojos muy abiertos.
—No, no puede ser —dijo—. Sé que no es muy bueno, pero no iba a tratar de robar algo que Dumbledore está custodiando.
—De verdad, Hermione, tú crees que todos los profesores son santos o algo parecido —dijo enfadado Ron—. Yo estoy con Harry. Creo que Snape es capaz de cualquier cosa. Pero ¿qué busca? ¿Qué es lo que guarda el perro?
Harry volteo a ver a Ron y Hermione con disimulo, cuanto se habían equivocado durante toda su vida, pensando cosas que no eran y sin embargo, seguían sin confiar en él, aun con las pruebas de que no era como aparentaba
Harry se fue a la cama con aquellas preguntas dando vueltas en su cabeza. Neville roncaba con fuerza, pero Harry no podía dormir. Trató de no pensar en nada (necesitaba dormir; debía hacerlo, tenía su primer partido de quidditch en pocas horas) pero la expresión de la cara de Snape cuando Harry vio su pierna era difícil de olvidar.
La mañana siguiente amaneció muy brillante y fría. El Gran Comedor estaba inundado por el delicioso aroma de las salchichas fritas y las alegres charlas de todos, que esperaban un buen partido de quidditch.
—Tienes que comer algo para el desayuno.
—No quiero nada.
—Aunque sea un pedazo de tostada —suplicó Hermione.
—No tengo hambre.
Harry se sentía muy mal. En cualquier momento echaría a andar hacia el terreno de juego.
—Harry, necesitas fuerza —dijo Seamus Finnigan—. Los únicos que el otro equipo marca son los buscadores.
Eso es verdad, nosotros, los buscadores, somos los mas perseguidos y embrujados en los días previos al partido- observo James viendo a su hijo directo a la cara con seriedad
Lo se, no tienes idea de todo lo que me han hecho- respondió Harry recordando todas las cosas por las que ha pasado previo a un partido
Ya me enterare- señalo James los libros restantes con una gran sonrisa
Eso es lo que temo- susurro Harry a Ginny por entre sus cabellos rojos
No estas solo- respondió esta con una sonrisa en un susurro en el oído de su novio
Gracias- sonrio Harry estrechando a su novia en un abrazo
—Gracias, Seamus —respondió Harry, observando cómo llenaba de salsa de tomate sus salchichas.
A las once de la mañana, todo el colegio parecía estar reunido alrededor del campo de quidditch. Muchos alumnos tenían prismáticos. Los asientos podían elevarse pero, incluso así, a veces era difícil ver lo que estaba sucediendo.
Ron y Hermione se reunieron con Seamus y Dean en la grada más alta. Para darle una sorpresa a Harry, habían transformado en pancarta una de las sábanas que Scabbers había estropeado. Decía: «Potter; presidente», y Dean, que dibujaba bien, había trazado un gran león de Gryffindor. Luego Hermione había realizado un pequeño hechizo y la pintura brillaba, cambiando de color.
Mientras tanto, en los vestuarios, Harry y el resto del equipo se estaban cambiando para ponerse las túnicas color escarlata de quidditch(Slytherin jugaba de verde).
Wood se aclaró la garganta para pedir silencio.
—Bueno, chicos —dijo.
—Y chicas —añadió la cazadora Angelina Johnson.
—Y chicas —dijo Wood—. Éste es...
—El grande —dijo Fred Weasley
—El que estábamos esperando —dijo George.
—Nos sabemos de memoria el discurso de Oliver —dijo Fred a Harry—. Estábamos en el equipo el año pasado.
Los merodeadores y los gemelos comenzaron a reír estruendosamente
¿Sabes a quien me recuerda Lunático?- dijo Sirius entre risas
No… a quien- cuestionó el chico entre carcajadas
A James, siempre decía lo mismo antes de cada partido, era el mas nervioso de todos y al fin y al cabo siempre terminábamos ganando- respondió Sirius viendo a James burlonamente, el cual había parado de reír abruptamente al escuchar su nombre
Cierto- aprobó Remus tratando de contener la risa fallidamente
Ya basta los cuatro, no se estén riendo- exclamo seriamente James, poniéndose de pie frente a sus amigos y gemelos
¿Ahora ves lo que se siente amor?- inquirió Lily tomándolo de la mano con cariño y regresándolo a su lugar
Lo siento amor- respondió James, todavía fulminando a sus amigos con la mirada- continua, por favor
Lily sonrio con suficiencia y prosiguió con la lectura
—Callaos los dos —ordenó Wood—. Éste es el mejor equipo que Gryffindor ha tenido en muchos años. Y vamos a ganar.
Les lanzó una mirada que parecía decir: «Si no...».
—Bien. Ya es la hora. Buena suerte a todos.
Harry siguió a Fred y George fuera del vestuario y, esperando que las rodillas no le temblaran, pisó el terreno de juego entre vítores y aplausos.
La señora Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano.
—Bien, quiero un partido limpio y sin problemas, por parte de todos —dijo cuando estuvieron reunidos a su alrededor.
Contra los Slytherins, lo dudo mucho- tercio Sirius rodando los ojos con elocuencia
Harry notó que parecía dirigirse especialmente al capitán de Slytherin, Marcus Flint, un muchacho de quinto año. Le pareció que tenía un cierto parentesco con el trol gigante. Con el rabillo del ojo, vio el estandarte brillando sobre la muchedumbre: «Potter; presidente». Se le aceleró el corazón. Se sintió más valiente.
—Montad en vuestras escobas, por favor.
Harry subió a su Nimbus 2.000.
La señora Hooch dio un largo pitido con su silbato de plata. Quince escobas se elevaron, alto, muy alto en el aire. Y estaban muy lejos.
—Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor... Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa...
—¡JORDAN!
Ese chico me agrada- río por lo bajo Sirius a James, el cual asintió
—Lo siento, profesora.
El amigo de los gemelos Weasley, Lee Jordan, era el comentarista del partido, vigilado muy de cerca por la profesora McGonagall.
—Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet, el gran descubrimiento de Oliver Wood, ya que el año pasado estaba en reserva... Otra vez Johnson y.. No, Slytherin ha cogido la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va... Flint vuela como un águila... está a punto de... no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle... Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego y.. ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe debludger en la nuca... La quaffle en poder de Slytherin... Adrian Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos... bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí... vamos, ahora Angelina... el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡GOL DE GRYFFINDOR!
¡viva, Gryffindor a la cabeza!- gritaron emocionados los merodeadores saltando en sus sitio, James fue corriendo a abrazar a Harry y este un tanto sorprendido se cayo de su sitio
Los gritos de los de Gryffindor llenaron el aire frío, junto con los silbidos y quejidos de Slytherin.
—Venga, dejadme sitio.
—¡Hagrid!
Ron y Hermione se juntaron para dejarle espacio a Hagrid.
—Estaba mirando desde mi cabaña —dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello—. Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch, ¿no?
—No —dijo Ron—. Harry todavía no tiene mucho que hacer.
—Mantenerse fuera de los problemas ya es algo —dijo Hagrid, cogiendo sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Harry.
Por encima de ellos, Harry volaba sobre el juego, esperando alguna señal de la snitch. Eso era parte del plan que tenían con Wood.
—Mantente apartado hasta que veas la snitch —le había dicho Wood—. No queremos que ataques antes de que tengas que hacerlo.
Eso hijo, tu espera, todo a su tiempo- exclamó James dándole palmaditas en la espalda a Harry ansioso, ayudándolo a ponerse de pie
Cuando Angelina anotó un punto, Harry dio unas volteretas para aflojar la tensión, y volvió a vigilar la llegada de la snitch. En un momento vio un resplandor dorado, pero era el reflejo del reloj de uno de los gemelos Weasley; en otro, una bludger decidió perseguirlo, como si fuera una bala de cañón, pero Harry la esquivó y Fred Weasley salió a atraparla.
—¿Está todo bien, Harry? —tuvo tiempo de gritarle, mientras lanzaba la bludger con furia hacia Marcus Flint.
—Slytherin toma posesión —decía Lee Jordan—. El cazador Pucey esquiva dos bludgers, a los dos Weasley y al cazador Bell, y acelera... esperen un momento... ¿No es la snitch?
Un murmullo recorrió la multitud, mientras Adrian Pucey dejaba caer la quaffle, demasiado ocupado en mirar por encima del hombro el relámpago dorado, que había pasado al lado de su oreja izquierda.
Harry la vio.
Vamos Harry- apremiaban nerviosos James y Sirius, sentado en la orilla de sus puf, con las manos apretando firmemente sus rodillas y sudando la gota gorda
En un arrebato de excitación se lanzó hacia abajo, detrás del destello dorado. El buscador de Slytherin, Terence Higgs, también la había visto. Nariz con nariz, se lanzaron hacia la snitch... Todos los cazadores parecían haber olvidado lo que debían hacer y estaban suspendidos en el aire para mirar.
Harry era más veloz que Higgs. Podía ver la pequeña pelota, agitando sus alas, volando hacia delante. Aumentó su velocidad y..
¡PUM! Un rugido de furia resonó desde los Gryffindors de las tribunas... Marcus Flint había cerrado el paso de Harry, para desviarle la dirección de la escoba, y éste se aferraba para no caer.
¡falta!- gritaron los merodeadores pegando un brinco en su lugar
—¡Falta! —gritaron los Gryffindors.
La señora Hooch le gritó enfadada a Flint, y luego ordenó tiro libre para Gryffindor; en el poste de gol. Pero con toda la confusión, la snitchdorada, como era de esperar, había vuelto a desaparecer.
Abajo en las tribunas, Dean Thomas gritaba.
—¡Eh, árbitro! ¡Tarjeta roja!
—Esto no es el fútbol, Dean —le recordó Ron—. No se puede echar a los jugadores en quidditch... ¿Y qué es una tarjeta roja?
Pero Hagrid estaba de parte de Dean.
—Deberían cambiar las reglas. Flint ha podido derribar a Harry en el aire.
A Lee Jordan le costaba ser imparcial.
—Entonces... después de esta obvia y desagradable trampa...
—¡Jordan! —lo regañó la profesora McGonagall.
Pero profesora, es verdad- reclamo Sirius con los ojos como platos ante evidente contrariedad
Pero el locutor no debe tener favoritismo en el partido Black- respondió Minerva seriamente, viendo al chico con dureza
—Quiero decir, después de esta evidente y asquerosa falta...
—¡Jordan, no digas que no te aviso...!
—Muy bien, muy bien. Flint casi mata al buscador de Gryffindor, cosa que le podría suceder a cualquiera, estoy seguro, así que penalti para Gryffindor; la coge Spinnet, que tira, no sucede nada, y continúa el juego, Gryffindor todavía en posesión de la pelota.
Cuando Harry esquivó otra bludger, que pasó peligrosamente cerca de su cabeza, ocurrió. Su escoba dio una súbita y aterradora sacudida. Durante un segundo pensó que iba a caer. Se aferró con fuerza a la escoba con ambas manos y con las rodillas. Nunca había experimentado nada semejante.
Sucedió de nuevo. Era como si la escoba intentara derribarlo. Pero las Nimbus 2.000 no decidían súbitamente tirar a sus jinetes. Harry trató de dirigirse hacia los postes de Gryffindor para decirle a Wood que pidiera una suspensión del partido, y entonces se dio cuenta de que su escoba estaba completamente fuera de control. No podía dar la vuelta. No podía dirigirla de ninguna manera. Iba en zigzag por el aire y, de vez en cuando, daba violentas sacudidas que casi lo hacían caer.
¡Que diantres esta pasando!- bufo James aferrando la mano de Lily, la cual había comenzado a temblar nerviosa
Tranquilo, ya veras- repuso Harry en tono tranquilizador, cosa que hiso que Lily siguiera leyendo
Lee seguía comentando el partido.
—Slytherin en posesión... Flint con la quaffle... la pasa a Spinnet, que la pasa a Bell... una bludger le da con fuerza en la cara, espero que le rompa la nariz (era una broma, profesora), Slytherin anota un tanto, oh, no...
Los de Slytherin vitoreaban. Nadie parecía haberse dado cuenta de la conducta extraña de la escoba de Harry Lo llevaba cada vez más alto, lejos del juego, sacudiéndose y retorciéndose.
—No sé qué está haciendo Harry —murmuró Hagrid. Miró con los binoculares—. Si no lo conociera bien, diría que ha perdido el control de su escoba... pero no puede ser...
Eso es imposible, de seguro le están haciendo un mal de ojo, o algo así- observo Remus parado detrás de Lily y poniendo sus manos sobre los hombros de la chica para infundirle apoyo, no estaba sola
De pronto, la gente comenzó a señalar hacia Harry por encima de las gradas. Su escoba había comenzado a dar vueltas y él apenas podía sujetarse. Entonces la multitud jadeó. La escoba de Harry dio un salto feroz y Harry quedó colgando, sujeto sólo con una mano.
—¿Le sucedió algo cuando Flint le cerró el paso? —susurró Seamus.
—No puede ser —dijo Hagrid, con voz temblorosa—. Nada puede interferir en una escoba, excepto la poderosa magia tenebrosa... Ningún chico le puede hacer eso a una Nimbus 2.000.
Ante esas palabras, Hermione cogió los binoculares de Hagrid, pero en lugar de enfocar a Harry comenzó a buscar frenéticamente entre la multitud.
—¿Qué haces? —gimió Ron, con el rostro grisáceo.
—Lo sabía —resopló Hermione—. Snape... Mira.
¿QUÉ LE HICISTE A LA ESCOBA DE MI HIJO?- grito furioso James parándose frente al profesor apuntándolo con la varita
Nada Potter, aunque me hubiera gustado ser yo- respondió Snape fríamente, sin inmutarse por que alguien lo apuntaba
No te creo- bufo James retándolo con la mirada a que hiciera o dijera algo, cualquier cosa y así le iría
Has lo que quieras, no me interesa- replico Snape tan fríamente como el solo sabe hacerlo
Te estaré vigilando Snape- amenazo James regresando junto a su amada sin despegar la vista de su némesis
Ron cogió los binoculares. Snape estaba en el centro de las tribunas frente a ellos. Tenía los ojos clavados en Harry y murmuraba algo sin detenerse.
—Está haciendo algo... Mal de ojo a la escoba —dijo Hermione.
—¿Qué podemos hacer?
—Déjamelo a mí.
Antes de que Ron pudiera decir nada más, Hermione había desaparecido. Ron volvió a enfocar a Harry. La escoba vibraba tanto que era casi imposible que pudiera seguir colgado durante mucho más tiempo. Todos miraban aterrorizados, mientras los Weasley volaban hacía él, tratando de poner a salvo a Harry en una de las escobas. Pero aquello fue peor: cada vez que se le acercaban, la escoba saltaba más alto. Se dejaron caer y comenzaron a volar en círculos, con el evidente propósito de atraparlo si caía. Marcus Flint cogió la quaffle y marcó cinco tantos sin que nadie lo advirtiera.
—Vamos, Hermione —murmuraba desesperado Ron.
Si, vamos niña, apresúrate- apremio Sirius viendo a Hermione la cual sonreía abiertamente, una por que sabia que se habían equivocado y dos por que si pudo terminar con el maleficio
Hermione había cruzado las gradas hacia donde se encontraba Snape y en aquel momento corría por la fila de abajo. Ni se detuvo para disculparse cuando atropelló al profesor Quirrell y, cuando llegó donde estaba Snape, se agachó, sacó su varita y susurró unas pocas y bien elegidas palabras.
Unas llamas azules salieron de su varita y saltaron a la túnica de Snape. El profesor tardó unos treinta segundos en darse cuenta de que se incendiaba.
Bien hecho- estallaron en vivas los merodeadores y los gemelos
¡Harry!- exclamo Molly en un suspiro aliviado, en su cara se reflejaba el alivio de saber que estaba bien
Un súbito aullido le indicó a la chica que había hecho su trabajo. Atrajo el fuego, lo guardó en un frasco dentro de su bolsillo y se alejó gateando por la tribuna. Snape nunca sabría lo que le había sucedido.
Fue suficiente. Allí arriba, súbitamente, Harry pudo subir de nuevo a su escoba.
—¡Neville, ya puedes mirar! —dijo Ron. Neville había estado llorando dentro de la chaqueta de Hagrid aquellos últimos cinco minutos.
Harry iba a toda velocidad hacia el terreno de juego cuando vieron que se llevaba la mano a la boca, como si fuera a marearse. Tosió y algo dorado cayó en su mano.
—¡Tengo la snitch! —gritó,agitándola sobre su cabeza; el partido terminó en una confusión total.
¡Si, hemos ganado, hemos ganado!- bailaban James y Sirius abrazándose el uno al otro y brincando emocionados en su lugar
Harry no sabia donde esconderse, se sentía abochornado por la actitud de su padre y padrino, una cosa era que te gustara el quidditch y otra muy distinta lo que ellos hacían
Felicidades Harry, has ganado tu primer partido- exclamo James abrazando a su hijo, el cual, todavía no sabia que hacer, estaba mas que confundido. Si el quidditch le encantaba y era su vida, pero su padre lo veía como algo mas… para él era lo único en este mundo, claro, después de su madre
Gracias papa- exclamo Harry un tanto contrariado, siempre había querido escuchar eso de su padre, pero él todavía no era su padre, solo era un año mayor que él y no sabia que sentir o hacer, estaba feliz, si, pero también estaba triste, por que era la primera vez que lo había escuchado decir eso y él en estos momentos no estaba con Harry para decírselo como el James del pasado lo hacia en esos momentos
—No es que la haya atrapado, es que casi se la traga —todavía gritaba Flint veinte minutos más tarde.
Y eso que mocoso- se mofo Sirius con una gran sonrisa en el rostro- les ganamos, en tu cara Snape
Pero aquello no cambió nada. Harry no había faltado a ninguna regla y Lee Jordan seguía proclamando alegremente el resultado. Gryffindor había ganado por ciento setenta puntos a sesenta. Pero Harry no oía nada. Tomaba una taza de té fuerte, en la cabaña de Hagrid, con Ron y Hermione.
—Era Snape —explicaba Ron—. Hermione y yo lo vimos. Estaba maldiciendo tu escoba. Murmuraba y no te quitaba los ojos de encima.
—Tonterías —dijo Hagrid, que no había oído una palabra de lo que había sucedido—. ¿Por qué iba a hacer algo así Snape?
¿Vez Hagrid?- exclamo Sirius volteando a ver al semi gigante- si era Snape, debiste creerles
Hagrid sonrio disimuladamente volteando a ver a los cuatro amigos, solo ellos sabían la verdad de lo ocurrido aquel año, ya pronto se sabría todo
Harry, Ron y Hermione se miraron, preguntándose qué le iban a decir. Harry decidió contarle la verdad.
—Descubrimos algo sobre él —dijo a Hagrid—. Trató de pasar ante ese perro de tres cabezas, en Halloween. Y el perro lo mordió. Nosotros pensamos que trataba de robar lo que ese perro está guardando.
Hagrid dejó caer la tetera.
—¿Qué sabéis de Fluffy? —dijo.
Fluffy- exclamaron sorprendido los merodeadores viendo a Hagrid y a los chicos a la vez
Aja, es mío, se lo compre a un griego que conocí en un bar hace 7 años- respondió Hagrid con seriedad
Hagrid ¿Dónde lo tienes en estos momentos?- pregunto curioso Harry, volteando a ver a su amigo, recordando a ese ser horripilante encerrado detrás de la puerta del tercer piso
En el bosque, cerca de donde esta Arago, lo voy a ver cada dos por tres, ¿quieren acompañarme a verlo la próxima vez?- pregunto Hagrid con los ojos encendidos
Este… nosotros- iba diciendo Harry volteando a ver a sus amigos, estos ya sabían el tipo de creatura que era ese perro, así que…- tal vez- tercio Harry saliéndose por la tangente
Eso decía yo- sonrio Hagrid radiante
—¿Fluffy?
—Ajá... Es mío... Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado... y se lo presté a Dumbledore para guardar...
—¿Sí? —dijo Harry con nerviosismo.
—Bueno, no me preguntéis más —dijo con rudeza Hagrid—. Es un secreto.
—Pero Snape trató de robarlo.
—Tonterías —repitió Hagrid—. Snape es un profesor de Hogwarts, nunca haría algo así.
Claro que si- exclamo Sirius volteando a ver a Snape con altanadería al propio estilo Black
Snape no dijo nada, solo volteo a ver a Sirius con frialdad, sin despegarle la mirada
—Entonces ¿por qué trató de matar a Harry? —gritó Hermione.
Los acontecimientos de aquel día parecían haber cambiado su idea sobre Snape.
—Yo conozco un maleficio cuando lo veo, Hagrid. Lo he leído todo sobre ellos. ¡Hay que mantener la vista fija y Snape ni pestañeaba, yo lo vi!
—Os digo que estáis equivocados —dijo ofuscado Hagrid—. No sé por qué la escoba de Harry reaccionó de esa manera. .. ¡Pero Snape no iba a tratar de matar a un alumno! Ahora, escuchadme los tres, os estáis metiendo en cosas que no os conciernen y eso es peligroso. Olvidaos de ese perro y olvidad lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel...
¿Quién es Nicolás Flamel?- preguntó James a su novia volteándola a ver a la cara y apartándole el libro con delicadeza
Es un gran alquimista de la edad media, creo que tiene como seiscientos años, fue el creador de la…- Lily tercio con seriedad, bajando la voz conforme llegaba a las ultimas palabras
¿De la que Lily? De la que- apremio James a su novia zarandeándola con delicadeza
De la piedra Filosofal- termino Lily teatralmente, con la mirada perdida en el vacio, volteo a ver a Harry y este solo asintió para que solo su madre lo viera, volvió la mirada al libro y siguió leyendo
—¡Ah! —dijo Harry—. Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿no?
Hagrid pareció enfurecerse consigo mismo.
Esto es todo, aquí termina- indico Lily cerrando el libro de golpe y poniéndose de pie fue junto a su hijo
Harry… tu no…- exclamo Lily poniendo las manos sobre los hombros del chico tan parecido a su novio, salvo por los ojos que eran como los de ella
¿El no que?- pregunto James acercándose a su familia acortando la distancia en dos zancadas
Lo sabrás si seguimos leyendo Lily- respondió Harry zafándose del agarre de su madre con delicadeza y regresando junto a su novia
En ese caso… yo leeré- sonrio el Sr Weasley tomando el libro de la mesilla de centro
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