El espejo de Oesed
Leyó el señor Weasley con un encogimiento de hombros
¿Cuál es ese espejo?- inquirió Sirius confundido
No lo se- negó Hermione ocultando una sonrisita picara
Hermione, tu lo sabes todo- la acuso James volteando a ver a la castaña a través de sus gafas redondas
No es verdad Sr. Potter- contraataco Hermione con una sonrisa encantadora- solo lo esencial
Se lo creería a Harry niña- exclamo Sirius escéptico- o a Ron, pero no a ti
Te lo dijimos Hermione- exclamaron Harry y Ron en una tonadita cantada
La chica soltó un suspiro y negando divertida pidió al Sr Weasley que siguiera leyendo
Se acercaba la Navidad. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve. El lago estaba sólidamente congelado y los gemelos Weasley fueron castigados por hechizar varias bolas de nieve para que siguieran a Quirrell y lo golpearan en la parte de atrás de su turbante. Las pocas lechuzas que habían podido llegar a través del cielo tormentoso para dejar el correo tuvieron que quedar al cuidado de Hagrid hasta recuperarse, antes de volar otra vez.
Todos estaban impacientes de que empezaran las vacaciones. Mientras que la sala común de Gryffindor y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se habían vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas. Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y los hacía mantenerse lo más cerca posible de sus calderos calientes.
—Me da mucha lástima —dijo Draco Malfoy, en una de las clases de Pociones— toda esa gente que tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas.
Tú también lo harías si tuvieras que regresar a casa de mi hermana- dijo Lily volteando a ver al rubio el cual retrocedió en su lugar un tanto asustado, esa mujer era aterradora
Harry reía divertido por el comportamiento de su némesis, amaba que su madre lo intimidara. Ron también reía por lo bajo y Hermione y Ginny no se quedaban atrás.
Mientras hablaba, miraba en dirección a Harry. Crabbe y Goyle lanzaron risitas burlonas. Harry, que estaba pesando polvo de espinas de pez león, no les hizo caso. Después del partido de quidditch, Malfoy se había vuelto más desagradable que nunca. Disgustado por la derrota de Slytherin, había tratado de hacer que todos se rieran diciendo que un sapo con una gran boca podía reemplazar a Harry como buscador.
Ya te hubiera gustado a ti estar en el equipo de tu casa en primero, envidioso- se burlo Sirius viendo divertido a su futuro sobrino
No es verdad… es solo que…
Nada Malfoy, admítelo estabas celoso de Harry- se mofo Ron siguiendo el juego de Sirius y mas ahora que ese no podía hacerle nada, no es que fuera cobarde, es solo que disfrutaba haciéndolo sufrir sin poder vengarse- siempre lo estuviste y siempre lo has estado
Pero entonces se dio cuenta de que nadie lo encontraba gracioso, porque estaban muy impresionados por la forma en que Harry se había mantenido en su escoba. Así que Malfoy; celoso y enfadado, había vuelto a fastidiar a Harry por no tener una familia apropiada.
Eso no es para que te burles Malfoy- tercio Lily molesta volteando a ver al chico con los ojos encendidos- a ti tampoco te gustaría estar en esa casa mas de cinco minutos
Draco no decía nada, solo pensaba que ya se desquitaría de esos cuatro una vez que todo volviera ala normalidad
Era verdad que Harry no iría a Privet Drive para las fiestas. La profesora McGonagall había pasado la semana antes, haciendo una lista de los alumnos que iban a quedarse allí para Navidad, y Harry puso su nombre de inmediato. Y no se sentía triste, ya que probablemente ésa sería la mejor Navidad de su vida. Ron y sus hermanos también se quedaban, porque el señor y la señora Weasley se marchaban a Rumania, a visitar a Charles.
Esa fue una de las mejores navidades de mi vida- sonrio Harry recordando esa navidad y todo lo que habían hecho
¿En verdad?- inquirió James un tanto sorprendido
Fue la primera navidad que pase con mis amigos y me divertí domo nunca- dijo Harry con los ojos cerrados y una sonrisa enorme en los labios, recordando cada detalle de ese día
Y ¿Cuál es la mejor?- cuestiono Sirius volteando a ver al que seria su ahijado
Hasta ahora, la del año pasado, en tu casa- rio Harry ante la sorpresa de asombro de su padrino
¿Cuál casa?- inquirió el chico con los ojos como platos- ¿no te estarás refiriendo a la casa de mis padres verdad?- tercio Sirius aferrándose a las falsas esperanzas de que su respuesta fuera no, el no iba a regresar a esa casa
Si, la encantadora casa de los Back- ironizo Harry esperando la exagerada respuesta de su padrino
¿QUÉ?- grito Sirius con los ojos como platos- me prometí a mi mismo no regresar nunca a esa casa- dijo abatido el chico con la mirada triste
Lo se, lo dijiste como mil veces el año pasado- rio Harry divertido, no sabia por que, pero le divertía ver a su padrino así
No lo puedo creer, no lo puedo creer- exclamaba Sirius con las palmas cubriéndole el rostro y negando abatido
Harry volteando a ver al Sr. Weasley pidió con un asentimiento que siguiera leyendo
Cuando abandonaron los calabozos, al finalizar la clase de Pociones, encontraron un gran abeto que ocupaba el extremo del pasillo. Dos enormes pies aparecían por debajo del árbol y un gran resoplido les indicó que Hagrid estaba detrás de él.
—Hola, Hagrid. ¿Necesitas ayuda? —preguntó Ron, metiendo la cabeza entre las ramas.
No creo que puedas ayudar hijo- sentencio el Sr. Weasley sonriendo as u hijo, el cual le contesto con una sonrisita
—No, va todo bien. Gracias, Ron.
—¿Te importaría quitarte de en medio? —La voz fría y gangosa de Malfoy llegó desde atrás—. ¿Estás tratando de ganar algún dinero extra, Weasley? Supongo que quieres ser guardabosques cuando salgas de Hogwarts... Esa choza de Hagrid debe de parecerte un palacio, comparada con la casa de tu familia.
Eres un mocoso…- decía Lily furiosa por la conducta del rubio, tanto que no podía articular correctamente
No deberías hacer enojar a mi mama Malfoy- mascullo burlonamente Harry haciéndole una mueca con la boca
No tienes por que decírmelo- exclamo Malfoy viendo a Lily con recelo
Ron se lanzó contra Malfoy justo cuando aparecía Snape en lo alto de las escaleras.
—¡WEASLEY!
Ron soltó el cuello de la túnica de Malfoy.
—Lo han provocado, profesor Snape —dijo Hagrid, sacando su gran cabeza peluda por encima del árbol—. Malfoy estaba insultando a su familia.
—Lo que sea, pero pelear está contra las reglas de Hogwarts, Hagrid —dijo Snape con voz amable—. Cinco puntos menos para Gryffindor; Weasley, y agradece que no sean más. Y ahora marchaos todos.
Snape, sabes que no es justo lo que hiciste- declaro Lily viendo con aprensión a su ex amigo
Snape no dijo nada, solo fulmino a los chicos con mal carácter de arriba abajo
Malfoy, Crabbe y Goyle pasaron bruscamente, sonriendo con presunción.
—Voy a atraparlo —dijo Ron, sacando los dientes ante la espalda de Malfoy—. Uno de estos días lo atraparé...
—Los detesto a los dos —añadió Harry—. A Malfoy y a Snape.
Es cosa de herencia Harry, los Potter, los Malfoy y los Snape no se llevan bien- rio James mordazmente volteando a ver a los dos Slytherin con malicia
Si, eso es lógico Potter, nosotros, los Malfoy, no nos relacionamos con traidores a la sangre- mascullo Draco riendo con malicia viendo a la madre de su némesis
Prefiero ser un traidor a la sangre, que un estúpido amante de las artes oscuras- contraataco James con sorna en cada palabra- y menos un lame botas de un tipo de cuarta que se cree lo mejor de lo mejor
Pues si pudo matarlos- se burlo Draco aferrando su varita y con la mirada fría dirigida a Harry
Atrévete a decirlo de nuevo- reto Harry apuntándolo con la varita al pecho
Sabes que no puede amenazarme Potter- escupió la ultima palabra con desprecio
Eso no quiere decir que no pueda hacer algún encantamiento contra ti, no maleficio, encantamiento- declaro Harry destilando furia por los ojos, parándose entre su madre y Draco, el cual, al parecer, quería hechizarla
El sr Weasley, antes de que las cosas se salieran de control prefirió seguir leyendo
—Vamos, arriba el ánimo, ya es casi Navidad —dijo Hagrid—. Os voy a decir qué haremos: venid conmigo al Gran Comedor; está precioso.
Así que los tres siguieron a Hagrid y su abeto hasta el Gran Comedor, donde la profesora McGonagall y el profesor Flitwick estaban ocupados en la decoración.
El salón estaba espectacular. Guirnaldas de muérdago y acebo colgaban de las paredes, y no menos de doce árboles de Navidad estaban distribuidos por el lugar, algunos brillando con pequeños carámbanos, otros con cientos de velas.
Cada año es diferente- dijo Lily imaginándose la decoración del Gran comedor
—¿Cuántos días os quedan para las vacaciones? —preguntó Hagrid.
—Sólo uno —respondió Hermione—. Y eso me recuerda... Harry, Ron, nos queda media hora para el almuerzo, deberíamos ir a la biblioteca.
¿QUÉ?-inquirieron Sirius y James a la vez sorprendidos
Mi hijo en una biblioteca- se escandalizo James volteando a ver a Harry sorprendido
Eso es imposible, él no es un Potter- exclamo Sirius señalando a Harry con asombro
Si lo soy, solo un poco diferente- sonrio Harry divertido por la cara de su padrino y su padre
—Sí, claro, tienes razón —dijo Ron, obligándose a apartar la vista del profesor Flitwick, que sacaba burbujas doradas de su varita, para ponerlas en las ramas del árbol nuevo.
—¿La biblioteca? —preguntó Hagrid, acompañándolos hasta la puerta—. ¿Justo antes de las fiestas? Un poco triste, ¿no creéis?
—Oh, no es un trabajo —explicó alegremente Harry—. Desde que mencionaste a Nicolás Flamel, estamos tratando de averiguar quién es.
Eso es diferente- sonrio aliviado James a su hijo, el cual negó con elocuencia los ojos
—¿Qué? —Hagrid parecía impresionado—. Escuchadme... Ya os lo dije... No os metáis. No tiene nada que ver con vosotros lo que custodia ese perro.
Hagrid, no debiste decir eso, creo que Harry tiene la curiosidad de su madre- exclamo James besando a Lily en la mejilla, la cual hasta el momento estaba muy calmada- ¿te pasa algo cariño?
Deseo- susurro Lily con los ojos brillosos
Que necesitas- pidió James acercándose a su novia y tomándola de las manos
No, nada- negó Lily pasándose el dorso de la mano por los ojos para quitarse las lagrimas que pugnaban por salir
James la estrecho entre sus brazos, lo cual reconforto un poco a la pelirroja
—Nosotros queremos saber quién es Nicolás Flamel, eso es todo —dijo Hermione.
—Salvo que quieras ahorrarnos el trabajo —añadió Harry—. Ya hemos buscado en miles de libros y no hemos podido encontrar nada... Si nos das una pista... Yo sé que leí su nombre en algún lado.
Al menos saco la inteligencia de Lily- rio Remus metiéndole un zape a su amigo en la cabeza con cariño
Eso no es gracioso- rio James sin poder contenerse- pero tienes razón
Yo lo se- rio Remus ensanchando los hombros con orgullo
—No voy a deciros nada —dijo Hagrid con firmeza.
—Entonces tendremos que descubrirlo nosotros —dijo Ron. Dejaron a Hagrid malhumorado y fueron rápidamente a la biblioteca.
Habían estado buscando el nombre de Flamel desde que a Hagrid se le escapó, porque ¿de qué otra manera podían averiguar lo que quería robar Snape? El problema era la dificultad de buscar; sin saber qué podía haber hecho Flamel para figurar en un libro. No estaba en Grandes magos del siglo XX, ni en Notables nombres de la magia de nuestro tiempo; tampoco figuraba en Importantes descubrimientos en la magia moderna ni enUn estudio del reciente desarrollo de la hechicería. Y además, por supuesto, estaba el tamaño de la biblioteca, miles y miles de libros, miles de estantes, cientos de estrechas filas...
Buscamos en la sección equivocada- susurro Ron a Harry abatido, recordando sus recesos perdidos en la biblioteca
Lo se- rio Harry con los ojos como platos, recordando el lugar donde estaba ese nombre, siempre a la mano y sin darse cuenta
Hermione sacó una lista de títulos y temas que había decidido investigar; mientras Ron se paseaba entre una fila de libros y los sacaba al azar. Harry se acercó a la Sección Prohibida. Se había preguntado si Flamel no estaría allí. Pero por desgracia, hacía falta un permiso especial, firmado por un profesor, para mirar alguno de los libros de aquella sección, y sabía que no iba a conseguirlo. Allí estaban los libros con la poderosa Magia del Lado Oscuro, que nunca se enseñaba en Hogwarts y que sólo leían los alumnos mayores, que estudiaban cursos avanzados de Defensa Contra las Artes Oscuras.
—¿Qué estás buscando, muchacho?
—Nada —respondió Harry.
Debiste inventarte algo mejor Harry- observo Remus viendo a Harry sorprendido
Eso lo saco de Lily, ella no era buena con las escusas- rio Sirius divertido, recordando las pobres escusas de su cuñada
Gracias Sirius- exclamo Lily entre dientes
De nada pelirroja- sonrio Sirius con su típica sonrisa de suficiencia
La señora Pince, la bibliotecaria, empuñó un plumero ante su cara.
—Entonces, mejor que te vayas. ¡Vamos, fuera!
Harry salió de la biblioteca, deseando haber sido más rápido en inventarse algo. Él, Ron y Hermione se habían puesto de acuerdo en que era mejor no consultar a la señora Pince sobre Flamel. Estaban seguros de que ella podría decírselo, pero no podían arriesgarse a que Snape se enterara de lo que estaban buscando.
Harry los esperó en el pasillo, para ver si los otros habían encontrado algo, pero no tenía muchas esperanzas. Después de todo, buscaban sólo desde hacía quince días y en los pocos momentos libres, así que no era raro que no encontraran nada. Lo que realmente necesitaban era una buena investigación, sin la señora Pince pegada a sus nucas.
Cinco minutos más tarde, Ron y Hermione aparecieron negando con la cabeza. Se marcharon a almorzar.
—Vais a seguir buscando cuando yo no esté, ¿verdad? —dijo Hermione—. Si encontráis algo, enviadme una lechuza.
—Y tú podrás preguntarle a tus padres si saben quién es Flamel —dijo Ron—. Preguntarle a ellos no tendrá riesgos.
Claro, ya que ambos son dentistas- rio Hermione recordando ese día divertida
Ahora lo se Hermione- susurro Ron por lo bajo a la oreja de la chica, provocándole un leve sonrojo que Harry y Ginny no pasaron por alto y se sonrieron mutuamentente
—Ningún riesgo, ya que ambos son dentistas —respondió Hermione.
Cuando comenzaron las vacaciones, Ron y Harry tuvieron mucho tiempo para pensar en Flamel. Tenían el dormitorio para ellos y la sala común estaba mucho más vacía que de costumbre, así que podían elegir los mejores sillones frente al fuego. Se quedaban comiendo todo lo que podían pinchar en un tenedor de tostar (pan, buñuelos, melcochas) y planeaban formas de hacer que expulsaran a Malfoy, muy divertidas, pero imposibles de llevar a cabo.
Eso es muy fácil hijo- rio James satisfecho por lo que su hijo pensaba
Pues para mi no ha sido nada fácil- exclamo Harry en un largo suspiro de cansancio- lo hemos intentado por años y no hemos conseguido hacerlo
Potter- rugió Snape furioso
El ha intentado lo mismo por seis años- exclamo Ron salvando a su amigo apuntándolo con el dedo índice- no puede negarlo
La verdad es que no- declaro Draco con los brazos en jaras, notoriamente molesto por la similitud de ideas
Ron también comenzó a enseñar a Harry a jugar al ajedrez mágico. Era igual que el de los muggles, salvo que las piezas estaban vivas, lo que lo hacía muy parecido a dirigir un ejército en una batalla. El juego de Ron era muy antiguo y estaba gastado. Como todo lo que tenía, había pertenecido a alguien de su familia, en este caso a su abuelo. Sin embargo, las piezas de ajedrez viejas no eran una desventaja. Ron las conocía tan bien que nunca tenía problemas en hacerles hacer lo que quería.
Harry jugó con el ajedrez que Seamus Finnigan le había prestado, y las piezas no confiaron en él. Él todavía no era muy buen jugador, y las piezas le daban distintos consejos y lo confundían, diciendo, por ejemplo: «No me envíes a mí. ¿No ves el caballo? Muévelo a él, podemos permitirnos perderlo».
Eso es lógico, las piezas de ajedrez nunca son confiables- dijo Remus rodando los ojos recordando cuando el estaba aprendiendo el juego
En la víspera de Navidad, Harry se fue a la cama, deseoso de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que lo aguardaban, pero sin esperar ningún regalo. Cuando al día siguiente se despertó temprano, lo primero que vio fue unos cuantos paquetes a los pies de su cama.
—¡Feliz Navidad! —lo saludó medio dormido Ron, mientras Harry saltaba de la cama y se ponía la bata.
—Para ti también —contestó Harry—. ¡Mira esto! ¡Me han enviado regalos!
¿Qué esperabas, nabos?- dijeron Sirius y James asombrados del asombro del chico
Ron y Harry comenzaron a reír y cuando le dijeron a las chicas estas se les unieron y tardaron varios minutos en calmarlos, pues el sr Weasley se les unió al leer la frase siguiente, hasta que Molly le dijo o que se calmara o ella seguiría leyendo
—¿Qué esperabas, nabos? —dijo Ron, volviéndose hacia sus propios paquetes, que eran más numerosos que los de Harry
Eso hizo que el resto de la sala comenzara a leer, incluidos para sorpresa de todos Snape y Draco, los cuales, aunque reían disimuladamente, se divertían de la similitud de las frases
Harry cogió el paquete que estaba más arriba. Estaba envuelto en papel de embalar y tenía escrito: «Para Harry de Hagrid». Contenía una flauta de madera, toscamente trabajada. Era evidente que Hagrid la había hecho. Harry sopló y la flauta emitió un sonido parecido al canto de la lechuza.
El segundo, muy pequeño, contenía una nota.
«Recibimos tu mensaje y te mandamos tu regalo de Navidad. De tío Vernon y tía Petunia.» Pegada a la nota estaba una moneda de cincuenta peniques.
Que detalle- ironizo Lily con elocuencia, provocando una sonrisa de Harry, que le ilumino el rostro
—Qué detalle —comentó Harry.
Lily volteo a verlo y le alboroto el cabello con ternura, eso comenzaba a agradarle un poco al chico, y mas por que su madre lo hacia con cariño
Ron estaba fascinado con los cincuenta peniques.
—¡Qué raro! —dijo— ¡Qué forma! ¿Esto es dinero?
¡Ron, eres igual a tu padre!- se escandalizo Molly tapándose la boca con las manos espantada
Mama ¿eso tiene algo de malo?- ironizo el chico viendo a su madre ofendida
Claro que no cielo- respondió Molly un tanto confundida- es solo que no esperaba que sacaras eso de tu padre- explico la madre con ternura
Alguien lo tendría que heredar ¿no?- exclamo Ron con un leve encogimiento de hombros sonriendo a su padre
Este le sonrio de regreso y continuo leyendo
—Puedes quedarte con ella —dijo Harry, riendo ante el placer de Ron—. Hagrid, mis tíos... ¿Quién me ha enviado éste?
—Creo que sé de quién es ése —dijo Ron, algo rojo y señalando un paquete deforme—. Mi madre. Le dije que creías que nadie te regalaría nada y… oh, no —gruñó—, te ha hecho un jersey Weasley.
Harry abrió el paquete y encontró un jersey tejido a mano, grueso y color verde esmeralda, y una gran caja de pastel de chocolate casero.
Gracias Molly- sonrio Lily a la pelirroja sentada frente a ella
No tienes nada que agradecer querida- respondió Molly con una gran sonrisa
—Cada año nos teje un jersey —dijo Ron, desenvolviendo su paquete— y el mío siempre es rojo oscuro.
—Es muy amable de parte de tu madre —dijo Harry probando el pastel, que era delicioso.
El siguiente regalo también tenía golosinas, una gran caja de ranas de chocolate, de parte de Hermione.
Le quedaba el último. Harry lo cogió y notó que era muy ligero. Lo desenvolvió.
Algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando. Ron bufó.
Tienes mi capa- exclamo James sonriendo satisfecho a su hijo
Y me ha servido muchísimo- declaro Harry con los ojos brillosos en dirección a su padre
—Había oído hablar de esto —dijo con voz ronca, dejando caer la caja de grageas de todos los sabores, regalo de Hermione—. Si es lo que pienso, es algo verdaderamente raro y valioso.
—¿Qué es?
Harry cogió el género brillante y plateado. El tocarlo producía una sensación extraña, como si fuera agua convertida en tejido.
Eso mismo pienso yo cada vez que nos ocultamos bajo ella- murmuro Sirius a su amigo en complicidad
—Es una capa invisible —dijo Ron, con una expresión de temor reverencial—. Estoy seguro... Pruébatela.
Harry se puso la capa sobre los hombros y Ron lanzó un grito.
—¡Lo es! ¡Mira abajo!
Harry se miró los pies, pero ya no estaban. Se dirigió al espejo. Efectivamente: su reflejo lo miraba, pero sólo su cabeza suspendida en el aire, porque su cuerpo era totalmente invisible. Se puso la capa sobre la cabeza y su imagen desapareció por completo.
—¡Hay una nota! —dijo de pronto Ron—. ¡Ha caído una nota!
Harry se quitó la capa y cogió la nota. La caligrafía, fina y llena de curvas, era desconocida para él. Decía:
Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto. Utilízalo bien.
Una muy Feliz Navidad para ti.
Eso has sido tu Albus- no era una pregunta, era una afirmación, lo miraba con fijeza a través de sus gafas de montura cuadrada Minerva McGonagall
Si, eso es sido yo- respondió Dumbledore con una gran sonrisa
McGonagall rodo los ojos y negó divertida
No tenía firma. Harry contempló la nota. Ron admiraba la capa.
—Yo daría cualquier cosa por tener una —dijo— Lo que sea. ¿Qué te sucede?
—Nada —dijo Harry Se sentía muy extraño. ¿Quién le había enviado la capa? ¿Realmente había pertenecido a su padre?
Si lo es- afirmo James con una seca afirmación y una alegría que le llegaba hasta los ojos
Lo se- Harry sonrio a su padre y asintió feliz de escucharlo de su propia boca
Antes de que pudiera decir o pensar algo, la puerta del dormitorio se abrió de golpe y Fred y George Weasley entraron. Harry escondió rápidamente la capa. No se sentía con ganas de compartirla con nadie más.
—¡Feliz Navidad!
—¡Eh, mira! ¡A Harry también le han regalado un jersey Weasley!
Fred y George llevaban jerséis azules, uno con una gran letra F y el otro con la G.
—El de Harry es mejor que el nuestro —dijo Fred cogiendo el jersey de Harry—. Es evidente que se esmera más cuando no es para la familia.
—¿Por qué no te has puesto el tuyo, Ron? —quiso saber George—. Vamos, pruébatelo, son bonitos y abrigan.
—Detesto el rojo oscuro —se quejó Ron, mientras se lo pasaba por la cabeza.
Lo siento Ron, no me acordaba- se escandalizo Molly viendo a su hijo menor apenada
Descuida mama, con nosotros cinco ya tienes mucho trabajo- sonrio Ron a su madre con displicencia- y para futuras referencias, mi color favorito es el azul
Lo tendré en cuenta hijo- dijo la señora Weasley con pena
—No tenéis la inicial en los vuestros —observó George—. Supongo que ella piensa que no os vais a olvidar de vuestros nombres. Pero nosotros no somos estúpidos... Sabemos muy bien que nos llamamos Gred y Feorge.
Esa es buena- exclamo entre carcajadas Sirius, viendo a los gemelos con orgullos, los cuales hacían una reverencia imitando quitarse un sombrero que no traían consigo y una sonrisa de oreja a oreja
—¿Qué es todo ese ruido?
Percy Weasley asomó la cabeza a través de la puerta, con aire de desaprobación. Era evidente que había ido desenvolviendo sus regalos por el camino, porque también tenía un jersey bajo el brazo, que Fred vio.
—¡P de prefecto! Pruébatelo, Percy, vamos, todos nos lo hemos puesto, hasta Harry tiene uno.
—Yo... no... quiero —dijo Percy, con firmeza, mientras los gemelos le metían el jersey por la cabeza, tirándole las gafas al suelo.
—Y hoy no te sentarás con los prefectos —dijo George—. La Navidad es para pasarla en familia.
Cogieron a Percy y se lo llevaron de la habitación, con los brazos sujetos por el jersey.
Ninguno de los Weasley, incluyendo a Ron y Hermione dijo nada, todos sentían lo mismo, desazón por Percy, menos Molly, a la cual se le rasaron los ojos a la mención de su tercer hijo.
Harry no había celebrado en su vida una comida de Navidad como aquélla. Un centenar de pavos asados, montañas de patatas cocidas y asadas, soperas llenas de guisantes con mantequilla, recipientes de plata con una grasa riquísima y salsa de moras, y muchos huevos sorpresa esparcidos por todas las mesas. Estos fantásticos huevos no tenían nada que ver con los flojos artículos de los muggles, que Dudley habitualmente compraba, ni con juguetitos de plástico ni gorritos de papel. Harry tiró uno al suelo y no sólo hizo ¡pum!, sino que estalló como un cañonazo y los envolvió en una nube azul, mientras del interior salían una gorra de contraalmirante y varios ratones blancos, vivos. En la Mesa Alta, Dumbledore había reemplazado su sombrero cónico de mago por un bonete floreado, y se reía de un chiste del profesor Flitwick.
Amo esos gorros- exclamo Sirius con la mirada brillante
A los pavos les siguieron los pudines de Navidad, flameantes. Percy casi se rompió un diente al morder un sickle de plata que estaba en el trozo que le tocó. Harry observaba a Hagrid, que cada vez se ponía más rojo y bebía más vino, hasta que finalmente besó a la profesora McGonagall en la mejilla y, para sorpresa de Harry, ella se ruborizó y rió, con el sombrero medio torcido.
Me hubiera gustado ver eso- dijo James golpeándose las rodillas con los puños por la emoción
Cuando Harry finalmente se levantó de la mesa, estaba cargado de cosas de las sorpresas navideñas, y que incluían globos luminosos que no estallaban, un juego de Haga Crecer Sus Propias Verrugas y piezas nuevas de ajedrez. Los ratones blancos habían desaparecido, y Harry tuvo el horrible presentimiento de que iban a terminar siendo la cena de Navidad de la Señora Norris.
Harry y los Weasley pasaron una velada muy divertida, con una batalla de bolas de nieve en el parque. Más tarde, helados, húmedos y jadeantes, regresaron a la sala común de Gryffindor para sentarse al lado del fuego. Allí Harry estrenó su nuevo ajedrez y perdió espectacularmente con Ron. Pero sospechaba que no habría perdido de aquella manera si Percy no hubiera tratado de ayudarlo tanto.
Si, mejor hazlo tu solo hijo- dijo James abatido, pues el era bueno jugando al ajedrez gracias a sus continuas practicas con Sirius cada semana
Después de un té con bocadillos de pavo, buñuelos, bizcocho borracho y pastel de Navidad, todos se sintieron tan hartos y soñolientos que no podían hacer otra cosa que irse a la cama; no obstante, permanecieron sentados y observaron a Percy, que perseguía a Fred y George por toda la torre Gryffindor porque le habían robado su insignia de prefecto.
Debimos hacer eso con Lunático- observo Sirius a James por lo bajo el cual rio en complicidad
Fue el mejor día de Navidad de Harry. Sin embargo, algo daba vueltas en un rincón de su mente. En cuanto se metió en la cama, pudo pensar libremente en ello: la capa invisible y quién se la había enviado.
Ron, ahíto de pavo y pastel y sin ningún misterio que lo preocupara, se quedó dormido en cuanto corrió las cortinas de su cama. Harry se inclinó a un lado de la cama y sacó la capa.
De su padre... Aquello había sido de su padre. Dejó que el género corriera por sus manos, más suave que la seda, ligero como el aire. «Utilízalo bien», decía la nota.
Tenía que probarla. Se deslizó fuera de la cama y se envolvió en la capa. Miró hacia abajo y vio sólo la luz de la luna y las sombras. Era una sensación muy curiosa.
«Utilízalo bien.»
De pronto, Harry se sintió muy despierto. Con aquella capa, todo Hogwarts estaba abierto para él. Mientras estaba allí, en la oscuridad y el silencio, la excitación se apoderó de él. Podía ir a cualquier lado con ella, a cualquier lado, y Filch nunca lo sabría.
Esa es la actitud hijo- observo James palmeando el hombro de su hijo con orgullo
Harry esperaba que no cambiara de opinión cuando se diera cuenta cual fue el primer lugar al que fue esa noche
Ron gruñó entre sueños. ¿Debía despertarlo? Algo lo detuvo. La capa de su padre... Sintió que aquella vez (la primera vez) quería utilizarla solo.
Harry volteo a ver a Ron preocupado, pero este le sonreía
Yo abría hecho lo mismo- declaro Ron provocando en Harry un cariño renovado a su mejor amigo
Gracias Ron- respondió Harry sonriendo a su amigo
Salió cautelosamente del dormitorio, bajó la escalera, cruzó la sala común y pasó por el agujero del retrato.
—¿Quién está ahí? —chilló la Dama Gorda. Harry no dijo nada. Anduvo rápidamente por el pasillo.
¿Adónde iría? De pronto se detuvo, con el corazón palpitante, y pensó. Y entonces lo supo. La Sección Prohibida de la biblioteca.
¡NO!- gritaron asustados y preocupado Sirius y James poniéndose de pie frente a Harry de un salto, poniendo sus manos en la frente, mejillas y cuello de el chico, para ver si estaba bien de salud
¡Ya basta! ¡No me pasa nada!- exclamo Harry apartando de un manazó las manos de su padre y padrino a la vez- estoy bien- exclamo frustrado por la actitud de ese par
Snape veía sorprendido la actitud del chico, esperaba que él hiciera otra cosa con esa capa, lo que sea, menos ir a la biblioteca
No puedes estar bien si piensa en ir a la biblioteca- reclamo Sirius como si fuera lo mas obvio del mundo
Solo ves lo que a leído el sr Weasley, pero no lo demás- declaro Harry tratando de calmarse aferrándose a la mano de su novia
Me decepcionas hijo- negó James dejándose caer junto a su novia abatido
Harry suspiro aliviado de que lo hayan dejado en paz al fin
Iba a poder leer todo lo que quisiera, para descubrir quién era Flamel. Se ajustó la capa y se dirigió hacia allí.
Eso ya es diferente- declaro James con el orgullo renovado
Te lo dije- exclamo Harry mandándole la misma mirada fiera que su madre por lo regular le mandaba su madre a su padre
La biblioteca estaba oscura y fantasmal. Harry encendió una lámpara para ver la fila de libros. La lámpara parecía flotar sola en el aire y hasta el mismo Harry, que sentía su brazo llevándola, tenía miedo.
La Sección Prohibida estaba justo en el fondo de la biblioteca. Pasando con cuidado sobre la soga que separaba aquellos libros de los demás, Harry levantó la lámpara para leer los títulos.
Ahí no encontraras nada hijo- informo Lily con una sonrisa cómplice a su hijo, la primera que compartía con su madre
No le decían mucho. Las letras doradas formaban palabras en lenguajes que Harry no conocía. Algunos no tenían títulos. Un libro tenía una mancha negra que parecía sangre. A Harry se le erizaron los pelos de la nuca. Tal vez se lo estaba imaginando, tal vez no, pero le pareció que un murmullo salía de los libros, como si supieran que había alguien que no debía estar allí.
Tenía que empezar por algún lado. Dejó la lámpara con cuidado en el suelo y miró en una estantería buscando un libro de aspecto interesante. Le llamó la atención un volumen grande, negro y plateado. Lo sacó con dificultad, porque era muy pesado y, balanceándolo sobre sus rodillas, lo abrió.
Un grito desgarrador; espantoso, cortó el silencio... ¡El libro gritaba! Harry lo cerró de golpe, pero el aullido continuaba, en una nota aguda, ininterrumpida. Retrocedió y chocó con la lámpara, que se apagó de inmediato. Aterrado, oyó pasos que se acercaban por el pasillo, metió el volumen en el estante y salió corriendo. Pasó al lado de Filch casi en la puerta, y los ojos del celador; muy abiertos, miraron a través de Harry. El chico se agachó, pasó por debajo del brazo de Filch y siguió por el pasillo, con los aullidos del libro resonando en sus oídos.
Bien hecho Harry- celebro James feliz de que su hijo se escapara de debajo de las narices del conserje
Creo que su conserje es más bobo que el nuestro- observo Remus pensando que a su conserje no era tan fácil esquivarlo, incluso con la capa
¿No es el mismo?- inquirió George confuso
No, aquel si puede hacer magia- declaro Sirius recordando las veces que los había atrapado junto con sus amigos
Fred y George procesaron esa información, pensando en que cosas podrían haberle hecho a ese conserje y las de travesuras que hubieran vivido
Se detuvo de pronto frente a unas armaduras. Había estado tan ocupado en escapar de la biblioteca que no había prestado atención al camino. Tal vez era porque estaba oscuro, pero no reconoció el lugar donde estaba. Había armaduras cerca de la cocina, eso lo sabía, pero debía de estar cinco pisos más arriba.
—Usted me pidió que le avisara directamente, profesor, si alguien andaba dando vueltas durante la noche, y alguien estuvo en la biblioteca, en la Sección Prohibida.
Harry sintió que se le iba la sangre de la cara. Filch debía de conocer un atajo para llegar a donde él estaba, porque el murmullo de su voz se acercaba cada vez más y, para su horror, el que le contestaba era Snape.
Eso no puede ser bueno- exclamo Sirius con brillo macabro en los ojos
—¿La Sección Prohibida? Bueno, no pueden estar lejos, ya los atraparemos.
Harry se quedó petrificado, mientras Filch y Snape se acercaban. No podían verlo, por supuesto, pero el pasillo era estrecho y, si se acercaban mucho, iban a chocar contra él. La capa no ocultaba su materialidad.
Retrocedió lo más silenciosamente que pudo. A la izquierda había una puerta entreabierta. Era su única esperanza. Se deslizó, conteniendo la respiración y tratando de no hacer ruido. Para su alivio, entró en la habitación sin que lo notaran.
Salvado- alabaron James y Sirius palmeando sus manos divertidos
Pasaron por delante de él y Harry se apoyó contra la pared, respirando profundamente, mientras escuchaba los pasos que se alejaban. Habían estado cerca, muy cerca. Transcurrieron unos pocos segundos antes de que se fijara en la habitación que lo había ocultado.
Parecía un aula en desuso. Las sombras de sillas y pupitres amontonados contra las paredes, una papelera invertida y apoyada contra la pared de enfrente... Había algo que parecía no pertenecer allí, como si lo hubieran dejado para quitarlo de en medio.
Era un espejo magnífico, alto hasta el techo, con un marco dorado muy trabajado, apoyado en unos soportes que eran como garras. Tenía una inscripción grabada en la parte superior: Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse.
Esto no es tu cara, sino de tu corazón el deseo- susurro Lily aferrando la mano de James con miedo
¿Qué dices Lily?- inquirió James volteando a ver a su novia sorprendido
Esto no es tu cara, sino de tu corazón el deseo- dijo Lily con voz más fuerte, pero se le notaba el miedo entre la fuerza de su voz
¿Qué quieres decir?- pregunto Sirius volteando a ver a la chica confundido- el dijo Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse
Léelo al revés, mira- exclamo Lily escribiendo las palabras en un pergamino tal como se leían y abajo escritas al revés- toma
El chico leyó las palabras una y otra vez y su cara pasaba de la confusión a la sorpresa y luego a la desesperación al imaginarse lo que vería su ahijado
¡No… no puede ser cierto!- negó Sirius recostándose en su puf con cara abatida
¿Qué cosa Padfoot?- inquirió James volteando a ver a su novia y su amigo simultáneamente
¿Qué cosa crees que quiera ver el corazón de Harry si nunca los tuvo con él?- inquirió Sirius cada vez mas decaído
James proceso aquella información y se notaba por los cambios en su cara que entendía lo que su amigo y novia le trataban de dar a entender. Remus, que ya había entendido a Lily desde que se lo explico a Sirius el había comprendido que ese espejo te mostraba los deseos mas profundos del corazón, Snape no entendía que él hubiera visto lo que estaba pensando, no, él no podía ver eso, a él lo trastorno volver a ver a Lily sonreírle nuevamente, Harry no habría visto a sus padres, él debió de haber visto otra cosa. Ginny que ya sabia lo que venia, tomo con firmeza la mano de Harry, este le estrecho la mano y Ron y Hermione posaban sus manos en los hombros de su amigo para darle apoyo. El sr Weasley confundido por las acciones de los jóvenes continúo con la lectura un tanto contrariado
Ya no oía ni a Filch ni a Snape, y Harry no tenía tanto miedo. Se acercó al espejo, deseando mirar para no encontrar su imagen reflejada. Se detuvo frente a él.
Tuvo que llevarse las manos a la boca para no gritar. Giró en redondo. El corazón le latía más furiosamente que cuando el libro había gritado... Porque no sólo se había visto en el espejo, sino que había mucha gente detrás de él.
Pero la habitación estaba vacía. Respirando agitadamente, volvió a mirar el espejo.
Allí estaba él, reflejado, blanco y con mirada de miedo y allí, reflejados detrás de él, había al menos otros diez. Harry miró por encima del hombro, pero no había nadie allí. ¿O también eran todos invisibles? ¿Estaba en una habitación llena de gente invisible y la trampa del espejo era que los reflejaba, invisibles o no?
Miró otra vez al espejo. Una mujer, justo detrás de su reflejo, le sonreía y agitaba la mano. Harry levantó una mano y sintió el aire que pasaba. Si ella estaba realmente allí, debía de poder tocarla, sus reflejos estaban tan cerca... Pero sólo sintió aire: ella y los otros existían sólo en el espejo.
No podemos estar ahí contigo Harry, lo siento- dijo Lily con lagrimas en los ojos por la imagen que describía el libro
Descuida, con el tiempo descubrí que no podía tenerlo a mi lado por mas que lo deseara, peo alguien me dijo una vez que quienes nos amaron, viven en nuestro corazón- sonrio Harry conteniendo las lagrimas, recordando cuantas veces deseo tenerlos a su lado pero ellos ya no estaban
Era una mujer muy guapa. Tenía el cabello rojo oscuro y sus ojos... «Sus ojos son como los míos», pensó Harry, acerándose un poco más al espejo. Verde brillante, exactamente la misma forma, pero entonces notó que ella estaba llorando, sonriendo y llorando al mismo tiempo.
Harry- lloro Lily con desesperación aferrándose al abrazo en que su novio la envolvía con ternura
Lo se Lily, lo se- lloro James con amargura, Sirius no podía contener las lagrimas que recorrían sus mejilla y Remus lo abrazaba por los hombros para darle un animo que él no sentía
Y-y-ya pa-pa-paso- hipo Harry tratando de calmarse y calmar a sus padres y familia a la vez- eso ya paso
El hombre alto, delgado y de pelo negro que estaba al lado de ella le pasó el brazo por los hombros. Llevaba gafas y el pelo muy desordenado. Y se le ponía tieso en la nuca, igual que a Harry.
Lily se estremeció todavía mas en los brazos de su novio y Snape veía asombrado esa escena, al parecer a Harry le afectaba mas de lo que pensaba y James, a él le dolía saber que su novia iba a morir, eso no se lo esperaba, en verdad la quería.
Harry estaba tan cerca del espejo que su nariz casi tocaba su reflejo.
—¿Mamá? —susurró—. ¿Papá?
No puedo soportarlo mas- exclamo Lily a lágrima viva, con el corazón destrozado, viendo sobre el hombro a Harry, el cual era consolado por Ginny y reconfortado por Ron y Hermione
Tranquila mama- pidió Harry con la voz rota
Lily soltó a James y este sabiendo lo que iba a ser su novia fue junto con ella y juntos abrazaron a Harry, el cual sin poder contenerse comenzó a llorar en brazos de sus padres, donde se desmorono por completo en un abrazo que siempre quiso recibir durante años
Ginny lloraba en brazos de su hermano George y el y su hermano gemelo no estaban mejor que su hermana, Ron y Hermione se abrazaban el uno al otro, mientras la Sra. Weasley aferraba la mano de su esposo para no derrumbarse, le dolía muchísimo ver la imagen de esas tres personas, una de las cuales la quería como a un hijo, de esa forma, tan destrozado por culpa de un monstruo que destrozo su familia hace tantos años y que lastimo tanto a ese niño que ella habría adoptado de haber podido.
No lloren, no vale la pena- decía Harry abrazando a sus padre con fuerza- eso ya paso, eso ya paso- repetía una y otra ves tratando de convencerse mas a si mismo que a sus padres
No pasara Harry, no pasara- decía James mientras lo aferraba entre sus brazos con ternura
No quise que pasara, fue mi culpa- lloro Harry aferrado al cuello de su madre y ocultando su rostro entre sus rojos cabellos
No es verdad cielo, no es tu culpa- Lily le acariciaba el negro cabello tratando de calmarlo, con las lagrimas recorriendo sus mejillas sin descanso
Es culpa de un maldito mal nacido que quiso hacernos daño- declaro James con los puños apretados, estaba más que enojado y se le notaba en la frustración de la voz
Harry, no te culpes por algo que tu no tuviste nada que ver y menos lo pediste- exclamo Sirius acercándose a la familia y abrazando al chico de ojos verdes con fuerza
Es verdad Harry, esto no es tu culpa, así que por favor no te culpes, si alguien es culpable de que esto pasara somos nosotros- declaro Remus señalándose a el y a si mismo
No es verdad- dijo con ferocidad Snape poniéndose de pie con furia
¿Qué dices?- se sorprendió James volteando a ver a Snape con asombro
Ellos no son culpables, ellos no tiene la culpa- decía Snape con la vista fija en James- el culpable es…
No Severus- lo cortó Albus poniéndose de pie y poniendo una mano en el hombro del profesor de pociones, él también tenía los ojos vidriosos y la voz algo rota- todo a su tiempo
No profesor, yo quiero saber- exigió James mirando fijamente a Snape, como con suplica
Yo te lo diré, pero llegado el momento, son dos los culpables, y al menos uno de ellos acepta totalmente la responsabilidad y se que ha sufrido mucho por ello durante quince años- declaro Snape con la mirada triste y perdida, sus ojos negros eran cada vez mas oscuros por culpa del dolor que lo consumía por dentro- solo espera un poco
James no sabía que decir, ni que pensar, nunca espero eso de ese hombre, ellos siempre se la vivían peleando, pero aun así algo le decía que Snape había cambiado, pero no sabia como explicarlo. Sirius y Remus estaban igual de confundidos que su amigo, pero, por esta vez, prefirieron darle el beneficio de la duda. James, tomando aire un par de veces, tomando por los hombros a Harry y de la mano a Lily, regreso a su lugar, volteo a ver al hombre que fue su enemigo declarado tercio
Bien, esperare, pero solo esta vez, por que quiero saber que excusa tienes- mascullo fríamente en dirección al hombre
Snape sorprendido por lo que le dijo James solo asintió y regreso a su lugar
Entonces lo miraron, sonriendo. Y lentamente, Harry fue observando los rostros de las otras personas, y vio otro par de ojos verdes como los suyos, otras narices como la suya, incluso un hombre pequeño que parecía tener las mismas rodillas nudosas de Harry. Estaba mirando a su familia por primera vez en su vida.
Los Potter sonrieron y agitaron las manos, y Harry permaneció mirándolos anhelante, con las manos apretadas contra el espejo, como si esperara poder pasar al otro lado y alcanzarlos. En su interior sentía un poderoso dolor, mitad alegría y mitad tristeza terrible.
No supo cuánto tiempo estuvo allí. Los reflejos no se desvanecían y Harry miraba y miraba, hasta que un ruido lejano lo hizo volver a la realidad. No podía quedarse allí, tenía que encontrar el camino hacia el dormitorio. Apartó los ojos de los de su madre y susurró: «Volveré». Salió apresuradamente de la habitación.
Te estaré esperando-susurro Lily al oído de su hijo el cual sonrio con ternura y dolor
—Podías haberme despertado —dijo malhumorado Ron.
—Puedes venir esta noche. Yo voy a volver; quiero ensenarte el espejo.
—Me gustaría ver a tu madre y a tu padre —dijo Ron con interés.
—Y yo quiero ver a toda tu familia, todos los Weasley. Podrás enseñarme a tus otros hermanos y a todos.
—Puedes verlos cuando quieras —dijo Ron—. Ven a mi casa este verano. De todos modos, a lo mejor sólo muestra gente muerta. Pero qué lástima que no encontraste a Flamel. ¿No quieres tocino o alguna otra cosa? ¿Por qué no comes nada?
Gracias Ron- sonrio Lily al mejor amigo de su hijo con lágrimas todavía en las mejillas recorriendo por ellas
Es mi mejor amigo Sra. Potter, es como un hermano para mi, así que ¿Por qué no invitarlo a pasar unos días a mi casa?- tercio Ron con un leve encogimiento de hombros y una sonrisa cómplice a sus amigos
Harry no podía comer. Había visto a sus padres y los vería otra vez aquella noche. Casi se había olvidado de Flamel. Ya no le parecía tan importante. ¿A quién le importaba lo que custodiaba el perro de tres cabezas? ¿Y qué más daba si Snape lo robaba?
—¿Estás bien? —preguntó Ron—. Te veo raro.
James y Lily lo volteaba a ver con nostalgia y lo abrazaban mas fuertemente entre sus brazos
Lo que Harry más temía era no poder encontrar la habitación del espejo. Aquella noche, con Ron también cubierto por la capa, tuvieron que andar con más lentitud. Trataron de repetir el camino de Harry desde la biblioteca, vagando por oscuros pasillos durante casi una hora.
—Estoy congelado —se quejó Ron—. Olvidemos esto y volvamos.
—¡No! —susurró Harry—. Sé que está por aquí.
Pasaron al lado del fantasma de una bruja alta, que se deslizaba en dirección opuesta, pero no vieron a nadie más.
Justo cuando Ron se quejaba de que tenía los pies helados, Harry divisó la pareja de armaduras.
—Es allí... justo allí... ¡sí!
Abrieron la puerta. Harry dejó caer la capa de sus hombros y corrió al espejo.
Allí estaban. Su madre y su padre sonrieron felices al verlo.
—¿Ves? —murmuró Harry.
—No puedo ver nada.
—¡Mira! Míralos a todos... Son muchos...
—Sólo puedo verte a ti.
—Pero mira bien, vamos, ponte donde estoy yo.
Harry dio un paso a un lado, pero con Ron frente al espejo ya no podía ver a su familia, sólo a Ron con su pijama de colores.
Sin embargo, Ron parecía fascinado con su imagen.
—¡Mírame! —dijo.
—¿Puedes ver a toda tu familia contigo?
—No... estoy solo... pero soy diferente... mayor... ¡y soy delegado!
¿Qué?-exclamaron sorprendidos los señores Weasley y los gemelos a la vez, volteando a ver al menor de los varones Weasley
En ese tiempo me sentía menos- respondió Ron con la mirada triste
No tenias por que hijo- dijo la Sra. Weasley acercándose a su hijo y abrazándolo fuertemente- no tenias por que, te queremos por quien eres, no tienes por que ser alguien mas
Ahora lo se—respondió Ron abrazando a su madre a la vez- pero antes no lo creía
—¿Cómo?
—Tengo... tengo un distintivo como el de Bill y estoy levantando la copa de la casa y la copa de quidditch... ¡Y también soy capitán de quidditch!
Ron, nosotros no sabíamos…- decía George apuntándose a él y su hermano
Ya olvídenlo, ya paso- tercio Ron negando divertido con un encogimiento
Ron apartó los ojos de aquella espléndida visión y miró excitado a Harry.
—¿Crees que este espejo muestra el futuro?
—¿Cómo puede ser? Si toda mi familia está muerta... déjame mirar de nuevo...
—Lo has tenido toda la noche, déjame un ratito más.
—Pero si estás sosteniendo la copa de quidditch, ¿qué tiene eso de interesante? Quiero ver a mis padres.
—No me empujes.
Un súbito ruido en el pasillo puso fin a la discusión. No se habían dado cuenta de que hablaban en voz alta.
—¡Rápido!
No deberían pelearse por eso- reprendió Ginny a su hermano y su novio
Lo sabemos, solo era algo nuevo para nosotros- rio Harry por el comentario de su novia, ya que no seria su única pelea por algo tonto
No lo vuelva a hacer, su amistad es muy linda, como para que la pierdan por algo tan tonto- riño Ginny dándoles un zape por la espalda a cada uno
Ginny, nos conoces, sabes que eso es imposible- respondió Ron divertido recordando su cuarto año
No me hagas decirlo Ronald- lo reto su hermana con los brazos en la cintura y mirada intimidante
Ambos amigos tragaron con dificultad la saliva y se encogieron en su sitio, ante la mirada divertida de Hermione y sorprendida de los merodeadores y los gemelos
Ron tiró la capa sobre ellos justo cuando los luminosos ojos de la Señora Norris aparecieron en la puerta. Ron y Harry permanecieron inmóviles, los dos pensando lo mismo: ¿la capa funcionaba con los gatos? Después de lo que pareció una eternidad, la gata dio la vuelta y se marchó.
—No estamos seguros... Puede haber ido a buscar a Filch, seguro que nos ha oído. Vamos.
Y Ron empujó a Harry para que salieran de la habitación.
La nieve todavía no se había derretido a la mañana siguiente.
—¿Quieres jugar al ajedrez, Harry? —preguntó Ron.
—No.
—¿Por qué no vamos a visitar a Hagrid?
—No... ve tú...
—Sé en qué estás pensando, Harry, en ese espejo. No vuelvas esta noche.
—¿Por qué no?
—No lo sé. Pero tengo un mal presentimiento y, de todos modos, ya has tenido muchos encuentros. Filch, Snape y la Señora Norris andan vigilando por ahí ¿Qué importa si no te ven? ¿Y si tropiezan contigo? ¿Y si chocas con algo?
Ron tiene razón Harry- lo reprendió Lily volteándolo a ver con fijeza- ya se que quieres vernos… pero no es seguro
¿Cómo puedes estar de acuerdo con Ron y no conmigo pelirroja?- exclamo Sirius un tanto dolido
Pues por que Ron dijo algo coherente y tu nunca dices NADA coherente- recalco Lily volteando a ver con sorna al chico de ojos grises
—Pareces Hermione.
—Te lo digo en serio, Harry, no vayas
Pero Harry sólo tenía un pensamiento en su mente, volver a mirar en el espejo. Y Ron no lo detendría.
La tercera noche encontró el camino más rápidamente que las veces anteriores. Andaba más rápido de lo que habría sido prudente, porque sabía que estaba haciendo ruido, pero no se encontró con nadie.
Y allí estaban su madre y su padre, sonriéndole otra vez, y uno de sus abuelos lo saludaba muy contento. Harry se dejó caer al suelo para sentarse frente al espejo. Nadie iba a impedir que pasara la noche con su familia. Nadie.
Excepto...
—Entonces de vuelta otra vez, ¿no, Harry?
Harry sintió como si se le helaran las entrañas. Miró para atrás. Sentado en un pupitre, contra la pared, estaba nada menos que Albus Dumbledore. Harry debió de haber pasado justo por su lado, y estaba tan desesperado por llegar hasta el espejo que no había notado su presencia.
—No... no lo había visto, señor.
—Es curioso lo miope que se puede volver uno al ser invisible —dijo Dumbledore, y Harry se sintió aliviado al ver que le sonreía—. Entonces —continuó Dumbledore, bajando del pupitre para sentarse en el suelo con Harry—, tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Oesed.
Usted siempre estuvo ahí, ¿no señor?- inquirió Lily volteando a ver a Dumbledore con una sonrisa
Si, siempre lo estuve vigilando- respondió Albus con una sonrisa
Me alegro que no hallan estado solos- tercio Lily tomada de la mano de su novio con ternura
—No sabía que se llamaba así, señor.
—Pero espero que te habrás dado cuenta de lo que hace, ¿no?
Ahora lo se- sonrio Harry volteando a ver a su madre con los mismo ojos verdes de ella
—Bueno... me mostró a mi familia y...
—Y a tu amigo Ron lo reflejó como capitán.
—¿Cómo lo sabe...?
—No necesito una capa para ser invisible —dijo amablemente Dumbledore—. Y ahora ¿puedes pensar qué es lo que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros?
Harry negó con la cabeza.
—Déjame explicarte. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el espejo de Oesed como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso te ayuda?
Harry pensó. Luego dijo lentamente:
—Nos muestra lo que queremos... lo que sea que queramos...
—Sí y no —dijo con calma Dumbledore—. Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. Ronald Weasley, que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos.
Ante esto los Weasley voltearon a ver a Ron y este se encogió todavía más en su sitio
Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible.
Continuó:
—El espejo será llevado a una nueva casa mañana, Harry, y te pido que no lo busques otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberás estar preparado. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo. Ahora ¿por que no te pones de nuevo esa magnífica capa y te vas a la cama?
Harry se puso de pie.
—Señor... profesor Dumbledore... ¿Puedo preguntarle algo?
—Es evidente que ya lo has hecho —sonrió Dumbledore—. Sin embargo, puedes hacerme una pregunta más.
—¿Qué es lo que ve, cuando se mira en el espejo?
Creo que eso fue algo muy personal hijo, aunque me pregunto lo mismo- exclamo James alborotando el pelo de su clon de ojos verdes traviesamente
—¿Yo? Me veo sosteniendo un par de gruesos calcetines de lana.
Harry lo miró asombrado.
—Uno nunca tiene suficientes calcetines —explicó Dumbledore—. Ha pasado otra Navidad y no me han regalado ni un solo par. La gente sigue insistiendo en regalarme libros.
En cuanto Harry estuvo de nuevo en su cama, se le ocurrió pensar que tal vez Dumbledore no había sido sincero. Pero es que, pensó mientras sacaba a Scabbers de su almohada, había sido una pregunta muy personal.
Sigo pensando lo mismo- exclamo Harry entre risitas al oído de su novia
Nicolás Flamel
Yo leeré Arthur, si no te importa- pidió Snape interrumpiendo la lectura del sr Weasley
Para nada Severus, para nada, aquí tienes- exclamo el Sr Weasley pasándole el libro al profesor de pociones
Dumbledore había convencido a Harry de que no buscara otra vez el espejo de Oesed, y durante el resto de las vacaciones de Navidad la capa invisible permaneció doblada en el fondo de su baúl. Harry deseaba poder olvidar lo que había visto en el espejo, pero no pudo. Comenzó a tener pesadillas. Una y otra vez, soñaba que sus padres desaparecían en un rayo de luz verde, mientras una voz aguda se reía.
No me gusta que sueñes con eso Harry- informo Lily volteando a ver preocupada a su hijo
A mi tampoco, pero creo que es algo que a veces me es útil- explico Harry un tanto contrariado volteando a ver al sr Weasley el cual le sonrio
—¿Te das cuenta? Dumbledore tenía razón. Ese espejo te puede volver loco —dijo Ron, cuando Harry le contó sus sueños.
Hermione, que volvió el día anterior al comienzo de las clases, consideró las cosas de otra manera. Estaba dividida entre el horror de la idea de Harry vagando por el colegio tres noches seguidas («¡Si Filch te hubiera atrapado!») y desilusionada porque finalmente no hubieran descubierto quién era Nicolás Flamel.
Harry tiene sueños extraños y ¿tu solo te preocupas por que no encontraron a Flamel?- inquirió Sirius sorprendido
No es eso, es solo que eso nos preocupaba en ese entonces, cada año nos…- Hermione cayo abruptamente al ver la cara de Harry, el cual negaba casi imperceptiblemente
Cada año ¿Qué?- inquirió Lily preocupada
Nada- respondió Hermione tratando de zafarse del problema
Ya casi habían abandonado la esperanza de descubrir a Flamel en un libro de la biblioteca, aunque Harry estaba seguro de haber leído el nombre en algún lado. Cuando empezaron las clases, volvieron a buscar en los libros durante diez minutos durante los recreos. Harry tenía menos tiempo que ellos, porque los entrenamientos de quidditch habían comenzado también.
¿Por que se me había olvidado buscarlo ahí?- exclamo Harry molesto consigo mismo
Wood los hacia trabajar más duramente que nunca. Ni siquiera la lluvia constante que había reemplazado a la nieve podía doblegar su ánimo.
Me recuerda a alguien- mascullo Sirius entre dientes fulminando a James con la mirada
Yo lo apoyo- tercieron Harry y James a la vez con idénticas sonrisas
Harry, te hemos perdido- exagero Sirius agarrándose el estomago con una mano y cara de dolor fingido
James y Harry rieron por la actitud del chico.
Los Weasley se quejaban de que Wood se había convertido en un fanático, pero Harry estaba de acuerdo con Wood. Si ganaban el próximo partido contra Hufflepuff, podrían alcanzar a Slytherin en el campeonato de las casas, por primera vez en siete años. Además de que deseaba ganar; Harry descubrió que tenía menos pesadillas cuando estaba cansado por el ejercicio.
Eso es bueno- observo James volteando a ver a Sirius con elocuencia
Entonces, durante un entrenamiento en un día especialmente húmedo y lleno de barro, Wood les dio una mala noticia. Se había enfadado mucho con los Weasley, que se tiraban en picado y fingían caerse de las escobas.
—¡Dejad de hacer tonterías! —gritó—. ¡Ésas son exactamente las cosas que nos harán perder el partido! ¡Esta vez el árbitro será Snape, y buscará cualquier excusa para quitar puntos a Gryffindor!
¡NO!- gritaron James y Sirius a la vez sorprendidos
Tu… a ti nunca te a gustado el quidditch- exclamo James apuntando a Snape sorprendido
Si me dejas leer te darás cuenta Potter- tercio Snape con un deje de exasperación en la voz
George Weasley, al oír esas palabras, casi se cayó de verdad de su escoba.
—¿Snape va a ser el árbitro? —Escupió un puñado de barro—. ¿Cuándo ha sido árbitro en un partido de quidditch? No será imparcial, si nosotros podemos sobrepasar a Slytherin.
El resto del equipo se acercó a George para quejarse.
Tiene razón, si esta en tus manos hacer que Gryffindor pierda, harás cualquier cosa- rugió molesto Sirius fulminando a Snape con la mirada, aferrándose a su lugar con las unas
—No es culpa mía —dijo Wood—. Lo que tenemos que hacer es estar seguros de jugar limpio, así no le daremos excusa a Snape para marcarnos faltas.
Todo aquello estaba muy bien, pensó Harry; pero él tenía otra razón para no querer estar cerca de Snape mientras jugaba a quidditch.
Los demás jugadores se quedaron, como siempre, para charlar entre ellos al finalizar el entrenamiento, pero Harry se dirigió directamente a la sala común de Gryffindor; donde encontró a Ron y Hermione jugando al ajedrez. El ajedrez era la única cosa a la que Hermione había perdido, algo que Harry y Ron consideraban muy beneficioso para ella.
—No me hables durante un momento —dijo Ron, cuando Harry se sentó al lado—. Necesito concen... —vio el rostro de Harry—. ¿Qué te sucede? Tienes una cara terrible.
No lo culpo- mascullo James abrazando a su novia por los hombros para no irse contra Snape
En tono bajo, para que nadie más los oyera, Harry les explicó el súbito y siniestro deseo de Snape de ser árbitro de quidditch.
—No juegues —dijo de inmediato Hermione.
—Diles que estás enfermo —añadió Ron.
—Finge que se te ha roto una pierna —sugirió Hermione.
—Rómpete una pierna de verdad —dijo Ron.
—No puedo —dijo Harry—. No hay un buscador suplente. Si no juego, Gryffindor tampoco puede jugar.
Nomas por eso hijo, no opino igual que tus amigos- exclamo James volteando a ver a su hijo con una sonrisa de lado
En aquel momento Neville cayó en la sala común. Nadie se explicó cómo se las había arreglado para pasar por el agujero del retrato, porque sus piernas estaban pegadas juntas, con lo que reconocieron de inmediato el Maleficio de las Piernas Unidas. Había tenido que ir saltando todo el camino hasta la torre Gryffindor.
Todos empezaron a reírse, salvo Hermione, que se puso de pie e hizo el contramaleficio. Las piernas de Neville se separaron y pudo ponerse de pie, temblando.
—¿Qué ha sucedido? —preguntó Hermione, ayudándolo a sentarse junto a Harry y Ron.
—Malfoy —respondió Neville temblando—. Lo encontré fuera de la biblioteca. Dijo que estaba buscando a alguien para practicarlo.
¿Cómo te atreves?- exclamo furiosa Lily, volteando a ver al rubio de arriba a bajo con una mirada fiera
Nomas por que no se le pueden restar puntos a la casa, por que de lo contrario…- informo McGonagall destilando desaprobación en cada palabra
Cuando salgamos de aquí recibirás tu castigo Draco- declaro Snape para sorpresa de todos y mas del aludido
Pero profesor… eso pasó hace años- tercio Draco viendo a Snape con sorpresa, nunca lo había tratado así
Me decepcionas, nunca creí que fueras igual a tu padre, siempre me pareciste mas parecido a tu madre- observo Snape viéndolo como nuca antes, como tratando de encontrar al chico que siempre cuido
Pues ya ve que no- tercio Draco poniendo sus brazos sobre el pecho cruzadas con enojo
—¡Ve a hablar con la profesora McGonagall! —lo instó Hermione—. ¡Acúsalo!
Neville negó con la cabeza.
—No quiero tener más problemas —murmuró.
—¡Tienes que hacerle frente, Neville! —dijo Ron—. Está acostumbrado a llevarse a todo el mundo por delante, pero ésa no es una razón para echarse al suelo a su paso y hacerle las cosas más fáciles.
No debiste haberle dicho eso hijo- exclamo Molly un tanto molesta
Mama, no tengo el mejor tacto del mundo, eso lo se, no tienes que recordármelo tu también- tercio Ron con fastidio, rodando los ojos en dirección a Hermione, la cual sonrio satisfecha
—No es necesario que me digas que no soy lo bastante valiente para pertenecer a Gryffindor; eso ya me lo dice Malfoy —dijo Neville, atragantándose.
Harry buscó en los bolsillos de su túnica y sacó una rana de chocolate, la última de la caja que Hermione le había regalado para Navidad. Se la dio a Neville, que parecía estar a punto de llorar.
—Tú vales por doce Malfoy's —dijo Harry—. ¿Acaso no te eligió para Gryffindor el Sombrero Seleccionador? ¿Y dónde está Malfoy? En la apestosa Slytherin.
Potter- bufo Snape al terminar la frase
Harry solo se encogió de hombros y puso cara de disculpa, bueno lo intento, pero fallo por mucho
Neville dejó escapar una débil sonrisa, mientras desenvolvía el chocolate.
—Gracias, Harry… Creo que me voy a la cama... ¿Quieres el cromo? Tú los coleccionas, ¿no?
Mientras Neville se alejaba, Harry miró el cromo de los Magos Famosos.
—Dumbledore otra vez —dijo— Él fue el primero que...
Y ahí es cuando- sonrio Harry en un susurro a sus amigos, los cuales asintieron divertido
¿Cuándo que?- inquirió James, volteando a ver a su hijo y amigos de este
Ya veras, presta atención- pidió Harry con una sonrisa de lado
Bufó. Miró fijamente la parte de atrás de la tarjeta. Luego levantó la vista hacia Ron y Hermione.
—¡Lo encontré! —susurró—. ¡Encontré a Flamel! Os dije que había leído ese nombre antes. Lo leí en el tren, viniendo hacia aquí. Escuchad lo que dice: «El profesor Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald, en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón ¡y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel!».
Wow, tienes la memoria de tu madre- exclamo sorprendido James- yo ni siquiera me acordaba de eso
Al menos saco lo mejor de mi- sonrio Lily a su novio besándolo en la mejilla con ternura
Creo que también saco tu carácter Lily- declaro Sirius divertido, ganándose un golpe en la cabeza por parte de la aludida- Auch, eso duele
No fue un cariñito-rio Lily regresando a su lugar
Hermione dio un salto. No estaba tan excitada desde que le dieron la nota de su primer trabajo.
—¡Esperad aquí! —dijo, y se lanzó por la escalera hacia el dormitorio de las chicas. Harry y Ron casi no tuvieron tiempo de intercambiar una mirada de asombro y ya estaba allí de nuevo, con un enorme libro entre los brazos.
—¡Nunca pensé en buscar aquí! —susurró excitada—. Lo saqué de la biblioteca hace semanas, para tener algo ligero para leer.
¿Ligero?- dijo Sirius extrañado, observando a Hermione con reprobación
Si Sirius, ligero, lo leí en una semana- informo Hermione fulminando a Sirius con la mirada, este al instante se escondió en su sitio, recordando el encantamiento que esta le había enviado no hace mucho
—¿Ligero? —dijo Ron, pero Hermione le dijo que esperara, que tenía que buscar algo y comenzó a dar la vuelta a las páginas, enloquecida, murmurando para sí misma.
Al fin encontró lo que buscaba.
—¡Lo sabía! ¡Lo sabía!
—¿Podemos hablar ahora? —dijo Ron con malhumor. Hermione hizo caso omiso de él.
—Nicolás Flamel —susurró con tono teatral— es el único descubridor conocido de la Piedra Filosofal.
¿La que?- preguntaron Sirius, James y los gemelos a la ves
¿Qué, nunca leen?- inquirió Hermione volteando a ver a los chicos confundida
No si pueden evitarlo Hermione- dijo Remus sorprendido por el descubrimiento de la chica en su primer año, el lo había visto en clase en su quinto año- lo vimos en clase, pero por lo que se ve, no recuerdan que es
En verdad lo vimos en clase- preguntó confundido Harry
Si, en historia de la magia, el año pasado- informo Hermione volteando a ver a sus amigos molesta
Sabes bien que esa materia no es nuestro fuerte Hermione- tercio Ron haciendo un ademan de manos como en son de disculpa obvia
Que voy a hacer con ustedes- suspiro Hermione rodando los ojos en dirección a sus amigos, ya que el padre y padrino de uno de ellos les mostraban los pulgares en señal de aprobación y los chicos reían con orgullo
Aquello no tuvo el efecto que ella esperaba.
—¿La qué? —dijeron Harry y Ron.
—¡Oh, no lo entiendo! ¿No sabéis leer? Mirad, leed aquí. Empujó el libro hacia ellos, y Harry y Ron leyeron:
El antiguo estudio de la alquimia está relacionado con el descubrimiento de la Piedra Filosofal, una sustancia legendaria que tiene poderes asombrosos. La piedra puede transformar cualquier metal en oro puro. También produce el Elixir de la Vida, que hace inmortal al que lo bebe.
Se ha hablado mucho de la Piedra Filosofal a través de los siglos, pero la única Piedra que existe actualmente pertenece al señor Nicolás Flamel, el notable alquimista y amante de la ópera. El señor Flamel, que cumplió seiscientos sesenta y cinco años el año pasado, lleva una vida tranquila en Devon con su esposa Perenela (de seiscientos cincuenta y ocho años).
Oh, ahora entiendo- sonrio James pensativamente
Si, eso es esclarecedor- tercio Sirius, con una mano en la barbilla y la vista ausente
—¿Veis? —dijo Hermione, cuando Harry y Ron terminaron—. El perro debe de estar custodiando la Piedra Filosofal de Flamel. Seguro que le pidió a Dumbledore que se la guardase, porque son amigos y porque debe de saber que alguien la busca. ¡Por eso quiso que sacaran la Piedra de Gringotts!
—¡Una piedra que convierte en oro y hace que uno nunca muera! —dijo Harry—. ¡No es raro que Snape la busque! Cualquiera la querría.
Potter- rugió por lo bajo Snape, fulminando al chico con la mirada.
Este esquivo la mirada del profesor por temor a delatarse antes de tiempo
—Y no es raro que no pudiéramos encontrar a Flamel en ese Estudio del reciente desarrollo de la hechicería —dijo Ron—. Él no es exactamente reciente si tiene seiscientos sesenta y cinco años, ¿verdad?
A la mañana siguiente, en la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, mientras copiaban las diferentes formas de tratar las mordeduras de hombre lobo, Harry y Ron seguían discutiendo qué harían con la Piedra Filosofal si tuvieran una. Hasta que Ron dijo que él se compraría su propio equipo de quidditch y Harry recordó el partido en que tendría a Snape de árbitro.
—Jugaré —informó a Ron y Hermione—. Si no lo hago, todos los Slytherins pensarán que tengo miedo de enfrentarme con Snape. Les voy a demostrar... les voy a borrar la sonrisa de la cara si ganamos.
—Siempre y cuando no te borren a ti del terreno de juego —dijo Hermione.
Que ni se atreva- exclamo James volteando a ver al aludido a través de las rendijas que formo con sus ojos
Sin embargo, a medida que se acercaba el día del partido, Harry se ponía más nervioso, pese a todo lo que les había dicho a sus amigos. El resto del equipo tampoco estaba demasiado tranquilo. La idea de alcanzar a Slytherin en el torneo de la casa era maravillosa, nadie lo había conseguido en siete años, pero ¿podrían hacerlo con aquel árbitro tan parcial?
Harry no sabía si se lo imaginaba o no, pero veía a Snape por todas partes. Por momentos, hasta se preguntaba si Snape no lo estaría siguiendo para atraparlo. Las clases de Pociones se convirtieron en torturas semanales para Harry, por la forma en que lo trataba Snape. ¿Era posible que Snape supiera que ellos habían averiguado lo de la Piedra Filosofal? Harry no se imaginaba cómo podía saberlo... aunque algunas veces tenía la horrible sensación de que Snape podía leer los pensamientos.
Yo también he pensado lo mismo y mas desde que se volvió mortifago- exclamo James ladeando la cabeza pensativamente, tocándose la barbilla con el dedo índice paulatinamente
Snape rodo los ojos, pero no dijo nada, solo siguió con la lectura
Harry supo, cuando le desearon suerte en la puerta de los vestuarios, la tarde siguiente, que Ron y Hermione se preguntaban si volverían a verlo con vida. Aquello no era lo que uno llamaría reconfortante. Harry casi no oyó las palabras de Wood, mientras se ponía la túnica de quidditch y cogía su Nimbus 2.000.
Ron y Hermione, entre tanto, encontraron un sitio en las gradas, cerca de Neville, que no podía entender por qué estaban tan preocupados, ni por qué llevaban sus varitas al partido. Lo que Harry no sabía era que Ron y Hermione habían estado practicando en secreto el Maleficio de las Piernas Unidas. Se les ocurrió la idea cuando Malfoy lo utilizó con Neville, y estaban listos para utilizarlo con Snape, si daba alguna señal de querer hacer daño a Harry
—No te olvides, es locomotor mortis —murmuró Hermione, mientras Ron deslizaba su varita en la manga de la túnica.
Pero ese es un hechizo de tercero- exclamo maravillado Sirius, estos chicos eran mejores que ellos en muchos aspectos
—Ya lo sé —respondió enfadado—. No me des la lata.
Mientras tanto, en el vestuario, Wood había llevado aparte a Harry
—No quiero presionarte, Potter; pero si alguna vez necesitamos que se capture en seguida la snitch, es ahora. Necesitamos terminar el partido antes de que Snape pueda favorecer demasiado a Hufflepuff.
—¡Todo el colegio está allí fuera! —dijo Fred Weasley, espiando a través de la puerta—. Hasta... ¡Vaya, Dumbledore ha venido al partido!
El corazón de Harry dio un brinco.
—¿Dumbledore? —dijo, corriendo hasta la puerta para asegurarse. Fred tenía razón. Aquella barba plateada era inconfundible.
Bueno, así no podrá hacerte nada- rio James palmeando el hombro de su hijo un tanto tranquilo
Harry tenía ganas de reírse a carcajadas, del alivio que sentía. Estaba a salvo. No había forma de que Snape se animara a hacerle algo si Dumbledore estaba mirando.
Tal vez por eso Snape parecía tan enfadado mientras los equipos desfilaban por el terreno de juego, algo que Ron también notó.
—Nunca vi a Snape con esa cara de malo —dijo a Hermione—. Mira, ya salen. ¡Eh!
Eso es Hermione por que tu no estuviste con él en la escuela como compañero- rezo Sirius burlescamente en dirección a sus amigos y señalando al susodicho con los ojos y las cejas alzadas
Alguien había golpeado a Ron en la parte de atrás de la cabeza. Era Malfoy.
—Oh, perdón, Weasley, no te había visto.
Malfoy sonrió burlonamente a Crabbe y Goyle.
—Me pregunto cuánto tiempo durará Potter en su escoba esta vez. ¿Alguien quiere apostar? ¿Qué me dices, Weasley?
No te metas con mi hijo Malfoy- lo amenazo Lily con una mirada fiera
Nunca a podido hacerme nada mama- informo Harry con una risita burlesca, que hizo enfadar al Slytherin, pero no pudo hacer nada, por que los merodeadores y Lily lo fulminaban con la mirada
Ron no le respondió: Snape acababa de pitar un penalti a favor de Hufflepuff, porque George Weasley le había tirado una bludger.
Eres un…- bufo James molesto, tomando entre sus manos la mano de Lily, provocando en el Slytherin una ráfaga de celos, que James saboreo con malicia
Hermione, que tenía los dedos cruzados sobre la falda, observaba sin cesar a Harry, que circulaba sobre el juego como un halcón, buscando lasnitch.
—¿Sabéis por qué creo que eligen a la gente para la casa de Gryffindor? —dijo Malfoy en voz alta unos minutos más tarde, mientras Snape daba otro penalti a Hufflepuff, sin ningún motivo—. Es gente a la que le tienen lástima. Por ejemplo, está Potter; que no tiene padres, luego los Weasley, que no tienen dinero... Y tú, Longbottom, que no tienes cerebro.
Eso si no te lo perdono- rugió Sirius poniéndose de pie y encarando a su sobrino- haber, repítelo y veras como te va sobrinito
¿Sobrino?- se mofo Draco del "apodo" que le puso el merodeador
Si, sobrino, no lo sabias, eres mi sobrino, por que eres hijo de mi prima Narcisa- tercio burlesco Sirius, acentuando aun mas sus ojos grises y su característica figura Black
El chico bufo, volteo a otro lado, pero se encontró con las muecas burlonas de Harry, Ron, Hermione y Ginny, cruzándose de brazos, volteo la vista a otro lado y Snape continuo con la lectura, dejando a un Sirius satisfecho, por el momento
Neville se puso rojo y se volvió en su asiento para encararse con Malfoy
—Yo valgo por doce como tú, Malfoy —tartamudeó.
Bien dicho- lo felicito James con orgullo
Eh… papa, Neville no puede oírte- informo Harry con una sonrisita burlesca en el tono
Oh, cierto- se encogió el chico de hombros por la revelación de su error
Malfoy, Crabbe y Goyle estallaron en carcajadas, pero Ron, sin quitar los ojos del partido, intervino.
—Así se habla, Neville.
—Longbottom, si tu cerebro fuera de oro serías más pobre que Weasley, y con eso te digo todo.
La preocupación por Harry estaba a punto de acabar con los nervios de Ron.
—Te prevengo, Malfoy... Una palabra más...
—¡Ron! —dijo de pronto Hermione—. ¡Harry...!
—¿Qué? ¿Dónde?
Harry había salido en un espectacular vuelo, que arrancó gritos de asombro y vivas entre los espectadores. Hermione se puso de pie, con los dedos cruzados en la boca, mientras Harry se lanzaba velozmente hacia el campo, como una bala.
Wow, me hubiera encantado ver eso- exclamo James con los ojos como platos de la emoción
Lo veras Prongs, lo veras- le sonrio Sirius palmeando el hombro de su amigo
—Tenéis suerte, Weasley, es evidente que Potter ha visto alguna moneda en el campo —dijo Malfoy
Ron estalló. Antes de que Malfoy supiera lo que estaba pasando, Ron estaba encima de él, tirándolo al suelo. Neville vaciló, pero luego se encaramó al respaldo de su silla para ayudar.
—¡Vamos, Harry! —gritaba Hermione, subiéndose al asiento para ver bien a Harry, sin darse cuenta de que Malfoy y Ron rodaban bajo su asiento y sin oír los gritos y golpes de Neville, Crabbe y Goyle.
No puedo creer que no te hayas dado cuenta Hermione- exclamo Harry sorprendido
Estaba mas preocupada por ti, no pensé que Ron y Neville se fueran a pelear en medio del partido- dijo Hermione volteando a ver a Harry sorprendida
En el aire, Snape puso en marcha su escoba justo a tiempo para ver algo escarlata que pasaba a su lado, y que no chocó con él por sólo unos centímetros. Al momento siguiente Harry subía con el brazo levantado en gesto de triunfo y la mano apretando la snitch.
Las tribunas bullían. Aquello era un récord, nadie recordaba que se hubiera atrapado tan rápido la snitch.
—¡Ron! ¡Ron! ¿Dónde estás? ¡El partido ha terminado! ¡Hemos ganado! ¡Gryffindor es el primero! —Hermione bailaba en su asiento y se abrazaba con Parvati Patil, de la fila de delante.
¡Ganamos, Ganamos!- cantaban los merodeadores de pie bailando una danza de victoria algo tonta frente a los ojos sorprendido de Harry y Lily
Así son siempre- dijo Harry por lo bajo a su madre
A veces peor- exclamo Lily volteando a ver confundida a su novio y amigos
Harry saltó de su escoba, a centímetros del suelo. No podía creerlo. Lo había conseguido... El partido había terminado y apenas había durado cinco minutos.
Increíble- soltó James volteando a ver a su hijo con orgullo
Mientras los de Gryffindor se acercaban al terreno de juego, vio que Snape aterrizaba cerca, con el rostro blanco y los labios tirantes. Entonces Harry sintió una mano en su hombro y, al darse la vuelta, se encontró con el rostro sonriente de Dumbledore.
—Bien hecho —dijo Dumbledore en voz baja, para que sólo Harry lo oyera—. Muy bueno que no buscaras ese espejo... que te mantuvieras ocupado... excelente...
Snape escupió con amargura en el suelo.
En tu cara- se mofo Sirius del susodicho, el cual no le hizo caso y continúo leyendo
Un rato después, Harry salió del vestuario para dejar su Nimbus 2.000 en la escobera. No recordaba haberse sentido tan contento. Había hecho algo de lo que podía sentirse orgulloso. Ya nadie podría decir que era sólo un nombre célebre. El aire del anochecer nunca había sido tan dulce. Anduvo por la hierba húmeda, reviviendo la última hora en su mente, en una feliz nebulosa: los Gryffindors corriendo para llevarlo en andas, Ron y Hermione en la distancia, saltando como locos, Ron vitoreando en medio de una gran hemorragia nasal...
Harry llegó a la cabaña. Se apoyó contra la puerta de madera y miró hacia Hogwarts, cuyas ventanas despedían un brillo rojizo en la puesta del sol. Gryffindor a la cabeza. Él lo había hecho, le había demostrado a Snape...
Vez, hasta mi hijo lo piensa- se mofo James haciendo enojar al profesor
Potter, una palabra mas y no respondo- reclamo Snape dejando el libro de lado con fastidio para fulminar al chico con la mirada
James no se inmuto, solo se acomodo mas cómodamente en los brazos de su futura esposa con regocijo ante la cara de celos del pocionista
Y hablando de Snape.
Una figura encapuchada bajó sigilosamente los escalones delanteros del castillo. Era evidente que no quería ser visto dirigiéndose a toda prisa hacia el bosque prohibido. La victoria se apagó en la mente de Harry mientras observaba. Reconoció a la figura que se alejaba. Era Snape, escabullándose en el bosque, mientras todos estaban en la cena... ¿Qué sucedía?
Harry saltó sobre su Nimbus 2.000 y se elevó. Deslizándose silenciosamente sobre el castillo, vio a Snape entrando en el bosque. Lo siguió.
Los árboles eran tan espesos que no podía ver adónde había ido Snape. Voló en círculos, cada vez más bajos, rozando las copas de los árboles, hasta que oyó voces. Se deslizó hacia allí y se detuvo sin ruido, sobre un haya.
Con cuidado se detuvo en una rama, sujetando su escoba y tratando de ver a través de las hojas.
Abajo, en un espacio despejado y sombrío, vio a Snape. Pero no estaba solo. Quirrell también estaba allí. Harry no podía verle la cara, pero tartamudeaba como nunca. Harry se esforzó por oír lo que decían.
Potter, por eso siempre has tenido problemas, por meterte donde no te llaman- exclamo Snape volteando a ver a Harry, pero fue James quien contesto
No te mordiste la lengua Severus, tu eras el que nos espiaba a nosotros todo el tiempo, tratando de descubrir que era lo que hacíamos- dijo James retando al profesor con la mirada
—... n-no sé p-por qué querías ver-verme j-justo a-aquí, de entre t-todos los l-lugares, Severus...
—Oh, pensé que íbamos a mantener esto en privado —dijo Snape con voz gélida—. Después de todo, los alumnos no deben saber nada sobre la Piedra Filosofal.
Harry se inclinó hacia delante. Quirrell tartamudeaba algo y Snape lo interrumpió.
—¿Ya has averiguado cómo burlar a esa bestia de Hagrid?
—P-p-pero Severus, y-yo...
—Tú no querrás que yo sea tu enemigo, Quirrell —dijo Snape, dando un paso hacia él.
—Y-yo no s-sé qué...
—Tú sabes perfectamente bien lo que quiero decir.
Una lechuza dejó escapar un grito y Harry casi se cae del árbol. Se enderezó a tiempo para oír a Snape decir:
—... tu pequeña parte del abracadabra. Estoy esperando.
—P-pero y-yo no...
—Muy bien —lo interrumpió Snape—. Vamos a tener otra pequeña charla muy pronto, cuando hayas tenido tiempo de pensar y decidir dónde están tus lealtades.
Se echó la capa sobre la cabeza y se alejó del claro. Ya estaba casi oscuro, pero Harry pudo ver a Quirrell inmóvil, como si estuviera petrificado.
Tú no necesitas la ayuda de nadie para pasar sobre algo que tenga que ver contra artes oscuras- mascullo Sirius extrañado, ya que Severus en su época era famoso por su afición a las artes oscuras
No ves mas haya de lo que dice el chico- tercio Snape fríamente, sin despegar la vista del libro
—¿Harry, dónde estabas? —preguntó Hermione con voz aguda.
Solo tú niña, solo tú- se mofo Sirius con una sonrisita traviesa
—¡Ganamos! ¡Ganamos! ¡Ganamos! —gritaba Ron al tiempo que daba palmadas a Harry en la espalda—. ¡Y yo le puse un ojo negro a Malfoy y Neville trató de vencer a Crabbe y Goyle él solo! Todavía está inconsciente, pero la señora Pomfrey dice que se pondrá bien.
Pobre chico- exclamaron Lily y Molly con las manos sobre la boca preocupadas
Todos te están esperando en la sala común, vamos a celebrar una fiesta, Fred y George robaron unos pasteles y otras cosas de la cocina...
—Ahora eso no importa —dijo Harry sin aliento—. Vamos a buscar una habitación vacía, ya veréis cuando oigáis esto...
¿Harry, te sientes bien o te afecto lo que escuchaste?- inquirió su padre sorprendido
Si, ¿por que?- pregunto Harry un tanto confundido volteando a ver al que seria su padre
¿Como que la fiesta no importa?- dijo James con los ojos como platos y voz chillona- ya se que sacaste el carácter de la pelirroja, pero no es para tanto- tercio el chico señalando con el pulgar a su novia y besándola en la mejilla para evitar su furia
Harry solo negó con elocuencia y rodando los ojos volteo a ver al profesor
Se aseguró de que Peeves no estuviera dentro antes de cerrar la puerta, y entonces les contó lo que había visto y oído.
—Así que teníamos razón, es la Piedra Filosofal y Snape trata de obligar a Quirrell a que lo ayude a conseguirla. Le preguntó si sabía cómo pasar ante Fluffy y dijo algo sobre el «abracadabra» de Quirrell... Eso significa que hay otras cosas custodiando la Piedra, además de Fluffy, probablemente cantidades de hechizos, y Quirrell puede haber hecho algunos encantamientos anti-Artes Oscuras que Snape necesita romper...
—¿Quieres decir que la Piedra estará segura mientras Quirrell se oponga a Snape? —preguntó alarmada Hermione.
—En ese caso no durará mucho —dijo Ron.
No Weasley, era al…- Snape se cayo abruptamente al ver las hábiles miradas de Lily y Remus sobre él
Harry y sus amigos soltaron unas risitas por lo bajo, no eran al parecer los únicos que no podían controlarse
Se termino, ¿Quién sigue?- exclamo Snape cerrando el libro con el separador por la pagina que iban
Yo leeré- pidió Remus tomando el libro de las manos de Snape en un arrebato nada propio en él.
Como sea- tercio Snape de manera fría, recargándose en su lugar y cruzando la pierna sobre la rodilla y juntando las manos con malévolo placer
Remus se aclaro la garganta y leyó:
Norberto, el ridgeback noruego
Un dragón- exclamaron James y Sirius emocionados.
Mientras tanto, Harry, Ron, Hermione y Draco se removían en sus lugares un poco incómodos, ante las miradas sorprendidas de dos pelirrojas.
Sin embargo, Quirrell debía de ser más valiente de lo que habían pensado. En las semanas que siguieron se fue poniendo cada vez más delgado y pálido, pero no parecía que su voluntad hubiera cedido.
Cada vez que pasaban por el pasillo del tercer piso, Harry, Ron y Hermione apoyaban las orejas contra la puerta, para ver si Fluffy estaba gruñendo, allí dentro. Snape seguía con su habitual mal carácter, lo que seguramente significaba que la Piedra estaba a salvo. Cada vez que Harry se cruzaba con Quirrell, le dirigía una sonrisa para darle ánimo, y Ron les decía a todos que no se rieran del tartamudeo del profesor.
Algo me dice que es mejor no apoyarlo- susurro Lily en un murmullo lo suficientemente audible para que todos la escucharan
¿Por qué lo dices cariño?- pregunto James volteando a ver a su novia con curiosidad renovada
Creo… que es él quien trata de robar la piedra- explico Lily volteando a ver a su hijo, el cual se encogió de hombros
Haber pelirroja, mini cornamenta piensa que es Snape, todas las pruebas apuntan a que es él y al parecer Quirrell solo ha estado asustado por el profesor de pociones- observo Sirius como si fuera lo mas obvio del mundo mágico
Pero Quirrell…
Nada pelirroja- la cortó Sirius con una sonrisa encantadora
Sabes que conmigo eso no funciona Sirius- informo Lily borrándole la sonrisa de los labios al chico de ojos grises
¿Quieres apostar?- la reto Sirius con una mirada elocuente
¿Qué cosa?- cuestiono Lily saliéndose un poco por la tangente, apoyando ambas manos en sus rodillas y llevando su cuerpo al frente para tener al chico mas cerca
Tú dices que Quirrell es el ladrón- tercio Sirius imitando la postura de su "cuñada"
Y tú que es Snape- continuo Lily con una gran sonrisa coqueta que derretía a quien se le pusiera en frente
Exacto- dijo Sirius sin dejar de sonreír ni un momento- así que ¿Qué dices? Yo apuesto a que es Snape y tú que es Quirrell, confió en el cachorro- señalo Sirius a su ahijado por encima de su hombro
No lo hagas-pensó Harry sin hacer ninguna mueca para delatarse a si mismo
Y que gano yo si acepto- exclamo Lily viendo a su "cuñado" directo a los ojos
Tres galeones, que dices, aceptas- dijo Sirius alargando su mano derecha para estrecharla con la de Lily, alzando una ceja y ladeando un poco a la izquierda su rostro
No quiero quitarte tu dinero Sirius, pero… por que no, acepto- dijo Lily tomando la mano del chico con decisión y estrechándola con fuerza, a la vez que asentía con la cabeza
Padfoot, viejo amigo, vas a perder- susurro James por lo bajo a Sirius sin que Lily lo escuchara
Pero si tu crees lo mismo que yo- se ofendió Sirius con cara de sorpresa
Y sigo en lo mismo, pero es Lily y casi siempre tiene la razón- exclamo James obviando lo mas que obvio
Amor, siempre tengo la razón- declaro Lily sonriendo a ambos chicos que crean que nadie los oía
Lo siento "cuñado", tu ya aceptaste- rio Lily traviesamente al Sirius, el cual no se inmuto, solo se volvió a sentar erguido, con una cara de seriedad nada propia de él
Remus, con una sonrisa por lo bajo, continuo leyendo, pues el creía lo mismo que Lily, a las pruebas se remitía, pero era muy lógico que fuera Quirrell y no Snape
Hermione, sin embargo, tenía en su mente otras cosas, además de la Piedra Filosofal. Había comenzado a hacer horarios para repasar y a subrayar con diferentes colores sus apuntes. A Harry y Ron eso no les habría importado, pero los fastidiaba todo el tiempo para que hicieran lo mismo.
Monny, creo que reencarnaste en Hermione, tú siempre hacías lo mismo- se exaspero Sirius con cara de fastidio dirigiéndola a su amigo
Y aun me pregunto por que no hacían lo que les pedía- exclamo Remus con sarcasmo con cada palabra
No es obvio, mi querido Monny, no lo necesitábamos, ni siquiera tú lo necesitabas-dijo Sirius con un ademan de mano que denotaba exasperación- a no, pero el prefecto perfecto, para los TIMOS y los EXTASIS tiene que estudiar como diez horas diarias aunque ya se sepa le lección entera
No es verdad- lo reto Remus fulminándolo con la mirada
¿Que no es verdad?- exclamo James con los ojos como platos de incredulidad- tú y Lily eran los que mas tarde se iban a dormir por andar estudiando hasta altar horas de la noche
¿Y como lo sabes James?- quiso saber Lily volteando a ver a su novio
¿Acaso no te dabas cuenta Lily?-inquirió James un tanto dolido
¿Que Remus los obligaba a estudiar y que por eso se quedaban medio dormidos hasta que nosotros terminábamos?- recito Lily sonriendo de la cara de perrito de su novio- si, claro que me di cuenta, Sirius decía cada cosa entre sueños que hacia que me desconcentrara con facilidad
¿Qué cosas?- preguntó Sirius con temor, sabia lo que había soñado ese día y no le agradaba nada la idea de que la pelirroja supiera sus secretos
Luego te digo- sonrio Lily sabiendo que tenia a Sirius entre sus manos cuando ella quisiera con solo una palabra
—Hermione, faltan siglos para los exámenes.
—Diez semanas —replicó Hermione—. Eso no son siglos, es un segundo para Nicolás Flamel.
—Pero nosotros no tenemos seiscientos años —le recordó Ron—. De todos modos, ¿para qué repasas si ya te lo sabes todo?
Es lo mismo que yo siempre me preguntaba- observo James volteando a ver a Hermione y Remus sorprendido
Y he aquí la respuesta amigo- sonrio Remus satisfecho por que alguien lo comprendiera
—¿Que para qué estoy repasando? ¿Estás loco? ¿Te has dado cuenta de que tenemos que pasar estos exámenes para entrar en segundo año? Son muy importantes, tendría que haber empezado a estudiar hace un mes, no sé lo que me pasó...
¿NOMAS POR ESO?- exclamo Sirius un tanto sorprendido con los ojos como platos
¿Se te hace poco?- pregunto Hermione ofendida
Pues si, si ya te sabes todo para que repasar- ironizo Sirius con muecas tontas y mímicas seguidas
Hermione bufo exasperada, mas no dijo nada, ese hombre era peor que Ron y Harry juntos
Pero desgraciadamente, los profesores parecían pensar lo mismo que Hermione. Les dieron tantos deberes que las vacaciones de Pascua no resultaron tan divertidas como las de Navidad. Era difícil relajarse con Hermione al lado, recitando los doce usos de la sangre de dragón o practicando movimientos con la varita. Quejándose y bostezando, Harry y Ron pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la biblioteca con ella, tratando de hacer todo el trabajo suplementario.
¡No!- grito Sirius con terror en la palabra- mino cornamenta se paso al lado oscuro- chillo Sirius fingiendo limpiarse una lagrima de la mejilla
Me importan las clases Sirius- informo Harry con un ademan de manos exasperado
Eso si que no, te paso que saque el carácter de Lily, pero nunca, nunca, en todos los años de nuestra familia, un Potter a estudiado para los exámenes finales- exclamo James que casi se cae de su lugar cuando Harry dijo que le importaba la escuela
Pues a mi me gusta que a él le guste la escuela- informo Lily alborotándole el cabello a su hijo, él cual ya no hacia nada por esquivarla, era obvio que nunca le iba a ganar
Claro, como él es igual a ti- obvio Sirius con exasperación en la voz- Merlín, lo perdimos, nomas falta que sea también un prefecto perfecto
Harry, y sus amigos rieron por el comentario, él no era un prefecto, pero no por que no pudiera con el cargo, sino por que ya tenia muchas cosas que hacer como además preocuparse de la prefectura de su casa, cosa que tanto Sirius como James tomaron como un si
¡NO!- gritaron los dos dejándose caer de un resbalón de sus pufs con melodramatismo- lo hemos perdido
Yo no dije que si- declaro Harry divertido por lo que hacían los que debieron de ser sus… "ejemplos a seguir"
Pero tampoco que no, tampoco dijiste que no- chillo Sirius golpeando el suelo con los puños y los ojos cerrados
Harry negó rodando los ojos y Remus tomo eso como un "sigue leyendo por favor"
—Nunca podré acordarme de esto —estalló Ron una tarde, arrojando la pluma y mirando por la ventana de la biblioteca con nostalgia. Era realmente el primer día bueno desde hacía meses. El cielo era claro, y las nomeolvides azules y el aire anunciaban el verano.
Harry, que estaba buscando «díctamo» en Mil hierbas mágicas y hongos no levantó la cabeza hasta que oyó que Ron decía:
—¡Hagrid! ¿Qué estás haciendo en la biblioteca?
Harry, eres igual a tu madre- informo James ya una vez que regreso a su lugar junto a Lily
Hagrid apareció con aire desmañado, escondiendo algo detrás de la espalda. Parecía muy fuera de lugar; con su abrigo de piel de topo.
—Estaba mirando —dijo con una voz evasiva que les llamó la atención—. ¿Y vosotros qué hacéis? —De pronto pareció sospechar algo—. No estaréis buscando todavía a Nicolás Flamel, ¿no?
—Oh, lo encontramos hace siglos —dijo Ron con aire grandilocuente—. Y también sabemos lo que custodia el perro, es la Piedra Fi...
—¡¡Shhh!! —Hagrid miró alrededor para ver si alguien los escuchaba—. No podéis ir por ahí diciéndolo a gritos. ¿Qué os pasa?
Hagrid tiene razón, no pueden andar diciendo eso por ahí como si tal cosa- se escandalizo McGonagall sorprendiendo a varios en la sala
Profesora… no me acordaba qu estaba usted aquí- exclamo Sirius con una mano en el pecho como tratando de calmar sus corazón- y miren… pero si también esta Dumbledore
Joven Black, no estamos de broma- lo riño McGonagall con voz firme
Sirius se quedo cayado y Remus se rio divertido, le gustaba aunque no lo dijera, la cara que ponía Sirius cuando lo atrapaban en alguna fechoría, se veía como niño chiquito
—En realidad, hay unas pocas cosas que queremos preguntarte —dijo Harry— sobre qué cosas más custodian la Piedra, además de Fluffy...
—¡SHHHH! —dijo Hagrid otra vez—. Mirad, venid a verme más tarde, no os prometo que os vaya a decir algo, pero no andéis por ahí hablando, los alumnos no deben saber nada. Van a pensar que yo os lo he contado...
Hagrid- bufo McGonagall mas que molesta
Me encanta cuando regaña a alguien mas que no sea yo- murmuro Sirius por lo bajo a James el cual asintió de acuerdo con su amigo
—Te vemos más tarde, entonces —dijo Harry
Hagrid se escabulló.
—¿Qué escondía detrás de la espalda? —dijo Hermione con aire pensativo.
—¿Creéis que tiene que ver con la Piedra?
—Voy a ver en qué sección estaba —dijo Ron, cansado de sus trabajos. Regresó un minuto más tarde, con muchos libros en los brazos. Los desparramó sobre la mesa.
—¡Dragones! —susurró—. ¡Hagrid estaba buscando cosas sobre dragones! Mirad estos dos: Especies de dragones en Gran Bretaña e Irlanda yDel huevo al infierno, guía para guardianes de dragones...
—Hagrid siempre quiso tener un dragón, me lo dijo el día que lo conocí —dijo Harry
—Pero va contra nuestras leyes —dijo Ron—. Criar dragones fue prohibido por la Convención de Magos de 1709, todos lo saben. Era difícil que los muggles no nos detectaran si teníamos dragones en nuestros jardines. De todos modos, no se puede domesticar un dragón, es peligroso.
Me sorprende que tu sepas eso Ron- exclamo Sirius volteando a ver al chico con cara de sorpresa
Oye, mi hermano cría Dragones en Rumania, es obvio que sepa sobre eso, además si soy culto- exclamo molesto Ron rodando los ojos con fastidio
Tendríais que ver las quemaduras que Charlie se hizo con esos dragones salvajes de Rumania.
—Pero no hay dragones salvajes en Inglaterra, ¿verdad? —preguntó Harry
—Por supuesto que hay —respondió Ron—. Verdes en Gales y negros en Escocia. Al ministro de Magia le ha costado trabajo silenciar ese asunto, te lo aseguro. Los nuestros tienen que hacerles encantamientos a los muggles que los han visto para que los olviden.
—Entonces ¿en qué está metido Hagrid? —dijo Hermione.
Cuando llamaron a la puerta de la cabaña del guardabosque, una hora más tarde, les sorprendió ver todas las cortinas cerradas. Hagrid preguntó «¿quién es?» antes de dejarlos entrar, y luego cerró rápidamente la puerta tras ellos.
En el interior; el calor era sofocante. Pese a que era un día cálido, en la chimenea ardía un buen fuego. Hagrid les preparó el té y les ofreció bocadillos de comadreja, que ellos no aceptaron.
—Entonces ¿queríais preguntarme algo?
—Sí —dijo Harry No tenía sentido dar más vueltas—. Nos preguntábamos si podías decirnos si hay algo más que custodie a la Piedra Filosofal, además de Fluffy.
Demasiado directo, diría yo- dijo James con una mano en la barbilla, lo cual lo hacia verse muy tierno
James, cariño- dijo Lily atrayendo la atención de su novio- eso lo saco de ti- rio la chica con ternura
Oh, es verdad- rio James como si lo hubieran atrapado en medio de una travesura
Hagrid lo miró con aire adusto.
—Por supuesto que no puedo —dijo—. En primer lugar; no lo sé. En segundo lugar, vosotros ya sabéis demasiado, así que tampoco os lo diría si lo supiera. Esa Piedra está aquí por un buen motivo. Casi la roban de Gringotts... Aunque eso ya lo sabíais, ¿no? Me gustaría saber cómo averiguasteis lo de Fluffy.
Ahora ya lo se- exclamo Hagrid con una gran sonrisa que dirigió a los tres amigos
—Oh, vamos, Hagrid, puedes no querer contarnos, pero debes saberlo, tú sabes todo lo que sucede por aquí —dijo Hermione, con voz afectuosa y lisonjera. La barba de Hagrid se agitó y vieron que sonreía. Hermione continuó—: Nos preguntábamos en quién más podía confiar Dumbledore lo suficiente para pedirle ayuda, además de ti.
Hermione me sorprendes- exclamo Sirius con los ojos como platos y la mano en el pecho- vez Remus, se parece a ti- sonrio al chico que estaba leyendo el cual se encogió detrás del libro
Con esas últimas palabras, el pecho de Hagrid se ensanchó. Harry y Ron miraron a Hermione con orgullo.
—Bueno, supongo que no tiene nada de malo deciros esto... Dejadme ver... Yo le presté a Fluffy... luego algunos de los profesores hicieron encantamientos... el profesor Sprout, el profesor Flitwick, la profesora McGonagall —contó con los dedos—, el profesor Quirrell y el mismo Dumbledore, por supuesto. Esperad, me he olvidado de alguien. Oh, claro, el profesor Snape.
Hagrid, ¿Cómo pudo decirles eso?- exclamo enfadada Minerva viendo con severidad al profesor de cuidado de criaturas mágicas
Lo siento profesora- se disculpo el semi gigante con la vista gacha
—¿Snape?
—Ajá... No seguiréis con eso todavía, ¿no? Mirad, Snape ayudó a proteger la Piedra, no quiere robarla.
Harry sabía que Ron y Hermione estaban pensando lo mismo que él. Si Snape había formado parte de la protección de la Piedra, le resultaría fácil descubrir cómo la protegían los otros profesores. Es probable que supiera todos los encantamientos, salvo el de Quirrell, y cómo pasar anteFluffy.
Vez Lily, hasta Harry y sus amigos piensan lo mismo que yo- tercio Sirius negando divertido y los ojos brillosos
—Tu eres el único que sabe cómo pasar ante Fluffy, ¿no, Hagrid? —preguntó Harry con ansiedad—. Y no se lo dirás a nadie, ¿no es cierto? ¿Ni siquiera a un profesor?
—Ni un alma lo sabe, salvo Dumbledore y yo —dijo Hagrid con orgullo.
—Bueno, eso es algo —murmuró Harry a los demás—. Hagrid, ¿podríamos abrir una ventana? Me estoy asando.
—No puedo, Harry, lo siento —respondió Hagrid. Harry notó que miraba de reojo hacia el fuego. Harry también miró.
—Hagrid... ¿Qué es eso?
Pero ya sabía lo que era. En el centro de la chimenea, debajo de la cazuela, había un enorme huevo negro.
—Ah —dijo Hagrid, tirándose con nerviosismo de la barba—. Eso... eh...
—¿Dónde lo has conseguido, Hagrid? —preguntó Ron, agachándose ante la chimenea para ver de cerca el huevo— Debe de haberte costado una fortuna.
Ve profesora, yo decía la verdad ese día- reclamo Draco volteando a ver a la profesora
Solo una cosa cierta en mil mentiras sr Malfoy- dijo la profesora todavía con el seño fruncido
—Lo gané —explicó Hagrid—. La otra noche. Estaba en la aldea, tomando unas copas y me puse a jugar a las cartas con un desconocido. Creo que se alegró mucho de librarse de él, si he de ser sincero.
—Pero ¿qué vas a hacer cuando salga del cascarón? —preguntó Hermione.
—Bueno, estuve leyendo un poco —dijo Hagrid, sacando un gran libro de debajo de su almohada—. Lo conseguí en la biblioteca: Crianza de dragones para placer y provecho. Está un poco anticuado, por supuesto, pero sale todo. Mantener el huevo en el fuego, porque las madres respiran fuego sobre ellos y, cuando salen del cascarón, alimentarlos con brandy mezclado con sangre de pollo, cada media hora. Y mirad, dice cómo reconocer los diferentes huevos. El que tengo es un ridgeback noruego. Y son muy raros.
Parecía muy satisfecho de sí mismo, pero Hermione no.
—Hagrid, tú vives en una casa de madera —dijo.
Pero Hagrid no la escuchaba. Canturreaba alegremente mientras alimentaba el fuego.
Solo Hagrid- exclamaron con la vista perdida los tres amigos y una gran sonrisa en el rostro
Así que ya tenían algo más de qué preocuparse: lo que podía sucederle a Hagrid si alguien descubría que ocultaba un dragón ilegal en su cabaña.
—Me pregunto cómo será tener una vida tranquila —suspiró Ron, mientras noche tras noche luchaban con todo el trabajo extra que les daban los profesores.
Ron, nunca hemos tenido una vida tranquila en Hogwarts- exclamo Harry en un susurro bajo a sus amigos. El aludido rio por lo bajo y Hermione sonrio divertida
Hermione había comenzado ya a hacer horarios de repaso para Harry y Ron. Los estaba volviendo locos.
Entonces, durante un desayuno, Hedwig entregó a Harry otra nota de Hagrid. Sólo decía: «Está a punto de salir».
Ron quería faltar a la clase de Herbología e ir directamente a la cabaña. Hermione no quería ni oír hablar de eso.
—Hermione, ¿cuántas veces en nuestra vida veremos a un dragón saliendo de su huevo?
—Tenemos clases, nos vamos a meter en líos y no vamos a poder hacer nada cuando alguien descubra lo que Hagrid está haciendo...
Remus ¿en verdad no es tu hija?- inquirió Sirius al ver la conducta de la amiga de su futuro ahijado
No, yo no tengo hijos y nunca los tendré- declaro Remus con la voz acongojada
—¡Cállate! —susurró Harry
Malfoy estaba cerca de ellos y se había quedado inmóvil para escucharlos. ¿Cuánto había oído? A Harry no le gustó la expresión de su cara.
Ron y Hermione discutieron durante todo el camino hacia la clase de Herbología y, al final, Hermione aceptó ir a la cabaña de Hagrid con ellos durante el recreo de la mañana. Cuando al final de las clases sonó la campana del castillo, los tres dejaron sus trasplantadores y corrieron por el parque hasta el borde del bosque. Hagrid los recibió, excitado y radiante.
—Ya casi está fuera —dijo cuando entraron.
El huevo estaba sobre la mesa. Tenía grietas en la cáscara. Algo se movía en el interior y un curioso ruido salía de allí.
Todos acercaron las sillas a la mesa y esperaron, respirando con agitación.
De pronto se oyó un ruido y el huevo se abrió. La cría de dragón aleteó en la mesa. No era exactamente bonito. Harry pensó que parecía un paraguas negro arrugado. Sus alas puntiagudas eran enormes, comparadas con su cuerpo flacucho. Tenía un hocico largo con anchas fosas nasales, las puntas de los cuernos ya le salían y tenía los ojos anaranjados y saltones.
Estornudó. Volaron unas chispas.
—¿No es precioso? —murmuró Hagrid. Alargó una mano para acariciar la cabeza del dragón. Este le dio un mordisco en los dedos, enseñando unos colmillos puntiagudos.
—¡Bendito sea! Mirad, conoce a su mamá —dijo Hagrid.
Hagrid- exclamaron asombrados James y Sirius, Remus solo rodo los ojos, sabía perfectamente como era ese hombretón.
—Hagrid —dijo Hermione—. ¿Cuánto tardan en crecer los ridgebacks noruegos?
Hagrid iba a contestarle, cuando de golpe su rostro palideció. Se puso de pie de un salto y corrió hacia la ventana.
—¿Qué sucede?
—Alguien estaba mirando por una rendija de la cortina... Era un chico... Va corriendo hacia el colegio.
Harry fue hasta la puerta y miró. Incluso a distancia, era inconfundible:
Malfoy había visto el dragón.
Pero que chismoso eres- exclamo James en un tono burlesco al rubio frente a él
· · ·
Algo en la sonrisa burlona de Malfoy durante la semana siguiente ponía nerviosos a Harry, Ron y Hermione. Pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la oscura cabaña de Hagrid, tratando de hacerlo entrar en razón.
—Déjalo ir —lo instaba Harry—. Déjalo en libertad.
—No puedo —decía Hagrid—. Es demasiado pequeño. Se morirá.
Miraron el dragón. Había triplicado su tamaño en sólo una semana. Ya le salía humo de las narices. Hagrid no cumplía con sus deberes de guardabosques porque el dragón ocupaba todo su tiempo. Había botellas vacías de brandy y plumas de pollo por todo el suelo.
—He decidido llamarlo Norberto —dijo Hagrid, mirando al dragón con ojos húmedos—. Ya me reconoce, mirad. ¡Norberto! ¡Norberto! ¿Dónde está mamá?
—Ha perdido el juicio —murmuró Ron a Harry.
—Hagrid —dijo Harry en voz muy alta—, espera dos semanas y Norberto será tan grande como tu casa. Malfoy se lo contará a Dumbledore en cualquier momento.
Hagrid se mordió el labio.
—Yo... yo sé que no puedo quedarme con él para siempre, pero no puedo echarlo, no puedo.
Harry se volvió hacia Ron súbitamente.
—Charlie —dijo.
Harry, él es Ron, no Charlie- exclamo Sirius confundido
Ron y Harry se voltearon a ver y se soltaron a reír como locos, cuando, después d varios minutos, lograron calmarse, Remus continuo leyendo
—Tu también estás mal de la cabeza —dijo Ron—. Yo soy Ron, ¿recuerdas?
Sirius, creo que tu eres el papa de Ron- exclamo Remus entre carcajadas por la similitud de las palabras de los dos chicos
Pues básicamente si somos parientes por que su…
Sirius, ya todos sabemos nuestro árbol familiar, es lo único que te gusta de tu familia y que te sabes de memoria, pero no quiero volver a dormirme con tu cháchara de que soy primo de no se quien, por que mi mama es hermana de no se cual y por lo tanto, bla, bala, bla, bla, así que, por favor cállate- dijo James interrumpiendo a su amigo en lo que seguro seria la platica mas aburrida y complicada de sus vidas
—No... Charlie, tu hermano. En Rumania. Estudiando dragones. Podemos enviarle a Norberto. ¡Charlie lo cuidará y luego lo dejará vivir en libertad!
—¡Genial! —dijo Ron—. ¿Qué piensas de eso, Hagrid?
Y al final, Hagrid aceptó que enviaran una lechuza para pedirle ayuda a Charlie.
Al menos algo sensato has hecho- declaro McGonagall con un deje de impaciencia
La semana siguiente pareció alargarse. La noche del miércoles encontró a Harry y Hermione sentados solos en la sala común, mucho después de que todos se fueran a acostar. El reloj de la pared acababa de dar doce campanadas cuando el agujero de la pared se abrió de golpe. Ron surgió de la nada, al quitarse la capa invisible de Harry Había estado en la cabaña de Hagrid, ayudándolo a alimentar a Norberto, que ya comía ratas muertas.
—¡Me ha mordido! —dijo, enseñándoles la mano envuelta en un pañuelo ensangrentado—. No podré escribir en una semana. Os aseguro que los dragones son los animales más horribles que conozco, pero para Hagrid es como si fuera un osito de peluche. Cuando me mordió, me hizo salir porque, según él, yo lo había asustado. Y cuando me fui le estaba cantando una canción de cuna.
Ronald Weasley, ¿por que nunca me dijiste que te mordió un dragón?- rugió furiosa la Sra. Weasley fulminando a su hijo menor con la mirada
Por que sabia que así te ibas a poner- dijo Ron en un susurro cohibido en su lugar
Se oyó un golpe en la ventana oscura.
—¡Es Hedwig! —dijo Harry, corriendo para dejarla entrar—. ¡Debe de traer la respuesta de Charlie!
Los tres juntaron las cabezas para leer la carta.
Querido Ron:
¿Cómo estás? Gracias por tu carta. Estaré encantado de quedarme con el ridgeback noruego, pero no será fácil traerlo aquí. Creo que lo mejor será hacerlo con unos amigos que vienen a visitarme la semana que viene. El problema es que no deben verlos llevando un dragón ilegal. ¿Podríais llevar al ridgeback noruego a la torre más alta, la medianoche del sábado? Ellos se encontrarán contigo allí y se lo llevarán mientras dure la oscuridad.
Envíame la respuesta lo antes posible.
Besos,
Charlie
Cuando vuelva a ver a ese niño me va a escuchar- rezo Molly con evidente enojo en la voz, por los ojos entrecerrados que tenia
Se miraron.
——Tenemos la capa invisible —dijo Harry—. No será tan difícil... creo que la capa es suficientemente grande para cubrir a Norberto y a dos de nosotros.
La prueba de lo mala que había sido aquella semana para ellos fue que aceptaron de inmediato. Cualquier cosa para liberarse de Norberto... y de Malfoy.
Se encontraron con un obstáculo. A la mañana siguiente, la mano mordida de Ron se había inflamado y tenía dos veces su tamaño normal. No sabía si convenía ir a ver a la señora Pomfrey ¿Reconocería una mordedura de dragón? Sin embargo, por la tarde no tuvo elección. La herida se había convertido en una horrible cosa verde. Parecía que los colmillos de Norberto tenían veneno.
Ronald- tercio preocupada Molly volteando a ver a su hijo
Al finalizar el día, Harry y Hermione fueron corriendo hasta el ala de la enfermería para visitar a Ron y lo encontraron en un estado terrible.
—No es sólo mi mano —susurró— aunque parece que se me vaya a caer a trozos. Malfoy le dijo a la señora Pomfrey que quería pedirme prestado un libro, y vino y se estuvo riendo de mí. Me amenazó con decirle a ella quién me había mordido (yo le había dicho que era un perro, pero creo que no me creyó). No debí pegarle en el partido de quidditch. Por eso se está portando así.
Harry y Hermione trataron de calmarlo.
—Todo habrá terminado el sábado a medianoche —dijo Hermione, pero eso no lo tranquilizó. Al contrario, se sentó en la cama y comenzó a temblar.
—¡La medianoche del sábado! —dijo con voz ronca—. Oh, no, oh, no... acabo de acordarme... la carta de Charlie estaba en el libro que se llevó Malfoy, se enterará de la forma en que nos libraremos de Norberto.
Vez Sirius, creo que si es tu pariente, es igual de olvidadizo que tú- rio Remus por la cara que pusieron ambos chicos ante el comentario del licántropo
Harry y Hermione no tuvieron tiempo de contestarle. Apareció la señora Pomfrey y los hizo salir; diciendo que Ron necesitaba dormir.
—Es muy tarde para cambiar los planes —dijo Harry a Hermione—. No tenemos tiempo de enviar a Charlie otra lechuza y ésta puede ser nuestra única oportunidad de librarnos de Norberto. Tendremos que arriesgarnos. Y tenemos la capa invisible y Malfoy no lo sabe.
Y no lo sabia hasta ahora- rio mordazmente Draco viendo inquisitivamente a sus enemigos declarados
Pero nunca la tendrás Draco- exclamo Harry en un arrebato de furia muy común en el y mas últimamente
Encontraron a Fang, el perro cazador de jabalíes, sentado afuera, con la cola vendada, cuando fueron a avisar a Hagrid. Éste les habló a través de la ventana.
—No os hago entrar —jadeó— porque Norberto está un poco molesto. No es nada importante, ya me ocuparé de él.
Cuando le contaron lo que decía Charlie, se le llenaron los ojos de lágrimas, aunque tal vez fuera porque Norberto acababa de morderle la pierna.
—¡Aaay! Está bien, sólo me ha cogido la bota... está jugando... después de todo es sólo un cachorro.
El cachorro golpeó la pared con su cola, haciendo temblar las ventanas. Harry y Hermione regresaron al castillo con la sensación de que el sábado no llegaría lo bastante rápido.
Si, suelen crecer muy rápido esa clase de dragones- informo Remus sin despegar la vista del libro, el cual parecía que se lo quería comer con los ojos
Tendrían que haber sentido pena por Hagrid, cuando llegó el momento de la despedida, si no hubieran estado tan preocupados por lo que tenían que hacer. Era una noche oscura y llena de nubes y llegaron un poquito tarde a la cabaña de Hagrid, porque tuvieron que esperar a que Peeves saliera del vestíbulo, donde jugaba a tenis contra las paredes.
Hagrid tenía a Norberto listo y encerrado en una gran jaula.
—Tiene muchas ratas y algo de brandy para el viaje —dijo Hagrid con voz amable—. Y le puse su osito de peluche por si se siente solo.
Del interior de la jaula les llegaron unos sonidos, que hicieron pensar a Harry que Norberto le estaba arrancando la cabeza al osito.
Hagrid, solo a ti se te ocurre hacer este tipo de cosas- rio Sirius por lo que había hecho Hagrid hace años
Sirius, tienes la sensibilidad de una cucharilla de té- bufo Hermione con una sonrisa oculta, recordando a quien se lo había dicho la ultima vez y las razones tan distintas de las situaciones
Yo si soy sensible- exclamo ofendido el chico de ojos grises
Lo que digas Sirius- le dio por su lado Hermione con una sonrisa traviesa
—¡Adiós, Norberto! —sollozó Hagrid, mientras Harry y Hermione cubrían la jaula con la capa invisible y se metían dentro ellos también—. ¡Mamá nunca te olvidará!
Cómo se las arreglaron para llevar la jaula hasta la torre del castillo fue algo que nunca supieron. Era casi medianoche cuando trasladaron la jaula de Norberto por las escaleras de mármol del castillo y siguieron por pasillos oscuros. Subieron una escalera, luego otra... Ni siquiera uno de los atajos de Harry hizo el trabajo más fácil.
Harry, creo que te hace falta el mapa de merodeador- dijo Sirius con la vista perdida, soltando un suspiro soñador
¿El mapa del merodeador?- inquirió George confundido- ¿Cómo sabes de él?
¿Qué como se de el niño?- rio Sirius con malicia- será por que soy uno de los creadores del mismo
Tú eres uno de sus creadores- dijo Fred con los ojos brillosos viendo con avidez a Sirius
Aja- sonrio Sirius orgulloso- yo soy Padfoot, el es Prongs- señalo a James el cual asintió con una sonrisa encantadora- y el es Monny- señalo a Rems el cual dio una seca cabezada
No puedo creerlo ¡Nuestro propio profesor de Defensa contra las artes oscura un merodeador!- grito emocionado George volteando a ver a su gemelo el cual tenia la misma mirada de él
¿Cómo que profesor?- exclamo extrañado Sirius
Si, el profesor Lupin, el mejor profesor de Defensa contra las artes oscuras- rezaron los gemelos y Harry y Ron a la vez con aplomo
Él, ¿profesor?- dijeron asombrados Sirius y James, Remus no sabia que decir
Si, él mejor- declaro Hermione y Ginny con una sonrisa cómplice
Si, dejemos que Remus es o va a ser profesor- exclamo Lily haciendo de un lado ese tema- felicidades Remus, pero eso no importa ahora, sino cuando leamos que es profesor, que no se cuando es, pero ¿Qué es el mapa del merodeador?- volteo a ver a su novio el cual sonrio de lado
Pues veras Lily, el mapa del merodeador es… solo el mayor y mejor invento que hallamos creado en nuestro quinto años de estudios en el colegio, el mejor mapa que te muestra todo y todas las cosas que hay en la escuela- declamo James con los ojos brillándole de emoción
Pero aquí la cuestión es, mi querido Prongs ¿Cómo lo consiguieron si Filch no lo quito en séptimo año?- tercio Sirius volteando a ver a los gemelos y a Harry y compañía con astucia
Ya veras como lo conseguimos- sonrio Fred apuntándose a él y a su hermano con las cejas alzadas
Bien, esperare- dijo Sirius recargándose en su puf con los brazos y piernas cruzadas y la vista fija en los gemelos con astucia
—¡Ya casi llegamos! —resopló Harry, mientras alcanzaban el pasillo que había bajo la torre más alta.
Entonces, un súbito movimiento por encima de ellos casi les hizo soltar la jaula. Olvidando que eran invisibles, se encogieron en las sombras, contemplando las siluetas oscuras de dos personas que discutían a unos tres metros de ellos. Una lámpara brilló.
La profesora McGonagall, con una bata de tejido escocés y una redecilla en el pelo, tenía sujeto a Malfoy por la oreja.
—¡Castigo! —gritaba—. ¡Y veinte puntos menos para Slytherin! Vagando en medio de la noche... ¿Cómo te atreves...?
—Usted no lo entiende, profesora, Harry Potter vendrá. ¡Y con un dragón!
—¡Qué absurda tontería! ¿Cómo te atreves a decir esas mentiras? Vamos, hablaré de ti con el profesor Snape... ¡Vamos, Malfoy!
Después de aquello, la escalera de caracol hacia la torre más alta les pareció lo más fácil del mundo. Cuando salieron al frío aire de la noche, donde se quitaron la capa, felices de poder respirar bien, Hermione dio una especie de salto.
—¡Malfoy está castigado! ¡Podría ponerme a cantar!
No lo hagas Hermione- previno Lily con una sonrisa
—No lo hagas —la previno Harry.
Si que se parecen- declaro James besando a su novia en los labios, la cual sonrio complacida
Riéndose de Malfoy, esperaron, con Norberto moviéndose en su jaula. Diez minutos más tarde, cuatro escobas aterrizaron en la oscuridad.
Los amigos de Charlie eran muy simpáticos. Enseñaron a Harry y Hermione los arneses que habían preparado para poder suspender aNorberto entre ellos. Todos ayudaron a colocar a Norberto para que estuviera muy seguro, y luego Harry y Hermione estrecharon las manos de los amigos y les dieron las gracias.
Por fin. Norberto se iba... se iba... se había ido.
Bajaron rápidamente por la escalera de caracol, con los corazones tan libres como sus manos, que ya no llevaban la jaula con Norberto. Sin el dragón, y con Malfoy castigado, ¿qué podía estropear su felicidad?
La respuesta los esperaba al pie de la escalera. Cuando llegaron al pasillo, el rostro de Filch apareció súbitamente en la oscuridad.
—Bien, bien, bien —susurró Harry—. Tenemos problemas.
Habían dejado la capa invisible en la torre.
Como se te ocurre olvidarte la capa- lo riño James volteando a ver a su hijo con una mirada reprobatoria
Solo que nos sentimos sin un peso encima y se nos olvido todo- exclamo Hermione con un deje de paciencia muy bien desarrollado a base de años de experiencia con esos dos que tenia como amigos
Termine- dijo Remus dejando el libro en la mesilla del centro
Harry, por que no…
No Hermione, no pienso leer nada que tenga que ver conmigo, no pienso volver a soportar lo de quinto año de nuevo- declaro Harry con un deje de impaciencia negando con rapidez
Bien, en ese caso que lea Fred- Hermione le tendió el libro al gemelo que tenia mas cerca
Hermione son George, no Fred- dijo Fred con una sonrisa coqueta
No te creo Fred, te conozco- exclamo Hermione con una sonrisa de lado
Rayos, tu no caes en esa- se lamento Fred tomando el libro en un arrebato
Lo se- sonrio Hermione divertida regresando a su lugar a un lado de Ron
El bosque prohibido
Uh, esto va a ser bueno- Fred se froto las manos con impaciencia y comenzó a leer con impaciencia
Las cosas no podían haber salido peor.
Filch los llevó al despacho de la profesora McGonagall, en el primer piso, donde se sentaron a esperar; sin decir una palabra. Hermione temblaba. Excusas, disculpas y locas historias cruzaban la mente de Harry, cada una más débil que la otra. No podía imaginar cómo se iban a librar del problema aquella vez. Estaban atrapados. ¿Cómo podían haber sido tan estúpidos para olvidar la capa? No había razón en el mundo para que la profesora McGonagall aceptara que habían estado vagando durante la noche, para no mencionar la torre más alta de Astronomía, que estaba prohibida, salvo para las clases. Si añadía a todo eso Norberto y la capa invisible, ya podían empezar a hacer las maletas.
¿Harry pensaba que las cosas no podían estar peor? Estaba equivocado. Cuando la profesora McGonagall apareció, llevaba a Neville.
—¡Harry! —estalló Neville en cuanto los vio—. Estaba tratando de encontrarte para prevenirte, oí que Malfoy decía que iba a atraparte, dijo que tenías un drag...
Pobre, siempre se mete en problemas por nuestra culpa- susurro Harry a sus amigos los cuales asintieron en acuerdo
Harry negó violentamente con la cabeza, para que Neville no hablara más, pero la profesora McGonagall lo vio. Lo miró como si echara fuego igual que Norberto y se irguió, amenazadora, sobre los tres.
—Nunca lo habría creído de ninguno de vosotros. El señor Filch dice que estabais en la torre de Astronomía. Es la una de la mañana. Quiero una explicación.
Ésa fue la primera vez que Hermione no pudo contestar a una pregunta de un profesor. Miraba fijamente sus zapatillas, tan rígida como una estatua
Tienen evidencia de eso- pidió Sirius como queriendo comprobar que eso realmente había pasado
¿Que mas evidencia quieres Black, que la ya mencionada por el libro?- dijo Snape con sorna, como le encantaba hacer sufrir a los merodeadores
Una fotografía o algo así- declaro el chico como si fuera lo más obvio
Pero es ridi…
Severus ya- pidió Dumbledore parando lo que seria el inicio de una pela
Ambos hombres se lanzaron miradas de odio el uno al otro con ferocidad, desviando la vista, Fred siguió con la lectura con una risita divertida
—Creo que tengo idea de lo que sucedió —dijo la profesora McGonagall—. No hace falta ser un genio para descubrirlo. Te inventaste una historia sobre un dragón para que Draco Malfoy saliera de la cama y se metiera en líos. Te he atrapado. Supongo que te habrá parecido divertido que Longbottom oyera la historia y también la creyera, ¿no?
Profesora, creo que se equivoco-observo James con vehemencia en la voz
Yo no lo sabía en ese momento, sr Potter- exclamo McGonagall con propiedad propia de ella
Harry captó la mirada de Neville y trató de decirle, sin palabras, que aquello no era verdad, porque Neville parecía asombrado y herido. Pobre mete-patas Neville, Harry sabía lo que debía de haberle costado buscarlos en la oscuridad, para prevenirlos.
—Estoy disgustada —dijo la profesora McGonagall—. Cuatro alumnos fuera de la cama en una noche. ¡Nunca he oído una cosa así! Tu, Hermione Granger, pensé que tenías más sentido común. Y tú, Harry Potter... Creía que Gryffindor significaba más para ti. Los tres sufriréis castigos... Sí, tú también, Longbottom, nada te da derecho a dar vueltas por el colegio durante la noche,
Tiene mejor posicionados a ellos que a nosotros, los considera buenos Gryffindor- declaro Sirius dolido
A ustedes también los considero dignos Gryffindor, pero después de todo lo que hacían…- dejo la frase en el aire la profesora con una sonrisa escondida entre sus labios
en especial en estos días: es muy peligroso y se os descontarán cincuenta puntos de Gryffindor.
—¿Cincuenta? —resopló Harry. Iban a perder el primer puesto, lo que había ganado en el último partido de quidditch.
Harry, no le reclames a la profesora o puede ser peor- exclamo James con un ademan de manos tranquilizador
Habla el experto en meter la pata- canto Sirius con una tonadita molesta
Tú eres igual Padfoot- lo reto James divertido
Mejor cállense los dos- paro justo a tiempo Remus riéndose de as caras de sus amigos
—Cincuenta puntos cada uno —dijo la profesora McGonagall, resoplando a través de su nariz puntiaguda.
Te lo advertí- mascullo con sorna James a su hijo, el cual rio divertido
Harry, ¿por que te ríes de lo que haces?, tu no eres así- inquirió Ginny sorprendida
Si no puedes con tu propio padre, únetele, o hazle creer eso- rio Harry en el oído de su novia
Puede que tengas razón- reconoció Ginny uniéndose a sus risas
—Profesora... por favor...
—Usted, usted no...
—No me digas lo que puedo o no puedo hacer; Harry Potter. Ahora, volved a la cama, todos. Nunca me he sentido tan avergonzada de alumnos de Gryffindor.
Profesora, no mienta- le recriminó Sirius dolido- no me diga que tan fácil se olvida de nosotros
McGonagall negó divertida rodando los ojos
Ciento cincuenta puntos perdidos. Eso situaba a Gryffindor en el último lugar. En una noche, habían acabado con cualquier posibilidad de que Gryffindor ganara la copa de la casa. Harry sentía como si le retorcieran el estómago. ¿Cómo podrían arreglarlo?
Harry no durmió aquella noche. Podía oír el llanto de Neville, que duró horas. No se le ocurría nada que decir para consolarlo. Sabía que Neville, como él mismo, tenía miedo de que amaneciera. ¿Qué sucedería cuando el resto de los de Gryffindor descubrieran lo que ellos habían hecho?
Descuida, nosotros perdimos muchos puntos en toda nuestra estancia en Hogwarts y nunca nadie se enojo con nosotros- informo James como si le explicara algo a un niño pequeño
No siempre es igual- repuso Harry con un encogimiento de hombros
Al principio, los Gryffindors que pasaban por el gigantesco reloj de arena, que informaba de la puntuación de la casa, pensaron que había un error. ¿Cómo iban a tener; súbitamente, ciento cincuenta puntos menos que el día anterior? Y luego, se propagó la historia. Harry Potter; el famoso Harry Potter, el héroe de dos partidos de quidditch, les había hecho perder todos esos puntos, él y otros dos estúpidos de primer año.
Oigan, esa no es forma de…
Te lo dije papa- recito Harry divertido por la mueca de desagrado de su padre y padrino
Eso es injusto- bufo Sirius entre dientes, obviamente molesto
La vida no siempre es justa Sirius- dijo Harry recordando todas las cosas que ha pasado y no siempre las había buscado el mismo.
De ser una de las personas más populares y admiradas del colegio, Harry súbitamente era el más detestado. Hasta los de Ravenclaw y Hufflepuff le giraban la cara, porque todos habían deseado ver a Slytherin perdiendo la copa. Por dondequiera que Harry pasara, lo señalaban con el dedo y no se molestaban en bajar la voz para insultarlo. Los de Slytherin, por su parte, lo aplaudían y lo vitoreaban, diciendo: «¡Gracias, Potter; te debemos una!».
Ve profesora, todo por su injusticia- reclamo Sirius con enojo
Sr Black, ellos de todos modos en los corredores del castillo sin permiso- tercio McGonagall comenzando a perder los estribos
Sólo Ron lo apoyaba.
—Se olvidarán en unas semanas. Fred y George han perdido puntos muchas veces desde que están aquí y la gente los sigue apreciando.
—Pero nunca perdieron ciento cincuenta puntos de una vez, ¿verdad? —dijo Harry tristemente.
Ustedes no lo saben pequeños- exclamaron Fred y George a la vez con idénticas miradas traviesas
Niños, explíquense- exigió Molly fulminando a sus hijos gemelos con la mirada
Nada mama- respondieron los dos a la vez con apremio
—Bueno... no —admitió Ron.
Era un poco tarde para reparar los daños, pero Harry se juró que, de ahí en adelante, no se metería en cosas que no eran asunto suyo. Todo había sido por andar averiguando y espiando. Se sentía tan avergonzado que fue a ver a Wood y le ofreció su renuncia.
—¿Renunciar? —exclamó Wood—. ¿Qué ganaríamos con eso? ¿Cómo vamos a recuperar puntos si no podemos jugar al quidditch?
Eso es hijo, escúchalo, no puedes renunciar al quidditch- exclamo James asombrado por la loca idea de su hijo
No lo hice, es lo que mas me hace ilusión de regresar al castillo, a demás de mis amigos y… Ginny- lo ultimo lo dijo en un susurro lo suficientemente audible para que todos, en especial los merodeadores comenzaran con la bulla hacia la joven pareja
Ya basta- grito Ginny harta del comportamiento de la mayoría de los de la sala
Por la mirada que le envió la pequeña pelirroja, fue suficiente para que los merodeadores, los gemelos y Ron, se callaran abruptamente.
Pero hasta el quidditch había perdido su atractivo. El resto del equipo no le hablaba durante el entrenamiento, y si tenían que hablar de él lo llamaban «el buscador».
Sirius y James fulminaron a los gemelos con la mirada, los cuales se encogieron en su lugar abatidos
Hermione y Neville también sufrían. No pasaban tantos malos ratos como Harry porque no eran tan conocidos, pero nadie les hablaba. Hermione había dejado de llamar la atención en clase, y se quedaba con la cabeza baja, trabajando en silencio.
Bueno, eso es una mejora- dijo Sirius con una risita burlesca, que provoco un hechizo silenciador por parte de la castaña al ojigris
Y esto tampoco es un maleficio- declaro la chica molesta
Harry casi estaba contento de que se aproximaran los exámenes. Las lecciones que tenía que repasar alejaban sus desgracias de su mente. Él, Ron y Hermione se quedaban juntos, trabajando hasta altas horas de la noche, tratando de recordar los ingredientes de complicadas pociones, aprendiendo de memoria hechizos y encantamientos y repitiendo las fechas de descubrimientos mágicos y rebeliones de los gnomos.
Sirius hizo un ademan de mano para dar a entender que el seguía en sus trece por perder al hijo de su amigo en el lado oscuro del estudio, ya que no podía hablar, no podía hacer otra cosa que agitar las manos con vehemencia
Y entonces, una semana antes de que empezaran los exámenes, las nuevas resoluciones de Harry de no interferir en nada que no le concerniera sufrieron una prueba inesperada. Una tarde que salía solo de la biblioteca oyó que alguien gemía en un aula que estaba delante de él. Mientras se acercaba, oyó la voz de Quirrell.
—No... no... otra vez no, por favor...
Parecía que alguien lo estaba amenazando. Harry se acerco.
—Muy bien... muy bien. —Oyó que Quirrell sollozaba.
Ya sabia yo que tus resoluciones no iban a durar mucho tiempo- rio Remus divertido por el dilema en que se encontraba su sobrino
Al segundo siguiente, Quirrell salió apresuradamente del aula, enderezándose el turbante. Estaba pálido y parecía a punto de llorar. Desapareció de su vista y Harry pensó que ni siquiera lo había visto. Esperó hasta que dejaron de oírse los pasos de Quirrell y entonces inspeccionó el aula. Parecía vacía, pero la puerta del otro extremo estaba entreabierta. Harry estaba a mitad de camino, cuando recordó que se había prometido no meterse en lo que no le correspondía.
Al mismo tiempo, habría apostado doce Piedras Filosofales a que Snape acababa de salir del aula y, por lo que Harry había escuchado, Snape debería estar de mejor humor... Quirrell parecía haberse rendido finalmente.
Harry regresó a la biblioteca, en donde Hermione estaba repasándole Astronomía a Ron. Harry les contó lo que había oído.
—¡Entonces Snape lo hizo! —dijo Ron—. Si Quirrell le dijo cómo romper su encantamiento anti-Fuerzas Oscuras...
—Pero todavía queda Fluffy —dijo Hermione.
—Tal vez Snape descubrió cómo pasar ante él sin preguntarle a Hagrid —dijo Ron, mirando a los miles de libros que los rodeaban—. Seguro que por aquí hay un libro que dice cómo burlar a un perro gigante de tres cabezas. ¿Qué vamos a hacer, Harry?
Nada Harry, di que nada- pidió Lily tomando la mano derecha de su hijo con fuerza, tratando de tranquilizarse un poco
En verdad que casi no me conoces mama- exclamo Harry con una risita de autosuficiencia
La luz de la aventura brillaba otra vez en los ojos de Ron, pero Hermione respondió antes de que Harry lo hiciera.
—Ir a ver a Dumbledore. Eso es lo que debimos hacer hace tiempo. Si se nos ocurre algo a nosotros solos, con seguridad vamos a perder.
Harry y Ron la voltearon a ver ofendidos
Eso era antes de saber que cosas podíamos hacer juntos en equipo- dijo Hermione con una sonrisa de lado a manera de disculpa
Descuida, yo pensaba igual, ¿recuerdas?- sonrio Harry palmeándole el hombro a la que quería como a una hermana
—¡Pero no tenemos pruebas! —exclamó Harry—. Quirrell está demasiado atemorizado para respaldarnos. Snape sólo tiene que decir que no sabía cómo entró el trol en Halloween y que él no estaba cerca del tercer piso en ese momento. ¿A quién pensáis que van a creer, a él o a nosotros? No es exactamente un secreto que lo detestamos. Dumbledore creerá que nos lo hemos inventado para hacer que lo echen. Filch no nos ayudaría aunque su vida dependiera de ello, es demasiado amigo de Snape y, mientras más alumnos pueda echar, mejor para él. Y no olvidéis que se supone que no sabemos nada sobre la Piedra o Fluffy. Serían muchas explicaciones.
Es igual de paranoico que Prongs- río Remus divertido al ver que Harry también se parecía mucho a su mejor amigo, el susodicho bufo molesto, como en berrinche de un niño pequeño
Hermione pareció convencida, pero Ron no.
—Si investigamos sólo un poco...
—No —dijo Harry en tono terminante—: ya hemos investigado demasiado.
Ese es mi hijo- lo felicito Lily desordenándole el cabello con ímpetu a su hijo, el cual sonrio de lado, ya comenzaba a gustarle ese cariñito por parte de su madre
Acercó un mapa de Júpiter a su mesa y comenzó a aprender los nombres de sus lunas.
A la mañana siguiente, llegaron notas para Harry, Hermione y Neville, en la mesa del desayuno. Eran todas iguales.
Vuestro castigo tendrá lugar a las once de la noche.
El señor Filch os espera en el vestíbulo de entrada.
Prof. M. McGonagall
En medio del furor que sentía por los puntos perdidos, Harry había olvidado que todavía les quedaban los castigos. De alguna manera esperaba que Hermione se quejara por tener que perder una noche de estudio, pero la muchacha no dijo una palabra. Como Harry, sentía que se merecían lo que les tocara.
Niña ¿Quién eres y que hiciste con Hermione?- exclamo Sirius zafándose del encantamiento de la chica a voluntad propia
Hermione rodo los ojos con frustración, ese par cada vez se parecían mas, con un Ron tenia mas que suficiente
A las once de aquella noche, se despidieron de Ron en la sala común y bajaron al vestíbulo de entrada con Neville. Filch ya estaba allí y también Malfoy. Harry también había olvidado que a Malfoy lo habían condenado a un castigo.
—Seguidme —dijo Filch, encendiendo un farol y conduciéndolos hacia fuera—. Seguro que os lo pensaréis dos veces antes de faltar a otra regla de la escuela, ¿verdad? —dijo, mirándolos con aire burlón—. Oh, sí... trabajo duro y dolor son los mejores maestros, si queréis mi opinión... es una lástima que hayan abandonado los viejos castigos... colgaros de las muñecas, del techo, unos pocos días. Yo todavía tengo las cadenas en mi oficina, las mantengo engrasadas por si alguna vez se necesitan... Bien, allá vamos, y no penséis en escapar, porque será peor para vosotros si lo hacéis.
Sigo odiando a Filch y eso que entro apenas el año pasado- suspiro Sirius con hastió, ese hombre nunca aprendería- Prongs, el pergamino por favor, se merece una buena por asustar a cachorro y Hermione, además del hijo de Frank
¿Conocen al papa de Neville?- pregunto asombrado Harry, conocía la respuesta, pero aun así le sorprendía
Claro, iba en el mismo año que nosotros, pero no era un merodeador, siempre se mantenía la margen de todo, pero cuando poda nos ayudaba- respondió Sirius con la vista perdida
Marcharon cruzando el oscuro parque. Neville comenzó a respirar con dificultad. Harry se preguntó cuál sería el castigo que les esperaba. Debía de ser algo verdaderamente horrible, o Filch no estaría tan contento.
La luna brillaba, pero las nubes la tapaban, dejándolos en la oscuridad. Delante, Harry pudo ver las ventanas iluminadas de la cabaña de Hagrid. Entonces oyeron un grito lejano.
—¿Eres tú, Filch? Date prisa, quiero empezar de una vez.
El corazón de Harry se animó: si iban a estar con Hagrid, no podía ser tan malo. Su alivio debió aparecer en su cara, porque Filch dijo:
—Supongo que crees que vas a divertirte con ese papanatas, ¿no? Bueno, piénsalo mejor, muchacho... es al bosque adonde iréis y mucho me habré equivocado si volvéis todos enteros.
Al oír aquello, Neville dejó escapar un gemido y Malfoy se detuvo de golpe.
—¿El bosque? —repitió, y no parecía tan indiferente como de costumbre—. Hay toda clase de cosas allí... dicen que hay hombres lobo.
No seas tonto Malfoy, no hay hombres lobos en el bosque desde hace años y solo están en el una vez al mes- rio Harry recordando la cobardía del rubio con alegría macabra
¿Cómo lo sabes?- inquirió Draco confundido
Solo digamos que lo se y tu también, pero eres tan idiota para recordarlo…- exclamo Ron uniéndose a la pulla que Harry le lanzaba a Draco en esos momentos
Neville se aferró de la manga de la túnica de Harry y dejó escapar un ruido ahogado.
—Eso es problema vuestro, ¿no? —dijo Filch, con voz radiante—. Tendríais que haber pensado en los hombres lobo antes de meteros en líos.
Hagrid se acercó hacia ellos, con Fang pegado a los talones. Llevaba una gran ballesta y un carcaj con flechas en la espalda.
—Menos mal —dijo—. Estoy esperando hace media hora. ¿Todo bien, Harry, Hermione?
—Yo no sería tan amistoso con ellos, Hagrid —dijo con frialdad Filch—. Después de todo, están aquí por un castigo.
—Por eso llegáis tarde, ¿no? —dijo Hagrid, mirando con rostro ceñudo a Filch—. ¿Has estado dándoles sermones? Eso no es lo que tienes que hacer. A partir de ahora, me hago cargo yo.
Eso es Hagrid, así se habla- elogio James al hombretón, el cual sonrio al cumplido
—Volveré al amanecer —dijo Filch— para recoger lo que quede de ellos —añadió con malignidad. Se dio la vuelta y se encaminó hacia el castillo, agitando el farol en la oscuridad.
Entonces Malfoy se volvió hacia Hagrid.
¿Por qué los manda a hacer un castigo al bosque profesora?- quisieron saber Molly y Lily volteando a ver a la mujer preocupadas
Hagrid me dijo que necesitaban ayuda y yo no quería que pasaran la noche con Filch, ahora me doy cuenta que me equivoque- respondió la profesora con un deje de miedo
—No iré a ese bosque —dijo, y Harry tuvo el gusto de notar miedo en su voz.
—Lo harás, si quieres quedarte en Hogwarts —dijo Hagrid con severidad—. Hicisteis algo mal y ahora lo vais a pagar.
—Pero eso es para los empleados, no para los alumnos. Yo pensé que nos harían escribir unas líneas, o algo así. Si mi padre supiera que hago esto, él...
—Te dirá que es así como se hace en Hogwarts —gruñó Hagrid—. ¡Escribir unas líneas! ¿Y a quién le serviría eso? Haréis algo que sea útil, o si no os iréis. Si crees que tu padre prefiere que te expulsen, entonces vuelve al castillo y coge tus cosas. ¡Vete
Eso Hagrid, así se habla- alabaron los merodeadores y los gemelos divertidos
No es nada chicos- sonrio el hombretón con una gran sonrisa
Malfoy no se movió. Miró con ira a Hagrid, pero luego bajó la mirada.
—Bien, entonces —dijo Hagrid—. Escuchad con cuidado, porque lo que vamos a hacer esta noche es peligroso y no quiero que ninguno se arriesgue. Seguidme por aquí, un momento.
Los condujo hasta el límite del bosque. Levantando su farol, señaló hacia un estrecho sendero de tierra, que desaparecía entre los espesos árboles negros. Una suave brisa les levantó el cabello, mientras miraban en dirección al bosque.
—Mirad allí —dijo Hagrid—. ¿Veis eso que brilla en la tierra? ¿Eso plateado? Es sangre de unicornio. Hay por aquí un unicornio que ha sido malherido por alguien. Es la segunda vez en una semana. Encontré uno muerto el último miércoles. Vamos a tratar de encontrar a ese pobrecito herido. Tal vez tengamos que evitar que siga sufriendo.
No se me ocurre algo que sea tan rápido como para atrapar a un unicornio- dijo Lily con las manos en la boca por la sorpresa
—¿Y qué sucede si el que hirió al unicornio nos encuentra a nosotros primero? —dijo Malfoy, incapaz de ocultar el miedo de su voz.
Cobarde- se burlo Sirius con muecas al chico rubio
—No hay ningún ser en el bosque que los pueda herir si estáis conmigo o con Fang —dijo Hagrid—. Y seguid el sendero. Ahora vamos a dividirnos en dos equipos y seguiremos la huella en distintas direcciones. Hay sangre por todo el lugar, debieron herirlo ayer por la noche, por lo menos.
—Yo quiero ir con Fang —dijo rápidamente Malfoy, mirando los largos colmillos del perro.
—Muy bien, pero te informo de que es un cobarde —dijo Hagrid—. Entonces yo, Harry y Hermione iremos por un lado y Draco, Neville y Fang, por el otro. Si alguno encuentra al unicornio, debe enviar chispas verdes, ¿de acuerdo? Sacad vuestras varitas y practicad ahora... está bien... Y si alguno tiene problemas, las chispas serán rojas y nos reuniremos todos... así que tened cuidado... en marcha.
Creo que no deberían separarse- dijo Lily preocupada y Molly estuvo de acuerdo con ella
El bosque estaba oscuro y silencioso. Después de andar un poco, vieron que el sendero se bifurcaba. Harry, Hermione y Hagrid fueron hacia la izquierda y Malfoy, Neville y Fang se dirigieron a la derecha.
Anduvieron en silencio, con la vista clavada en el suelo. De vez en cuando, un rayo de luna a través de las ramas iluminaba una mancha de sangre azul plateada entre las hojas caídas.
Harry vio que Hagrid parecía muy preocupado.
—¿Podría ser un hombre lobo el que mata los unicornios? —preguntó Harry
No son tan rápidos- dijo Remus en un incomodo murmullo
—No son bastante rápidos —dijo Hagrid—. No es tan fácil cazar un unicornio, son criaturas poderosamente mágicas. Nunca había oído que hubieran hecho daño a ninguno.
Pasaron por un tocón con musgo. Harry podía oír el agua que corría: debía de haber un arroyo cerca. Todavía había manchas de sangre de unicornio en el serpenteante sendero.
—¿Estás bien, Hermione? —susurró Hagrid—. No te preocupes, no puede estar muy lejos si está tan malherido, y entonces podremos... ¡PONEOS DETRÁS DE ESE ÁRBOL!
Hagrid cogió a Harry y Hermione y los arrastró fuera del sendero, detrás de un grueso roble. Sacó una flecha, la puso en su ballesta y la levantó, lista para disparar. Los tres escucharon. Alguien se deslizaba sobre las hojas secas. Parecía como una capa que se arrastrara por el suelo. Hagrid miraba hacia el sendero oscuro pero, después de unos pocos segundos, el sonido se alejó.
Es humano lo que lo mato- murmullo Lily aferrada al brazo de su novio cada vez mas asustada
Este la abrazada y frotaba el brazo con rapidez
—Lo sabía —murmuró—. Aquí hay alguien que no debería estar.
—¿Un hombre lobo? —sugirió Harry.
Imposible- exclamaron James y Sirius volteando a ver a su amigo disimuladamente con una sonrisa, ellos habían intentado alcanzar uno pero nunca los alcanzaban
—Eso no era un hombre lobo, ni tampoco un unicornio —dijo Hagrid con gesto sombrío—. Bien, seguidme, pero tened cuidado.
Anduvieron más lentamente, atentos a cualquier ruido. De pronto, en un claro un poco más adelante, algo se movió visiblemente.
—¿Quién está ahí? —gritó Hagrid—. ¡Déjese ver... estoy armado!
Y apareció en el claro... ¿era un hombre o un caballo? De la cintura para arriba, un hombre, con pelo y barba rojizos, pero por debajo, el cuerpo de pelaje zaino de un caballo, con una cola larga y rojiza. Harry y Hermione se quedaron boquiabiertos.
—Oh, eres tú, Ronan —dijo aliviado Hagrid—. ¿Cómo estás?
Se acercó y estrechó la mano del centauro.
—Que tengas buenas noches, Hagrid —dijo Ronan. Tenía una voz profunda y acongojada—. ¿Ibas a dispararme?
—Nunca se es demasiado cuidadoso —dijo Hagrid, tocando su ballesta—. Hay alguien muy malvado, perdido en este bosque. Ah, éste es Harry Potter y ella es Hermione Granger. Ambos son alumnos del colegio. Y él es Ronan. Es un centauro.
—Nos hemos dado cuenta —dijo débilmente Hermione.
—Buenas noches —los saludó Ronan—. ¿Estudiantes, no? ¿Y aprendéis mucho en el colegio?
—Eh...
—Un poquito —dijo con timidez Hermione.
Jajá, viniendo de ti, si como no, eso mas bien parece una broma de mal gusto Hermione- se mofo Sirius por lo dicho por la chica
Estaba asustada Sirius- se excuso la niña aferrada al brazo de Ron
—Un poquito. Bueno, eso es algo. —Ronan suspiró. Torció la cabeza y miró hacia el cielo—. Esta noche, Marte está brillante.
Eso no me gusta- dijo Lily en un murmullo aterrado, apretando el brazo de James, haciéndole daño, pero él no se quejo
¿Por que no Lily?- pregunto James abrazando aun mas fuerte a su novia
Marte es la estrella de la guerra, la diosa de la guerra y si brilla, significa que algo se avecina, algo grande y peligroso- susurro Lily atrayendo las miradas tanto de chicos como de grandes, excepto Dumbledore y McGonagall, ya que ambos ya lo sabían
Eso no puede ser posible- dijo Snape volteando a ver a Dumbledore- es verdad muchas cosas, pero otra guerra
Ya no falta mucho, cuanto mas brillante este Marte, mas próxima es esta- dijo Lily recordando lo que había leído en un libro de astronomía Muggle hace años
Todos se voltearon a ver preocupados entre ellos y Harry y Ron abrazaron con fuerza a Ginny y Hermione respectivamente entre sus brazos para protegerlas
—Ajá —dijo Hagrid, lanzándole una mirada—. Escucha, me alegro de haberte encontrado, Ronan, porque hay un unicornio herido. ¿Has visto algo?
Ronan no respondió de inmediato. Se quedó con la mirada clavada en el cielo, sin pestañear, y suspiró otra vez.
—Siempre los inocentes son las primeras víctimas —dijo—. Ha sido así durante los siglos pasados y lo es ahora.
—Sí —dijo Hagrid—. Pero ¿has visto algo, Ronan? ¿Algo desacostumbrado?
—Marte brilla mucho esta noche —repitió Ronan, mientras Hagrid lo miraba con impaciencia—. Está inusualmente brillante.
—Sí, claro, pero yo me refería a algo inusual que esté un poco más cerca de nosotros —dijo Hagrid—. Entonces ¿no has visto nada extraño?
Otra vez, Ronan se tomó su tiempo para contestar. Hasta que, finalmente, dijo:
—El bosque esconde muchos secretos.
Un movimiento en los árboles detrás de Ronan hizo que Hagrid levantara de nuevo su ballesta, pero era sólo un segundo centauro, de cabello y cuerpo negro y con aspecto más salvaje que Ronan.
—Hola, Bane —saludó Hagrid—. ¿Qué tal?
—Buenas noches, Hagrid, espero que estés bien.
—Sí, gracias. Mira, le estaba preguntando a Ronan si había visto algo extraño últimamente. Han herido a un unicornio. ¿Sabes algo sobre eso?
Bane se acercó a Ronan. Miró hacia el cielo.
—Esta noche Marte brilla mucho —dijo simplemente.
Ya son dos los que los dicen, eso quiere decir que esta mas cerca de lo que creo- dijo Lily escondiendo la cara en el hombro de James, este le coloco una mano en la cabeza como cubriéndola de algún peligro
—Eso dicen —dijo Hagrid de malhumor—. Bueno, si alguno ve algo, me avisáis, ¿de acuerdo? Bueno, nosotros nos vamos.
Harry y Hermione lo siguieron, saliendo del claro y mirando por encima del hombro a Ronan y Bane, hasta que los árboles los taparon.
—Nunca —dijo irritado Hagrid— tratéis de obtener una respuesta directa de un centauro. Son unos malditos astrólogos. No se interesan por nada más cercano que la luna.
Ahora me doy cuenta que no es tan cierto como creía- dijo Hagrid con un leve estremecimiento volteando a ver a los tres amigos
—¿Y hay muchos de ellos aquí? —preguntó Hermione.
—Oh, unos pocos más... Se mantienen apartados la mayor parte del tiempo, pero siempre aparecen si quiero hablar con ellos. Los centauros tienen una mente profunda... saben cosas... pero no dicen mucho.
—¿Crees que era un centauro el que oímos antes? —dijo Harry.
—¿Te pareció que era ruido de cascos? No, en mi opinión, eso era lo que está matando a los unicornios... Nunca he oído algo así.
Pasaron a través de los árboles oscuros y tupidos. Harry seguía mirando por encima de su hombro, con nerviosismo. Tenía la desagradable sensación de que los vigilaban. Estaba muy contento de que Hagrid y su ballesta fueran con ellos. Acababan de pasar una curva en el sendero cuando Hermione se aferró al brazo de Hagrid.
—¡Hagrid! ¡Mira! ¡Chispas rojas, los otros tienen problemas!
Oh no, que no les halla pasado nada- exclamo Molly escondiéndose bajo los brazos de su esposo y este la abrazo
—¡Vosotros esperad aquí! —gritó Hagrid—. ¡Quedaos en el sendero, volveré a buscaros!
Lo oyeron alejarse y se miraron uno al otro, muy asustados, hasta que ya no oyeron más que las hojas que se movían alrededor.
—¿Crees que les habrá pasado algo? —susurró Hermione.
—No me importará si le ha pasado algo a Malfoy, pero si le sucede algo a Neville... está aquí por nuestra culpa.
Gracias Potter- ironizo Draco con fastidio
De nada Malfoy- sonrio Harry con sarcasmo
Los minutos pasaban lentamente. Les parecía que sus oídos eran más agudos que nunca. Harry detectaba cada ráfaga de viento, cada ramita que se rompía. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Dónde estaban los otros?
Por fin, un ruido de pisadas crujientes les anunció el regreso de Hagrid. Malfoy, Neville y Fang estaban con él. Hagrid estaba furioso. Malfoy se había escondido detrás de Neville y, en broma, lo había cogido. Neville se aterró y envió las chispas.
—Vamos a necesitar mucha suerte para encontrar algo, después del alboroto que habéis hecho. Bueno, ahora voy a cambiar los grupos... Neville, tú te quedas conmigo y Hermione. Harry, tú vas con Fang y este idiota. Lo siento —añadió en un susurro dirigiéndose a Harry— pero a él le va a costar mucho asustarte y tenemos que terminar con esto.
Nomas que le hagas algo a Harry y cuando salgamos de aquí…- lo reto Lily con mirada fiera
Draco retrocedió una vez mas en su lugar, no le gustaba la mirada que lanzaban las pelirrojas
Así que Harry se internó en el corazón del bosque, con Malfoy y Fang. Anduvieron cerca de media hora, internándose cada vez más profundamente, hasta que el sendero se volvió casi imposible de seguir, porque los árboles eran muy gruesos. Harry pensó que la sangre también parecía más espesa.
Había manchas en las raíces de los árboles, como si la pobre criatura se hubiera arrastrado en su dolor. Harry pudo ver un claro, más adelante, a través de las enmarañadas ramas de un viejo roble.
—Mira... —murmuró, levantando un brazo para detener a Malfoy
Hay no- dijo Lily escondiéndose en el pecho de su novio con rapidez
Algo de un blanco brillante relucía en la tierra. Se acercaron más.
Sí, era el unicornio y estaba muerto. Harry nunca había visto nada tan hermoso y tan triste. Sus largas patas delgadas estaban dobladas en ángulos extraños por su caída y su melena color blanco perla se desparramaba sobre las hojas oscuras.
Lily, Hermione y Ginny derramaban lagrimas silenciosas por la descripción del libro sobre el unicornio
Harry había dado un paso hacia el unicornio, cuando un sonido de algo que se deslizaba lo hizo congelarse en donde estaba. Un arbusto que estaba en el borde del claro se agitó... Entonces, de entre las sombras, una figura encapuchada se acercó gateando, como una bestia al acecho. Harry, Malfoy y Fang permanecieron paralizados. La figura encapuchada llegó hasta el unicornio, bajó la cabeza sobre la herida del animal y comenzó a beber su sangre.
Que horrible- dijo Sirius con asco, cerrando los ojos tratando de quitarse la imagen de la memoria
—¡AAAAAAAAAAAAAH!
Malfoy dejó escapar un terrible grito y huyó... lo mismo que Fang. La figura encapuchada levantó la cabeza y miró directamente a Harry. La sangre del unicornio le chorreaba por el pecho. Se puso de pie y se acercó rápidamente hacia él... Harry estaba paralizado de miedo.
No seas idiota, solo lo alentaras- reclamo Remus volteando a ver al chico, el cual se veía un tanto asustado
Entonces, un dolor le perforó la cabeza, algo que nunca había sentido, como si la cicatriz estuviera incendiándose. Casi sin poder ver, retrocedió. Oyó cascos galopando a sus espaldas, y algo saltó limpiamente y atacó a la figura.
El dolor de cabeza era tan fuerte que Harry cayó de rodillas. Pasaron unos minutos antes de que se calmara. Cuando levantó la vista, la figura se había ido. Un centauro estaba ante él. No era ni Ronan ni Bane: éste parecía más joven, tenía cabello rubio muy claro, cuerpo pardo y cola blanca.
A salvo- suspiro James dejando salir el aire que había estado conteniendo durante un largo rato
—¿Estás bien? —dijo el centauro, ayudándolo a ponerse de pie.
—Sí... gracias... ¿qué ha sido eso?
El centauro no contestó. Tenía ojos asombrosamente azules, como pálidos zafiros. Observó a Harry con cuidado, fijando la mirada en la cicatriz que se veía amoratada en la frente de Harry.
—Tú eres el chico Potter —dijo—. Es mejor que regreses con Hagrid. El bosque no es seguro en esta época en especial para ti. ¿Puedes cabalgar? Así será más rápido... Mi nombre es Firenze —añadió, mientras bajaba sus patas delanteras, para que Harry pudiera montar en su lomo.
Wow, eres mas famoso que nosotros- rio Sirius tratando de romper el ambiente de tención que se sentía en la sala
Del otro lado del claro llegó un súbito ruido de cascos al galope. Ronan y Bane aparecieron velozmente entre los árboles, resoplando y con los flancos sudados.
—¡Firenze! —rugió Bane—. ¿Qué estás haciendo? Tienes un humano sobre el lomo! ¿No te da vergüenza? ¿Es que eres una mula ordinaria?
Te dejo montarlo- se extraño Remus sorprendido, ellos nunca dejaban que alguien los montara
Harry se encogió de hombros, pero no dijo nada
—¿Te das cuenta de quién es? —dijo Firenze—. Es el chico Potter. Mientras más rápido se vaya del bosque, mejor.
—¿Qué le has estado diciendo? —gruñó Bane—. Recuerda, Firenze, juramos no oponernos a los cielos. ¿No has leído en el movimiento de los planetas lo que sucederá?
Ronan dio una patada en el suelo con nerviosismo.
—Estoy seguro de que Firenze pensó que estaba obrando lo mejor posible —dijo, con voz sombría.
También Bane dio una patada, enfadado.
—¡Lo mejor posible! ¿Qué tiene eso que ver con nosotros? ¡Los centauros debemos ocuparnos de lo que está vaticinado! ¡No es asunto nuestro el andar como burros buscando humanos extraviados en nuestro bosque!
Siempre es así- declaro Sirius recordando sus incursiones en el bosque
De pronto, Firenze levantó las patas con furia y Harry tuvo que aferrarse para no caer.
—¿No has visto ese unicornio? —preguntó Firenze a Bane—. ¿No comprendes por qué lo mataron? ¿O los planetas no te han dejado saber ese secreto? Yo me lanzaré contra el que está al acecho en este bosque, con humanos sobre mi lomo si tengo que hacerlo.
Y Firenze partió rápidamente, con Harry sujetándose lo mejor que podía, y dejó atrás a Ronan y Bane, que se internaron entre los árboles.
Harry no entendía lo sucedido.
—¿Por qué Bane está tan enfadado? —preguntó—. Y a propósito, ¿qué era esa cosa de la que me salvaste?
Dudo mucho que te lo diga Harry- rio James abrazando a Lily, la cual ya había volteado la vista al frente
Firenze redujo el paso y previno a Harry que tuviera la cabeza agachada, a causa de las ramas, pero no contestó. Siguieron andando entre los árboles y en silencio, durante tanto tiempo que Harry creyó que Firenze no volvería a hablarle. Sin embargo, cuando llegaron a un lugar particularmente tupido, Firenze se detuvo.
—Harry Potter, ¿sabes para qué se utiliza la sangre de unicornio?
—No —dijo Harry, asombrado por la extraña pregunta—. En la clase de Pociones solamente utilizamos los cuernos y el pelo de la cola de unicornio.
—Eso es porque matar un unicornio es algo monstruoso —dijo Firenze—. Sólo alguien que no tenga nada que perder y todo para ganar puede cometer semejante crimen. La sangre de unicornio te mantiene con vida, incluso si estás al borde de la muerte, pero a un precio terrible. Si uno mata algo puro e indefenso para salvarse a sí mismo, conseguirá media vida, una vida maldita, desde el momento en que la sangre toque sus labios.
Harry clavó la mirada en la nuca de Firenze, que parecía de plata a la luz de la luna.
—Pero ¿quién estaría tan desesperado? —se preguntó en voz alta—. Si te van a maldecir para siempre, la muerte es mejor, ¿no?
No puede ser él- dijo Lily en un murmullo a través de sus manos
¿Quién Lily?- preguntó James volteando a ver a su novia y abrazándola
Voldemort- dijo la chica desde el pecho de su novio
El esta muerto amor- dijo James sobándole la espalda
No lo creo, recuerda lo que dijo Hagrid, no le queda lo suficiente de humano para morir- recito la chica haciendo gala de su buena memoria
¿Pero crees sea él realmente?- pregunto Sirius uniéndose a la conversación
Estoy segura- exclamo Lily volteando a ver al chico de ojos grises- a lo que nos lleva, me debes tres galeones
¿Por que?- dijo Sirius confundido- aun no se demuestra que sea Quirrell
La verdad es que si, por que dudo mucho que Severus beba sangre de unicornio, le gustaran las artes oscuras pero, no se rebajaría tanto por ese- escupió la ultima palabra con asco
Me remito a las pruebas- dijo Sirius con asco- yo no estoy tan seguro
El que ríe al último ríe mejor- declaro Lily con una sonrisa ancha en su rostro blanco
—Es así —dijo Firenze— a menos que lo único que necesites sea mantenerte vivo el tiempo suficiente para beber algo más, algo que te devuelva toda tu fuerza y poder, algo que haga que nunca mueras. ¿Harry Potter, sabes qué está escondido en el colegio en este preciso momento?
—¡La Piedra Filosofal! ¡Por supuesto... el Elixir de Vida! Pero no entiendo quién...
—¿No puedes pensar en nadie que haya esperado muchos años para regresar al poder, que esté aferrado a la vida, esperando su oportunidad?
Fue como si un puño de hierro cayera súbitamente sobre la cabeza de Harry. Por encima del ruido del follaje, le pareció oír una vez más lo que Hagrid le había dicho la noche en que se conocieron: «Algunos dicen que murió. En mi opinión, son tonterías. No creo que le quede lo suficiente de humano como para morir».
—¿Quieres decir —dijo con voz ronca Harry— que era Vol...?
¿Ves James? Hasta Harry sabe que es Voldemort- exclamo Lily abrazándose al torso del chico de ojos avellanas
—¡Harry! Harry, ¿estás bien?
Hermione corría hacia ellos por el sendero, con Hagrid resoplando detrás.
—Estoy bien —dijo Harry, casi sin saber lo que contestaba—. El unicornio está muerto, Hagrid, está en ese claro de atrás.
—Aquí es donde te dejo —murmuró Firenze, mientras Hagrid corría a examinar al unicornio—. Ya estás a salvo.
Harry se deslizó de su lomo.
—Buena suerte, Harry Potter —dijo Firenze—. Los planetas ya se han leído antes equivocadamente, hasta por centauros. Espero que ésta sea una de esas veces.
Se volvió y se internó en lo más profundo del bosque, dejando a Harry temblando.
Yo estoy igual- dijo Ron abrazando a Hermione, la cual tenia pequeños temblores entre sus brazos
Ron se había quedado dormido en la oscuridad de la sala común, esperando a que volvieran. Cuando Harry lo sacudió para despertarlo, gritó algo sobre una falta en quidditch. Sin embargo, en unos segundos estaba con los ojos muy abiertos, mientras Harry les contaba, a él y a Hermione, lo que había sucedido en el bosque.
Harry no podía sentarse. Se paseaba de un lado al otro, ante la chimenea. Todavía temblaba.
—Snape quiere la piedra para Voldemort... y Voldemort está esperando en el bosque... ¡Y todo el tiempo pensábamos que Snape sólo quería ser rico!
Vez Lily, cachorro piensa que es Snape- dijo Sirius como si eso fuera la mejor prueba de todos
Pero puede estar equivocado- declaro Lily recargada en el torso de James
Ya veremos- sonrio Sirius con un brillo raro en los ojos, raro y macabro en ellos
—¡Deja de decir el nombre! —dijo Ron, en un aterrorizado susurro, como si pensara que Voldemort pudiera oírlos.
Harry no lo escuchó.
—Firenze me salvó, pero no debía haberlo hecho... Bane estaba furioso... Hablaba de interferir en lo que los planetas dicen que sucederá... Deben decir que Voldemort ha vuelto... Bane piensa que Firenze debió dejar que Voldemort me matara. Supongo que eso también está escrito en las estrellas.
—¿Quieres dejar de repetir el nombre? —dijo Ron.
—Así que lo único que tengo que hacer es esperar que Snape robe la Piedra —continuó febrilmente Harry—.. Entonces Voldemort podrá venir y terminar conmigo... Bueno, supongo que Bane estará contento.
No Harry, el no podrá tocarte- dijo Lily volteando a ver a Harry conectando sus ojos verdes con los del chico
Hermione parecía muy asustada, pero tuvo una palabra de consuelo.
—Harry, todos dicen que Dumbledore es al único al que Quien-tú-sabes siempre ha temido. Con Dumbledore por aquí, Quien-tú-sabes no te tocará. De todos modos, ¿quién puede decir que los centauros tienen razón? A mí me parecen adivinos y la profesora McGonagall dice que ésa es una rama de la magia muy inexacta.
El cielo ya estaba claro cuando terminaron de hablar. Se fueron a la cama agotados, con las gargantas secas. Pero las sorpresas de aquella noche no habían terminado.
Cuando Harry abrió la cama encontró su capa invisible, cuidadosamente doblada. Tenía sujeta una nota:
Por las dudas.
La recuperaste, eso es Harry- exclamo James viendo como Fred le pasaba el libro a George y este comenzaba a leer
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